Sol

Rayos de sol

Por Nicolás Bernal

El viento de nuevo está barriendo la ciudad, los colectivos pasan vacíos y no hay paz. Otra vez con tu valija llena de rayos de sol, para que cuando te encierres, te pierdas en tu luz. La ansiedad no me deja de pegar, es molesta pero cierta la costumbre de aguantar.

Acá vamos de nuevo, con el brillo en tu mirada que no está pero la pienso otra madrugada más y ya van. Solo entiendo que la idea era otra y habrá que levantarse para respirar un poco en los pastos secos de esta soledad.

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Modos de in-conclusión

Por FPM

El debate acerca de la lucha armada en la década de los ’70 en Argentina trae aparejada un sinfín de cuestiones acerca de culpables y víctimas. En toda lucha, quiénes actúan lo hacen bajo un interés, una ideología, visiones del mundo, entre más cuestiones que aquí no abordaremos pero que están en discusión constante. Por eso, cada uno sabrá después dar las razones por el cual su accionar —condenado o no— fue en busca de una causa noble, o no.

La conclusión es que, hoy a más de tres décadas de lo sucedido, las reflexiones son variadas y vistas desde otra óptica; la actual. Es decir que con los resultados sobre la mesa todo parece ser muy simple, sencillo y difícil a la vez. Para tratar de tener una visión actual sobre aquellos años, los fragmentos de producciones periodísticas se refieren al contexto de las décadas del ’60/’70: las luchas ideológicas, los compromisos, los ideales de lucha, la posible transformación, la política, el sistema. No por mera casualidad la mayoría hablan de Ernesto Guevara, ya que fue quien, de algún modo, desarrolló su ideal e influenció las luchas de aquellos años.

Carta de despedida

“Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes (…). Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa, y, seguro, ha sido leal a sus convicciones (…). Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”. (Ernesto Guevara a sus hijos)

La era del imposibilismo

Sobre la revolución: “Es relativamente sencillo hoy —sobre todo a la luz de los resultados— arrojarse sobre esta idea y destrozarla, y descubrirle sus aristas voluntaristas, elitistas, desafortunadamente soberbias. Pero era el espíritu de la época. Sentían, lisa y llanamente, que era posible transformar la Historia a partir de la acción del sujeto. Que algunos pensaran este hecho a partir de las masas y otros a partir del foco es una discusión que pertenece a la época. Es fácil decir hoy que se equivocaron. Pero en ese momento no parecía tan absurdo como ahora. Ocurre que ahora lo sabemos todo. Y lo que sabemos es que no se puede hacer nada. Este saber de la imposibilidad es el saber de nuestra época”. (José Pablo Feinmann- contratapa Página/12-2007).

A los 80 años el Che resiste a todos sus críticos

“(…) es justamente esa vigorosa convicción de sus ideales, que a la postre lo llevaría a enfrentar hidalgamente la muerte, lo que garantiza al Che su supervivencia en un mundo donde las emociones se han vuelto light, donde los principios se disuelven en la inescrupulosidad, donde el éxito mediático sustituye a la espiritualidad, donde el coraje deja paso a la astucia (…)”.(Pacho O´Donnel-Perfil 14-6-2008).

Sobre la conciencia

“La palabra conciencia es subrayada por considerarla básica en el planteamiento de los problemas de cada sociedad. Por eso se dice que el hombre es el actor de la historia. Sin dicha conciencia, que engloba todo lo que es el ser social y sus actitudes, no puede haber comunismo”. (del libro “El pensamiento del Che”).

El hombre que deseó otro futuro

“¿Por qué Guevara todavía le habla a la imaginación del mundo entero, porque luchó contra los nuevos tiranos, quizá? Sí. Aunque su estrategia de guerrilla insurreccional no dio resultado —y probablemente no pueda dar resultado hoy—. Si es ejemplar, no es tanto por sus acciones sino por el modo en que eligió actuar. Su manera de elegir es lo que se convirtió en ejemplar”. (John Berger para Revista Ñ-29/9/2007).

Cada día lucha mejor
“(…) Era famoso por su severidad y nunca negó que dirigió ejecuciones. Sin embargo, perdura sólo su imagen de revolucionario romántico y no la del verdugo. Primero, hay que saber que las ejecuciones no fueron tan sumarias como se dice. No busco inocentar a Guevara, pero había tribunales populares y las ejecuciones se hacían después de un juicio y eran dirigidas por un colectivo, nunca por individuos. Seguramente también los procesos eran rápidos y había una locura de revancha después de la victoria contra batista”. (Pierre Kalfon- entrevista Revista Ñ sobre la vida de Guevara-29/9/2007).

