potrero

Sonrisas

Por Félix Mansilla

Sin el equipo posando, el paisaje sería un arco sin red, oxidado y sin fin. Una fila de pinos, sin viento. Pero hay allí diez niños: seis parados, cuatro agachados. El mayor, serio confiado, mira el lente recio, mandón, seguro. Todos sonríen, están con la expresión “whisky”. Uno sobresale.

La sonrisa, los dientes marfil, tez blanca y la camiseta azulrojoblanco. Su equipo recién ascendido. Tres generaciones. Una resignación, mucha espera y pasado dolor. Llegada, final transpirada, alegría compartida. Una pantalla en el estadio, los once allá en lo lejos, un respiro contenido. Festejo, gritos, tristezas quizás. Un abuelo llorando, un padre explicando y una madre que no descansó. Así fue; no se lo contaron.

El orgullo en el pecho, tres colores en el corazón, las canciones en la cancha, el patio y la escuela. Llora su abuela, no entienden los vecinos. Boca abajo, resistido, empujados y la prisa. No se empañan y laten: es de un niño. Una sonrisa.

(dedicado al tatengue compañero/amigo Francisco Clavenzani)

adiós

El adiós…

Por Fernando Negro

El cristal rompe en mil pedazos
cuando tu voz se cuela en la mañana,
no queda mas remedio que caminar
rezando para que en el camino,
no puedas adueñarte de lo que queda.

No hay mochila
donde pueda llevarme tus besos,
o esa hoja de menta
que adornaban tus labios en el amanecer.

Todo queda atrás,
como la luna
reflejando tus pechos
al compás de la noche,
como las nubes de nicotina
que dibujaban tu boca
al borde de la cama.

Todo fue jamás será,
como el maquillaje
que se descascara
en la escarcha
de una mañana de junio,
cuando por última vez
cerré la puerta de mi alma
y dije adiós
aun sabiendo que no será para siempre.

Más en: www.fernandoezequielnegro.blogspot.com.ar

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En el aire una inquietud

Con un libro editado en 2012, “Persiguiendo al pasado”, Álvaro Nigro se abre camino desde redacciones complejas con personajes cotidianos en circunstancias difíciles de atravesar. Para este año, planea dar a conocer el segundo -Un año en el mundo- para adentrarse de lleno en el mundo de las letras.

Persiguiendo al pasado

Portada de Persiguiendo al pasado (2012).

Alvaro presentó a principios de marzo su primer libro de cuentos, “Solo una idea”, una serie de escritos de los primeros que escribió cuando empezó, hace cuatro años. En 2012, lanzó “Persiguiendo al pasado”. Desde 2009 asiste al taller de escritura Espacio Dos Puntos en Capital Federal y desde el año pasado, a otro en la biblioteca del Congreso de la Nación.

A partir de su propuesta de darse a conocer mediante un libro entregado en mano, piensa ampliar el abanico y continuar con escritos que den forma a su proyección. Él cuenta que la inspiración le llega “con la tranquilidad de la noche y con música de fondo”. A finales de este mes conducirá un taller literario en la Casa de la Cultura, del cual adelantó que hace tiempo viene masticando con la intención de analizar autores clásicos de la literatura contemporánea.

¿Hace mucho escribís así de planear: voy a escribir algo, imaginar historias?

La verdad que hace relativamente poco que escribo. En el 2008 empecé, y por ser que tengo 26 casi 27 años, ya era grande, no es que desde chico escribo.

¿Hubo un momento en el que te sedujo de lleno la idea de escribir y compartir tus escritos?

