gMDP_5716

Pablo Pierini: Un indio todoterreno

El piloto de Salvador María sabe lo que es largar en un Dakar y cuenta la carrera, los inconvenientes técnicos y mecánicos, y eso de “mirar a los cuatro vientos y no encontrar un alma”.

El "Le Touquet" 2013 se correrá del 25 al 28 de feb. en Villa Gesell, donde competirá Pierini.

Por Félix Mansilla

Pablo comienza en primera persona. Su manera de contar, de hacer sentir apenas algunos tramos de lo que fue su desempeño en el Dakar 2011, hace que la imaginación corra en diversas direcciones. “Yo la pasé bien, porque me gustan los desafíos, las cosas difíciles y no sufrí. Renegué con la moto un par de veces con algunos problemas mecánicos, pero la verdad es que estuvo muy buena”, menciona convencido.

El living de su casa, tiene muchas fotos arriba de su máquina KTM 690 CC, con el número 177 con la que representó al país y a su pueblo, Salvador María. Chacarero, casado con Ana —con quien tiene cinco hijos— siempre repartió su tiempo entre las máquinas de cosechar y la pasión de correr por los caminos de la Argentina de los cuatro climas. Hoy remarca el hecho de haber comenzado “un poco tarde la preparación”, pero da a entender que el camino quiso que se suba a “La Pepa” —en honor a su madre— y quede en su historial haber corrido en la máxima experiencia del mundo motor.

Todo condujo que a fines de agosto de 2010, en un viaje a Córdoba, se encontrara con los hermanos Pascual. “Pablo, amigo mío desde hace varios años, me ofreció su moto que el año anterior largó el Dakar, pero que en la cuarta etapa tuvo que abandonar porque se él quebró la muñeca. Le dije que no, que era muy costoso y me dijo: ‘vos llévatela, corré la carrera y después vemos cómo me la pagás”.

A partir de ahí, Pablo empezó a averiguar la problemática de los gastos: repuestos, inscripción, logística, quién lo iba a acompañar y buscar la forma más barata posible de cubrir todo. Enseguida se prendió su hermano Oscar con la logística, sus allegados organizaron una comida para recaudar fondos y varios auspiciantes sumaron con lo que pudieron. Entre risas pronuncia: “Siempre digo que el más croto de todo el Dakar, debo haber sido yo”. Su equipo, quedó conformado junto a su sobrino Facundo, Marcelo Arguindegui en la mecánica y Jorge Massaccesi en la cocina, manejo del móvil y corresponsalía.

¿Cómo fue el comienzo de la competencia, teniendo en cuenta la comunicación con los demás pilotos?
Cuando empezó la carrera fue todo muy raro para mí porque todos, casi todos, eran pilotos extranjeros y pensé que se me iba a complicar para comunicarme. Y no fue así, porque llega el momento en que todos estamos metidos en la carrera y pensando en lo mismo, que aunque el otro no te entienda, llegás a entenderte igual.

¿Cuál fue el tramo en dónde le diste dimensión a tu capacidad para poder seguir en carrera?
En la etapa de Córdoba, largué en el puesto 177 y llegué 62°. Ahí, varios pilotos argentinos que me conocen me pararon para saludarme y no sabía por qué. Luego, vi los pizarrones donde la organización informa todos los puestos de llegada y empecé a buscarme de abajo para arriba y, aunque sabía que había pasado a varios, vi que estaba 62° y no lo podía creer. Javier Pizzolito, el piloto de Honda argentino, favorito, ese día clasificó 85°. Largué con muchas ganas y la verdad es que iba fuerte.

¿En algún momento pensaste en abandonar debido al cansancio?
No. A muchos pilotos les cuesta el cansancio, la inmensidad, porque están en el medio del desierto con un problema y se ponen locos. Es que mirás para los cuatro vientos y no ves nada, ni un alma. Había compañeros a los que se les notaba la suma de los días. El mío fue un entrenamiento muy rápido, pero siempre he corrido así. Por mi trabajo, no dispongo de tiempo para entrenar. Es como que estoy acostumbrado a competir con poco entrenamiento.

¿Dónde reside tu táctica de resistencia?
Soy bastante positivo y aunque vaya con la moto dejando los pedazos, siempre voy pensando en ir para adelante. Para mí no existe subir a la moto y decir que no puedo hacer tal o cual cosa. Por más que sea todo más lento o a la rastra, sé que llego. Nunca voy para atrás. Es fundamental tener la mente en fresco.