Para finalizar, repasamos la opinión de Héctor Schmucler, quien desliza que “por condenable que sea, insisto, no es sólo la multiplicación de la muerte lo que empaña la acción revolucionaria; no es el costo en vidas lo que hace titubear la idea de revolución, en cuyo nombre se actúa, cuya búsqueda justifica todos los caminos y cuya presencia impregna de verdad los actos de quiénes actúan en su nombre.

Es duro el desafío para quienes sabemos que el ciclo de nuestras existencias ya puede presentir su final, pero si no nos atrevemos a poner en duda la idea de revolución, el espíritu confundido de nuestra época terminará de morir en un extenso gemido. Y se entiende que no se trata solamente de los caminos a seguir para alcanzarla. La bienvenida discusión sobre la lucha armada corre el riesgo de llevar a la creencia (como ocurre en la ciencia) de que hay métodos independientes de los fines (…)”.

(de la edición Nº 21, julio 2013)

5ta varieté cultural

Se viene la 5ta. Varieté Cultural

5ta varieté cultural

Serán dos funciones los días sábado 3 y domingo 4 de agosto en la Casa de la Cultura (Salgado 585). 

La quinta edición de la Varieté Cultural se prepara para comenzar el sábado desde las 20 hs. con espectáculos para toda la familia, con artistas locales e invitados sorpresa. Esta vez, con performances de música, teatro, danza, acrobacia, payasos, proyecciones y poesía.

El domingo 4, desde las 18 hs., será la segunda función. Las entradas anticipadas tienen el valor de $25 (en Colombo Diarios en el cruce de Arevalo e Yrigoyen), en puerta $30, menores de 7 años gratis.

Más info en: www.circoespacial.com.ar
Facebook: Circo Espacial

SALADA 1

Shopping disco zen

Noche de compras en La Salada, por FPM

—Pará, loco, pará. Con cuidado —gritó el chofer desde la ventanilla de una combi llena de pasajeros.
—Es que no va ni pa’ atrás ni pa’ adelante, maestro —se defendió el chango y siguió haciendo fuerza entre el agua de la calle y otros carros.

Uno de los fierros laterales de un carro con los que los changos recorren todos los pasillos de La Salada. Rayó el costado izquierdo de una Traffic blanca, abollada por todas partes y con parches de pintura antióxido por todos lados. El ruido chirriante despertó a los pasajeros. Tres manos hicieron círculos en las ventanillas empañadas para presenciar el incidente que los despertó. Esa noche de lluvia el predio La Salada era una especie de Shopping tercer mundano, con algo de Barrio Chino: colores, olores, aromas variados. Una especie de suburbio con humo de autos viejos y gotas punzantes. Allí, se mezclan muchas clases sociales, intenciones comerciales y ropas empapadas.

SALADA 2

Un Ford Falcon bordó le tocó tres bocinazos a un Volkswagen Bora plateado con vidrios polarizados. Del último modelo salió una mano con el pulgar arriba agitado dos veces. Dio paso al naftero que bramó y movió el agua sucia con el caño de escape dejando una estela de smoke espeso. Pasó y se escabulló entre los demás automóviles que también luchaban por adelantarse entre las olas. A la entrada del galpón Punta Mogote, un embotellamiento de vehículos y carros entorpeció el paso: un camión Mercedes 11/14 azul tapó la entrada a los estacionamientos. De la caja bajaron media docena de muchachos con capas de lluvia que hizo que el agua sobrepasara el cordón de la vereda. Las bolsas de consorcio negras quedaron bajo un techo de chapas con más años que el asfalto empedrado. Desde un agujero a pocos centímetros de la pared, caían chorros de agua que mojaron la mercadería apretada en cada una de las bolsas envueltas con cinta de embalar marrón.

El agua de la lluvia llegaba hasta medio metro sobre el hormigón de la rampa para escalar al estacionamiento. Cuando el 11/14 despejó la entrada, la combi subió a duras penas. En la entrada del galpón, un puñado de vendedores bajo la lluvia ofrecía capas a cinco pesos. Entre los charcos un hombre gordo, morocho y de pantalones mojados de nylon hasta la rodilla agitaba los paquetes con las capas. Dentro de un tinglado de más de seis metros de alto y cuatrocientos metros cuadrados, comenzó la feria como cada fin de semana. Allí, tres hombres con indumentaria de seguridad vigilaban el paso de los carros. Sus ropas parecían las de la policía de tránsito.

