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Elegirás en libertad

Por Emiliano Maglione*

“Operativo antidrogas que dio positivo, Allanamiento, un detenido y el secuestro de 31 gramos de droga” (semanario El Cuarto Poder, 8 de febrero de 2013). “Lo atrapan con 30 gr. de marihuana y buscan datos en la agenda del celular. Dijo Guarnerio que «la batalla contra la droga se está ganando»” (semanario La Palabra de Lobos, 7 de febrero de 2013). “(…) En el mismo operativo también se incautó fertilizantes para plantas, bolsas con hojas secas de marihuana, tijeras para cortes y ejemplares de la revista HTC con indicaciones para el armado de picadura de marihuana” (fragmento, La Palabra de Lobos, 17 de enero de 2013).

Es así como algunos medios y autoridades lobenses tratan un tema tan delicado como lo es el consumo de drogas. Sí, el problema es acerca del consumo, con toda la cuestión moral a cuestas. Si el problema fuera el narcotráfico, y esto debe quedar bien claro para todos y todas, la policía no procedería así sobre personas a las que les incautan 25 grs. de marihuana o dos plantas o cinco o diez. Vamos, señores y señoras, todos sabemos muy bien diferenciar entre perejiles y magnates. También me resulta raro que se den nombre y apellido de algunos y de otros no u otros directamente no sean noticia (esto último no puedo probarlo pero sí conozco casos). Le pese a quien le pese o le guste a quien le guste, la forma más prudente de prosperar sobre este tema hoy en día y bajo este contexto, es avanzar sobre proyectos de despenalización serios.

Sí, esto no quiere decir “drogas a la vueltas de la esquina para todo el mundo” ni “perdición total para nuestros jóvenes¨. Recuerden siempre esto: “La prohibición genera el narcotráfico”. Éste, siempre fuera del marco de la ley, no da lugar a la regulación de su accionar, que por cierto es abominable hoy en muchos lugares del mundo. Es eso lo que le permite a los narcos llegar a los lugares más vulnerables de nuestra sociedad y, así, a nuestros jóvenes.

Y si hablamos de “lugares más vulnerables” no podemos olvidarnos de los desastres irreversibles que estos rapaces causan en las villas vendiendo veneno puro como lo es el paco a miles de pibes. Si estuviéramos hablando que el problema es de consumo, entonces la discusión se debería dar en otros términos: en términos morales. “¿A usted le molestaría que algún conocido fume marihuana?” podría ser una pregunta que dispare el debate.

Si analizamos un poquito el contexto o como se dice cotidianamente el “día a día”, nos debe hacer al menos un poco de ruido esto ya que yo he visto en Lobos fuertes peleas y hasta tragedias automovilísticas a causa del consumo excesivo de alcohol: no escuché a muchos padres que se escandalicen cuando su hijo toma; más bien cuando vemos un borracho nos resulta simpático. Tampoco escuché que se plantee su prohibición. Claro, es simplemente porque eso no sólo no solucionaría el problema sino que, créanme, lo empeoraría.

El consumo excesivo es malo hasta si es de pan de salvado, señora y señor. Otra cosa, la mayoría de los jóvenes fumadores de cigarrillos lo hace delante de sus padres (consumo contra el cual no tengo ningún tipo de problema como con ningún otro siempre y cuando sea una elección del consumidor y no dañe a terceros). El cigarrillo contiene monóxido de carbono, alquitrán y hasta arsénico, entre otras cosas.

Claro, si el problema sería con su hijo menor de edad esto se vuelve más grave aún y paradójicamente en prohibición es más cómodo el acceso de la droga a menores que en estado de legalidad. Ésta, entre otras cosas, podría regular el acceso a menores de 18 años. Como decía, mientras las reglas estén escritas por el crimen organizado no se podrá prevenir nada, pero si algo se puede hacer para aplacar este efecto es informarse; buscar información es también hablar con la gente que consume. Escuchar sus necesidades, sus motivos.

Debemos saber diferenciar entre los diferentes tipos de drogas: blandas (marihuana), duras (cocaína) y legales (alcohol, tabaco y muchas de las que están en farmacias), éstas últimas a pesar de estar dentro del marco de la ley, no son menos nocivas aunque sea a largo plazo. El problema de consumo en nuestra sociedad no es sólo visible en las drogas (repito, legales o ilegales). También yo puedo ver que hay problemas de consumo de Internet, de programas de TV, de celulares. Todas estas cosas también pueden ser distorsionadoras de la realidad.

Para terminar me gustaría comentarle a los medios locales que la revista se llama THC (éste es el compuesto activo del cannabis sativa y ustedes deberían saberlo ya que están “informando”). También les recomiendo que lean estos ejemplares que sí informan sobre el consumo y hacen una fuerte campaña en contra del narcotráfico a través del autocultivo; por eso es que enseña esas cosas que ustedes remarcan en la noticia completa.

Mi intención no es cargar la bandera de la despenalización, no pretendo transformarme ni en ciudadano ilustre ni mucho menos en enemigo público, solamente abrir un debate que, como todo debate, puede enriquecernos como sociedad. La invitación a debatir está hecha. Este texto fue escrito pensando en todos los que en tiempos más conservadores o aún hoy se vieron marcados por un dedo que sólo pudo y puede acusarlos en lugar preguntarles qué sienten y en todos los que consumen lo que les gusta sin molestar a nadie y son molestados, perseguidos y estigmatizados o bien por intolerantes o bien por ignorantes en el mejor de los casos.

*Estudiante del Profesorado de Historia de la UNLP.

(de la edición Nº 20, junio 2013)