La mitad de la carrera fue crucial para “La Pepa” ¿Cómo fue el golpe?
En el desierto de Atacama, en Chile, rompí el chasis de la moto. Ese terreno es muy traicionero: uno o dos kilómetros de recta plana y de arena, como nuestra Costa Atlántica, de repente pasa a ripio, en otras hay cortadas muy profundas. Va cambiando constantemente y al mínimo descuido comienzan los problemas. Eso me pasó por no seguir los consejos de mi amigo Pascual, que conocía el terreno de Atacama. Iba rápido y me comí una cortada tremenda, torcí el chasis y comenzaron los problemas.

¿Te sorprendió el apoyo de Salvador María al regreso?
Sabía que la gente del pueblo iba a estar expectante, pero jamás imaginé que fuese tanto. Me di cuenta de lo que siguió la gente después, cuando volví. Cuando estás en la carrera es muy poco lo que sabés de los que están acá. Por empezar, la señal del celular que hay es muy poca. Pocas veces pude hablar con Ana mi mujer. A la vuelta, me di cuenta de todo lo que lo siguió la gente.

(de la edición Nº 1, noviembre 2011)

federico-garcia-lorca12

¡La guerra nunca podrá con los poetas!

En la madrugada del 19 de agosto de 1936 fue fusilado el dramaturgo, poeta y militante republicano Federico García Lorca, de 38 años de edad, en el marco de la Guerra Civil Española (1936-1939). Por Mauricio Villafañe*

Crecimos escuchando a León eso de “que la guerra no me sea indiferente”. Y vaya si así puede considerarse a esta guerra: fue una guerra entre compatriotas. No pudo ser indiferente en nuestro país ya que tuvo una gran repercusión dada nuestra cercanía histórica y cultural con España, disparando intensos debates y posicionamientos.

No pasó de largo para el convulsionado escenario mundial a partir de que la Unión Soviética aportó voluntarios para luchar por el orden republicano contra el cual se había levantado la reacción encabezada por el futuro dictador Francisco Franco mientras que la Alemania nazi bombardeó Guernica en “apoyo” a los sublevados.

A nosotros, hoy, tampoco nos debería dar lo mismo ya que los crímenes perpetrados son de lesa humanidad (e imprescriptibles, por lo cual exigen memoria, verdad y justicia) al tiempo que la herida abierta por la guerra sangra todavía: el gobernante Partido Popular (PP), en la dura actualidad del ajuste, es el heredero político e ideológico del orden franquista.

España, “periferia” del “Primer Mundo”, encara el siglo XX con contrapeso: la presencia de ciertos factores tradicionales de poder (Iglesia Católica y Monarquía; la comunión entre la cruz y la espada que tan bien se lleva con la derecha), más cercanos al Medioevo que a los tiempos y las tareas que se imponían. Así, en 1923, se da un golpe de Estado para “salvar” a España y ponerla en “orden”.

A principios de la década del ‘30 crecen las condiciones para un cambio de época y para proclamar la República. La constelación que la alentaba era muy variada: republicanos, autonomistas catalanes, parte del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y dirigentes sindicales. El primer paso fue la convocatoria a elecciones municipales que le terminarán dando la mayoría a los republicanos, llevando a la caída del rey Alfonso XIII.

La naciente República dictará una nueva Constitución de avanzada, en 1931, que garantizaba derechos y libertades individuales, establecía políticas sociales, la función social de la propiedad y el derecho a la autonomía. El Estado español eliminó el presupuesto estatal para el clero y auspició una incipiente reforma agraria y laboral en el marco de una creciente movilización social. Pero los grandes cambios de época siempre generaron conspiraciones reaccionarias que entendían que la República era un “ataque” a la tradición y que la autonomía “destruía” la unidad de España.

La tensión va a recrudecer por la lucha de quienes no querían volver atrás y la consecuente represión. Tal dramática situación debía saldarse en una salida superadora: la unión de las fuerzas republicanas de izquierda en el Frente Popular y su triunfo en las elecciones de febrero de 1936.
El clima de agitación y de lucha por prontas reformas sociales marca la gestión del Frente Popular al tiempo que la derecha se decide a ir por todo: el derrocamiento de la República. La une el espanto, el criterio ideológico reaccionario y tiene, entre sus filas, a un “as en la manga”: los traidores del Ejército, que con Franco como líder, se alzan en julio de 1936 contra el orden republicano.

La guerra civil estaba ya en marcha. Las divisiones en el bando republicano respecto a cómo hacer la guerra y cuál era su objetivo (derrotar el alzamiento y salvar a la República ó hacer la guerra y la revolución, superando el tiempo reformista) frente a la unidad de la reacción, fueron determinantes para que en 1939 caiga la última resistencia republicana en Barcelona. La larga dictadura de Franco vino a clausurar una etapa inédita de transformaciones y esperanzas populares.