Al principio escribía y no le mostraba a nadie, por vergüenza o miedo al ridículo, como a todos nos pasa cuando se empieza. Pero después me animé y me hice un blog, pero no se los mostré a la gente que me conocía. Quedó ahí abandonado, en mis comienzos. No se lo mostré a la gente que me conocía personalmente, porque no me creía que era “bueno” o capaz de cautivar a alguien con un cuento o una historia inventada, pero resultó que a esas personas que les mostré los cuentos del blog, les gustaba, entonces dije: ‘epa ¿qué pasa acá? algo debo hacer bien entonces’. Ahí le mostré a mis amigos y también les gustó. Después empecé a subirlos a Facebook, que ya es más público y cualquiera puede leerte, y tuve muy buena aceptación y críticas.

¿Cuáles son, al menos tres autores que revisitás a menudo?

A mí uno que me marcó mucho y me hizo querer escribir, es Adolfo Bioy Casares. Tengo como dieciséis libros de él, estaba obsesionado. Y otro con el que me obsesioné es Fedor Dostoievski, por como maneja la cabeza de los personajes. Otro escritor que leo mucho es Gabriel García Márquez.

¿Considerás que tus historias pueden abarcar lo que se encasilla dentro del género relato cotidiano?

Muchos me dicen eso, que mis cuentos parecen de la vida cotidiana, con personas como vos y yo, pero siempre tengo ese toque fantástico, como por ejemplo en Amor Irreal, una chica no puede salir del restaurante donde trabaja y vive, porque si no se muere. También me dicen que son muy llevadores mis cuentos y que te imaginás todo lo que va sucediendo.

En las historias aparecen seres queridos que están o fallecidos, en el recuerdo o que se van a morir y su final es inminente: ¿Hay mucho de lo personal en ellas?

A veces yo mismo me pregunto eso. La verdad es que eso no es nada personal, por suerte nunca me pasaron esas cosas, ni tengo familiares enfermos. Es todo inventado por mi cabeza (risas). Lo que hay de personal son los comentarios o los pensamientos sobre cosas específicas. Como toda persona que escribe, escribo porque quiero decir algo, transmitir pensamientos e inquietudes. Por ahí es mi subconsciente que se está preparando para situaciones así, no lo sé.

¿Siempre hay una idea base de escribir relatos en lo que la tensión sea, por ejemplo, situaciones con resolución posible, pero que preocupan mucho al personaje?

Sí, creo que eso lo ‘heredé’, por decirlo de alguna manera, de tanto leer a Dostoievsky. Porque a una persona normal le sucede algo que no es común y eso le afecta la forma de pensar y de actuar. Eso intento hacer: que no sea todo tan lineal, que hayan idas y vueltas, que pasen cosas, que los personajes muten, así se hace divertido y atrapa al lector y quiere saber qué va a pasar.

¿Cómo le explicarías a alguien que no te conoce lo que hacés?

Eso siempre me cuesta. Lo más fácil sería encasillarlo en decir que escribo cuentos con personas de la vida cotidiana, pero siempre con un toque de fantástico. Lo mejor que puedo decirles es que me lean de la forma que quieran. Es difícil definirse uno mismo.

Por último, la música: 3 discos que llevarías a un campo en el medio de la nada.

Yo escucho música todo el día, todos los días, y siempre descubro bandas nuevas y no escucho siempre lo mismo, depende de mi ánimo. Pero a ver, me dejo llevar por mi vida, no por el momento musical de hoy (risas). Es difícil, pero bueno yo me llevo Queen II, Hemispheres de Rush y uno de Camel, banda de rock progresivo genial de los 70s, el disco The Snow Goose, instrumental todo, relajante. Además, me tendría que llevar alguno de la Máquina de hacer pájaros y Folklore de Pez.

