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¿Para qué estamos acá?

Editorial abril

Después de un año y cinco meses continuamos con el objetivo de difundir a los artistas locales, esos que dan forma a su arte y entretejen historias en diversos formatos. Abril, da la bienvenida a dos nuevas producciones del ámbito local: Energía invisible, el primer disco de la banda de rock Protoplasma y el segundo libro de Mariano Contrera, Media hora de felicidad. Por esas inclemencias del destino, la producción sonora y literaria, fueron presentadas el 6 de abril. La primera en la Casa de la Cultura y el segundo en la biblioteca Capponi.

Como cada estreno, vale la pena comentar, ampliar, pero… ahora queda el mayor desafío: escuchar el disco y leer el libro. Por eso, la edición abril invita a nadar por esos mundos que aunque alejados estéticamente no dejan de ser parte de eso que promovemos: las producciones locales, a los artistas, a los escritores, a los dibujantes, cirqueros, actore/as, fotógrafos, todo/as. En resumen, a aquellos que suman cultura, que forman parte de una manera de dar que no se mide en repercusión sino en acción, desafío, obsecuencia. Vamos.

La idea fija

Energía invisible cuenta con diez canciones de lo más bello que Protoplasma tiene para brindar. Letras que nos hablan de esperanzas, deseos, formas de ver el camino. Su grabación, llevó más de un año y medio de trabajo y es el resultado concreto de un anhelo palpable: especial trabajo de arte a cargo de Dominga! sobre obras de Pedro Rossi, artista lobense de arte contemporáneo que mezcla imágenes que flotan sobre paisajes imaginados, que se convierten en reales al tomar forma en un espacio/tiempo, clave en el andar jocoso de cada día. Energía… es la carta de bienvenida al mundo de una banda con proyección en el circuito rock actual, con la idea fija: rock, mensaje, ampliación.

Luces que no vemos

Media hora de felicidad, es el segundo libro de Mariano Contrera. Luego de lanzar en 2010 —a través de Editorial 100 Km— La idea fija, esta vez, contiene historias cotidianas que refleja el crecimiento del autor en su forma de narrar, en lo que tiene para contar y aquello con lo que nos podemos encontrar: personajes testigos, invisibles, maniáticos, insospechados, felices. Gentes que viven como piensan, que sueñan en tiempo real y hacen lo que saben hacer: espiar, contar, cambiar, ir para —quizá por qué no— jamás regresar, para dejar ver que todo alguna vez termina.

(de la edición Nº 18, abril 2013)

Luna

Tributo al ausente

Por Ivana Barbis*

Él se encuentra en el aire a cada rato, se respira, se escucha, se ve. Se siente por todos los rincones de la vida. Sólo se necesita un instante de silencio, una pausa interior, para percibir sus huellas digitales, sus últimas miradas, sus últimos gestos, sus últimas palabras. Para mantener su existencia.
Sabe el ausente que para mantenerse presente brinda el servicio de conectarse con sus seres íntimos.

Repasar los hechos, pedir consejos, sentir una mirada, son fundamentales para reconstruir su espléndida figura.

Y todos los días esa pieza del rompecabezas se hace presente para creer en la plenitud, y borra el pensamiento de que siempre habrá una pieza que falta.

El que ya no está es el más presente de esta Tierra. Porque cuando hay una carencia, sólo así, se reconoce su pasada presencia,

Los recuerdos son los gratuitos métodos para mantener su eternidad, para mantener su viveza, su complicidad, su picardía, su simpleza y simpatía.

Y todos los días tendrá su lugar en la silla, su caminar por las calles y sus pensamientos proféticos circularán por el aire.

Y desde algún lugar, más cercano que lejano, nos estará mirando. Y nos enviarán el alimento para que no muera nuestra imaginación.

Y un millón de fotografías serán la permanencia de la luz de su rostro.
Y el cordón umbilical nos mantendrá unidos.

*Técnica Superior en Comunicación Social ISFDyT Nº43.

(de la edición Nº 9, junio 2012)

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El final de los nadies

A un año y dos meses de la muerte de Gustavo Suárez, recordamos. Esto sucedió en la ciudad de Lobos, no podemos olvidar.