Fue esta guerra incitada por la reacción la que asesinó a Federico García Lorca; su homosexualidad influyó, un hecho “intolerable” para la moralina reaccionaria de todos los tiempos. Pero, sobre todo, se lo fusiló por ser un referente político y cultural. Siendo director de La Barraca, grupo teatral itinerante fundado por la República, difundía el teatro clásico entre el pueblo. Sus asesinos no se interesaban (ni se interesan) por esto: les resultaba más fácil apretar el gatillo.

(de la edición Nº 10, agosto 2012)

*Lobense, estudiante de Profesorado de Historia de la UNLP.

signo in

Travesti equivocado

Por Nicolás Bernal
Con el pelo corto peinadito salí para la gran fiesta. Estaban todos borrachos y me acomodé en un rincón, bien fresco. Vino un tipo con la voz gruesa, me dijo “que querés tomar pibe”, yo le dije agua y el me dio tres piñas. Pendejas en filas enfiestadas mancharon mi camisa con Sprite y vodka. Todo pegoteado pedí bailar con una. Tirando unos pasos, me dice lo peor que le pueden decir a un hombre (ustedes estarán pensado en que era lesbiana y no es lo correcto) la frase fue: “voy al baño”. Nunca más volvió.

Incertidumbre entre tanta espera lo cruzo al de voz gruesa, le pido un tequila, me tomo 20 tequilas. La camisa toda manchada, sal entre todos los dedos, los botones desprendidos y los pelos a cualquier lado. Suenan los auténticos decadentes, me pongo a saltar la de los piratas, vuelvo a ver a la mina que no volvió y la puteo…me responde: “estaba cagando”.

Que tipo desgraciado, mamado, perdido, trato de componer la situación invitándola unos tragos. La chica se acomoda la entre pierna, algo le pica, algo le molesta. Comienzo a observarla detenidamente y fijo su cuello, ¡Que gran nuez! ¡es un tipo! a mi no me cagan. Le dije rápidamente que iba al baño.

Sigo lanzando, sigo lanzando, son los tequilas o el travesti esperando. ¿Donde mierda estoy? ¿A donde mierda voy? Se prenden las luces, la gente ya se marcha, la garcha del travesti, la garcha del travesti.

Voz gruesa que me invita a salir y en la esquina el trava que mira, me apura y yo disimulo… Viene caminando hacia mí, ¡por favor deténgalo! solo una vez me metieron un dedo en el orto y casi lo corto de la fruncida, no quiero, no quiero que me de vuelta, ¿y si no lo hace? ¿qué hago? ¡qué hago!
Llegamos a un acuerdo…

Estaba mal afeitado el hijo de puta cuando lo acaricié, esos pezones de hombre, de gordo adelgazado no me lo olvido más y el culo traspiraba aceite. Que mal recuerdo, lo dejo ahí…

Hay cosas sin planearse que salen mal, algunas no se pueden evitar y son un riesgo que debemos tomar para no correr. Aunque hay sido un desvió por suerte no hubo testigos de mi amor y el hombre que en una noche me obligó a enamorar.

ETIQUETA

Entrevero, un vino

Hace más de cuatro décadas una empresa de acá comercializaba un vino que llegaba a toda la región. Lo transportaban en tren desde San Juan hasta Salvador María, donde la envasadora Uviac finalizaba el etiquetado para llegar a todas las mesas familieras.

Por Félix Mansilla
Uviac fue la envasadora del vino Entrevero, propiedad de Virgilio Gaddi, que a partir del año 1961 comenzó a funcionar en Salvador María para llevar el cáliz a toda la región. Allí, trabajaron alrededor de diez empleados hasta que en 1968 cerró debido a diversas razones de índole económica. Para muchos jóvenes de este lugar, Uviac es sinónimo de audacia, temor y adolescencia.

Por entrar como ladrones a ese galpón abandonado, por ser el lugar donde la rebeldía de romper en pedazos botellas vacías nos hacía un poco más grandes, por ser el sitio prohibido donde pitamos los primeros vicios humeantes, por correr a saltar ese paredón tan inatravesable, por el miedo a las posibles balas de un vecino que despertábamos en las medianoches previas a cualquier navidad con petardos “tumba rancho”, por esos pozos que juntaban ratones y albergaban lagartos (para nosotros cocodrilos de Hollywood), por atravesar el paso de los años y escuchar el estampido de botellas solitarias, abandonadas, inundadas por la humedad del tiempo, por creer que aún existe allí esa especie de mística que surca el paso de las horas de un reloj que se apagó a fines de los sesentas.

Ángela Malvestiti, tenía veinte años cuando comenzó a trabajar en la envasadora de la familia Gaddi. Ella cuenta aquellas labores: “Venían los camiones a cargar casi todas las semanas. Envasábamos en damajuanas, botellas de litro y de tres cuartos. El tren traía el vino y lo descargaban en el vinoducto de la estación de ferrocarril. Lo traían desde la provincia de San Juan. Después, eso lo hacían en camiones de la vinoteca que la familia tenía en esa provincia, donde fabricaban el vino”. Para cerrar, añade que “trabajábamos dos o tres días a la semana y cuando había stock parábamos, para después retomar cuando volvían los envases”.

