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Conseguí el viaje Nº 19 de mayo

La edición Nº 19 de revista el viaje está en las calles: Viaje al fin de las épocas. Visitamos el almacén de ramos generales de Mongiardini en el paraje Barrientos. Historias, anécdotas y recuerdos de acá cerca. 

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Portada el viaje Nº 19, mayo 2013.

Conseguila en…

Lobos: Colombo diarios (H. Yrigoyen y Arevalo). HJ Electricidad (H. Yrigoyen 57). Pericles (9 de Julio). Gráfica Arias (Berro 381). Mirar Cultura Lobos (Rauch 155). Stihl Concesionaria (H. Yrigoyen 983). Scotti Seguros (Moreno y Laprida). Fábrica de pastas Sol de Marga (Necochea 487). Pastas Biló (Perón 344). Pintureria Barbieri (Alberdi 120). Custom Shop (Bs. As y Almafuerte). Canal Cuatro (Bs. As), Biroccio Molinos (Olavarrieta 332), Andale Wey (Ayacucho 30), Soc. Rural (Las Heras 87), Casa Cultura de Lobos (Salgado 585). Paradise (9 de Julio 63). Peluquería Cousin´s (Moreno 539).

En Salvador María: Ferreteria Don Atilio (Av. 10 Jerónimo Topa). Autoservicio La Armonía (Av. 10 J.T). Autoservicio Canis (calle 5 y 16 Nº 123). Forrajeria Los Pastizales (calle Nº 166).

En La Laguna: Restaurant Parrilla Un Lugar (Club de Pesca Lobos).

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Un mes después, el cielo sigue gris

El 2 de mayo se cumplió un mes de una desidia que vivió la ciudad capital. Crónica de los reclamos de los vecinos más afectados, el silencio de la política y lo que el agua se llevó. Por Facundo Cottet

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Foto AG La Plata.

Se cumple un mes de las inundaciones, hay una movilización y desde un parlante se escucha: “Qué nos van a venir a decir ahora, si la vida es irreversible. Hagan obras, la justicia viene de la mano de acciones. Yo no los voy a ver más: mi papá, si no hubiera tomado el acto de sacar a mi mamá para salvar a su mujer, estaría vivo, estarían vivos los dos. Les pido que nos acompañen, les pido que una vez por todas se haga justicia en nuestro país. Venimos con el dolor en la mano de no tenerlos más. A ver si entienden lo que es no tenerlos más. En la casa quedó el aire acondicionado, que quedó colgando en la pared, a ver si entienden que no tenemos ni dónde llorarlos, a ver si entienden que la vida no vuelve más”.

Las palabras pertenecen a Rocío Aguirre, que en la puerta de la gobernación reclama por justicia. La rodean miles de personas. Se cumple un mes de la tragedia más grande que vivió La Plata y el cielo, como aquel 2 de abril, hoy continúa gris.

Alrededor de cuatro mil personas, llegaron hasta plaza Moreno en la tarde para reclamar a las autoridades municipales; reclaman por la desidia sufrida el 2 de abril del 2013, reclaman por la cantidad de muertos oficiales, reclaman por obras. Piden por Bruera, Scioli y Cristina. La municipalidad está vallada en su entrada principal. A la vuelta, sobre calle 11, el acceso trasero está custodiado como pocas veces.

Tres camiones de infantería de la Policía Bonaerense marcan presencia en el estacionamiento del edificio municipal en donde decenas de efectivos policiales con escudos se organizan en fila. Por estos días el intendente platense Pablo Bruera se encargó de desfilar en los medios de comunicación al punto de tener que pedir perdón a los platenses; el enojo contra su gestión es grande. La Provincia cerró la cifra de víctimas fatales oficiales en 52 personas, dijo que tuvo un comité de crisis que funcionó —según el Ministro de Seguridad Ricardo Casal— desde el 2 de abril hasta el 8.

En el medio, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llegó 3 veces a La Plata en menos de un mes, la primera vez fue hasta su barrio natal, Tolosa, y enfrentó cara a cara a los vecinos. Hoy una de las asambleas barriales de inundados fue la de Tolosa, una de las zonas más castigadas. También se escuchó más de una vez “Cristina ladrona, La Plata no perdona”.