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Parece que por estos lados las cosas que siempre nos hartamos de ver en los medios, ahora se dan a la vuelta de la esquina. El antecedente de casos no esclarecidos en nuestra ciudad suman como nunca antes, entre ellos, el asesinato del ecologista en la Laguna de Lobos, del joven que se quitó la vida ahorcándose en la comisaría, otra joven atropellada cerca del club Provincial, el aún poco indagado caso de Gustavo Ayastuy en Salvador María y el último, el de Gustavo Héctor Suárez, quien falleció tras recibir varias puñaladas a la salida del club Provincial.
Más allá de todas las “investigaciones” que prometieron policía y autoridades municipales, su familia organizó el último 19 de marzo, a un mes del episodio, una marcha con el pedido de justicia. Ese lunes lluvioso, acudió más de medio centenar de lobenses desde las calles de Empalme, pasando por el Municipio y la comisaría.

Lo destacable de este tipo de petitorios de justicia es que muchas personas acentúan su apoyo a familiares a través de las redes sociales y en las calles. Aquellos pesimistas y negativos, podrán enumerar que cincuenta o cien personas para un pueblo de más 40 mil habitantes es poco, pero lo que queda claro es el mensaje: basta de hechos similares, basta de muertes dudosas. Nada es mínimo y fue así que tras el eventual fallecimiento de Gustavo Ayastuy el 30 diciembre, más de un centenar marcharon en silencio a sólo 15 minutos del centro lobense, en Salvador María. Así, lo que se puede destacar en limpio de tales movilizaciones, es que un gran número de ciudadanos se animaron a reclamar por eso que creen injusto.

Por eso, vale la pena mantener fresca la memoria, y siempre, con “la firme promesa de no olvidar”. Para recordar, para analizar, para masticar, para no olvidar. Como bien lo expresa Eduardo Galeano en El libro de los abrazos con “Los Nadies”: “Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean/Que no hablan idiomas, sino dialectos/Que no profesan religiones, sino supersticiones/Que no hacen arte, sino artesanía/Que no practican cultura, sino folklore/Que no son seres humanos, sino recursos humanos/Que no tienen cara, sino brazos/Que no tienen nombre, sino número/Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local/Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.

(de la edición Nº 6, abril 2012)

Foto 1 Jonatan Castellanos

Un topo de avant-garde

Con la esperanza puesta en llegar a la Primera de San Lorenzo, Jonatan Castellanos cuenta que su dedicación a la pelota se trata de un objetivo puntual, pero duerme tranquilo por saber que está haciendo “las cosas bien”.

Foto 1 Jonatan Castellanos

Con sólo ocho años, en el año 2003 comenzó a jugar para el club del que es hincha toda su familia. Siguió hasta la actualidad haciendo goles en todas las categorías y hoy espera el salto para dar por finalizado su gran sueño de jugar en Primera. Sobre el crecimiento que obtuvo en la vida estando lejos de Salvador María, Jonatan cuenta que “uno le da más valor a las cosas, sabiendo que querés llegar a una meta, y por eso, tenés que concentrarte y dejar muchas cosas de lado”. En 2011, vistió la nueve azulgrana en dos campeonatos y en 5 partidos como titular de la 5ta división, hizo 3 goles, luego, en otros ocho encuentros, se mantuvo con el promedio de un gol por partido.

¿Cómo te adaptaste al nivel de juego?

Al comienzo me costó. Son equipos en los que se juega más ordenados, tenés mucha gente encima hablándote de lo que tenés que hacer. Después se hizo mucho más fácil el entrenamiento, jugar. He tenido muy buenos compañeros, buenas personas que me ayudaron a adaptarme más rápido para que se me haga fácil en lo futbolístico.

¿Cuándo empezaste a vivir en la pensión del club?

En el año 2008, pero a vivir a Buenos Aires me fui cuando tenía 13 años. Al principio me fue difícil, porque era muy chico y tuve que aprender a vivir lejos de todos los afectos y de la gente del lugar donde nací. Con los años fue más fácil.

¿Qué fue de todo lo que aprendiste que más te sirvió como jugador?