(de la edición Nº 6, abril 2012)

Lobos foto

Lobos: primero la Patria chica

Nuestra ciudad cumple su aniversario número 213 y nuestro columnista de Ayer nomás, anticipa: “Lo celebro e invito a un viaje por su historia o, al menos, por una parte de ella”. A ver…

“No te olvides del pago si te vas pa´ la ciudad/ cuantimás lejos te vayas, más te tenés que acordar…” (Alfredo Zitarrosa)

Por Mauricio Villafañe

Su fundación, en el marco del Virreinato del Río de La Plata, a principios del siglo XIX, se da en la etapa considerada inmediatamente anterior a la revolución de mayo de 1810. O sea, nacemos parte de una colonia, en su última etapa. Nace Lobos y toma su nombre de las nutrias (“lobos de agua”) que poblaban su laguna. Al respecto, un acta del Cabildo de Buenos Aires fechada en 1752 viene a ser el documento más antiguo que denomina “de los Lobos” a la laguna, tomando tal nombre la Guardia de avanzada (del indio) primero, el fortín (contra el indio) más tarde y el pueblo por último.

Su ubicación geográfica (centro- sur de la provincia de Buenos Aires) era considerada, en la época, estratégica para el control del territorio circundante a la ciudad de Buenos Aires, ya un puerto importante del comercio (ilegal y delictual) y futura capital del Virreinato que los reyes de España, amos y señores de estas tierras en ese entonces, establecieron en 1776.

Nuestro “nacimiento” fue parte de una misión “civilizadora” entendida como la expansión territorial de la colonia a expensas del indio y de su defensa a partir del fortín levantado en la ribera este de la laguna en 1779, que actuará como uno de los factores que va a ir concentrando población a su alrededor. El acta de ese “nacimiento” tiene como fecha al 2 de junio de 1802: el virrey Vértiz dona tierras para colonizar a José Salgado y Pascuala Rivas de Salgado. He aquí la espinosa cuestión de la fundación: los bronces de esta pareja pionera se hallan actualmente faltos de brillo. La versión oficial viene siendo sometida a cuestionamientos que revisan el papel de Salgado.

Nuevas versiones (de eso se trata, una verdad que se reconstruye mediante interpretaciones, no pudiéndose pretender una única, monolítica y eterna versión) hablan del fundador oficial como un férreo opositor al trazado del pueblo “San Salvador de los Lobos” que el virrey encomienda en 1804. Su oposición era a que se abran calles en lo que él consideraba su propiedad. En realidad, como ya se dijo, eran una donación para colonizar y poblar, no para su apropiación. Sí es innegable e históricamente comprobado que fue él el fundador de la primera capilla (otro de los factores aglutinantes) bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen.

Más allá de los grandes nombres que la historia recuerda debemos atender a los anónimos de nombre e historia pero parte de la historia también. Aquí me referiré a los primeros lobenses, chacareros de profesión, hombres y mujeres que vivían del trabajo de la tierra. Eran humildes migrantes internos (los “cabecitas negras” del siglo XX), provenientes en su mayoría, según estudios del historiador local José Guindani en base a datos censales y libros de matrimonio, de lo que en la actualidad es Santiago del Estero. Seguramente algunos de sus hijos llegaron a concurrir a la primer escuela, en 1832, dirigida por el célebre Coronel Domingo Soriano Arévalo, soldado de la Patria y hombre del General Belgrano.

Este pretende ser un recorrido por los orígenes de nuestra historia local, historia a la que no conviene olvidar por el sólo hecho de saber de dónde se viene. El origen no se negocia ni se elige. Personalmente, celebro a la distancia mi condición de lobense y lo comparto en esta columna.

Lobos es la tierra en que crecí. La tierra regada con la sangre del gaucho Juan Moreira, asesinado a traición en 1874. La tierra que le regaló a nuestro país, y es un orgullo decirlo, en 1895 a un hombre elegido constitucionalmente, en elecciones libres y sin proscripciones, en tres ocasiones como Presidente de la Nación. Su nombre, vaya casualidad, también es Juan. Las fechas que hacen a los aniversarios son buenas ocasiones para re- vivir el pasado: objetivo primordial de la historia, que sale de los archivos de lo que ya fue para volver a ser y vivirse hoy.