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Foto AG La Plata.

Cerca de las 18 horas, los paraguas se mezclaron con las banderas de las organizaciones sociales y de los partidos políticos de izquierda. Esta vez no hay pecheras de Unidos y Organizados ni de La Cámpora. Un señor de Tolosa, pantalón pinzado azul y zapatos náuticos, le dice a su señora de acercarse a la gente. Ginés Martínez, tiene una vela encendida en su mano y con la voz serena explica: “Nunca vino nadie, tuve un metro veinte de agua adentro de mi casa, perdí muebles, electrodomésticos, tengo las paredes rajadas de la humedad”.

Ella vive en la esquina de 22 y 60 y espera que se “adecuen los planes de obras en relación a la cantidad de gente que vive en La Plata” y avisa: “Vemos que cada vez hay más edificios, pero no vemos abajo lo que está pasando”.

Algunos políticos de la oposición se ven con los manifestantes, tienen el libreto de manual y marchan entre la columna de gente que se desplazó por avenida 51 desde calle 12 hasta la avenida 7 para terminar con la palabra de Rocío en la puerta de la Casa de Gobierno. Antes, y todavía con la luz del día, sobre la plaza Moreno se vio una cruz de globos celestes, gente con snorkel, la imitación de la mochila de Bruera, y móviles televisivos que buscaban la voz de los inundados, mientras la municipalidad, resguarecida, cerraba sus ventanas. A un mes de la inundación, para los damnificados poco cambió.

*Estudiante de la carrera de la FPyCS de la UNLP, redactor del sitio de noticias platense LetraP.

Foto de portada AG La Plata.

(de la edición Nº 19, mayo 2013)

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Llenos de una noche de rock

El comienzo del Ciclo de Bandas Naranjo en Flor, contó con las performances de Protoplasma y El Vuelo de la Grulla para hacer que la movida rock local tenga un espacio donde atravesar la cultura con nuevas propuestas en la ciudad.

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El Vuelo de la Grulla en acción.

Ambas bandas comparten el camino. Tanto Protoplasma como El Vuelo de la Grulla editaron recientemente su primer disco. Su sonido se basa en efectos contemplados desde el duro trajinar de guitarras al mango, melodías que flotan en una constante sumando mensajes que desde sus letras se direccionan sobre diversos viajes: deseos, trabajo, esperanza, respeto y ruedo.

En la previa, se pudieron apreciar obras del grupo Formas Informales, conformado por Guillermo Gallotti, Martín Dates y Boris Barbieri. El espacio del Club Los Naranjos contó con proyecciones audiovisuales y cuadros basados en mensajes conceptuales desde la óptica del arte contemporáneo. Además, hubo un stand con libros de Editorial Cien Km a cargo de Alan Dimaro, la nueva edición de mayo de revista El Viaje y fotografías de Jimena Rodríguez y Nico B Mansilla.

Cerca de la una de un sábado de garúas constantes, la banda de capital inició un set que repasó las composiciones de Metamorfosis (2011), entre ellas, “Chico viejo”, “Misiles”, “Agua de mar”, “Duerme niño”, “Hombre araña”, más un cover áspero de “Hey bulldog” de Los Beatles.

En poco más de una hora La Grulla dejó en el aire sonidos sobrevenidos en influencias de las bandas con rock de pura cepa, un recorrido setentoso que se expande hasta llegar a los movimientos sonoros más actuales. El Vuelo de la Grulla, está conformado por los hermanos Cardero, Roger (batería, ex Piojos) y Fernando (bajos y coros), más los arreglos vocales de Guillermo Cudmani, quien despliega grandes solos de guitarra que le dan el toque power a la banda y Germán Parise en viola y teclados.

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Protoplasma cerró el Ciclo de Bandas Naranjo en Flor.

Protoplasma, culminó el Ciclo de Bandas con una lista que inició con el instrumental “Bienvenidos”. Luego, sin calma, pasaron “Letargo” y “Otoño” que abren Energía invisible, más “Jardines de silencio”, balada rockera que da cuenta del médium entre el sonido hard en los riffs de sus temas y la sensibilidad que atraviesa el andar de Protoplasma.

