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Editorial Nº 20: Atrapados en el tiempo

Hace veinte años se estrenaba el film de Harold Ramis, “El día de la marmota”, donde su protagonista, Bill Murray —Phil Connors, un meteorólogo de un noticiero de Pittsburgh— es enviado nuevamente a cubrir ese agasajo en Punxsutawney Phil, Pensilvania. Cada 2 de febrero, una marmota anuncia hasta cuándo seguirá el invierno.

El día de la ceremonia, Connors se despierta a las 6 AM en la habitación del hotel donde se hospedaría —en principio— sólo por esa noche. Su plan, era cubrir el acontecimiento y regresar a su ciudad, harto del festejo. Las inclemencias del tiempo —una nevisca anunciada por el comunicador— hace que deban quedarse junto con su productora y el camarógrafo, para regresar cuando la nieve se lo permita. 

Las cosas se ponen un tanto imprevisibles para Phil Connors cuando a la mañana siguiente descubre que todo es igual: la misma canción en la radio, los mismos anuncios de los locutores, un gordo que le pregunta qué dirá la marmota en los pasillos, la mucama del hotel que consulta siempre lo mismo, un desconocido que en la calle lo sigue haciendo que recuerde quién era, la cobertura de la salida de la marmota que anuncia hasta cuándo durará el invierno y así.

El protagonista —una figura mediática soberbia y egocéntrica— comienza a padecer esa rutina que lo aqueja porque sólo él es quien percibe el no paso del tiempo. Por eso, a medida que se desplaza en ese no-tiempo decide de modo inconsciente atravesarlos como víctima, pero sacando provecho de las situaciones. Así, el camino rutinario se convierte en una carrera diaria donde el plan es vivirlo, obtener información y sobrevivir a dicho letargo. El final del film llega a su conclusión perfecta.

La enseñanza, entonces, puede ser encontrarle el rulo a un calvo para que lo cotidiano, el día a día, nos encuentre en ese sueño que es vivir, caminar, crecer, aprender, volver a empezar, continuar, no frenar, intentar, pese a que todas las mañanas parezcan las mismas, pero con la diferencia estacional inevitable. La propuesta viajera va por ese lado, para que nada parezca lo mismo, para que cada línea sea el comienzo de otras que vendrán.

Historias, relatos, anécdotas, cuentos, poesía, dibujos, fotos, todo. Ser el puente, nexo vital entre esa vida de todos los días y lo que se viene, que parece que no llega, pero viene: será así si lo deseás/deseamos. Esperamos apechugados para que vivir un día en la vida se parezca menos a ayer. Mañana es mejor.

(Editorial de la edición Nº 20, junio 2013)

Motorock 15-6-

Hoy: Rock and Blues Festival

Será en el salón del Centro Nativo Acuyai  (Perón y Villanueva) desde las 21 hs. donde sonarán bandas de rock & blues.

Motorock 15-6-

El evento organizado por la gente del Motorock Lobos iniciará a las 21 hs.. Entre las bandas destacadas se encuentran: Asesinos del Pentagrama (Lobos), Bloody mary (Monte), La Power blues (la plata).

Además, Perros de presa, Los Pepas rock and Blues (teloneros de Memphis La Blusera y la Mississippi). Desde la organización, informaron que acompañará a las bandas Martín Luka, actual cantante de Memphis, junto a  artistas invitados de Lobos y toda la zona.

Anticipadas $25, en puerta $ 35.

 

Fiesta deFORME

Se viene la Fiesta deFORME

Hoy desde las 17 hs. en la Sociedad Española de Lobos se desarrollará el evento que une música, teatro, poesía y arte para descontracturar el sábado en la ciudad.

Fiesta deFORME

Cronograma completo de Fiesta deFORME:

-17 hs.: Empalme dj set

-Fotografía de Sebastián Zamudio.

-18 hs.: Poesía (micrófono abierto).

-19.30 hs.: Guillermo Pastorino-Solo piano.

-20.30 hs.: Santiago Ward-Pop rock.

-21 hs.: Cine (videos experimentales; Hilario Ayastuy.

-21.45 hs.: Performance-Danza (Alba Virgilio-Agustina Albanessi).

-22 hs.: Jam de Pintores en tiempo real (Formas Informales+Patricia Etchadoy, Gisella Fernández Arrugaeta, Alfonsina Almirón).

-22.35 hs.: Banda Deforme-rock

-23 hs.: teatro (Ailin Barra, Rocío de Belén).

-23.30 hs.: trance

-0.00 hs.: Ojo de Perro (música contemporánea).

-00.45 hs.: Conflictivos-por rock.

-01.30 hs.: Grand Routier-blues & rock.