RevistaEzequielMorales

El deporte como forma de vida

Un recorrido por la historia de todos los deportes en la ciudad de Lobos. Fútbol, automovilismo, ciclismo, vóley, básquet, hockey, ping-pong, ajedrez, clubes, personajes destacados, la prensa, todo en un informe de la mano del periodista deportivo Thomas Gianandrea*.

RevistaHockey

En estos tiempos está de moda decir que las “cosas” más importantes de la vida se demuestran con hechos y no con palabras. Las acciones quedan, se valoran, mientras que las palabras se las lleva el viento. Así de simple. Si aquello que se dice luego no se demuestra en actos, nada tiene sentido. Algo similar ocurre en el deporte; los hechos son los que mandan. Si los deportistas se quedaran con sus relatos ganadores, con sus conferencias rimbombantes y coloridas, con su prensa y su fama, durmiendo en los laurales y no tratando de establecer nuevas marcas, de dar mejores espectáculos, de superarse y superar en la cancha, el deporte simplemente moriría en la monotonía. Por eso, en Lobos lejos se está de aquella suposición, porque en Lobos el deporte vive, y vive por sus deportistas y por sus constantes acciones y resultados que nos permiten cada tanto a los lobenses llenarnos la boca diciendo que somos de estos pagos, que tenemos esto y aquello, que recorrimos tal lugar, que nos fotografiamos con X celebridad y todo gracias al bendito y amado deporte.

Desde principios del siglo pasado que la actividad deportiva en nuestra ciudad se encuentra en movimiento y en constante crecimiento. En 1900 y monedas se organizaron en el Hipódromo los primeros juegos de la provincia de Buenos Aires que reunieron a 300 deportistas. Allí se planto la piedra fundacional del deporte lobense, que ya contaba desde 1892 con el Lobos Athletic Club, que tenía al fútbol y al cricket como sus principales actividades. Con empuje, trabajo y dedicación aquella piedra sirvió para ser el cimiento de lo que hoy es el evento deportivo más importante de la provincia; “Olimpiadas del Salado” (este año se disputaron las 11mas).

RevistaKarting

En su última edición, los juegos reunieron a 17 ciudades en 40 deportes, en los cuales participaron durante 3 días de competencia (sábado 13, domingo 14 y sábado 20 de abril) más de 3000 deportistas. Todo un número que reafirma que Lobos es una ciudad que respira deporte. Ya que sin el crecimiento de manera masiva y popular de la mayoría de las actividades deportivas, y con el agregado de infraestructura con el que cuenta la ciudad, dichas “Olimpiadas” no serían posibles de llevarse a cabo. Sin dejar de mencionar el trabajo incansable de la Secretaria de Deportes del Municipio y el aporte desde el Gobierno Provincial. Muchos creerán que el deporte se basa principalmente en el fútbol, básquet, hockey, tenis y automovilismo, quizás los más populares y/o tradicionales, pero la ciudad es hoy en día lo que es en materia deportiva también por todas aquellas actividades no tan reconocidas, que cada fin de semana ayudan a que cientos de personas hagan actividad física y se relacionen entre sí, ya que esto crea más lazos, uniones y coincidencias que la diplomacia misma. Así, son más de 20 los deportes que se practican a diario en la ciudad natal del General Perón, y miles las personas que representan a un club, una asociación o simplemente hacen deporte por el disfrute personal.

Poco a poco Lobos comenzó a expandirse deportivamente. Antes el fútbol acaparaba toda la atención y popularidad, esto no quita que hoy siga siendo la actividad más resonante con una Liga con 20 equipos y participaciones en los Torneos del Interior Argentino C, pero con el correr de los años, esa tendencia se fue corriendo, dando lugar a otros deportes y permitiendo que nueva gente y generaciones se vayan sumando a las actividades deportivas. Pero si en Lobos se habla de deportes no se puede no volver a mencionar al Lobos Athletic Club; con sus consagraciones y la maravillosa cancha de parquet logró que el básquet consiga nuevos adeptos, lo mismo que el hockey (ahora también EFIL lo practica) que con su flamante césped sintético y sus participaciones a nivel provincial y nacional ha logrado hacer crecer la actividad.