SALADA 3

Esos chalecos fosforescentes avisaban: SEGURIDAD PUNTA MOGOTE. Estaban pegados unos a otros y compartían un paraguas azul y rojo con las iniciales del Club Atlético Tigre. El viento los hacía tiritar y el agua mojaba sus borceguíes nuevos. Infinidad de pasillos improvisados se dividían entre las angostas calles en las que además de los que compran, transitan los changos con sus carros llenos de bolsas con mercadería para los puestos de venta. Pasaban rápido entre la gente con gritos acostumbrados de «permiso, guarda el carro, permiso. Gracias, disculpen».

Los puestos se reparten como jaulas cuadradas pintadas de blanco, con un alambrado que divide una de otras. Los vendedores estaban allí encerrados entre las prendas amontonadas. Cada jaula —de no más de dos metros desde la tabla donde están las prendas dobladas y arrugadas hasta el fondo— es la parte de atrás de las que dan al otro pasillo. Un vendedor rapaz no salió de su jaula. Con un palo con gancho de carnicería en la punta tomó la prenda que los compradores pidieron. Midió a ojo los talles, y en menos de tres minutos embolsó y cobró.

—Me gusta la blusa esa. La azul que está en la punta —señaló una mujer con tono del litoral, joguin azul gastado y una bolsa gigante de lona amarilla en donde entran tres pelotas de Quico.
—¿Ésta? —dijo el vendedor mientras la bajaba. La mujer lo observaba descender, la midió en su torso y lo miró: —¿Por mayor me dijiste seis? —preguntó severa.
—Siete ¿cuántas va a llevar, doña? —emitió el vendedor sin poner tono de comerciante hábil. Las prendas se vendieron solas.

SALADA 4

Ventas bajo la lluvia

En el piso de hormigón del galpón mal construido hay pozos por todos lados y lomas con piedras que sobresalen de punta. Centenares de colillas de cigarrillos desechas y desparramadas en los charcos de agua flotaban de un lado para el otro. En uno de los pasillos el agua mojó parte de la mercadería de un puesto con indumentaria de fútbol. El vendedor, un joven morocho de ojos achinados y bigote con tres pelos, se desesperó al ver que sus productos estaban todos empapados. El chango del carro con más mercadería para exponer en el puesto observó la situación.

—Che te conviene pasar todo para atrás —dijo a las apuradas mientras estacionaba su carro.
—Ya lo llamé a Santiago. Me dijo que si no para, te pases al 185 —informó con voz de mando.
—Pero me queda al otro lado, decile —su tono de bronca respetuosa y serena rajó la situación.
—Bueno, yo te digo lo que me dijo ¿qué vas a hacer si no? —comentó el hombre seguridad mientras agitaba su mano derecha hasta el hombro.
—Bueno, embolso y te lo voy pasando ¿Ta?

En menos de cinco minutos la jaula quedó vacía. El muchacho con ritmo desganado puso los bollos de camisetas, pantalones y camperas en tres bolsones de lona. Con manotazos de calentón agolpó todo sobre la madera forrada con contact rojo donde estaban las prendas. Cargaron el chango y partieron. En el puesto de al lado la vendedora comenzó a revisar sus cosas. El agua sólo había mojado a su alrededor una parte de los pantalones joguin Adidas de tres tiras bien acomodados.

SALADA 5

Buena faena de tajo y talón

El aroma del buffet se siente a media cuadra: olor a fritanga mezclado con humo de hamburguesas listar para salir. Es un salón pequeño, de no más de dos metros de altura y seis metros cuadrados, con paredes de azulejos color crema. El piso casi no se ve: servilletas finas hechas un bollo, vasos de Coca-Cola de cartón sensible achatados por todo el salón y huellas de barro. Detrás del alto mostrador un hombre con cara de pocos amigos y frente transpirada tomaba los pedidos. No hablaba más que lo necesario, bostezaba, despachaba: “¿Quién sigue?”.

En el centro había mesas desacomodas con marcas viejas de cigarros olvidados en los bordes y sillas desparramadas alrededor. Sobre cuatro mesas pegadas los rastros de otros comensales hizo que una pareja de ancianos se cambie al rincón rápidamente. En el mostrador dos hombres vestidos de seguridad tomaban Sprite del pico. Desde el handy una voz de relator de fútbol emitía órdenes. El más morocho habló mirando a su compañero que tenía la vista sobre el mostrador. El handy sonaba con el volumen muy alto pero él igual le comunicó el mensaje a su amigo a los gritos mimetizado con el relator.