Aprendí a controlarme un poco más dentro de una cancha, ya que en San Lorenzo no te permiten que te expulsen, sino: banco. Aprendí a cambiar el carácter y los modales dentro de la cancha, para jugar bien y ser respetuoso con el réferi, los rivales y el cuerpo técnico.

¿Siempre es una presión esperar el salto a la Primera de tu club?

Yo estoy tranquilo, porque por ahí alguien te pregunta cuándo vas a jugar en Primera y todo eso, pero yo sé que lo que hasta ahora vengo haciendo, lo estoy haciendo bien, sabiendo que el momento va a llegar, todavía soy chico. Si no es en San Lorenzo, será en algún otro club. En 2011 tuve un buen año y espero éste poder subir a alguna reserva de mi categoría.

¿Te imaginás en Primera?

El año pasado tuve la suerte de compartir habitación con un chico que jugó en la Primera, Fabricio Pedrozo, que también es delantero. Él me ayudó mucho a mejorar y me contó cómo se maneja el juego a ése nivel. Jugué en algunos entrenamientos con la Primera de San Lorenzo y me fue bien. Pude soltarme, es un juego muy rápido.

Foto: Nico B Mansilla

(de la edición Nº 4, febrero 2012)

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Siempre sola, siempre

Comenzó a autorretratarse con una “camarita” digital, a usar simples programas de edición y a retocar también paisajes. Actualmente, comparte sus fotos en la red social con decenas de usuarios que observan y opinan sobre sus producciones. Ella lo define como un “gran escape” personal.

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De pequeña, Carolina llamaba poco la atención en los rincones. Era silenciosa y siempre estaba a un costado, sin hablar. Ahora, se muestra audaz en cada imagen que retrata con su cámara pocket. Hace algún tiempo, comenzó a hacerlas a diario y a colgarlas en Facebook y en Flirckr. Esto hizo que muchos usuarios la observen y discutan acerca de sus producciones. Ella cuenta que sólo usa “una cámara digital y un trípode mediano”. Su buen manejo de la simpleza, hizo que fluya desde un “todo natural, con empeño en las ediciones” y una apuesta al arte gráfico.

¿Cómo fluyó en vos empezar con las fotos?

Bueno. Cuando me regalaron la cámara para mi cumpleaños, hará dos años. Siempre me gustó lo que es el arte. Antes dibujaba o pintaba y ahora me metí con esto, pero como un hobbie nomás.

No tenés cámara profesional, no usas Photoshop: ¿cómo quedan tan bien producidas?

Uso programas básicos como Photoscape o Picnik. Los puede usar cualquiera. Mezclo los dos programas. Para Photoshop tengo que hacer un curso y la verdad es que no quiero, aprenderé sola algún día.

Muchas tienen audacia y actuación: ¿hay un crack en esa manera de mostrarse?

Soy tímida, muy, aunque no parezca, pero no me intimida sacarme fotos, al contrario, me siento más cómoda que nunca. No acomodo nada ni preparo nada casi nunca, todo natural. Le pongo empeño a las ediciones. Pero casi todas surgen así de la nada. No hay cambio de ropa, uso la cámara digital y un trípode mediano.

En flirckr tenés un montón de usuarios amigos que dejan buenos comentarios: ¿eso te impulsa?

Obvio, es un halago y me incentiva a seguir. El año que viene quiero estudiar. Creo que es más por el incentivo de la gente que por mi misma. Me gustaría encarar diseño gráfico. A fotografía fui a dos clases de un curso, pero fue demasiado técnico, no me lo bancaba.

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En todas, la mirada es fundamental: ¿apuntás a eso, a cautivar desde ese plano?

Sí. Lo hago por eso, no sé, para que le llegue al otro. Si logro eso, mejor. Yo misma no me doy cuenta. Si no fuera por las opiniones de los demás, no me daría cuenta.

¿Siempre las hacés sola o hay fotografo/a?

Siempre sola, siempre, excepto las de los paisajes que puedo estar acompañada de alguien, pero hay una en la ducha, por ejemplo, que estaba a punto de bañarme y me saqué una foto no más, sin preparativo alguno. Hubo muchos cambios en mí, cosas que pasaron en el medio. Eso me cambió un poco la cabeza.