El misterio del tubo vináceo

La historia la escuchamos de uno de los papás del grupo. Él nos contó que una vez casi lo atravesó desde la salida de la estación hasta la mitad, pero que no pudo seguir por la falta de oxígeno. La anécdota era más o menos así, pero lo que nos importaba, o me importaba en realidad, era el misterio que escondía ese tubo que recorre más de ciento ochenta metros desde uno de los galpones del ferrocarril, hasta la misma planta donde embotellaban la sangre de Cristo.

También hay una anécdota que cuenta que dos afamados “borrachos” del lugar se llevaron el vino viejo de unos barriles abandonados, hirvieron el contenido como para sacarle la picadura y se lo empinaron así a garganta pelada. Una vez, fuimos una tarde de domingo invernal y vimos un croto. En verdad, no lo vimos en persona. Pero por lo ruidos, dedujimos que sin duda ahí vivía un croto.

Hace poco volví a ese lugar tan incógnito, ese tubo transportador. Así como un reflejo paralelo  del desarrollo y caída de la historia del ferrocarril argentino, el pozo fue profanado y robaron el caño donde conectaban las mangueras transportadoras del líquido sanjuanino. Como hace cuarenta y cuatro años, y como hace casi dos décadas, Uviac sigue siempre igual. Con menos vidrios, botellas rotas y engranajes engranados, duros.

(de la edición Nº 7, mayo 2012)

Carta 1

Carta

Por un Gordo Cualquiera

Me había desacostumbrado a la tarea tan precisa de escribirte e imaginarte leyéndome. No quiero que la fuerte presencia de tu alma en mis huesos se transforme en una vaga ilusión. No quiero que el olvido nos encuentre enturbiando las aguas de todos los recuerdos que viven en mí. Escóndete en mi memoria para siempre. Pero seguí el resto de mi vida creando más recuerdos.

Puede ser que cada tanto algún olvido se cuele. Y me olvido. Me olvido. De todo. Hasta de olvidarme y de acordarme de que hay cosas que mejor olvidarlas. Tengo la fragilidad de una telaraña. Pensar que somos autómatas del deber. Pensar que existimos para alimentar a nuestras mentes siniestras de ideas y olvidos que hagan de esto algo mejor y más lindo.

Pensar que solo vivimos creando recuerdos. Somos máquinas inconscientes de crear recuerdos y olvidos. El recuerdo es padre y asesino del olvido y viceversa. Sé que cuando el camino tenga claras intenciones de olvidarnos, nos transformaremos en recuerdo primero, lágrima después y por último en una muesca de saber que a pesar de la certeza de que luchamos contra el viento, esta lucha vale la pena. Te quiero con el alma aunque lo demuestre por el absurdo.

Somos personajes quijotescos compartiendo mucho y también nada. Las ausencias de un tiempo compartido ya caminan solas y afrontan un destino (ojala) incierto. Tendremos pequeñas renuncias y algún apagamiento. Alguna sensación turbia de olvido y silencio. El corazón deshecho en la cabeza y los sentimientos confundidos. Es el torpor de la existencia misma.

Todas las palabras se contuvieron de salir, quedando reservadas para los ojos que saben de su existencia y su espera.
Seamos almas luchadoras sin fines de lucro. Que nuestra meta sea encontrar algo de paz en este maremoto de incertidumbre.
Nunca le busquemos sinónimos desagradables a la distancia. Seamos lo que nuestra voluntad marque sin oídos sordos.

Foto: Nico B Mansilla.

MAGICO REWIND

Mágico rewind

Por Félix Mansilla*
Afuera llovía y las gotas rebotaban en las chapas que taparon nuestros gemidos. Parecía un martes y la lluvia hizo especial ese ‘algo’ esperado por los dos. Noventa noches interminables de caricias lejanas. Un colectivo te trajo esa tarde en la que llegaste nerviosa, sabiendo los cambios y el después, que fue de los dos. Y ya nada como antes y la proyección se traspasó a un tiempo surcado entre calles azules y tardes temperamentales de un mayo gris.

Después fumamos aunque todavía no fumabas y en los parlantes sonaban los ecos de un viaje mágico y misterioso. Esa tu mirada adolescente y mujer con responsabilidades en la espalda. Y el viento que me llevaba entre una ruta, árboles y ventanillas. En ese ‘mientras’, imaginaba esa forma de ser tan tuya.