—Dice que vayamos a la entrada porque están desarmando los puestos que se mojaron.
En pocos minutos el lugar se llenó de gente. El despachador habló un poco más por la cantidad de espectadores. Gritó al cocinero los pedidos y “¿Quién sigue?”. Desde la cocina se oía el sonido de un reggaeton acoplado.
—¡Salen dos patiqueeeeso y dos simples! —se oyó desde una pequeña ventana con bordes percudidos con grasa marrón. Desde el vacío asomó una mano que empujó las bandejas humeantes.

Glúteos que distraen

En uno de los pasillos se produjo un choque. Dos carros cargados se encontraron en uno de los cruce de pasillos y se cayeron cinco bolsones sellados con sogas y cinta ancha marrón. Los changos se rieron y se ayudaron a cargar la mercadería. La gente que pasaba observó la situación y se alarmó por el estampido.

—Venía en cualquiera, chabón —pronunció entre risas un chango de conjunto River Plate.
—Te van a sacar el registro— dijo el otro.

Cerca del cruce de la colisión un puesto de lencería estaba tomado. Tres mujeres con cuadernos de almacén, no paraban de señalar las prendas finas caladas. En lo alto, tres maniquíes de la cintura para abajo exponían un trío de glúteos con bombachas casi transparentes, cual foto de bikini open. En los muslos calzaban medias de lycra color piel, rojas y negras. La chica más joven, castaña, flaca con jeans gastado apretado en la fresa, tomó un puñado de tangas y las revisó como un médico analizando una radiografía. Tras cada selección apartó las bombachas a un costado sobre la madera de una jaula vacía. La compra por mayor se anunció a un peso cada una la docena. La vendedora —gorda, rulos afro, mate en mano— comenzó con la seducción.

—Si te llevás doce te hago uno la prenda —negoció con un mate de zapallo en la mano derecha.
—Pero son un hilo —comentó dudando y medio entre risas la compradora.
—Pero llevalas ¿sabés como calzan esas, nena?
—Bueno, dale. Ponelas en una bolsita.

Cerca de las cinco de la mañana los pasillos estaban atiborrados de gente mirando, tocando y comprando. Afuera, las nubes grises se comenzaron a mezclar con los primeros guiños de un sol vergonzoso y con pocas ganas de alumbrar. Sobre la calle, el agua se redujo a charcos entre pozos y basura pegada al cordón de la vereda. El recorrido, que a esa hora ya estaba completo por casi todos los que se acercaron a mitad de la madrugada, era cada vez menor, pero el movimiento de combis seguía entre las que se iban y algunas recién llegadas.

A media cuadra del galpón Punta Mogote una hilera de más de veinte jaulas a cielo abierto estaban poco transitadas. La media sombra verde interminable con panzas de agua destilada refugiaba a los vendedores. La oferta: medias, calzoncillos, zapatillas, sahumerios, compacts, dvds, golosinas en caja, frutas, verduras y muchos productos más baratos que en la esquina de cualquier barrio.

Sobre uno de los pasillos laterales, sobre un callejón interno, un puesto de chorizos y hamburguesas se preparaba para vender un desayuno rico en calorías: los “Chori a tres P”, eran más largos que los que se venden en cualquier parte del Conurbano a estas horas de la mañana. Las hamburguesas más grandes y con más espesor. Los aderezos, adentro de botellas de gaseosa de medio litro, tenían un color particular: mayonesa fosforescente, mostaza marrón oscuro y el Ketchup rojo suave, con el bautismo —dicen— del papa Francisco I.

El estacionamiento, hormigón con treinta centímetros de espesor, es el techo del galpón Punta Mogote. En los costados no hay barandas ni sogas, ni conos, ni nada que separe los autos del abismo. Desde arriba —a más de seis metros— se observaban conteiners rectangulares verdes, amarillos y negros de más de diez metros de largo estacionados sobre una callejuela que conduce a otros galpones.

Sobre el techo de uno, dos perros con pelaje de la calle subían y bajaban en busca de su alimento. Lamían tres paletas blancas y rosas gastadas y sin carne. En el piso estaba el botín: huesos llenos de carne fresca pero sucia. Tres chicos con bolsas llenas de productos observaban un puente de peatones sobre un riachuelo sucio con botellas, pañales, bolsas y latas en la superficie. Una neblina suave, transparente y mezclada con llovizna fina dejaba asomar el deslumbre de la ciudad que se pierde con algunos rayos tibios de un sol introvertido.

El tránsito se puso en marcha nuevamente. Sobre el estacionamiento, las combis y los autos se preparaban para marchar. Con maniobras acostumbradas y sensibilidad en las alturas, las ruedas delanteras pasaban a menos de medio metro del precipicio. Abajo, los que bajaban del puente, caminaban a las apuradas en un camino planeado con vallas blancas y oxidadas.