¿Es para vos como un escape hacer las fotos, retocarlas, publicarlas?

Antes me ponía a dibujar durante horas. Pero ya no lo hice más, tengo que estar con mucha paciencia que no tengo. Andar con la cámara, sacar fotos y entretenerme editando, es un escape. Me entretiene, tengo la cabeza en eso y encima que me halaguen más todavía. Me ayuda. Capaz que el año que viene no sé, haré tejido, que sé yo.

(de la edición Nº 2, diciembre 2011)

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Psicosis en el aire

Ante la presencia de frases anticipatorias que indican que pronto todo se va al tacho, anotamos algunas cuestiones a tener en cuenta antes del estallido. Después que no se diga que nadie fue avisado.

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Manual para evitar una sobredosis de TV

Los medios de comunicación funcionan con al menos tres objetivos medianamente claros: el negocio de la información, las intenciones con las que se comunica dicha información y los intereses que corren en el medio por parte de los anunciantes, ya sean estos privados y/o estatales. Entender este juego mediático, es tan complejo como simple a la vez. ¿A quién le creemos, entonces? Una posible respuesta, sería: no creer en todos, cuestionando e interrogando quién es nuestro emisor.

En la actualidad, la polarización en la emisión de mensajes se transfiere entre opositores y oficialistas –el juego se muestra de ese modo, como un round aparte en la rueda de influencias sociales- y no hay neutrales, ya que quienes informan y entretienen, tienen disímiles y múltiples objetivos al momento de crear el sentido de sus mensajes. Luego de indagar sobre quién es el emisor, debemos tener en cuenta y como punto esencial, que la verdad no existe, sino que sobrevuelan muchas verdades.

En la práctica de ese juego creado desde los medios hacia los consumidores, se deduce que no hay sinceridad absoluta pero sí una explayada lista de opiniones –que carecen de valor de verdad- que se tiñen de información veraz y comprometida.

Los ejemplos se multiplican al momento de interiorización en el reflejo mediático y esa realidad se convierte en lo más palpable, en la reproducción de aquello que sucede en la calle, que se ve y tiene cierto grado de posible probabilidad. Allí, los medios funcionan como meros carteles con advertencias de las cosas que se deben tener en cuenta “antes de salir de casa”..

La TV y los medios audiovisuales en general, contienen eso que desde las teorías comunicacionales se denomina como “el poder de la imagen”. Esto conduce a darle verosimilitud a cada evento transmitido en vivo y en directo, aunque éste diste de una información concreta. Un ejemplo de ello, son los informes de Facundo Pastor en canal América, donde el ojo está puesto en situaciones existentes, pero que con la reproducción constante toman valor propio por el sólo hecho de ser visualizado.

Esto no quiere decir que no sean reales, sino que la constante reproducción las vuelve aun más visibles. En un momento fueron los “motochorros” y actualmente, el trabajo de esas producciones que se muestran como periodismo de investigación, son simples corridas policiales a carteristas que actúan en primeros planos. En esas corridas la cámara no capta lo que se quiere mostrar, pero el relato del notero ayuda a alimentar la imaginación: “ahí va el ladrón”. La reproducción constante de esas imágenes convierte en realidad eso que fue construido por la producción del programa con la tarea de captar lo que sucede. Por eso, es hora de poner en desuso esa frase que tiñe de verídico todo lo que sucedió en la televisión.

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El fin de las apologías

La definición de apología expresa: “discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo”. Aquello que se percibe y etiqueta como apología hacia algo o alguien, corre por cuenta de quien acusa. Si ésta existiera, todo sería un gran caos o una gran condena, como cuando Calamaro dijo “qué linda noche para fumarse un porrito” ¿Qué hubiese pasado si cambiaba por cerveza, era publicidad y no apología? ¿y si habría invitado a tomar una Coca-Cola, era un propagandista del imperio? Con este tipo de discursos que tiñen los enunciados, aumentarían los problemas y ver una película de Terminator o Rambo, sería estar condicionados por la bronca y ser proclives a salir a matar los enemigos.