-02.00 hs.: Deformismo (Empalme dj set- toda la nocha hasta ver el sol).

Entrada: $ 15

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Las canciones salvadoras

A partir de creaciones nacidas para ser esparcidas en los vientos lobenses, Conflictivos proyecta lanzar su primer disco, tocarlo en vivo y seguir siendo parte de la escena artística local. 

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Foto de Niko Battista.

Con miras y excusas a una pronta grabación de material acumulado, Conflictivos, a la cabeza con Juan Manuel Videla (guitarra y voz), Nicolás Duarte (guitarra), Matías Olivastri (teclados) y Belén Gatti (batería), se proyecta como un espacio en donde lo importante y fundamental son las canciones. El conjunto despliega lo que mejor sabe dar: un puñado de composiciones simples con mensajes que van desde el amor enredado a leves muros de arpegios y sensaciones, mitad electricidad y un resto unplugged. Desde el comienzo y con franca expansión, Conflictivos pretende llegar a muchos y cumplir con el formato físico: un disco con una docena de historias sonoras. Desde una sobremesa en un martes húmedo de febrero, Juan Manuel asegura que “las canciones propias son la única manera de progresar”.

Después de tu paso por otras bandas más rockeras ¿cómo surge el proyecto Conflictivos?

Toqué en Natrón hace algunos años, junto a Gonzalo Colombo y Pablo Cattalano y en La Puerca. Yo creo que antes incluso de empezar a tocar ya tenía en mente formar una banda y hacer temas propios. Siempre escribíamos, hacíamos bases, sonábamos arriba con un rock & roll. Ahora, en formato más acústico, relajado.

¿Cómo definirías a Conflictivos?

En realidad lo nuestro parte desde las canciones que se van filtrando, con una guitarra distorsionada, otra voz. Es algo más bien diminutivo, con mezcla de algunos sonidos. Hay temas míos, de Matías y textos de Nora Fiñuken (“Sombra de tu nombre” y “Licor de frutilla”).

Después de las actuaciones de este año ¿qué proyectan para lo próximo?

Las canciones están grabarlas, hay que salir a tocarlas. Muchas son mías que vengo trabajando, con letras de otras personas, para seguir buscando otras canciones para difundirlas. En casi todas hacemos intercambios de voces: son canciones de amor, que cuentan pasajes de la vida.

Conflictivos

Conflictivos se presenta este viernes en Ruth Resto Bar.

La lista de los sets en vivo son el disco…

Los temas que trabajamos son sencillos, no tienen mucha variación de instrumentos, con un trabajo eléctrico con piano. Tenemos alrededor de dieciséis canciones, que nos permite hacer un show en cualquier parte.

¿De qué manera analizás la movida artística y musical en Lobos?

Supongo que la escasa difusión que se le da a los músicos lobenses, parte quizá, un poco de la ignorancia a esas cuestiones. Vos agarrás el diario y están las coberturas, pero con poca profundización, no desde el concepto rock. Todo el mundo escucha música. Falta algo que con el tiempo puede afianzarse.

¿Cuáles son los puntos que tienen en cuenta al elaborar música?

Al menos desde mi punto de vista, el trabajo que hacemos con conflictivos es también para incentivar a los demás a hacer canciones y darse a conocer. En Lobos tenemos que continuar con proyectos así. El otro día miraba un video de cuando tocamos e incentiva eso de “che, Juan, tocate otra”. Hay que generar y seguir. Grabar y salir a tocar sería nuestro ideal.

 

Homera ciega 1

Vides en paraísos

Por Homera Ciega

Noche clara y concisa, imponiendo en cada volada su naturaleza narcisista
Busca algo que afortunadamente existe.

En el cuerpo descansa la sangre de infinitas uvas,
maltratadas, pero ahora tranquilas, en paz.
El paraíso, el vaso.

Su color profundo y tenue al movimiento relajado
Viaja el color, viaja la sabia de la vid.
Sin tronco, sin eje, poseen más de un magistral centro.

Suspendidas, saben del movimiento, todas licenciadas en el arte del baile, alma deslizándose por el aire.
Fresca uva que glasea mi corazón
Lo acaramela con su color, su sabor.

Y estimula mi lengua, enseñándole a bailar
También aprenden mis labios, para entonces violetas.
Mis labios son más hábiles en el aprendizaje que mi lengua.
Uvas tan bellas en botellas.

Cuando la luna esta en pleno auge les sobra belleza.
La luna provoca, invita,
ustedes, las uvas alegran e intimidan.

Ahora que estoy sola con ustedes
Ahora que solo se escuchan las hojas, suena el viento y la música espía con Cuba.

Ahora me sincero,
me enamoran las noches de verano.
Siento caminar por el Edén compartiendo placeres.