Las decisiones tomaron rumbos, pero el camino te tuvo en el medio de los recuerdos que alguna vez fueron, sin detenerse, sin arreglarse. El arrepentimiento, las dudas y los encuentros clandestinos no supieron recordarte. Blanco o negro, sin grises dijiste y entendí los pesos del amor, el respeto y la libertad. La paz con los nuestros, los mensajes en hojas de papel rayado, los deseos de felicidad a la distancia y la historia no conocida.
Estaba mirando por la ventana, esa ventana que en lo alto me hizo sentir finito. Y tu recuerdo cotidiano, con algo de todo lo que vivimos alguna vez. Por algo de todo lo que sentimos —siempre estás ahí— hoy juego el total de mis pasados. En el mate, en la heladera, en el baño, en mi ropa. Siempre. De pronto decidí escribirte, te llegó, no respondiste. Lo supe: tus cambios, tus decisiones, el camino.

Me alegré y supe de repente que era lo mejor. Estabas en eso que alguna vez planeaste. Y me desperté como un cobarde que teme a la luz del día, y me abrazabas como ayer, y volvíamos al amor de camas destendidas y mañanas eternas con el sol en esa ventana tan sideral, alta en lo alto de nosotros. Volvías, me arrepentía y cambiaba de ideas. Crecidos, desparramados, juntos.

Nada puede ser como ese pasado, como esas veces en las que nunca odiamos, pese a los desacuerdos de un tiempo que fue y será el mejor de nuestras vidas. Porque no habrá rewind aunque rebobinemos las experiencias.

—¿Y vos que pensás? Quiero saber qué pensás.
—No sé. Espero lo que pueda pasar.
—Nada planeado, o sea…
—Todavía no quiero pensar.
—Pensé que lo sabías ¿ella qué dice?
—Ella no dice nada. No está.
—Ah, pero cómo cambiaste.
—No. Es el tiempo.

El bus siguió su marcha y las miradas de los otros se fundieron en escapes fugaces con el sol escondido entre pinos de alto vuelo. Tu aspecto tan serial, las dudas por explicar y los antojos de una primavera que me encontró con el bolso en un casi regreso por vos. Hablaste de futuro y renegué del medio entre ese pasado perfecto y tu presente acompañado, tejido para vos.

Después me dormí y comencé a mezclarte entre el sonido habitual de ese sueño que te recuerda viva, espléndida y sola. Caminás por las vías, abrazás el encuentro y entre el espacio tierra/cielo sos lo más hermoso, lo que más me llena con tanto presente que aloja esa incertidumbre de lo que siempre viene y nunca vivimos porque siempre está viniendo. Ahora estamos desnudos y flotamos, con los ojos cerrados y el sentir en un mismo punto de acuerdos corporales ¿Dónde duerme el pasado?

—El pasado pasó, ya está.
—No creo. Es como la almohada que nos contiene.
—Yo no me puedo olvidar.
—Somos dos.

Ahora te acercás, me saludás y te vas preguntando.
—¿Volvemos a cruzarnos?
—Seguro. Somos dos.

(de la edición Nº 12, de octubre 2012)

*Lic. en Periodismo y Comunicación Social de la FPyCS de la UNLP.

nito mestre

Nito Mestre: “El pasado está ahí, en su lugar”

En su paso por Lobos el cantante charló con el viaje y contó los desarrollos de su carrera en la actualidad, de su pasado con Sui Generis, la amistad con Charly y el presente de la Argentina. 

Por Félix Mansilla*
Por continuar más de cuatro décadas en un camino que empezó con sueños de cambio, vientos de juventud y mensajes de proyección libre, Nitro Mestre está siempre. Porque es un clásico dentro del rock-folk latino. Porque su persistencia y la suma de los años en las piedras del rock nacional, lo convierten en un luchador con la misma capacidad de empeño que en sus inicios con Sui Generis o en el tándem country Porsuigieco. Por su equipo con Porchetto, por sus paredes con León, por su canon con Mercedes Sosa y María Rosa Yorio, por Los desconocidos de siempre, por el concepto compartido con Baglietto y Celeste Carballo en “Porque cantamos”, por ser el mismo que aquel que creció junto a sus canciones. Todo el aura musical que lo acompaña, hacen un Mestre portador del legado guitarrero setentoso, reconocido por su voz de acento propio en la línea de Lebón, Aznar y Pedro y Pablo, Simon & Garfunkel. Pero las quimeras de ese pasado pesado, no detienen el curso de su labor viva y especial: lo perpetran y destinan a la pura demostración de un oficio que jamás lo detuvo en su andar folk y rock canción.

 

Mestre hizo un repaso de  canciones de Sui Generis  y su repertorio clásico.

Mestre hizo un repaso de canciones de Sui Generis y de su repertorio actual.