Gastón Colombo (voz y guitarra), agradeció compartir la fecha con El Vuelo de la Grulla, “banda que conocimos en el teatro Ópera de La Plata hace un tiempo. Después de varios meses de aquel primer show, podemos hoy tenerlos como invitados”. En referencia al circuito que transita la banda local, dijo: “Este tipo de movidas se deben gestar para que el rock de acá se pueda proyectar”.

La mitad del show, contó con temas como “Nawal”, “Luces que no vemos” (con luminotecnia de Mariana Lacoste), “Motivo por el cual existo”, “Sin nombre” de base sólida entre Diego Pippo (bajo y coros) y Pablo Catalano (batería), para continuar con “Manifiesto”. Sobre el final, sonaron “Sueños hechos realidad”, composición del guitarrista Pablo Arévalo, “Solos” y para cerrar bien al palo “Sol” y de Pescado Rabioso “Post-Cruxifixión”.

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Aquel humor de las dos orillas

Puestos a decidir, en esta edición viajera, abrimos el Baúl para recordar a la troupe de humoristas uruguayos que deleitó a más de una familia con una forma diferente de hacer reír.

Por Mauro Basiuk*

Parafraseando al escritor estadounidense Raymond Carver, quien, a su vez, fuera citado por Andrés Calamaro, diremos: ¿De qué hablamos cuando hablamos de humor? Claro que se trata del “tipo de expresión o postura que exalta el lado cómico o risueño de diversas situaciones”, pero hilando fino encontramos humores: más trabajados, finos, con salidas rápidas, chabacano, humor blanco, de salón, picaresco, inteligente, absurdo.

El humor de “los uruguayos” se caracterizó por la sátira inteligente, con una pizca de “humor intelectual”, capacidad para evitar la repetición fácil y por la diversidad de intérpretes en el repertorio, diferencia con la preponderancia del capocómico que hace orbitar a su elenco. Nombres propios, como: Enrique Almada, Ricardo Espalter (“la cara que habla”), junto a Eduardo D’Angelo (“el hombre de las mil voces”), Andrés Redondo, Gabriela Acher, los músicos Julio Frade y un joven Berugo Carámbula, entre otros. A lo largo de tres décadas, la marca de fábrica fueron programas corales, con una clásica estructura de sketches de tres o cuatro minutos que hasta podían prescindir del diálogo. Un humor visual, con actuaciones basadas en los gestos y en el manejo del cuerpo.

La primera aparición televisiva en nuestro país data de 1963 y se tituló Telecataplum. Fue Blackie, quien luego de verlos actuar en Montevideo, los recomendó a la dirección de Canal 13. Después de grabar el piloto, el programa comenzó a emitirse en enero de ese año, con dirección del reconocido David Stivel. Por aquel entonces, en radio La Revista Dislocada se llevaba las preferencias del público local, mientras que Pepe Biondi y Juan Verdaguer tenían las miradas de la audiencia televisiva.

Al humor refinado, en blanco y negro de Telecataplum, lo sucedió por Teleonce, Jaujarana (1969, nombre que también usaron como trío, con gran suceso en Chile) y Hupomorpo (1974, libros de Juan Carlos Mesa y Jorge Basurto). En ese momento, en cine, se hicieron fuertes en Los irrompibles (1975), una especie de western argento con dirección de Emilio Vieyra y protagonizado por la pareja estelar en el momento: Jorge Martínez y Graciela Alfano.

Luego llegó Comicolor (1979), donde se destacaban El hombre del doblaje (una idea brillante de D’Angelo, luego explotada hasta el hartazgo por Tinelli) y Veladas paquetas. Mención especial para la consagración del Toto Panigua (duelo Almada-Espalter, como profesor enseñando buenos modales a un alumno), que tuvo su correlato en la pantalla grande, con Pedro Orgambide como director.

En 1984 comenzó Hiperhumor por Canal 9, el de la palomita, administrado por Alejandro Romay. La disquería (de nuevo, el duelo efectivo entre Espalter y Almada, como vendedor acosado en la cabina de escucha por un cliente), La farmacia, Las Rivarola y El payador Gabino. En este ciclo, hubo mayor predominio del doble sentido y, a sugerencia de Romay, tuvo la incorporación de actrices-vedettes, como Noemí Alán (quien prometía sacarse la tanguita después de la tandita) y Amalia “Yuyito” González.

