Homera ciega 1

Vides en paraísos

Por Homera Ciega

Noche clara y concisa, imponiendo en cada volada su naturaleza narcisista
Busca algo que afortunadamente existe.

En el cuerpo descansa la sangre de infinitas uvas,
maltratadas, pero ahora tranquilas, en paz.
El paraíso, el vaso.

Su color profundo y tenue al movimiento relajado
Viaja el color, viaja la sabia de la vid.
Sin tronco, sin eje, poseen más de un magistral centro.

Suspendidas, saben del movimiento, todas licenciadas en el arte del baile, alma deslizándose por el aire.
Fresca uva que glasea mi corazón
Lo acaramela con su color, su sabor.

Y estimula mi lengua, enseñándole a bailar
También aprenden mis labios, para entonces violetas.
Mis labios son más hábiles en el aprendizaje que mi lengua.
Uvas tan bellas en botellas.

Cuando la luna esta en pleno auge les sobra belleza.
La luna provoca, invita,
ustedes, las uvas alegran e intimidan.

Ahora que estoy sola con ustedes
Ahora que solo se escuchan las hojas, suena el viento y la música espía con Cuba.

Ahora me sincero,
me enamoran las noches de verano.
Siento caminar por el Edén compartiendo placeres.

El placer sumergido en botellas sin nombre.
En papeles, en fuego, hecho humo.
El placer como nube en humareda.