RevistaBasquet

Además el club rojinegro hizo resurgir el vóley y beach vóley en la ciudad, cuenta con pileta de natación, le da lugar también al taekwondo y al tenis. Y hablando de la pelotita amarilla, también creció; surgieron nuevos clubes en la especialidad y algunos vinculados a otras actividades le abrieron la puerta y apostaron con más canchas de polvo de ladrillos y algunas de superficie dura, sumándose así al legendario Fitti Ferro. En este deporte Lobos cuenta con una de las mejores 3 jugadoras sub16 del país como es Melany Krywoj.

En silencio como así lo requiere la actividad misma, el golf va sumando cada vez más seguidores que disfrutan y despuntan el vicio en la cancha de 18 hoyos del Aero Club Fortín Lobos, una de las mejores de la zona. Desde hace un par de años y con la renovación de la pista del Parque Ingerio Hiriart, que además cuenta con torres de iluminación, el ciclismo se ha convertido en un furor de la ciudad por estos tiempos, con el agregado también de la actividad de rural bike que cada vez se practica con mayor intensidad.

Lo mismo ocurre con el ping-pong, cientos de chicos son atraídos y seducidos por la actividad oriental, también la pelota-paleta, un tanto olvidada de a poco se va haciendo su lugar en la nueva y espectacular cancha del Club Salgado. El atletismo con sus diferentes disciplinas y el empuje de ADAL quiere volver a los primeros planos con participaciones de los atletas lobenses a lo largo de toda la provincia y también del país. El mayor exponente de la actividad, Ezequiel Morales, el deportista local por excelencia que nos representa en el Mundo entero con actuaciones sobresalientes en duatlón y triatlón sobre todo en Brasil.

Despacito y sin apuro pero a pura garra, de la mano de EFIL el rugby busca resurgir en la ciudad; con ascenso incluido del equipo superior en el torneo empresarial de la URBA cada vez son más los chiquitos que se entusiasman con la actividad. Si hay rugido en Lobos y la zona no es de un León sino de un motor de “cafetera”, karting o de cualquiera de las otras clases que agrupa el TC Roqueperense, o puede ser de la BMW de Gruccio y Goya corriendo el Dakar. El motocross también tiene sus seguidores. Al galope y con Santa María de Lobos a la cabeza el polo intenta reubicarse en la ciudad otra vez como protagonista invariable como alguna oportunidad lo fue con aquellos equipazos de La Espadaña, con títulos en Palermo, la catedral del polo mundial de la mano de Gonzalo (padre de Facundo y Gonzalo) y Alfonso Pieres.

RevistaMelanyKrywoj

A todos estos deportes se le puede sumar el ajedrez, la natación, paddle y boxeo. Además de las actividades que se desarrollan en nuestra hermosa laguna como pesca deportiva y los deportes náuticos que cada vez se practican con mayor entusiasmo y están teniendo una masiva y popular difusión en los últimos tiempos.

Se puede jugar bien o mal, hacerlo de manera espectacular, correcta o equivocada. Se puede acertar o fallar, ganar o perder. Llegar primero o último, pero así y todo, aquellas personas que se entretienen practicando un deporte indudablemente al final del día se sentirán un poco mejor luego de una jornada larga de trabajo, de los miles de problemas personales, del cansancio lógico. Al momento de hacer cuentas se encontrarán con una sonrisa que ni los médicos, curanderos o manosantas podrán dársela, sino que es su amado y querido deporte, ese mismo que por un instante lo saca de su realidad para que la vida misma sea un poco más leve, llevadera y divertida. Quienes compartimos la pasión, podemos gritar que el deporte nos hace sentir plenos y felices.

*Lobense, periodista de DeporTEA. Editor del blog www.lobosathleticclub.blogspot.com

Fotos de Juan Manuel Carabajal.