La canción de Cacho Castaña -que tiene décadas de reproducción pero sin cuestionamientos- dice “si te agarro con otro te mato, te doy una paliza y después me escapo” (…) “dicen que yo soy violento”, continúa ¿Sería esto violencia de género? Jamás hubo pronunciamiento contrario conocido. La época que atravesamos debe cuestionar este tipo de mensajes de contenido altamente sexista. Pero no, en este caso Castaña no rompe con algo que, de hecho, está establecido desde que ‘el mundo es mundo’, como hostilidades hacia el sexo femenino.

El término apología, tomado desde los preceptos de cierto orden establecido, se convierte políticamente en un recurso eficaz para denostar según los intereses del emisor. Varias horas y páginas de diarios ocupó el tema cuando Fito Páez dijo “me da asco la mitad de Buenos Aires”, pero poco se habló cuando Lilita Carrió contó que “dormía más tranquila tras la muerte de Kirchner” o cuando Francisco De Narváez comentó que éste “se murió para no enfrentar una nueva derrota” eleccionaria o cuando el ruralista entrerriano Alfredo De Angeli se refería a la primera mandataria como “la yegua”. Allí, no hubo condenas por parte de los medios opositores, sino más bien condescendencia con los espectadores.

La manera de no dejarse inferir por las apologías, sería pensar individualmente y no como quieren que pensemos. No es acaso pura apología del terror decir que todo es un caos, que no se puede vivir y que cuidado que en cualquier momento nos puede pasar lo peor. Un ejemplo claro, es la publicidad de puertas Pentágono, que se ven antes y después de las noticias sobre robos. La información toma un papel de tendenciosa, donde el emisor –el noticiero- responde a los intereses de la empresa de puertas blindadas. Hay inseguridad, pero Pentágono vende la solución (N de la R: parece una tomada de pelo).
Algo de eso sucede desde el comienzo de El donante (un hombre que en su juventud ganó algunos pesos por donar semen y que fue encontrado por una de las personas que contiene su ADN).

Antes de su estreno en la pantalla de Telefé, ya se hablaba de “la mala información” sobre la donación de esperma ante una inminente disminución de futuros donantes, por la confusión creada. Si bien allí se recrean conceptos de un tema que preocupa a muchas familias que esperan la regulación de una Ley Nacional de Fertilización Asistida, lo cierto es que la influencia que El donante pueda inferir sobre un “desaliento a posibles donantes” es mera especulación. No se trata de una des-concientización, sino de una ficción de un tema poco visualizado que va en contra de los intereses de las clínicas que se dedican a la fertilización.

Desoxidémonos para crecer

Ya es hora de abrir un poco el marote y dejar de lado todo eso que nos rodea de pálidas. Que exista una Ley que permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, no significa que habrá más gays, lesbianas y trans porque una regulación se ajuste a derechos adquiridos. Que exista una ley que acelere el divorcio, no implica que la gente elija divorciarse porque existe un marco legal que le da velocidad a los trámites del mismo. Que el Estado provea de preservativos a quienes no tienen acceso, no quiere decir que haya incitación al sexo por proveer la herramienta que previene embarazos y enfermedades.

Nocivo es sembrar el caos o reproducir ciertos estándares corporales o de inserción a una clase social por la obtención a diferentes productos del mercado. Lo que hoy se muestra, antes existió, sólo que el pasado lo condenó. Las drogas, los gays, los malos tratos, la corrupción, el derroche y el cambalache, siempre existieron. Es hora de comprenderlos, pero no ocultarlos -porque son reales- sino de des-adaptarlos como algo simplemente dado pero poco cuestionado. Desoxidémonos para crecer.

(de la edición Nº 8, junio 2012)

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Se viene el viaje de abril

Después de un año y cinco meses continuamos con el objetivo de difundir a los artistas locales, esos que dan forma a su arte y entretejen historias en diversos formatos.

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Portada el viaje de abril.