Adentro, en los galpones, quedaban las jaulas de los que querían seguir vendiendo. En el techo del container los perros se disputaron un pedazo de hueso rosa entre mordiscos y arañazos. Se calmaron, negociaron y se bajaron en busca del trofeo acumulado.

(de la edición Nº 21, julio 2013)

R C 1

Cuba libre

Viajamos imaginariamente al Caribe para conocer la historia de la Cuba prerrevolucionaria, a 60 años del asalto al cuartel Moncada.

R C 2

Por Mauricio Villafañe*

Cuba es ejemplo de dignidad y de lucha por la independencia definitiva de la Patria Grande frente al proyecto imperialista del norte. Su revolución ha desterrado el hambre y el analfabetismo y sus médicos y sus educadores son referencia obligada en el mundo entero a pesar del bloqueo yanqui.
El 26 de julio de 1953, 165 jóvenes intentaron la toma de un cuartel en la ciudad de Santiago de Cuba. Todo terminó en un desastre: torturados, encarcelados y asesinados. Esta primera acción nació como respuesta al golpe de Estado encabezado por el general Fulgencio Batista un año antes.

Estuvo liderada por un joven abogado llamado Fidel Castro, futuro líder revolucionario. Este hecho frustrado lo llevó a la cárcel; finalmente, en 1955 una amnistía general permitió su liberación y marchó al exilio a preparar la Revolución. Podemos considerar a la toma del Moncada como el comienzo de la Revolución Cubana. Esto es así a partir de que la fecha del asalto le dará nombre al movimiento revolucionario. Desde la Sierra Maestra y tras años de lucha, echará por tierra a la vieja y corrupta Cuba, surgida de una “independencia” digitada por EE.UU.

R C 3

Nacerá así el proceso revolucionario que cambió la historia, la referencia ineludible para los pueblos de la región y del mundo que luchan por su liberación. Cuba va a lograr su tardía independencia a raíz de la guerra hispano-estadounidense de 1898. Iniciará su camino en medio de esta disputa que la dejará a merced de una de las partes en cuestión a través de la Enmienda Platt (1902) que constreñía la soberanía nacional de la isla.

La expansión de las inversiones extranjeras (estadounidenses) en la auspiciosa industria azucarera se contraponía con las pésimas condiciones sociales y laborales de la mayor parte de la población (desempleo, salarios bajos, superexplotación). El malestar resultante ponía en riesgo el “clima de negocios” y emergía entonces la intervención norteamericana directa. La presencia yanqui, por cercanía geográfica y por “derecho” adquirido, se hacía sentir como factor de orden y árbitro en las disputas internas cubanas.

R C 4

Todo esto, sumado a la inestabilidad política y a la crisis social y económica global, terminará animando en 1933 a la creciente oposición al régimen cubano plattista. La figura que emergerá de toda esta situación será el por entonces sargento Fulgencio Batista. Forjará, en buen medida, el nuevo consenso para gobernar a la convulsionada isla. En él, el ejército se erige claramente como uno de los factores reales de poder y un actor de primer orden en la escena política interna tras la derogación de la Enmienda Platt en 1934.

Por otra parte, el movimiento obrero organizado, predominantemente comunista, no podía seguir siendo tratado como un problema policial, lo que le valía una constante represión. Se volvió un actor político y social a tomar en consideración al formarse, a fines de los años ‘30, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC). Ciertas demandas reformistas empezaron a concretarse (el Banco Nacional, la distribución de tierras públicas y las garantías para su tenencia, leyes laborales, educativas y sanitarias). Fueron preparando el terreno para la nueva Constitución, en 1940.

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Sin embargo, la persistencia de factores estructurales, a pesar de los cambios institucionales, afectaba a la profundización de las reformas. La cuota de azúcar que reforzaba la dependencia cubana respecto al mercado estadounidense terminaba agudizando la presencia de los intereses yanquis en la isla. Por otra parte, la corrupción reinante no hacía otra cosa que condicionar la consolidación definitiva de la democracia representativa.

El llamado status quo azucarero, con sus efectos sobre la institucionalidad y el desarrollo económico, empezará a evidenciar un creciente nivel de desconfianza y desilusión. Nace, en este marco, el partido Ortodoxo, que venía a representar los intereses y sentimientos del nacionalismo radical y popular. Por otro lado, para fines de los años ‘40 y principios de los ‘50 recrudecen las prácticas corruptas y violentas que desembocarán, en 1952, en el golpe de Estado que inaugurará la dictadura contra la cual se levantará Fidel con el asalto al cuartel Moncada.

