1-Invisible trío. Pomo, Machi, Spinetta.

Bienvenidos al Jardín Invisible

Luego de sacarle el máximo jugo musical a sus dos bandas anteriores —Almendra y Pescado Rabioso— era momento para probarse una vez más y probarle al resto de los mortales, que Spinetta puede hacer lo que quiera y que siempre lo hará bien y sin repetirse. Por Alvaro Nigro*

Invisible_(2)

Rufino, Lorenzo & Spinetta: Invisible trío.

Esta vez recluyó a Machi Rufino en bajo y a Pomo Lorenzo en batería, estos dos ya habían formado parte del disco Pappo’s Blues junto al Carpo, así que la base rítmica estaba garantizada, pero Spinetta no quería solamente eso, quería ir más allá, siempre iba más allá. La primer presentación del trío fue en el Teatro Astral en 1973 y pocos meses más tarde lanzaron su primer disco, de nombre homónimo.

Dijo Spinetta sobre la banda: “En Pescado se dio un procedimiento al revés que en Almendra. Si el primer disco de Almendra fue dulce y el segundo agresivo, en Pescado sucedió al revés: con el segundo disco doble se almendrizó el sonido. Y en Invisible llegó el equilibrio entre ambos mundos”. Y así era, ese primer disco es la mezcla perfecta de sus dos bandas previas, pero con la potencia y la sutileza de sus compañeros de turno, siempre girando en torno a los acordes “raros” y hermosos creados por Luis. Pero lo que pasa con este álbum, pasa con todo lo que hace Spinetta: es inclasificable. Creo que debería existir la palabra Spinetteano en el Diccionario de la Real Academia Española. Y que cuando alguien te pregunte, ¿che, y que onda ese disco? Vos puedas responder: y es medio Spinetteano, a lo que el otro ya sabrá de que se habla y que encontrará en la música. Jazz, rock progresivo, melodías hermosas, agradables al oído, todo combinado a la perfección con unas letras que te hacen volar a otro mundo, no muy lejos de Buenos Aires, pero tampoco tan cerca. Caben destacar los temas “Irregular”, “Suspensión”, “El Diluvio y La Pasajera” y “Jugo de Lúcuma”.

Al año siguiente sacaron Durazno Sangrando, con el cual profundizaron aún más en el rock progresivo y en el jazz, con largas composiciones como “Encadenado al Ánima” de 15 minutos y “En una lejana playa del animus”, de 10 minutos. Es un disco conceptual basado en las lecturas de Luis del libro “El secreto de la flor de oro”, de Carl Jung y Richard Wilhem. En él, el “Animus” es la “Vida” y el “Anima”, la “Muerte”. El carozo al tomar contacto con el agua, genera la “Flor de oro”.

Pero también se encuentra un clásico del rock nacional, el que le da nombre al disco, “Durazno Sangrando”. Un bello y delicado tema, con la inconfundible voz de El Flaco en todo su esplendor, quedando en el recuerdo de todos la frase: “Quién canta es tu carozo/Pues tu cuerpo al fin tiene un alma/Y si tu ser estalla/Será tu corazón el que sangre/Y la canción que escuchas/Tu cuerpo abrirá con el alba”. ¿Cómo no amar a una persona que canta algo así? Imposible no hacerlo. Otro dato “de color”, es que la tapa estuvo prohibida en Argentina porque decían que el carozo era una alusión a una vagina, y ya se sabe lo que andaba sucediendo políticamente por esa época en nuestro país. Estoy hablando del año 1975…si, hagan un poquito de memoria, NUNCA MÁS.

Al año siguiente, Invisible saca su tercer y último disco de estudio llamado El Jardín de los Presentes. Para este álbum se incorpora el joven, veloz y virtuoso guitarrista de, por entonces, tan sólo 18 años llamado Tomás Gubitsch. El LP fue presentado en el Luna Park y es considerado una obra maestra, o al menos así debería considerarse. Con temas que van a quedar por siempre en la memoria de todos: “El Anillo del Capitán Beto”, “Los libros de la buena memoria”, “Las golondrinas de Plaza de Mayo”, y “Que ves el cielo”.