El placer sumergido en botellas sin nombre.
En papeles, en fuego, hecho humo.
El placer como nube en humareda.

AMANECER 1

Misión

Por Ivana Barbis*

Una pared blanca pide a gritos: COLOR.
Un libro blanco pide que un tímido escritor
lance una COMPOSICIÓN.

Un cielo limpio ruega por el regreso del SOL.
Y un joven enamorado llora por el regreso
de su AMOR.

Todos los componentes de este mundo esperan,
buscan y persiguen una MISIÓN.

Cuando el sol cae, la luna aparece y los ojos
quieren dormir.

La mente repasa el día vivido,
y marca con verde los LOGROS, y con rojo los
SUEÑOS a perseguir.

*Técnica Superior en Comunicación Social ISFDyT Nº43.

pasos

Empezar

Por Nicolás Bernal

Estamos re locos sentados en el cemento,
dejamos a un lado sentirnos extraños,
nos bajamos a cero y empezamos de nuevo.
Todo mojado por la lluvia de enero,
rompemos cadenas que sujetan deseos,
te veo mañana y empezamos ayer.
La mente se nubla por la humedad,
estamos sintiendo todo el bulevar,
te miro sonriente y empiezo a volar.
Corremos distintos, hay buena vida,
buscamos respuestas para mejorar,
frotas tus manos y empezás a temblar.
Mi cabeza que nos cuida muy poco,
miramos el cielo y las gotas que caen,
me siento distinto y empiezo a creer.
Ya no hay un lamento en silencio,
no hay penas y finales perdidos,
empiezo a jugar que nos conocemos.

Pero todo termina
cuando te vas sin avisar,
es tanta la caminata que no puedo ni pensar.
Si volvés para seguir,
el suspensivo aroma del adiós,
que no sea una incógnita que me deje dando vueltas,
como un perro abandonado,
como un borracho sin hogar,
que no mira para atrás,
que te busca y no sabe esperar.
Es que te vas sin avisar,
queda todo al pasar,
ya no soy un pasajero.
Si encontré una estación,
en que dejé de ser mendigo y me abrigo con tu piel.
Es que te vas sin avisar y no puedo preguntar ¿por que?

Más en: www.brevestiemposraros.blogspot.com.ar

Marcos 1

Todas las músicas

El guitarrista Marcos Mastandrea nos abrió las puertas de su hogar para repasar sus días de música compartida con amigos y los conceptos abarcados desde el jazz, el folklore, el rock y el reggae.

Marcos 2

—Estoy flasheando un escritorio —ríe y mira su obra con varias horas de laburo—. ¿Y? ¿zafa? —vuelve a reír. Se trata de un escritorio con estantes flotantes incluidos, soportado por finas barras roscadas que separan tres maderas—. Para estar más cómodos —aclara y torna otra sonrisa.

En la casa de Marcos Mastandrea (37) descansan y se gastan muchos instrumentos: batería, percusión, seis guitarras, amplificadores y muchos cables. Enfrente de un sillón blanco de dos cuerpos, un piano sin cola negro —cerrado y avejentado— contiene una colección de grandes guitarristas de jazz. En la misma pared, un cuadro de Stevie Wonder sonriente, escucha el diálogo entre puchos y mates.

El jazz —el amplio mundo del jazz— es el primer tema, y aparece Gabriel Varela en la conversación. “Gabriel llegó acá a Lobos y toqué por primera vez con él en una pizzería. En realidad, lo conocí por Carmen Palazzezi que tenía un programa de jazz, donde él llamó para ir a tocar. De esto hace diez o doce años: tocamos jazz y bossa nova. Después vino el trío de guitarras y fuimos parte de La Trova (junto a Gonzalo Inella y Emiliano Domínguez). Hacíamos como un jazz tradicional y a su vez más funk”, repasa mirando el techo y recuerda que “quedaron registros medios precarios, grabaciones de ensayos. Con el dúo con Gabriel, habremos tocado entre diez y quince veces, pero lo hacíamos desde las cuatro de la tarde hasta la medianoche. Muy hermoso”.

Marcos habla de sus comienzos con la música: como un juego, un lugar de encuentro, el pasaje y la transformación, más todos los amigos que hizo a lo largo de más dos décadas de folklore, rock, bossa nova, tango y jazz. En su recuerdo, queda una lista interminable de grupos con los que ejecutó las seis cuerdas y que aun sigue investigando. Junto a Alberto Pose, María Quintal y Xiquinho Vilano, hizo temas de Caetano Veloso, Beatles y Spinetta.