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Previamente, éste había recurrido a la vía legal al presentar una querella en un tribunal de La Habana exigiendo el encarcelamiento de Batista y la restauración del orden constitucional. El agotamiento de este recurso y la promesa de “orden” del dictador lo llevarán a la acción directa. El asalto al Moncada tenía como objetivo la obtención de armas para lanzar una insurrección nacional. Su inicial fracaso, la cárcel y el exilio son los primeros pasos de un camino algo más conocido: el de la Revolución Cubana.

En ese duro pero finalmente glorioso camino, Fidel se conocerá con el médico argentino Ernesto Guevara, apodado Che y futuro comandante revolucionario. Es el camino que lleva al desembarco en Cuba del yate Granma a fines de 1956, el camino de guerrilla rural en la sierra y de huelgas obreras en las ciudades: el camino tapizado de sueños de la entrada victoriosa del ejército rebelde a La Habana en enero de 1959.

El ideal de José Martí, líder independentista de fines de siglo XIX, de Cuba Libre se empezaba a concretar al calor de la voluntad revolucionaria de un pueblo digno y de su consecuente movimiento de liberación. De ahí en más nada volvería a ser igual. La historia tanta veces escrita y analizada, esta vez, estaba siendo hecha y cambiada para siempre.

*Estudiante del Profesorado de Historia de la UNLP.

(de la edición Nº 21, julio 2013)

02-Al final siempre la luz. Ana C Poggi. Febrero 2012

De amores

Por Estefanía Bustos

El préstamo de tiempo se extendió al mes más denso. Dibujando siluetas con los dedos en la sombra de la pared mientras todo se pone cada vez más lento. Patética la soledad se posa en el centro de la habitación esperando un encuentro con la impaciencia de otro desvelo.

Seguramente pensaste en esperar para jugar el juego de nuevo la última vez y ahora tu cuerpo te tiene dando vueltas al revés. No sabes exactamente lo que esperas, no sabes del amor eterno y yo, sinceramente, no creo que exista del puro y verdadero.

No le regales otro suspiro al desventurado pensamiento, aún no sabemos si necesitamos trescientos sesenta y cinco 14 de febrero o si necesitamos cariño sincero que transforme ese concepto de rencor en una risa demás antes del sueño.

Siempre pasa; el deseo, la impaciencia y el anhelo son síntomas de esta alergia, yo todavía no desespero con el complejo. Y creeme que nada bueno ha salido de besar al primero que me armó una frase y me entendió un lamento. Nada bueno sale de ignorar la estupidez del hombre desinteresado que a veces pretendo… Y aunque no quieras, a veces es bueno hablar entes de todo eso.

Te presto mi consejo de no extrañar lo tóxico, el veneno del amor enfermo. No te confundas, si te hace sentir mareada después del tercer encuentro realmente es del enfermo. Y estamos acá, más seguros que nunca de saber lo que queremos.

Queremos poder sentirlo, que nos estremezca las piel como el aguacero que llega sin aviso previo y va cayendo por el pelo; queremos poder verlo, como cuando en otros ojos se ve algo más que le reflejo. Y yo quiero tanto que me devuelvan lo que di sin garantías ni reclamos al servidor, quiero algo muy parecido al amor.

(este relato forma parte del libro “Poesía ente”, 2013).

Foto de portada “Al final siempre la luz”, por Ana C. Poggi.

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Sobre ruedas

Nueva sección en el viaje: para observar desde afuera aquello que vemos desde hace años en el deporte local. Breve repaso por una actividad que gira cada fin de semana.

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Por Tomás Gianandrea

Ruta. Pista. Caminos rurales. Giro completo o sprint final. Ruedas finas y más gruesas. De carbono o titanium, de plástico o de lata. Da igual. La finalidad fue, es y será siempre la misma: pedalear. Hubo épocas buenas en Lobos, momentos gloriosos cómo en el antiguo velódromo de tierra, que luego de unos años por insuficiencia de costos quedó abandonado y dio lugar al surgimiento del circuito callejero de la Plaza Tucumán, que en los ‘80 fue furor y de gran convocatoria. Luego vinieron años de estancamiento, muchos amantes de la actividad tuvieron que salir a correr a lugares muy distantes, con sus costos y desventajas. Pero la rueda de la vida, del ciclista volvió a girar; con esfuerzo y empuje en 1991 se asfaltó el actual velódromo municipal que contó con más de 400 pedalistas en el día de la inauguración.