Luego de la trágica muerte de Alberto Olmedo, el staff de Hiperhumor fue unido al elenco huérfano de No toca botón. En la temporada 1988 se estrenó Shopping center (libros de Hugo Sofovich), en el horario vacante de los viernes a las 22. Con más pena que gloria, en 1989, volvió Hiperhumor, sólo por ese año. En el ‘95, el intento de revivir aquel espíritu se llamó Rompenueces (libros de Mesa), pero ya no tuvo la frescura de antaño. En tanto, en la TV charrúa, el espacio por excelencia para el humor, Decalegrón, se mantuvo hasta 2002.

Las muertes de Almada en 1990 y la de Redondo en 1993, marcarían el cierre de una etapa de oro en el humor. A ello, se sumaron, en 2004, el mal de Parkinson diagnosticado a Berugo Carámbula que lo alejó de los escenarios y la muerte de Espalter, en Maldonado, a los 82 años. “Teníamos fama de intelectuales, pero muchas veces las cosas intelectuales se daban por accidente”, recordó el propio Berugo en un especial televisivo. Ahora sólo que nostalgia, para recordar a aquel humor de las dos orillas, rioplatense, novedoso, con sutilezas, absurdo, con buen gusto. De todo eso intentamos hablar en esta página mensual.

*Estudiante de Periodismo y Comunicación de la FPyCC de la UNLP, columnista radial, coleccionista.

(de la edición Nº 19, mayo 2013)

Edi Nº 19

¿Qué pasa con los años?

Edi Nº 19

Que el mundo cambió nadie lo discute. Es casi una costumbre descubrir que todos los pasados son mejores que el presente. Está claro, son relatos empeñados en desarrollar las hipótesis sociales mejores elaboradas, porque pese a que carezcan de valor real, son simbólicos, específicos en su esencia, duran en el traspaso, se mantienen, se modifican, pero son eso que no esconden: tienen respaldo, el de la memoria emotiva, en los rescates de lo que pasó, aunque no se pueda decir que es verdad. Además, son la quinta parte de eso que se embolsa en el presente; una manera de explicar los cambios (sociales, culturales, políticos) que se tejen una y otra vez. Pensarlo no hace más que dejar ser, intentar en creer (o hacer carne) que no es así, sino como lo imaginamos para que ruede. Pero no estamos solos, por eso, la idea es compartir a ese “otro” que no piensa sino como un otro, en medio de la diversidad. Todos somos. 

Este nuevo viaje intenta contar un poco de la historia de lugares tan originales, como este caso, uno de los únicos almacenes de ramos generales de la zona. Fuimos hasta el paraje Barrientos para retratarlo, para conocer algo más, un lugar que desde mediados de siglo brinda un servicio a su comunidad rural, un lugar en el que solo está el Club Alumni, pero que es más. Purrete, el personaje principal, sin reniegos pero acentuando esa distinción entre el hoy y el ayer, desanda el camino. Es su forma de mirar, su manera de anclar aquello respecto al presente.

En el mismo sentido, encontramos una arista sobre una problemática mundial: las diferentes formas de encontrar el desarrollo adecuado en la producción de alimentos, los usos responsables en la agricultura, la contaminación química de agrotóxicos y lo que dará frutos en la tierra según el cuidado, el esfuerzo y la responsabilidad social que atentemos hoy.

Pasó más de un mes, pero los problemas siguen sin resolverse en La Plata tras la inundación que dejó a miles sin nada, con una gestión local ineficiente, con autoridades que esconden muertos, donde nadie tiene la solución humana al desastre. La idea es reflejar aquello que sienten los desamparados por el agua, por la política, por la falta de responsabilidad, la desidia, el abandono.

Donde vamos

La idea, entonces, es que cada viaje sea el puente. Aquellos que hacen, seguirán. Los que no se animan, podrán. Los que sólo critican, siempre se irán. Los que no pueden, lo intentarán. Los que no lo desean, nunca lo tendrán. Ahora que el viaje continúa, sigamos comunicados, distintos, iguales, pero reales.