Este mes viajamos por dos nuevas producciones: el primer disco de Protoplasma, Energía invisible, y el segundo libro de cuentos de Mariano Contrera, Media hora de felicidad. También, en Alma de baúl repasamos Muerte en la Catedral, disco mítico del rock nacional de la mano de Litto Nebbia en la pluma de Mauro Basiuk; en Ayer nomás, Mauricio Villafañe propone un paseo por las mismas calles de Lobos, con una propuesta de nuevos nombres de la historia nacional, del continente y la local.
En Paseos, Villafañe junto a Nicolás Bernal merodean los caminos de esa costumbre de subir al colectivo a Empalme Lobos en En el Tanque. En Los mensajes de la guerra, analizamos los flujos informativos durante la contienda y el paralelo con la lectura de la actualidad.

En la sección Crónicas de viaje, caminamos por América Latina en las memorias de un recuerdo en presente, por Nacho Babino. Volvió René Catto, esta vez, con El inflador según Eva para continuar con sus Historias duras. En Llegada, finalizamos el viaje a través de dos escritos de Oscar Ghozo: Cuando que y La última vez que están.

Más en www.revistaelviaje.com.ar

Pulpito 1

Bien expulsado

Por Thomas Gianandrea*

Era su momento, y lo sabía. Era su oportunidad, la tenía que aprovechar, tantas otras veces intentó y no pudo. Era la hora de la siesta, la hora en que parece que el pueblo casi fantasma, casi desierto en el que vive, aunque él esté convencido que cuándo sea profesional se convertirá en “La ciudad” turística veraniega y la pancheria de Pepe será el restaurante preferido de todos los chicos, queda vacío. Todos dormían, hasta su abuela Nelly -una gallega bastante terca- , que jamás dormía, ¡Hoy si! , hasta el loro de Don Agustín, su vecino amante de los pájaros, se encontraba callado, parecía que también dormía. Era su momento. Era su oportunidad. Estaba más que claro.

Salió al patio y respiró profundo, siento la brisa húmeda mezclada con ese aire fresco que avisa que va a llover sapos de colores, siento a su vez como que el universo mismo se había detenido para él, y sintió también que había que comenzar con la obra, antes que todo se le trunque como solía ocurrirle; antes de que su abuela se despierte y lo llame para tomar el té con leche y mirar a El Chavo del 8, antes que el loro empieza a hablar o cantar y lo desconcentre de su cometido, porque la verdad que canta bárbaro el loro ese, y antes que caigan sapos de colores, vio por ahí ocurre.

Puso cuatro macetas, todas seleccionadas previamente del jardín de su madre, que tenia para dos horas más de siesta y ni se iba a enterar de lo ocurrido, excepto que el loro lo viera y lo buchoneara. Colocó una delante de la otra, como queriendo imitar aquella defensa de cuatro de aquel Boca del ‘98 que tanto envidió. Las colocó a una distancia razonable para que su obra fuese más espectacular, y tardara unos segundos más, tuviese un poco más de suspenso y emotividad. Fue hasta la peluquería de su madre –que quedaba comunicada por adentro de la casa- agarró unas pelucas y se las colocó a las macetas para que la cosa fuese tomando color. Había una maceta alta y con las patas separadas, ideal para tirarle un caño, algo que en su obra era como… la frutilla del postre. Una delicia.

Detrás de los defensores había puesto la manguera verde que usaba su viejo para laburar, que abarcaba casi tres metros de ancho, menos mal que de patio tenía una pradera más o menos. Era allí donde comenzaba el área, donde ya nadie lo podía tocar, donde se acaban los codazos, los agarrones -porque el árbitro es muy severo, ve todo y lo cobra- , las patadas de mala leche, allí él creaba, firuleteaba, engañaba con el ojo inquieto, con la mirada y la frente alta, iba y volvía, la mostraba y la sacaba, dibujaba. Era allí donde su obra comenzaría a despedirse. Un poco más atrás estaba el arco, la cucha del Boby, -el principal frustrador de sueños-, pequeña, un poco baja pero ideal para colgar la pulpito de un ángulo. El perro ya estaba avisado que esta vez, va siempre estaba avisado y no obedecía, no debía interferir en la jugada, pero para eso todavía faltaba mucho.