Pero el tiempo feliz volvió a ser efímero y otra vez la actividad tendió a desaparecer, hasta que hace cinco años un grupo de entusiastas y soñadores se pusieron el traje de ciclistas y volvieron a darle vida al circuito del Parque Municipal Ingeniero Hiriart, que en la actualidad todos los sábados convoca a cientos de apasionados. Y de la mano con el ciclismo de pista, se reinventó el rural bike, una actividad para correr y disfrutar en familia.
Tras años de esfuerzo, sacrificio y dedicación, Lobos puede sentirse orgulloso de contar con la campeona argentina infanto-juvenil, Valentina Luna (10) quien ganó todas las fechas del campeonato argentino 2012 y las dos que disputó este año en San Juan y Catamarca.

En medio del furor, la difusión fue vital y fundamental para sumar nuevos adeptos y ganar en popularidad; durante el 2010 y 2011 el ciclismo lobense tuvo su propio programa de TV: “La hora del ciclismo”, de la mano de Gustavo Morena y Pablo Almaraz, quien además desde el año pasado es el encargado de la página web que lleva el mismo nombre que el recordado programa, pero en la cual también ofrece información del ciclismo nacional e internacional por lo que es visitada a diario por más de 1000 personas. El ciclismo lobense tuvo altibajos, intercambió buenas y malas, cómo en la vida misma, lloró y rió. Así y todo, sigue pedaleando.

Fotos: Pablo Almaraz

(de la edición Nº 21, julio 2013)

Por Luciano Rivas

Odio, deseo y locura

Una nueva producción literaria en Lobos, la segunda de Álvaro Nigro, quien con «Un año en el mundo » navega en lo diverso con la idea de demostrar que “sin importar dónde vivamos o quiénes seamos, todos somos iguales”.

UN AÑO EN EL MUNDO 1

Portada de Un año en el mundo. Ilustración de Matías Olivastri.

Un año después de editar su primer libro —Persiguiendo al pasado— Álvaro Nigro vuelve a lanzar una serie de treinta y tres cuentos en los que continúa desarrollando el gusto de sentarse y escribir. «Un año en el mundo», transcurre en diferentes puntos del planeta, donde las historias se concretan de modo simple, aunque con la marca de relatos que comienzan estrechos para finalizar en incógnitas, en tramas que dejan algo para pensar, en laberintos que surcan hechos, lugares, personas, almas que son parte escencial en las connotaciones literarias.

En agosto del año pasado, Persiguiendo… vendió más de ciento treinta ejemplares, lo que hizo que Álvaro sepa de qué se trata eso de autogestionar sus publicaciones de manera independiente. Si bien los textos cuentan con vivencias en diversas ciudades alrededor del globo durante trescientos sesenta y cinco días, Nigro adelanta que “no hay un hilo conductor, son todas narraciones independientes. A este libro lo empecé en enero” con el plan de editarlo a mediados de año.

“Cada cuento ocurre durante una fecha determinada en orden cronológico, digamos. Uno el 3 de enero, otro el 13 de enero, otro el 28 de enero, y así hasta el 31 de diciembre. Son 33 cuentos en 150 páginas”. La ilustración de la portada, estuvo a cargo de Matías Olivastri, con una reseña de Estefanía Bustos, colaboradores cercanos a quienes Álvaro replica con agradecimientos.

¿Qué te llevó a comenzar a escribir nuevo material?

Estaba leyendo «Misteriosa Buenos Aires» de Manuel Mujica Lainez, que son muchas historias y cuentos de Buenos Aires desde 1500 hasta 1900 y me encantó y se me ocurrió hacer algo parecido pero original, que nunca vi que lo hayan hecho antes. Hacer cuentos durante un año en muchas partes del mundo, en muchos países, uno en cada país.

¿En qué partes del mundo transcurren?

En todo el mundo, en países que iba eligiendo, buscando material o en algún lugar en donde la historia que cuento quedaría bien. Investigando sobre los países, buscando información las historias salían solas después o inclusive algunas ya les tenía escritas, solamente debía adecuarlas a la ciudad.

¿Qué personajes conviven en las narraciones? ¿En qué circunstancias se encuentran?

Hay de todo. Muchas historias fantásticas, personajes a los que le ocurren cosas extraordinarias y no saben cómo reaccionar y otros más terrenales. La idea era demostrar que sin importar dónde vivamos o quiénes seamos, todos somos iguales. Seres humanos que como tales sentimos, amamos, matamos, odiamos, enloquecemos, deseamos, poseemos.

¿Qué expectativas tenés para la salida de Un año en el mundo?