“Cómo es la vida, 
cuántas veces en el cielo, 
cuántas en la oscuridad 
que sólo es el tiempo, 
el que llevará tu vida 
a donde quiere que estés…

…deja, sigamos remontando vuelo,
deja, la luz siempre atraviesa el bosque.
Después, es sólo un recuerdo,
después todo pasará”.
(Personalmente, Las Pelotas)

(editorial de la edición Nº 19, mayo 2013)

Videla 1

Videla, game over

A partir de ahora, cada 17 de mayo será recordado como el día de la muerte del dictador más sangriento de la última dictadura cívico militar argentina.

Las informaciones médicas, indicaron que el deceso fue pasadas las 6 AM de hoy, pero su muerte política se dio a partir del cumplimiento  efectivo en la privación de su libertad, aquella derivada de la Justicia, sin sangre, con memoria sin olvido.

Por suerte y justicia mediante (que le quitó el beneficio de prisión domiciliaria hace  más de tres años), el represor repartió su cuenta regresiva en una celda en el penal de Campo de Mayo. Desde octubre de 2008, se encontraba hospedado en la Unidad 34 del Servicio Penitenciario Federal, lugar que en los setenta era, valga la paradoja, una cárcel militar y que actualmente funciona para los condenados y procesados por crímenes de lesa humanidad. Su muerte, a los 87 años, se dio en el penal de Marcos Paz.

El mentor y cara más visible del “proceso”, no se arrepintió jamás de haber llevado a cabo acciones como el robo sistemático de bebés, persecuciones político/ideológicas y devastación económica y social, entre muchas cuestiones más.

Como si fuera poco, reivindicó el accionar de las juntas militares, y contó que “los empresarios colaboraron y cooperaron con nosotros (…) había un buen entendimiento y contacto”. Con la Iglesia, agregó el ahora difunto que “tuvo un trato excelente, muy cordial, sincero y abierto”.

Otro de los datos salientes, se enmarca en que a la hora de opinar sobre los juicios a los militares de la dictadura, esbozó sobre que el kirchnerismo los llevó a cabo sólo por “un espíritu de absoluta revancha”. Entre otras de las barbaridades mencionadas en una de las últimas entrevistas realizadas, expuso: “Hoy la República está desaparecida, no tiene Justicia. Las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón”.

No habrá más pena ni olvido

Si tenemos en cuenta dichas atrocidades, sólo podemos conducir a una reflexión en la que lo positivo traspase la barrera de una venganza devenida y surcada con los instrumentos del derecho. Es decir, jamás los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado ni las agrupaciones y asociaciones de Derechos Humanos del país, desarrollaron planes violentos para ejecutar planes vengativos.

Así, la mejor o al menos la única manera de obtener firmeza a los reclamos de más de 30 mil desaparecidos, se desliza por caminos legales e intenta continuar con juzgar a los que actuaron en los episodios más oscuros de la Argentina del siglo XX.

paul is viaje

La uva más dulce

“El amor que recibes, equivale al amor que das”
Paul McCartney, The end (Abbey Road, 1969)
paul is viaje

“Vamos a purificar en el fuego aquel viejo manual de instrucciones y todas esas cosas que nos esclavizan”. Este podría ser uno de los manifiestos que proponemos desde el viaje: salir del closet, expresarnos y contar la historia de otro modo, sin acartonamientos, ubicados y simples, pero no livianos. Eso, junto al precepto de que “el éxito, es otra cosa” y el fracaso existe si lo aceptamos, si le damos espacio y cuerpo.

Muchas veces la concepción del tiempo transformado como bien de ganancia o pérdida, no nos convence y por eso nos expandimos libres como el viento, contra el viento. Consideramos que en Lobos y la zona pasan cosas, hay gente moviéndose para que haya espacios desarrollados desde una mirada joven, con todo lo que eso supone: ganas, libertad, trabajo en equipo, sin miramientos competitivos, sin palos en la rueda y con mucha proyección.