En “Mientras no tenga miedo de hablar”, escrita en 1976, inmortalizó una impresión que aun pervive en el Mestre de hoy: “Mientras tiemble de emoción, mientras alguien sienta algo por mí, yo estaré seguro que tendré algo por decir. Cambiaré una angustia en canción”. En ese mérito, residen una veintena de placas que lo tienen en el pleno canto. Un interpretador especial de las armonías de Charly García, un compositor de letras inoxidables que hoy se despliegan y vuelven a ser. Así, como lo dice en Distinto tiempo: “Y soy savia, soy sangre que quiere andar. Soy los versos que hoy te quiero regalar”. Hoy lo asistimos así. Porque todos encontramos en Mestre un poco de amor.
Algo de todas esas concepciones acompañaron el aire de La Porteña, con un marco de público excelente –con grande y jóvenes- en el que repasó todos –sí, todos- sus éxitos en más de treinta años dentro del rock nacional. Acá, el diálogo con el viaje.

¿Cómo viene la actualidad de Mestre?
Por suerte bastante movidita. Esta banda es como la más nueva, salvo Ernesto Salgueiro y Fernando Pugliese, con quienes venimos tocando hace diecisiete años. Con Eduardo (guitarrista y bajista) tocamos mucho en Estados Unidos, él es portorriqueño, y desde que viaja a la Argentina se comenzó a acoplar a la banda. Jonathan, que fue percusionista de Silvina Garré, se unió en mayo de este año. Es la formación ideal que queremos tratar de mantener.

¿Cómo recibe el público tus mensajes en los shows del exterior?
Me reciben bien en todos los lugares que voy. Toco muchísimo en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, México y Costa Rica. En Estados Unidos, concurre público latino y de todos los países. Usualmente, en los países más calientes la gente hace sentir mucho el calor, como en Colombia y en Perú. Son respetuosos en el resto de los otros lugares, pero va cambiando de acuerdo a los cambios de ciudades grandes a más chicas, donde, obviamente, son mucho más respetuosos y tranquilos. En todos los lugares queremos sonar de igual modo.

¿Qué pensás que sueñan los jóvenes de hoy?
Pasa mucho que a las personas jóvenes les gustan mucho los mensajes de aquella época, de alguna manera, el ideal de lo que nosotros queríamos para este presente. Como en este presente a veces no se terminan de cumplir esos ideales, entonces, seguimos soñando las mismas cosas. La libertad, que sí la tenemos, la hemos conseguido en una enorme medida, pero, como yo le cuento a algunos varios, cuando nos tocan a nosotros un poquito así de libertad, a nosotros que somos un poco más grandes, nos duele en el alma, sea la libertad que sea. Aunque te digan ‘no sé si vas a poder viajar’, saltamos como leche hervida.

Esto ocurre porque nos han engrupido tanto, nos han prohibido tanto en la época de los militares y hemos sufrido tanto para llegar a nuestro ahora que ahora lo que queremos es libertad. Libertad con todos los respetos del mundo, o sea, la libertad no es hacer cualquier cosa. Dentro de las reglas que haya, dejame hacer lo que quiero, lo que se debe hacer: permitir y respetar al otro. Lo que pasa es que se ha vulnerado muchísimo la forma de ética y respeto en muchos casos. El respeto debe ser el mismo en todos lados, tiene que ser parejo para el que está en un cargo y para quien no.

¿Cómo analizás la democracia de hoy, en momentos donde se repite que no hay democracia?
Todavía estamos saliendo de la juventud en la democracia, todavía no está maduro, hay ciertas cositas que faltan, pero bueno, por lo menos estamos cruzando ese camino. Aún hay cosas que me causan gracia: uno hace una marcha, el otro quiere hacer otra más grande y creo que no es así. Tenemos que estar todos juntos. No es cada uno por su lado, es un desborde. Tenemos que defender lo que se logró. No va esa de marcha-contra-marcha, es un constante a ver quién la tiene más larga, eso es muy de colegio.

Entonces, todavía nos hace falta crecer políticamente y que la propia gente lo haga notar hablando, transmitiendo ideas. Lo mejor que hemos logrado es saber de que todo es corregible: podemos sumar, opinar y no adueñarnos de algo y dejar afuera a los demás. Hoy todos tienen la capacidad de hablar y de opinar. En democracia debemos escuchar.

¿Qué le decís a un extranjero cuando te pregunta por Argentina?
Somos muy saltimbanqui. De repente vivimos una etapa de auge y después se nos enquilomban todas las cosas, como en este año que está así. Igual, pienso que se va a ordenar, porque soy positivo. Hay muchas cosas que me gustan de este gobierno y yo creo que se va a ordenar todo ese desborde. Quizá nos estamos previniendo demasiado por si acaso hay algún golpe económico, porque el mundo está muy golpeado. No es éste el único, no es que pase sólo acá: hay otros que están diez veces peor.

