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El final de los nadies

A un año y dos meses de la muerte de Gustavo Suárez, recordamos. Esto sucedió en la ciudad de Lobos, no podemos olvidar.

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Parece que por estos lados las cosas que siempre nos hartamos de ver en los medios, ahora se dan a la vuelta de la esquina. El antecedente de casos no esclarecidos en nuestra ciudad suman como nunca antes, entre ellos, el asesinato del ecologista en la Laguna de Lobos, del joven que se quitó la vida ahorcándose en la comisaría, otra joven atropellada cerca del club Provincial, el aún poco indagado caso de Gustavo Ayastuy en Salvador María y el último, el de Gustavo Héctor Suárez, quien falleció tras recibir varias puñaladas a la salida del club Provincial.
Más allá de todas las “investigaciones” que prometieron policía y autoridades municipales, su familia organizó el último 19 de marzo, a un mes del episodio, una marcha con el pedido de justicia. Ese lunes lluvioso, acudió más de medio centenar de lobenses desde las calles de Empalme, pasando por el Municipio y la comisaría.

Lo destacable de este tipo de petitorios de justicia es que muchas personas acentúan su apoyo a familiares a través de las redes sociales y en las calles. Aquellos pesimistas y negativos, podrán enumerar que cincuenta o cien personas para un pueblo de más 40 mil habitantes es poco, pero lo que queda claro es el mensaje: basta de hechos similares, basta de muertes dudosas. Nada es mínimo y fue así que tras el eventual fallecimiento de Gustavo Ayastuy el 30 diciembre, más de un centenar marcharon en silencio a sólo 15 minutos del centro lobense, en Salvador María. Así, lo que se puede destacar en limpio de tales movilizaciones, es que un gran número de ciudadanos se animaron a reclamar por eso que creen injusto.

Por eso, vale la pena mantener fresca la memoria, y siempre, con “la firme promesa de no olvidar”. Para recordar, para analizar, para masticar, para no olvidar. Como bien lo expresa Eduardo Galeano en El libro de los abrazos con “Los Nadies”: “Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean/Que no hablan idiomas, sino dialectos/Que no profesan religiones, sino supersticiones/Que no hacen arte, sino artesanía/Que no practican cultura, sino folklore/Que no son seres humanos, sino recursos humanos/Que no tienen cara, sino brazos/Que no tienen nombre, sino número/Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local/Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.

(de la edición Nº 6, abril 2012)

Foto 1 Jonatan Castellanos

Un topo de avant-garde

Con la esperanza puesta en llegar a la Primera de San Lorenzo, Jonatan Castellanos cuenta que su dedicación a la pelota se trata de un objetivo puntual, pero duerme tranquilo por saber que está haciendo “las cosas bien”.

Foto 1 Jonatan Castellanos

Con sólo ocho años, en el año 2003 comenzó a jugar para el club del que es hincha toda su familia. Siguió hasta la actualidad haciendo goles en todas las categorías y hoy espera el salto para dar por finalizado su gran sueño de jugar en Primera. Sobre el crecimiento que obtuvo en la vida estando lejos de Salvador María, Jonatan cuenta que “uno le da más valor a las cosas, sabiendo que querés llegar a una meta, y por eso, tenés que concentrarte y dejar muchas cosas de lado”. En 2011, vistió la nueve azulgrana en dos campeonatos y en 5 partidos como titular de la 5ta división, hizo 3 goles, luego, en otros ocho encuentros, se mantuvo con el promedio de un gol por partido.

¿Cómo te adaptaste al nivel de juego?

Al comienzo me costó. Son equipos en los que se juega más ordenados, tenés mucha gente encima hablándote de lo que tenés que hacer. Después se hizo mucho más fácil el entrenamiento, jugar. He tenido muy buenos compañeros, buenas personas que me ayudaron a adaptarme más rápido para que se me haga fácil en lo futbolístico.

¿Cuándo empezaste a vivir en la pensión del club?

En el año 2008, pero a vivir a Buenos Aires me fui cuando tenía 13 años. Al principio me fue difícil, porque era muy chico y tuve que aprender a vivir lejos de todos los afectos y de la gente del lugar donde nací. Con los años fue más fácil.

¿Qué fue de todo lo que aprendiste que más te sirvió como jugador?

Aprendí a controlarme un poco más dentro de una cancha, ya que en San Lorenzo no te permiten que te expulsen, sino: banco. Aprendí a cambiar el carácter y los modales dentro de la cancha, para jugar bien y ser respetuoso con el réferi, los rivales y el cuerpo técnico.

¿Siempre es una presión esperar el salto a la Primera de tu club?

Yo estoy tranquilo, porque por ahí alguien te pregunta cuándo vas a jugar en Primera y todo eso, pero yo sé que lo que hasta ahora vengo haciendo, lo estoy haciendo bien, sabiendo que el momento va a llegar, todavía soy chico. Si no es en San Lorenzo, será en algún otro club. En 2011 tuve un buen año y espero éste poder subir a alguna reserva de mi categoría.

¿Te imaginás en Primera?

El año pasado tuve la suerte de compartir habitación con un chico que jugó en la Primera, Fabricio Pedrozo, que también es delantero. Él me ayudó mucho a mejorar y me contó cómo se maneja el juego a ése nivel. Jugué en algunos entrenamientos con la Primera de San Lorenzo y me fue bien. Pude soltarme, es un juego muy rápido.

Foto: Nico B Mansilla

(de la edición Nº 4, febrero 2012)