A veces basta con ojear la agenda cultural: bandas de rock, reggae y expositores varios de la pintura, de lo literario, las danzas, el circo. Aunque a veces no asista una multitud, el número de presentes demuestra que hay ganas de sacarse la semana de encima y ver y escuchar un espectáculo artístico. Por eso, la representación cultural no es sólo aquella que leemos en los diarios y menos de los que siempre se ajustaron a esa temática, la de culturizar una única mirada, cuando esta quizá sólo sean tres manzanas en un canasto con la luz regulada desde ópticas ya apreciadas y vaciadas por el paso de los años.

No sabemos si los méritos aislados se propagan así por una “cuestión de ego” o de a ver quién la tiene más larga. Esto resulta evidente con las agendas de espectáculos que se cruzan los fines de semana: no hay una organización para que todos resulten beneficiados en las convocatorias. Pasó  con un par de obras desarrolladas en un mismo fin de semana.

Muchas veces, sin desmerecer a los que trabajan meses en el preparado de alguna forma de expresión, la cultura se utiliza como excusa para vender y sólo recaudar, no importa si es malo o bueno, importa vender y recaudar. Nada de malo tienen esas intenciones, pero el arte en sí mismo, debe desarrollarse como tal: acudamos a ver una obra, a escuchar una banda o a deleitarnos con la pintura, pero no sólo para colaborar (que es positivo) sino por el sólo gusto de apreciar lo que otros prepararon para que así sea: una manifestación cultural.

La demostración de que en la ciudad y sus alrededores hay ganas y gente con ganas, queda demostrado por la cantidad de jóvenes que luego de estudiar donde atiende dios, vuelven y se suman al camino que está tomando vuelo. Los ejemplos, pueden sobrar; todos conocemos alguien que volvió.

El contexto local, se presta para regresar y emprender, ya que se trata de una movida en la que todos podemos ayudar a que siga creciendo. En eso estamos, para sumar y para desmitificar esa sola mirada que pretende poner a la juventud como negativa, corrosiva, tendenciosa y cuestionable. En todos nosotros queda demostrar lo contrario, proponiéndonos entrar a la cancha. “Un nuevo juego empieza hoy, ya lo estoy jugando”.

(editorial de la edición Nº 9, julio 2012)

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“Todas vamos sumando”

Después de varios años fuera de las canchas Eliana Mongiardini pudo volver, pero  replica y convence apostando a que con el hockey se desarrollan muchas actividades al mismo tiempo. 

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Eliana Mongiardini en acción.

A mediados de 2010, Eliana Mongiardini (25) retomó esa actividad que a los nueve años hacía junto a su hermana Valeria. Sobre la vuelta al cesped, dice que “al principio fue horrible, pero está bueno, porque una lo practica para hacer algo y se encuentra con un montón de novedades y actividades”.

Bajo la conducción del entrenador Eduardo Falvella, EFIL cuenta con diez categorías y trescientas jugadoras. En referencia al comienzo de la Liga de seven amateur, Eliana dice que “ya ganamos el primer encuentro 4 a 3”, donde hizo el tanto de la victoria. Para 2013, el club proyecta jugar con equipos de once en la Confederación Argentina, “a nivel nacional, donde están todos los equipos”.

Iniciaste de chica y retomaste hace relativamente poco…

Comencé con mi hermana a los nueve años. Jugué un tiempo y retomé a los veintitrés pero en EFIL, como para recomenzar a hacer un poco de deporte. Ya van dos años de esa vuelta, eso fue a mediados de 2010. Al principio fue horrible, pero está bueno, porque uno lo practica para hacer algo y se encuentra con un montón de novedades y actividades.

¿Cómo se vive el proceso de evolución arrancando de cero como EFIL?

Muchas de las que actualmente juegan en EFIL ya han jugado en otros clubes y han continuado el camino que ya venían trazando. Ahora, muchas madres comenzaron a jugar después de que han llevado a sus hijas a jugar. Todas vamos sumando. Yo misma ni bien arranqué, convencí a muchas amigas y compañeras de trabajo para que se sumen a las diferentes categorías. Muchas personas dejan o porque no les gusta o no tienen tiempo, pero también hay muchos que se inician y atraen a más gente, y así somos un montón. EFIL empezó con diez jugadoras y hoy somos más de trecientos.