Si lo vemos por ese lado, digamos, estamos haciendo ciertos pasos y hay otros más largos como es credibilidad, que nos falta tenerla: desde afuera nos ven como que todavía no somos tan serios. Falta una continuidad desde las políticas de Estado, de decir que es lo que vamos a hacer y que lo vamos a cumplir. Ahora veo que se está cumpliendo con los pagos que se deben hacer en el exterior y creo que si vamos por ese camino, vamos bien. Debemos escuchar, no ofender ni de un lado ni del otro porque eso también se ve afuera.

¿Te has visto últimamente con Charly?
Sí, nos vemos. Nos vimos el otro día cuando fuimos a verlo al teatro Luna Park. Nos hemos visto este año. Lo que pasa que yo viajo mucho, él también viaja, sale a tocar y así. Soy muy casero: cuando llego a casa de una gira no quiero seguir saliendo. Me modero. Pero sí, lo veo. El otro día hablé con él, por otras cosas. Al que veo también, hace poco estuvimos tocando juntos, es a Raúl Porchetto y a León (Gieco), que ahora está afuera y vi a fines de junio.

¿Qué recuerdos tenés hoy de la etapa Sui Generis?
Es largo, sería un capítulo extra, pero la verdad es que no estoy viajando mucho para atrás. Tengo los recuerdos ahí para cuando algún día tenga que escribir mis memorias (risas). El pasado está ahí, en su lugar. Tengo bellísimos recuerdos, porque fue fantástico todo. Lo que pasa es que el presente que estoy viviendo es súper agradable, porque yo no pienso en términos de Luna Park. Yo pienso en lo agradable de estar tocando donde quiero, con los músicos que quiero. Ahora estoy planeando un disco nuevo, entonces, lo de atrás, queda como un recuerdo al igual que con Los desconocidos de siempre y todos con los que toqué.

Fotos: Nico B Mansilla.

(de la edición Nº 12, octubre 2012)

*Lic. en Periodismo y Comunicación de la FPyCS UNLP.

 

Foto 1 Bandas E

Noche eterna, hoy presente

La noche del 4 de diciembre de Spinetta y las Bandas Eternas fue única, memorable, perfecta. Un Flaco armonioso, fresco y dispuesto, interpretó un derrotero de canciones de su vasto camino en el rock argento, sin pausas, con amigos y 37 mil almas de pie. Por Nico y Félix Mansilla

Sí, con más de un treintena de invitados y cinco horas y cuarto de show, el Amalfitani rebalsó de alegrías del tiempo y el repaso de un puñado grande de canciones que, como anticipó semanas antes en rueda de prensa el Flaco, fueron “a los bifes”. A tres años de aquel show, las palabras no se agotan en el repaso pleno de una lista que comenzó con lo más reciente de su último disco de estudio “Un mañana” (2008), a la que le siguieron invitados como Gustavo Cerati, Juanse, Fito Páez, Charlx García, Ricardo Mollo, y muchos más.

El médium y el final, no dejó amigos sin venir: todos los músicos que formaron parte de sus bandas Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade, Banda Spinetta, Los Socios del Desierto…todos esa noche con Luis, ese Flaco tan francés, tan porteño, tan único, tan dulce, tan ácido en la despedida al remarcar un fuck you a la revista Rolling Stone, por no publicar el mensaje de su remera de Conduciendo a Conciencia en la portada junto a García. Fue la noche en que el sueño de 37 mil almas se hizo realidad y posible.

El Flaco ahí, con su música y un sonido inclasificable: sereno, pleno, limpio, con ecos de voces, con cantos de siempre mañana es mejor, audaces, potentes, rockeros. Sin descripción posible, pero eso en fin.

Parece ayer cuando entramos en ese estadio tan lleno, distinguiendo a lo lejos un escenario que contendría a los hacedores de la banda de sonido de nuestras —y la de muchos— vidas. Allá a lo lejos, pudimos escuchar… y el día después no fue igual. Mucho para una noche, poco a esos años luz que separan al músico de su obra: cambiante, progresiva, melódica, folk, tantas cosas.

Tales de una personalidad específica que recorrió —y recorre sin dudas— cada vez que se enciende, se eleva y es real. Treinta seis discos lo dicen todo, no esconden nada, lo tienen todo. Porque si ponemos cualquiera, está ahí, pleno de luz. Esa noche en Vélez nos recorre como esa despedida, sin resignación.

