PARA RELATO BELÉN GATTI

No me acuerdo tu nombre, pero anda al asiento de atras

Por Belén Gatti

Después de una noche agitada, cuando amanece.
Yo escupí tus vísceras, después de ver como vos las escupías.
Escupilas, vomitá tus vísceras, que caigan muertas por tu boca.

Y cuando estén ahí, en la vereda de ese bar verde de la esquina,
cuando estén ahí, fuera de tu cuerpo, creelas tuyas.

Y seguí caminando con frio, andá a la panadería de la otra cuadra,
andá creyendo que las vísceras que dejaste tiradas son tuyas.
Andá a desayunar, creyendo que son tuyas las vísceras que vomitaste sin asco.
Andá, andá, andá tranquilito y sin problemas,
que cuando estés en la panadería, a una cuadra del bar,
algún otro ebrio ya se guardó tus vísceras,
para cambiarlas por las que tiene puestas o para comerlas en un pure.

Arrimate, vení, no seas tímido, sonsito,
vení a la mercería y comprate unas vísceras nuevas, pimpollo.

No te preocupes son baratas, y hoy están de oferta.
Además ya tus viejas vísceras estaban bastantes podridas, vencidas…
Sentía pudor, es la verdad, quise decírtelo antes, pero no pude…

Vos sos mi amigo, y yo soy tu amiga…

Ahora sí, aura sí, te quedan bárbaras, te quedan pintadas,
ese es tu talle, mirá qué bien te queda ese color a la cara,
podés besar, besá a quien quieras ahora,
gracias a las vísceras nuevas dejó de apestar tu aliento.

Y acordate, acordate, anotalo, recordalo,
acordate que los autos los domingos por la magrugada,
están hechos para besar bien y coger, y coger mal.

Y si ahora tenés calor, se empañaron los vidrios y los amortiguadores de tu auto quietos descansan,
abrí los vidrios y dormí, dormí, dormí,
andá al asiento de atrás.

Foto de portada por Nico B Mansilla.

(de la edición “Aniversario 1″, noviembre 2012)

noche-estrellada-van-gogh

Expectativas

Por Nicolás Bernal

Las expectativas tienen lo malo de no cumplirse, son como promesas que no tienen un misterio. Hay palabras costosas que provocan duras reacciones, peor son las horas que pasamos planificando. Si cada uno es distinto no se puede generalizar algunos comportamientos que generan un estado particular repetitivo.

Si parece que no se dice nada, en realidad se dice todo, lo que pasa es que las palabras sin complemento se pierden con el tiempo y quedarse de brazos cruzados nunca es una buena alternativa.

Tomemos lo de los brazos cruzados para no decir “no estamos” para no decir “me olvido”, para no decir “quiero otra cosa”.
Estamos convencidos que hablando se soluciona todo, mas allá si bien o mal, no creamos en esta única solución. Porque acá viene el engaño de las acciones mencionadas que no son las acciones con abrazos, con buen día, con besos de mañana, con risas, con suspiros, con juegos, con tristezas, con hombros, con huevos, con festejos, con hasta mañana, con distintas prioridades en diferentes vertientes que se unen en un punto que se llama amor.

Y va de acá para allá, pero siempre parte del mismo lugar, con cabeza, con respeto, con confianza y con aire.
La concepción de buenas respuestas en malas preguntas queda por fuera nuestro transformándose en sencillas interpretaciones a gusto del problema.
Pero lo peor peor de todo esto, son las respuestas de que por mas que estén acertadas que tienen el maldito tono de la fanfarronada, cosa que perturba y mucho. Estábamos hablando del amor de a dos.

*Imagen de portada “Noche estrellada” de Vincent Van Gogh*

(de la edición Nº 9, julio 2012)