¿Por qué crees que es un juego que se lo vincula totalmente a lo femenino?

No hay muchos varones que lo practiquen. Osea, hay pero son los menos. Se necesitan muchos varones que jueguen al hockey, por eso, todos los clubes desean sumarlos a sus equipos. A partir de Las Leonas, muchas más mujeres comenzaron a jugar hockey. Por eso, es que es un deporte que está más difundido en mujeres que en hombres. De hecho, a los partidos de hockey masculino ni los televisan. No entiendo mucho eso, porque se trata de un juego brusco que sería más para hombres que para mujeres.

(de la edición Nº 7, mayo 2012)

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Esta semana sale el viaje Nº 19

Esta vez, visitamos uno de los únicos almacenes de ramos generales de la zona. Su dueño, Purrete, nos contó un sin fin de anécdotas del recuerdo, el cambio de los tiempos, la confianza y eso de haber sido un centro comercial con “todo puesto”.

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Porta el viaje Nº 19, mayo 2013.

En el Nº 19 de el viaje, Alma de baúl repasa “Aquel humor de las dos orillas” para hablar del humor uruguayo y sus personajes más re-conocidos de la mano de Mauro Basiuk.

Además, un artículo de opinión sobre los “Cambios en la Justicia” derivados de los seis proyectos para la reforma, por Leandro Banegas. En Ayer nomás, Mauricio Villafañe amplía el recuerdo con “La democracia que supimos conseguir”.

En Encuentros, Federico Montero desarrolla un informe sobre “Producción industrial de alimentos vs. Soberanía alimentaria”, dando pie a los interrogantes actuales en el uso de agrotóxicos, los cambios climáticos y la responsabilidad humana en la producción de lo que ingerimos.

Facundo Cottet, periodista platense, describe la ciudad de La Plata un mes después de las inundaciones en “El cielo sigue gris”. Además, el periodista deportivo local Thomás Gianandrea hace un racconto del deporte en la ciudad en “El deporte como forma de vida”.

En Historias duras, René Catto cuenta de las suyas en “Un oso en el subte”. Para Llegada, Poyodelobos@ escribió dos poemas: Al Riachuelo y Arrogantes. En breve, novedades. Buscala, pedila, viajá.

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Hacer la cola

Hacer la cola

Por René Catto

El que busca mierda, la encuentra. Las pruebas no dejan espacio a las dudas. Era una mañana de miércoles, en un marzo donde todo el mundo parecía estar apurado como en los días regresivos a una navidad o un domingo de elecciones presidenciales. Tenía que renovar el carnet de conducir y me faltaban pocos días para que caduque y tuve la intención de hacer las cosas bien, con tiempo. Ese día me levanté exaltado y fui casi corriendo a la municipalidad. Al entrar, encontré la postal típica de los edificios estatales: el portero que da vueltas al pedo y charla con quien se le cruce.

—Eh, qué grande el Rojo, cincomentarios —gritó a otro casi jubilado, seguramente bostero, que pasó en bici por la calle Salgado. El Tecla les había clavado tres en la Bombonera y el tipo chocho.

Ya inmerso en un edificio de tales magnitudes, vi a la vieja que está en la mesa de entrada, con su cargado maquillaje y ese trajecito que le hizo su prima modista. Le pregunté dónde se hacía la cola para renovar el registro y con su dedo garra de carancho y la muñeca arrugada que sonó junto al trinar de unas alhajas viejas, señaló una fila interminable.

Tenía para más de una hora, seguro, y puteé para mis adentros que si me escuchaba el Jesús de la cruz de la capilla Nuestra Señora del Carmen, hubiese cancelado celestialmente la renovación para conducir. Enseguida me apresté a ser el último en la fila, pero al toque se acercó una mina joven, medio rubia, ojos celestes, que me empezó a contar que tenía el permiso vencido desde febrero, que se colgó y que era la tercera vez que venía y como la cola siempre era larga se iba para regresar días más tarde. Mis respuestas fueron las que se emplean en este tipo de casos: monosílabos que no contradicen y apoyan la cuestión. A saber: obvio, tal cual, ni hablar, y sí, claro, y una lista de palabras por el estilo que nunca fallan.