(de la edición Nº 16, febrero 2013)

Tío Sam

EE.UU: el Nuevo orden mundial y el nuevo cielo latinoamericano

A partir de un análisis crítico sobre el rol del país del norte hacia el mundo y nuestra América, Ayer nomás ahonda sobre la historia que hoy miramos un poco de reojo. Go home!!! Por Mauricio Villafañe*

Ya lo dijeron magistralmente los Redondos en plena caída del mundo de la llamada Guerra Fría: son muchos los marines que cuidan por nosotros las puertas del nuevo cielo-orden mundial, regido por las corporaciones financieras y armamentísticas. Son muchos los soldados estadounidenses alrededor del mundo determinándolo. Y vos, cuidado por ellos: cuidado por bases militares, por aviones no tripulados, por servicios de inteligencia y por las hamburguesas del payaso ¿Cuidado? ó ¡Cuidado!

El 4 de julio los Estados Unidos de (Norte) América festejan su independencia del imperio Británico; sus iniciales 13 colonias (las barras de su bandera) determinaron que su destino no estaba regido por la metrópoli europea. El motivo del viaje de este mes atiende a algunos apuntes “no autorizados” sobre la historia de estos estados (las actuales 51 estrellas de su bandera) que alcanzaron, a comienzos del siglo pasado, una posición dominante a escala global que compromete, en este siglo que arranca, el futuro de la humanidad.

Hay un lema que define a los EEUU desde (casi) su nacimiento: es el del “Destino Manifiesto”. Su grandeza era vista como algo inevitable, evidente, necesaria. No podría eludir su propio destino ya que estaba escrito desde el inicio. Este lema cimienta su desarrollo y se encarna en una agresiva política de expansión territorial (su propia “Conquista del Desierto”) sobre el “salvaje” Oeste. Le permite, como cualquier mapa muestra, tener una presencia geográfica- estratégica de costa a costa.

Esta expansión y conquista se va a ver complementada con la guerra- invasión de Texas que enfrenta a EEUU con México, perdiendo éste buena parte de su territorio norte (nótense los nombres de los estados sureños de EEUU, incluso uno se llama Nueva México). Ambas campañas van a fundar su poderío ya desde el siglo XIX. No en vano Simón Bolívar, héroe de la independencia de la América del Sur, ya en 1829 sostenía: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad”.

El rol hegemónico que se atribuye EEUU respecto a nuestra región tiene una sanción ideológica en la “Doctrina Monroe” (1823): por ella se convertían en gendarmes de América ante los intentos intervencionistas de las potencias coloniales europeas. Se resume en otro lema: “América para los americanos”. Así se advierte que desde siempre (o casi) se han arrogado el nombre de americanos; véase al superhéroe, marine de los mandarines, Capitán América, y se postulan como legítimos “interventores” en los asuntos que consideran que le conciernen: la marcha y desarrollo de sus intereses (negocios) económicos, geoestratégicos, culturales y políticos.

Resumiendo: ¿Quiénes son los EEUU? Son los responsables de una histórica situación de opresión y dominación frente a los pueblos de la América central, del Caribe y del Sur, que, ante ella, se rebelaron y rebelan. Son unos de los vencedores del nazismo en la Segunda Guerra Mundial pero también son los que bombardearon atómicamente a Japón para lograr su rendición. Son los que le hicieron la guerra a Vietnam. Son los que formaron intelectual y profesionalmente a nuestras Fuerzas Armadas para que dispararan y torturaran a sus propios compatriotas, doctrina de “seguridad nacional” mediante.

Son los que impusieron e imponen dictadores y genocidas y, consecuentes, tienen un campo de concentración en el territorio libre de Cuba. Son los carceleros de cinco luchadores antiterroristas cubanos. Son los financistas de la extorsión que el FMI le hace a las posibilidades de desarrollo real de América Latina y los dueños del capital que contamina nuestra tierra, agua y aire, saqueando nuestros recursos naturales. Son los asesinos de miles y miles de luchadores sociales y políticos.

Son los asesinos de Ernesto Che Guevara, revolucionario argentino y patriota latinoamericano, y los de Augusto César Sandino, líder antiimperialista nicaragüense. Son los que buscan voltear a Hugo Chávez, a Evo Morales, a Rafael Correa (entre otros y otras). Son los que bancan un enclave colonial británico en nuestro territorio.

A ellos los hemos mandado al carajo y les hemos respondido con un nuevo tiempo en nuestra región, que condiciona su histórica presencia a nuestra integración y a nuestras relaciones antes que nada. Como pueblos soberanos determinamos nuestras propias posibilidades de desarrollo y nuestros propios proyectos de país.

Es realidad y deseo: no queremos que cuiden las puertas de nuestro cielo sus gendarmes y gerentes. Su nuevo orden mundial, caído el muro de Berlín y la URSS, es repudiado por los pueblos dignos que quieren ser libres de su tutela. Nuestro cielo es nuestro.

(de la edición Nº 9, julio 2012)

*Lobense, estudiante del Profesorado en Historia de la UNLP.