Luna

Tributo al ausente

Por Ivana Barbis*

Él se encuentra en el aire a cada rato, se respira, se escucha, se ve. Se siente por todos los rincones de la vida. Sólo se necesita un instante de silencio, una pausa interior, para percibir sus huellas digitales, sus últimas miradas, sus últimos gestos, sus últimas palabras. Para mantener su existencia.
Sabe el ausente que para mantenerse presente brinda el servicio de conectarse con sus seres íntimos.

Repasar los hechos, pedir consejos, sentir una mirada, son fundamentales para reconstruir su espléndida figura.

Y todos los días esa pieza del rompecabezas se hace presente para creer en la plenitud, y borra el pensamiento de que siempre habrá una pieza que falta.

El que ya no está es el más presente de esta Tierra. Porque cuando hay una carencia, sólo así, se reconoce su pasada presencia,

Los recuerdos son los gratuitos métodos para mantener su eternidad, para mantener su viveza, su complicidad, su picardía, su simpleza y simpatía.

Y todos los días tendrá su lugar en la silla, su caminar por las calles y sus pensamientos proféticos circularán por el aire.

Y desde algún lugar, más cercano que lejano, nos estará mirando. Y nos enviarán el alimento para que no muera nuestra imaginación.

Y un millón de fotografías serán la permanencia de la luz de su rostro.
Y el cordón umbilical nos mantendrá unidos.

*Técnica Superior en Comunicación Social ISFDyT Nº43.

(de la edición Nº 9, junio 2012)