En el rock, con Espermas Cerebrales, Papá Escarlata y Susie Q, se deslizó con oscuros riff de punk. A cuatros años de su regreso a los pagos de Lobos, después de egresar del Profesorado de Música en la Escuela de Música Popular de Avellaneda, narra que el reggae lo sedujo demasiado: “En la quinta de un amigo estuvimos escuchando y tocando Bob Marley todo el tiempo y cuando quise acordar quería tener una banda de reggae. Tenía a Xiquinho, fui a buscar a Lucho, Guille sabía que quería tocar y así empezamos con Piruleros”.

¿Tu comienzo con la música fue a través del rock?

Todos empezamos tocando la guitarra, en un Citroën a los dieciséis años diciendo ‘queremos armar una banda de rock’, cuando nadie sabía tocar nada. Rock adolescente, punk, cero covers, pero escuchábamos Ramones, Nirvana, todo eso. Armamos cinco temas y los fuimos tocando, nos peleábamos, nos volvíamos a juntar y a hacer cinco temas más. Siempre así, desde esa actitud.

Marcos 1

 Después comenzaste a estudiar música…

Sí, dijimos: ‘bueno basta de hinchar las pelotas y aprendamos algo’. Estudié con profesor particular seis años en la escuela   de Walter Malosetti (referente del jazz local, padre de Javier). Después, cambié y me fui a estudiar un año con Ricardo Lew (ex guitarrista de Ruben Rada, entre otros): ‘Un grosso de verdad, un genio con mucho jazz’.

   ¿En todos los ritmos te sentís cómodo?

El folklore y el tango me gustan, pero al momento de ejecutarlos me siento tenso. Ojo, no es porque no me guste, son cosas mías de autoexigencia. Entonces, un día dije ‘no toco más’. He tocado folklore con Marcelo Micci (voz) y Pampero (bombo), que se me cagaban de risa, porque sufría, hasta que dije basta. Entonces, decidí hacer las cosas que más me siento cómodo. Quedó un cassette que grabamos en lo de Costita. Hoy lo escucho y no está mal. Es como una negatividad personal, me pasa eso y no es grave. Antes era peor. Escuchar a Gabriel y tocar con él es reconfortante: tocamos todo y de todo.

   ¿Se puede decir que estás abierto a todas las músicas?

En realidad no hay nada de la música que no me guste. A esta altura me gusta todo. Si sos músico te tiene que gustar todo, así sea una cumbia, no puede no gustarte. Yo me dejo influenciar por otras músicas. Creo que hay que tratar de escuchar mucho, variado, para el momento de componer tener un todo amplio.

¿Con qué ramas de la música te identificás más?

En especial escucho todo lo que sea música negra: jazz, brasilero, rap, todo. Blanca también, pero mi afinidad viene más con la música negra. Además, escucho a Abel Pintos, que es hermoso lo que hace. Le voy a robar todos los temas (muchas risas). Entiendo que las etapas de la música son muchas: en la adolescencia mucha más efervescencia, pero el crecimiento lleva a que uno seleccione lo que más disfruta.

Fotos: Nico B Mansilla

(de la edición Nº 9, julio 2012)

Ameba

La ameba sin alma

Por Luciana Cáncer

A veces me despierto sin forma
entonces quiero correr a ponerme ropa apretada
para sentir los bordes de mi cuerpo.

Es así:

Soy una masa que no es líquida ni dura
(tengo consistencia de mercurio).
Si estoy en un día bueno
Fluyo de la cama al placard
adquiriendo formas como de Dalí
(pero en 3D).
Ahora bien,
si estoy en un día malo soy inseguro y dubitativo.
Me debato entre la urgencia y el miedo.

Pienso en las posibilidades:

Si tardo me vuelvo líquido
y muero absorbido por las sábanas,
el colchón y la madera del piso.
Entonces debo impulsarme a velocidad,
pero el mercurio no sabe correr
(se mueve en redondeces lentas),
si se apura le dan espasmos y,
en el peor de los casos,
convulsiona.

Entonces los ojos se baten
(iris y pupilas se fusionan)
y sobreviene la ceguera.
Tampoco huelo ni escucho
(la no forma estiró todos mis orificios mientras dormía).

Sólo me queda el tacto,
pero si apelo a la sensibilidad de mi piel
corro el peor de los peligros.
Si reptando por el piso de madera,
o rebotando al son del espasmo,
desafortunadamente rasgo mi piel,
entonces se me escapa el alma
(las almas viven en estado gaseoso adentro de los cuerpos),
se mezcla con el aire
y muere en la fusión por falta de anticuerpos.

Entonces pierdo el norte,
los motivos,
la dirección,
me inmovilizo,
no puedo llegar al placard
a ponerme ropa ajustada
para sentir los bordes de mi cuerpo.

Entonces vuelvo a tener forma: la forma de una ameba sin alma.

Más en: www.panicoal37.blogspot.com.ar