Esta vez, profundizaron en los sonidos platenses, incorporando bandoneones y ritmos típicos como el folclore y el tango. Sobre El Anillo, dijo El Flaco: “Yo la nave la veo parecida a la de Volver al futuro, un auto, algo así, que se eleva por una ciencia que sólo Beto conoce, y se va… En realidad, no es que Beto quiera volver. Ha conquistado algo impresionante, pero, como todo conquistador, no puede evitar la comparación y la sensación de distancia para con el mundo que dejó atrás”.

Pero Spinetta no era así, nunca miraba hacia atrás, siempre miraba hacia adelante y cuando se dio cuenta que ya no podía exprimir más esta máquina de rock sutil llamada Invisible, decidieron separarse, aunque como trío volvieron a tocar en el año 1983 en el disco solista de él, Mondo Di Cromo.

Invisible fue una excelente banda y será recordada como tal por siempre, cada vez que escuchen sus discos, sentirán que el espíritu de Luis esta con ustedes, que esos acordes suenan en su corazón, que las letras le llegan al alma y que su voz les recorre el cuerpo y los deja con esa sensación de que se puede hacer un mundo mejor, si todos fueran un poquito más parecidos a él. A mí personalmente, no me queda más que decirle gracias, con lágrimas en los ojos, GRACIAS infinitas por todo…por ser simplemente: El Flaco.

*Lobense, escritor de los libros “Solo una idea” y “Persiguiendo al pasado y otros cuentos” (2012).

(de la edición Nº 16, febrero 2013)

13-MUSA p

Mi musa en singular

Por Nicolás Bernal*

En los amores no hay plurales, si en las drogas no hay sustancias y en el nido puro huevo, pero que no es perder tiempo. Un defecto que es sin causa, si no hay voluntad que valga, que corra como el agua sobre piedras que hacen montañas. De repente no se saca la cabeza de una imagen y hasta que no haya reencuentro no hay sabor que valga. Los serían que serían sino están atravesados por el juego de palabras, que nos dejan transparentes a cortarnos las pelotas.

Pero en el baile se baila y aprendimos a domarnos para que entre mentiras se pellizquen las verdades, de que somos lo que somos, que lo oscuro es el pasado, que tus risas hacen mezcla de tabaco y chicle de menta. A veces los impulsos pueden más que la cabeza o es el inconsciente que me deja tan desnudo, de volar casi sin plumas y que logre convencerte, que leo el futuro y te conozca hace rato. No te miento si te digo, que hace mucho no escribía, pero estoy convencido que sos mi musa preferida.

La poesía de un cagón

Puedo creerlo que no me mire.
No puedo creerlo que baile sola.
Es un puñal en la noche vagabunda,
perfume de carne en la bosta bien top.
Quiero saberlo tengo algún tiempo,
puedo practicar mentiras galanes.
Es natural en sus brillos se nota,
ese rojo de un fuego hiriente.
Me acerco y choco casi a propósito,
tengo sus roces por causalidad.
Espanta el miedo a la verdad,
el menos que resta sin saber nada más.
Estando tan cerca la siento tan lejos,
ya sé que el silencio nunca es victoria.
No creo que otorgue el que tanto se calla.
Son mil adjetivos que no salen en frases.

Mañera

Yo creía que bailabas para el público en general, la miradas penetrantes dirigidas vaya uno a saber dónde. Vos y tus ojos esperando unas palabras que nunca iban a llegar. Sin espacios y sin tiempos, mi común termina complicado, más mil palabras en mi boca que se van al papel, de empezar por los abrazos y después conocernos. Es que lo suave es tentador y esquivarnos es una maña que nos ata a escondernos cuando nos espiamos mediante amigos.

*Creador del blog brevestiemposraros.blogspot.com.ar

(de la edición Nº 15, enero 2013)