Al rato, se acercó un viejo y ella le contó la misma historia. La única diferencia fue que el hombre empardó su problema: que lo había renovado hacía poco, pero que cuando lo paró “la caminera” en Camino de Cintura no tenía especificado que podía manejar camiones y que se comió una multa que la empresa donde labura le hizo pagar entera.

—Imaginate, nena mi situación. Sin comerla ni beberla —dijo y casi se me piantó un lagrimón.

Cuando pasó la secretaria que hace los papeles para la renovación, el hombre desplegó nuevamente la gris historia, a lo que la flaca de rulos y tono de pucho, contestó con amabilidad pública y estatal: —Está bien, haga la cola que cuando le toque, vemos qué podemos hacer.

Para mis adentros, medité: “Este viejo se pensó que con una historia tan pelotuda se iba a ahorrar la cola. Que espere, por qué no se fijó cuando le renovaron el carnet”.

Para esto, ya había vichado a todas las secretarias de los boxes de cobros. Todas jóvenes, muy buenas estaban, todas. Entonces me imaginé cómo habría sido el momento de la selección y quién había sido el hijo de puta que las contrató, porque todas están buenas. Andá a saber qué les preguntó el quía para justificar el puesto, porque no puede ser que todas las que laburan ahí sean jóvenes y estén tan pero tan buenas.

Como para decirle: ‘qué tanto vuelva la semana que viene, vamos a tomar algo a Cañuelas donde no nos vea nadie, cachorra’. Así de una, como zorrino al tren. Después, seguí con la cocreta y pensé que el que contrató a la morocha de escote pulenta y labios gordos, seguro fue otro viejo verde que la hizo transpirar al principio de la entrevista y después la llamó haciéndose el héroe para comunicarle: “Vení el lunes, querida, el puesto es tuyo”. Siempre hay de esa clase de alcahuetes que le dan un cargo, se creen Pancho Dotto pero caminan como Minguito.

No había pasado más de media hora y la rubia de atrás mío le contaba su cuelgue a otra mina que estaba a cuatro puestos del viejo de la multa. Adelante mío tenía ahora a cuatro personas. Miraba el reloj de la pared que da al frente de la plaza y calculaba cuánto faltaba para que llegue mi turno, si cada uno que pasaba tardaba como siete minutos —no sabía por qué tanta mierda— era casi media hora y ya me estaba entrando ese hambre que se te anticipa al mediodía y al costado de la cola, en el sucucho de Rentas, un oportunista quería tramitar el “terrenito” de un pariente lejano.

Mentía y decía que el viejo se lo quería dejar a él y a su familia porque son lo único que tiene, pobre, mientras la señora que lo atendía le explicaba que si apareciese uno de los hijos o alguien más cercano, podía que no le tocara ni cortar el pasto. Bien hecho me dije, el míster le pagó los impuestos para recibir el tesoro antes de que el viejardo se enfríe. Mal tipo y encima de garca, viene con una historieta que si googleás ‘cómo quedarme con el terreno de un pobre viejo’, dice: ‘decir que fueron, vos y tu familia, los únicos que los cuidaron en vida y pagaron los impuestos’. Pelotudo, se hubiese preparado algo mejor, como un ‘si es mío, le paso una comisión, señora’, algo así, más de frente. Para qué tanta lágrima, campeón.

Quedaba que pasara una mina que estaba muy buena, con jeans ajustados y un escote que le hacía zafar la caripela con granos, pero antes de que pasara llegó el marido y no la juné más. Ingresar todos los datos, tocando el piano incluido, le llevó no más de cinco minutos. Después descubrí el porqué de la tardanza.

El oficinista, gordo cara de naipe, camisa a cuadros bien planchada y pelo ondulado tipo Pelé, escribía como un milico nuevo y mirando la pantalla con este ritmo: teclado, monitor, teclado, monitor. Ni hablar si pifiaba un apellido como Mariascurrena o Kusnetzoff, que acá por suerte no hay. A la semana siguiente me dieron el registro renovado. Y no es que uno se queje de la circunstancia, pasa que tanta papeleo me jode un poco las pelotas.

(de la edición Nº 6, abril 2012)