Luisito Tartaguello, calzó la pulpito a rayas blancas, la puso al costado de su pie derecho, como el Bocha según él y se lanzó a toda velocidad contra las macetas. Se encontró con el primer obstáculo, con el primer defensor. La tiró larga y lo dejó parado, parecía un pájaro en pleno vuelo. Ahí nomás, enseguida, se la frenó al segundo y con un quiebre de cintura al mejor estilo Orteguita lo dejó de lado, no me animaría a confirmarlo pero creo que una de las patas de la maceta en el intento de seguirlo se rompió. Luego vino el turno del que tenía la peluca colorada, se la puso para diferenciarla y acordarse, y el caño estaba cantado. A Luisito sólo le faltaba enfrentar al último defensor, a esa maceta más que alta que toda su infancia junto al Boby le frustraron el sueño. Esta vez Luisito por fin se apioló y los engañó a todos.

Metió bicicleta y pasó. Pero un imprevisto parecía truncarle nuevamente el sueño al Luis, que pisó la manguera y cayó. Por suerte estaba en uno de sus mejores días y se avivó. Penal, penal, penal, comenzó a pedir mientras rezongaba en el suelo. Penal a Luisito. Penal al pibe que se iba derechito al gol. La escoba que miraba desde lejos apoyada junto a la parrilla tomó la iniciativa de referí y falló a favor de Luisito. Claro penal. Grande pibe, grande. Se autodenominaba.

Acomodó la pelota y tomó dos, tres, cuatro pasos de carrera, se fue hasta cerca de la medianera de la casa del loro, se corrió el pelo de la cara y comenzó a rezar para que su perro que hasta ese momento había permanecido inmóvil, se acordara de lo hablado y no interfiriera en la jugada. El perro fue obediente y se colocó detrás de Luisito, como para salir corriendo y festejar junto a su amigo fiel aquella obra, aquel sueño, aquel gol.

Ambas manos en la cintura, imploró mirando al cielo. Pensó. La tiro abajo, la tiro arriba. Le pego fuerte, la coloco, ¿y si la pico?, No, mejor no, se dijo, capaz que la gente piensa que estoy sobrando el partido y después me abuchea…y pasó todo muy rápido. Va Luisito, uno, dos, tres… y el Boby que sale corriendo de atrás y se le enreda entre los pies y Luis que cae al suelo una vez más, con una bronca que le invade todo el cuerpo y mientras insultaba en 200 idiomas distintos al pobre perro – que ahora jugueteaba con la pulpito y le dejaba los dientes marcados- miró a la escoba que seguía en su lugar, y le exclamó de corrido y sin respirar ¡Lo viste vos, eh! ¡Lo tenés que echar! ¡Es para roja!

La escoba que miraba todo desde la parrilla hizo caso por segunda vez a los pedidos de Luisito y le mostró la tarjeta colorada al pobre Boby, que no le quedó más opción que agachar su cabeza y con una cara de fue sin querer y te juro que la próxima no vuelve a ocurrir, se metió en su cucha.

*Lobense, periodista deportivo recibido en DeporTEA.

(de la edición Nº 10, agosto 2012)

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Dale luz a Música para mariposas

Mediante la colaboración de interesados en el que el proyecto tome forma, el músico Santiago Ward planea lanzar el disco grabado en un estudio profesional con músicos sesionistas con el sistema crowd-funding. 

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Santiago Ward

A fines del año pasado, el músico lobense Santiago Ward lanzó la versión demo de Música para mariposas, un disco de doce canciones grabadas por el músico en un programa de edición digital con más de veinte instrumentos. Sus letras abundan sobre anhelos –personales, artísticos– en las que Ward genera amplios campos sonoros en formato banda.

Tras la salida  de la versión demo, el músico planea concretar la grabación con músicos a través del sistema de financiamiento colectivo (crowd-funding), donde quienes desean cooperar para que el proyecto salga a la luz pueden hacerlo mediante colaboraciones de dinero para que se lleve a cabo.

Con respecto al plan, Ward adelantó que su objetivo “es poder concretar la producción integral de mi primer disco, compuesto por canciones que escribí desde los trece años hasta la actualidad. Tengo todo el proyecto escrito en partituras, listo para su pre-producción”.

