Por Luciano Rivas

Odio, deseo y locura

Una nueva producción literaria en Lobos, la segunda de Álvaro Nigro, quien con «Un año en el mundo » navega en lo diverso con la idea de demostrar que “sin importar dónde vivamos o quiénes seamos, todos somos iguales”.

UN AÑO EN EL MUNDO 1

Portada de Un año en el mundo. Ilustración de Matías Olivastri.

Un año después de editar su primer libro —Persiguiendo al pasado— Álvaro Nigro vuelve a lanzar una serie de treinta y tres cuentos en los que continúa desarrollando el gusto de sentarse y escribir. «Un año en el mundo», transcurre en diferentes puntos del planeta, donde las historias se concretan de modo simple, aunque con la marca de relatos que comienzan estrechos para finalizar en incógnitas, en tramas que dejan algo para pensar, en laberintos que surcan hechos, lugares, personas, almas que son parte escencial en las connotaciones literarias.

En agosto del año pasado, Persiguiendo… vendió más de ciento treinta ejemplares, lo que hizo que Álvaro sepa de qué se trata eso de autogestionar sus publicaciones de manera independiente. Si bien los textos cuentan con vivencias en diversas ciudades alrededor del globo durante trescientos sesenta y cinco días, Nigro adelanta que “no hay un hilo conductor, son todas narraciones independientes. A este libro lo empecé en enero” con el plan de editarlo a mediados de año.

“Cada cuento ocurre durante una fecha determinada en orden cronológico, digamos. Uno el 3 de enero, otro el 13 de enero, otro el 28 de enero, y así hasta el 31 de diciembre. Son 33 cuentos en 150 páginas”. La ilustración de la portada, estuvo a cargo de Matías Olivastri, con una reseña de Estefanía Bustos, colaboradores cercanos a quienes Álvaro replica con agradecimientos.

¿Qué te llevó a comenzar a escribir nuevo material?

Estaba leyendo «Misteriosa Buenos Aires» de Manuel Mujica Lainez, que son muchas historias y cuentos de Buenos Aires desde 1500 hasta 1900 y me encantó y se me ocurrió hacer algo parecido pero original, que nunca vi que lo hayan hecho antes. Hacer cuentos durante un año en muchas partes del mundo, en muchos países, uno en cada país.

¿En qué partes del mundo transcurren?

En todo el mundo, en países que iba eligiendo, buscando material o en algún lugar en donde la historia que cuento quedaría bien. Investigando sobre los países, buscando información las historias salían solas después o inclusive algunas ya les tenía escritas, solamente debía adecuarlas a la ciudad.

¿Qué personajes conviven en las narraciones? ¿En qué circunstancias se encuentran?

Hay de todo. Muchas historias fantásticas, personajes a los que le ocurren cosas extraordinarias y no saben cómo reaccionar y otros más terrenales. La idea era demostrar que sin importar dónde vivamos o quiénes seamos, todos somos iguales. Seres humanos que como tales sentimos, amamos, matamos, odiamos, enloquecemos, deseamos, poseemos.

¿Qué expectativas tenés para la salida de Un año en el mundo?

Superar al anterior. Esta vez voy a editar más libros. Podría decir que ya tengo una experiencia previa que me hizo ver que se puede editar de forma independiente y que la gente te lea, te ayude, te apoye. Quisiera que me sigan dando buenas críticas y mejorar día a día, de eso se trata ¿no? y seguir escribiendo. Siempre me vendrá otra idea para escribir otro el año que viene, sería buenísimo sacar uno por año, pero bueno, primero vamos con Un año en el mundo.

¿Has recibido críticas que te sirvieron para mejorar?

Claro que sí. Por ejemplo, para corregirlo más y pulirlo hasta que haya la menor cantidad de errores posibles, aunque no soy muy fan de corregir, me gusta que quede la idea primitiva, la que salió de una.

¿Cómo podrías definirlo en cuanto al primero, esto es, qué mencionarías para decir, este es el 2º?

Creo que mejoré mucho en cuanto al primero. Es más crudo, como dijo Roberto Arlt, son como “un cross a la mandíbula”, van directo al grano. Los cuentos no superan las seis páginas.

Si tuvieras que seleccionar los que más contundentes, ¿cuál elegirías?

Difícil elección, a mi me gustan todos, pero uno que se llama «La Polvera», el primero «El Àrbol de Balaton» y «El Asesino de los Bares». Son los tres primeros que se me vienen a la mente, que disfruté escribiéndolos y que me gustaron mucho como quedaron, pero me parecen todos muy buenos, sino no los editaría.

¿Qué te planteás al momento de escribir?

No me planteo nada, me siento y escribo. En general cuando me siento ya tengo una idea de que voy a escribir, de la historia que voy a contar. Casi siempre pienso un conflicto y a partir de ahí escribo el resto. La persona tiene que ser singular, tiene que pasarle algo que no sea común, sino sería aburrido. A mí me gusta escribir cosas que sean atrapantes, divertidas, flasheras, fantásticas, que no sean comunes u ordinarias, que tengan algo que salga de la normalidad, que rompa el status quo del personaje.

¿Te imaginás toda la vida escribiendo? ¿Es placer, es un cable a tierra, un gusto personal?

Me imagino toda la vida escribiendo, sí. Ojalá pueda seguir editando libros y sumando experiencia y mejorando, porque siempre hay para mejorar. Es placer y un gusto personal y una forma de vida. Es lo que quiero hacer, es lo que hago: estudio escritura, leo libros constantemente, voy a talleres de escritura creativa, estoy escribiendo todo el tiempo y aprendiendo de todos lados y claro que es un cable a tierra, también porque cuando escribo me olvido de todo y de todos. Me transporto a otro mundo, a mi mundo, al mundo de mis historias y personajes. Es hermoso.

-Un año en el mundo se consigue a $50 a través de www.facebook.com/Unanoenelmundo

(Nota de tapa de la edición Nº 21, julio 2013)