Superar al anterior. Esta vez voy a editar más libros. Podría decir que ya tengo una experiencia previa que me hizo ver que se puede editar de forma independiente y que la gente te lea, te ayude, te apoye. Quisiera que me sigan dando buenas críticas y mejorar día a día, de eso se trata ¿no? y seguir escribiendo. Siempre me vendrá otra idea para escribir otro el año que viene, sería buenísimo sacar uno por año, pero bueno, primero vamos con Un año en el mundo.

¿Has recibido críticas que te sirvieron para mejorar?

Claro que sí. Por ejemplo, para corregirlo más y pulirlo hasta que haya la menor cantidad de errores posibles, aunque no soy muy fan de corregir, me gusta que quede la idea primitiva, la que salió de una.

¿Cómo podrías definirlo en cuanto al primero, esto es, qué mencionarías para decir, este es el 2º?

Creo que mejoré mucho en cuanto al primero. Es más crudo, como dijo Roberto Arlt, son como “un cross a la mandíbula”, van directo al grano. Los cuentos no superan las seis páginas.

Si tuvieras que seleccionar los que más contundentes, ¿cuál elegirías?

Difícil elección, a mi me gustan todos, pero uno que se llama «La Polvera», el primero «El Àrbol de Balaton» y «El Asesino de los Bares». Son los tres primeros que se me vienen a la mente, que disfruté escribiéndolos y que me gustaron mucho como quedaron, pero me parecen todos muy buenos, sino no los editaría.

¿Qué te planteás al momento de escribir?

No me planteo nada, me siento y escribo. En general cuando me siento ya tengo una idea de que voy a escribir, de la historia que voy a contar. Casi siempre pienso un conflicto y a partir de ahí escribo el resto. La persona tiene que ser singular, tiene que pasarle algo que no sea común, sino sería aburrido. A mí me gusta escribir cosas que sean atrapantes, divertidas, flasheras, fantásticas, que no sean comunes u ordinarias, que tengan algo que salga de la normalidad, que rompa el status quo del personaje.

¿Te imaginás toda la vida escribiendo? ¿Es placer, es un cable a tierra, un gusto personal?

Me imagino toda la vida escribiendo, sí. Ojalá pueda seguir editando libros y sumando experiencia y mejorando, porque siempre hay para mejorar. Es placer y un gusto personal y una forma de vida. Es lo que quiero hacer, es lo que hago: estudio escritura, leo libros constantemente, voy a talleres de escritura creativa, estoy escribiendo todo el tiempo y aprendiendo de todos lados y claro que es un cable a tierra, también porque cuando escribo me olvido de todo y de todos. Me transporto a otro mundo, a mi mundo, al mundo de mis historias y personajes. Es hermoso.

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(Nota de tapa de la edición Nº 21, julio 2013)

AMIGO

Amigo

Por poyodelobos@

Te veo y
solo quiero verter esas descoloridas lágrimas
en un cuenco mágico para preparar
aquel brebaje letal que desarraigue
la bronca y angustia que anidan en tus puños…

Amigo, te veo!
la baba feroz en tus palabras chorrea,
y ya soy ágil estatua, te contemplo…

Entonces espanto esta mirada y
echando a correr mis manos
aprieto y exprimo la tristeza que te posee
te abrazo, amigo , te abrazo…

(de la edición Nº 21, julio 2013)

Mujer latina

Mujer Latina

Mujer latina

Imagen de Brian Viveros.

Por Oscar Ghozo

Están los que juntan la plata pero nunca se la enfiestan y están los que la van a buscar solos y se la llevan a sus casas. Están los que muy tristes le confiesan sus secretos y están los que borrachos le dedican algún piropo. Están los que se creen bien machos por maltrato y están los idealistas que se enamoran fácilmente.

Están los que la culpa les produce serias perturbaciones y están los odontólogos pensando en sus trabajos. Están los que la duda los lleva acercarse y están los que la miran pero nunca se le arriman.

Están los que desvían las miradas hacia algún citroen y están los que de tanto dar vueltas les gusta que lo den vuelta. Están los que la buscan para eliminar los granos y están los que por primera vez debutan en primera.

Están los que siguen el lema “si es mujer mucho mejor” y están los que sorprendidos la vieron desnuda en las fotos del correo. Están los que escucharon hablar y la tienen como un mito y están los que le escriben por ser pura incertidumbre.

Están los que le deben un gracias porque sin ella siempre hubiesen sido unos virgos. Pero siempre se olvida al otro día, no buscan respuestas en sus acciones, no importa la teta o la concha de turno, no importa si siempre apura la bragueta en varias noches de calentura.

(de la edición Nº 21, julio 2013)