Además, se refirió a la parte técnica: “Tengo realizada una maqueta de mi proyecto con instrumentos virtuales. Pero mi meta es lograr grabarlo con músicos e instrumentos reales”.

Sobre Música para mariposas, explicó que se trata de “un disco de rock ambicioso, que lleva arreglos de muchos instrumentos. El concepto está basado en un intento de recuperación estética de la melodía y la armonización de distintas líneas melódicas, combinadas con el desenfado y la fuerza del rock”.

Para finalizar, expresó que todo lo recaudado será destinado a completar la pre-producción del disco (en donde lo músicos se preparan para grabar), grabación, mezcla y masterización en un estudio profesional, post-producción (edición, replicación), pago de caché a los músicos sesionistas. Este año sale sí o sí”.

Cabe aclarar que los tipos de colaboraciones (que van desde $20 a $6800) son “a todo nada”, donde a quienes decidieron respaldar el plan se les será devuelta su colaboración en caso de que no llegue a concretar su objetivo económico.

Spot del proyecto

Más en http://idea.me/proyecto/4724/musica-para-mariposas

Mirá el clip de Diablo de la ciudad 

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“Me gusta focalizar mis fotos en rostros y miradas”

Después de cumplir el anhelo de estudiar fotografía, Gimena Pierini explica que se trata de una actividad que cada día la deleita un poco más. A través de una perspectiva distinta que recibió tras indagar en la materia, hoy comparte la experiencia de retratar paisajes, perfiles y cosas.

Desnudo por Gimena Pierini.

Desnudo por Gimena Pierini.

Gimena es una persona tímida, que habla bajo pero mira el mundo de diferentes maneras y en los rostros de sus modelos de fotografía, plasma todo eso que a veces calla. A la primera propuesta laboral le dijo que no, hasta que su familia la convenció de que nada perdería si lo intentaba. Hoy, cuenta que fue “aprendiendo sola” y le “encanta” cada vez más.

¿Por qué la fotografía?

Siempre me gustó la fotografía, de chica. Terminé la secundaria y arranqué en la facultad de fotografía La Nueva Escuela, en Capital. Hice varios cursos: primero el nivel básico, luego Photoshop, otro de iluminación, revelado y un taller complementario de tomas, que fue uno de los más creativos. Después empecé a trabajar: fue para un cumpleaños de quince. Me lo ofrecieron y yo no quise saber nada, pero tuve el apoyo de mi familia y arranqué.

¿Qué elementos o técnicas te dieron los cursos y la experiencia?

Estudiar te da una mirada distinta sobre lo que son los paisajes, los rostros de las personas, las distintas miradas. Comenzás a observar más y te detenés en los detalles. Fui aprendiendo y me fui haciendo sola. Ahora trabajo de esto y la verdad es que me encanta.

¿Tenés momentos en los que estás mejor predispuesta para hacer fotos?

No soy de estar todo el tiempo con la cámara, sino de ver un lugar y después ir y hacer algunas fotos. Igual me gusta mucho lo que es retrato. No siempre logro la foto que voy a buscar, aunque quizá intento al otro día y sale.

En la facultad hiciste desnudo: ¿Cómo fue esa experiencia?

Hice desnudo y fue…pude superarlo, ya que era algo que no conocía. Fue todo medio raro al principio, pero después fue una buena experiencia y salieron buenas fotos. En esa sesión, traté de caracterizar más la parte de los brazos, la cara, muy poco hice del cuerpo entero y me focalicé en los detalles: el pecho, la espalda y los tonos de la caída de luz.

¿Cuáles son aquellas cuestiones en las que querés mejorar siempre?

Muchas veces me pasa que cada vez que hago los trabajos, nunca estoy segura al momento de hacerlo. Pero después llego a casa, observo detenidamente y por ahí sí, está bien. En la facu, una vez me felicitaron porque hice fotos muy originales, tenían otra mirada: no encuadré de manera clásica, sino que lo hice a mí manera, sobre un costado. Eso me alentó a seguir.

(de la edición Nº 2, diciembre 2011)