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Milonga desfigurada

En una charla con el músico Don Siro supimos de la leyenda de la Salamanca, los diferentes modos de transmitir sensaciones y las maneras de ser feliz haciendo pequeñas canciones para el viento. Del rock al folklore, de lo íntimo al gran público, Don Siro viaja y comparte. 

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“Grabo todo lo que compongo”.

Milonga desfigurada fue el espectáculo con el que Don Siro (52), músico recién llegado a la ciudad, realizó junto al fotógrafo Alejo Schatzky en Mirar! Cultura a mediados de octubre. A pocos meses de residir en la humedad de estas pampas, cuenta que su traspaso del rock banda a la soledad con su guitarra lo descubrió después de ver por primera vez en vivo a Atahualpa Yupanqui. “Fue como una revelación. Ahí cambié el instrumento, me fui del bajo a la guitarra. Interiormente sentía como que mi camino estaba por ahí”. A eso suenan sus canciones: irregularidades folk más un estilo forjado en arpegios y bases con norte y sur. Lo poético de sus composiciones se basa en paisajes profundos de guitarras con vuelos constantes.

Tras la muestra, Schatzky comentó que “Siro está viviendo en Lobos, en un campo, y creo que gran parte de las nuevas composiciones tienen que ver con su vivencia acá”. La muestra/concierto se dividió en tres partes. La primera, con músicas de la pampa como milongas y malambos. De las sierras; chacareras, gatos y zambas. Por último, un lado urbano codificado con sonidos de rock, más actuales y con esparcimiento sonoro.

Llegaste hace muy poco a Lobos…

Llegué hace siete meses, estoy en el campo. Con Ivanna Ramonino y Fernando Sambade (profesora de danzas y fotógrafo del espacio Mirar!) nos conocimos en San Marcos Sierra (Córdoba) donde éramos vecinos. Fue re loco llegar acá y encontrarme con dos sanmarqueños, con una onda parecida. El Plan al instante fue ‘hagamos algo juntos’. Allá, es muy seco el clima y creo que estamos compensando un poco viniéndonos acá que es más húmedo (risas).

¿Cómo describirías el espectáculo Milonga Desfigurada?

Yo básicamente compongo los temas para guitarra y los toco también. Hay otros amigos, muy buenos guitarristas, que los tocan, por suerte. En Mirar! toqué solo y Alejo, que es un gran fotógrafo con un estilo muy particular: sus fotos son como pinturas impresionistas. La idea fue tocar y reproducir esas imágenes que tenían que ver con la música y por momentos no. Fueron cosas distintas donde el espectador se queda ahí, escuchando la música, mirando y no se aburre tanto con el sonido monótono de la guitarra. Es un poco la idea: música y fotos.

¿Cuánto hace que componés música para guitarra?
Hace una temeridad de años. Cuando tenía once empecé a tocar el bajo con una banda de rock que se llamaba Yesterday como el tema de los Beatles, y así seguí durante diez años. Después formé parte de otras bandas de rock, blues, jazz, jazz/rock en los años setena y ochenta, pop también ejecuté, mucho y de todo.

Trío de guitarras, otra propuesta de Don Siro.

Trío de guitarras, otra propuesta de Don Siro.

¿Qué guitarristas escuchás?

Me gustan los músicos que no son tan pirotécnicos. Prefiero a Juan Falú, Juan José Domínguez, Ricardo Moyano (riojano que vive en Turquía) o Jorge Yusbery.

¿Cuándo entraste al mundo del folklore?

Fue como una revelación la noche que escuché por primera vez tocar a Atahualpa Yupanqui. Ahí cambié el instrumento, me fui del bajo a la guitarra. Me pareció increíble lo que el tipo hacía y yo, digamos, interiormente sentía como que mi camino estaba por ahí, más que por el lado del rock. Pero, lo que pasa, es que mi corazón está ahí, es mi esencia el rock; no toco demasiado porque estoy abocado al folklore. Igual, el rock es mi base, aunque suene muy extraño.

Es decir, Atahualpa fue crucial en el cambio de género.

Creo que él tenía una sonoridad única para esas seis cuerdas, es decir, sus dedos, las seis cuerdas sin ningún efecto. El tipo lograba, al menos en mí, conmover de una manera que no lo lograban guitarristas que tenían muchos efectos en su estilo. Él solamente con sus dedos, es mucho, que sé yo. Por ahí es el momento de la vida de cada uno ¿no? A mí me pegó mucho eso y bueno, me abrió el camino.

¿Encontrás a Yupanqui en músicos actuales?

Mollo, por ejemplo, con una acústica es impresionante también. Creo que está un poco en el espíritu de cada uno y en lo que quiere transmitir artísticamente. Es un guitarrista excelente y con una eléctrica es Hendrix o más, tal vez, a mi modo de ver, porque le das una criolla y te conmueve de igual modo.

¿Cuándo comenzaste a grabar tus músicas?

Todos los temas están grabados en mi casa, con mi grabador. Hace treinta años que vengo grabando todo lo que hago. Cuando era músico de rock grababa en estudios, obviamente, con bandas y todo ese tipo de cosas, en Buenos Aires. Pero sí, ahora siempre solo en casa, con la ayuda de algún técnico a veces, pero por lo general, solo.

¿Escuchás músicos de Jazz?

Ahora no, pero sí me gustan muchos. Mil Davis, John Scofield (su lado eléctrico), Django Reinhardt (más antiguo, bien gitano) o Robert Johnson (blues de Mississippi).

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Don Siro junto a Schatzky en Mirar! Cultura.

Johnson: el hombre que le vendió el alma al diablo*.

Es un mito que se da también en el folklore: el mito de la Salamanca, una cueva donde te espera, supuestamente, Lucifer, a quien le vendés el alma y te hace buen guitarrero. Salamanqueros hay muchos. Yupanqui, por ejemplo, y de los actuales, Ricardo Moyano. Él sí, pasó por la Salamanca, seguro. Pongo las uñas en el fuego (risas).

¿Tu idea es desarrollar otras propuestas musicales en Lobos?

Sí. Esto fue el debut. Mi plan es poder tocar en otros lugares y mostrar la música que compongo para compartir y acercar.

*Recomendamos ver O Brother, Where Art Thou? (¿Donde estás, hermano?) de los hermanos Joel y Ethan Coen (2000), adaptación libre de la Odisea de Homero. Protagonizada por G. Clooney, J. Turturro, T.B Nelson y J. Goodman. Banda de sonido de T. Bone Burnett (ganadora del Grammy, 2001).

Foto  1 y 2 de Jimena Rodríguez. De portada y 3, gentileza de LobosNews.

(de la edición Nº 14, diciembre 2012)