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Modos de in-conclusión

Por FPM

El debate acerca de la lucha armada en la década de los ’70 en Argentina trae aparejada un sinfín de cuestiones acerca de culpables y víctimas. En toda lucha, quiénes actúan lo hacen bajo un interés, una ideología, visiones del mundo, entre más cuestiones que aquí no abordaremos pero que están en discusión constante. Por eso, cada uno sabrá después dar las razones por el cual su accionar —condenado o no— fue en busca de una causa noble, o no.

La conclusión es que, hoy a más de tres décadas de lo sucedido, las reflexiones son variadas y vistas desde otra óptica; la actual. Es decir que con los resultados sobre la mesa todo parece ser muy simple, sencillo y difícil a la vez. Para tratar de tener una visión actual sobre aquellos años, los fragmentos de producciones periodísticas se refieren al contexto de las décadas del ’60/’70: las luchas ideológicas, los compromisos, los ideales de lucha, la posible transformación, la política, el sistema. No por mera casualidad la mayoría hablan de Ernesto Guevara, ya que fue quien, de algún modo, desarrolló su ideal e influenció las luchas de aquellos años.

Carta de despedida

“Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes (…). Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa, y, seguro, ha sido leal a sus convicciones (…). Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”. (Ernesto Guevara a sus hijos)

La era del imposibilismo

Sobre la revolución: “Es relativamente sencillo hoy —sobre todo a la luz de los resultados— arrojarse sobre esta idea y destrozarla, y descubrirle sus aristas voluntaristas, elitistas, desafortunadamente soberbias. Pero era el espíritu de la época. Sentían, lisa y llanamente, que era posible transformar la Historia a partir de la acción del sujeto. Que algunos pensaran este hecho a partir de las masas y otros a partir del foco es una discusión que pertenece a la época. Es fácil decir hoy que se equivocaron. Pero en ese momento no parecía tan absurdo como ahora. Ocurre que ahora lo sabemos todo. Y lo que sabemos es que no se puede hacer nada. Este saber de la imposibilidad es el saber de nuestra época”. (José Pablo Feinmann- contratapa Página/12-2007).

A los 80 años el Che resiste a todos sus críticos

“(…) es justamente esa vigorosa convicción de sus ideales, que a la postre lo llevaría a enfrentar hidalgamente la muerte, lo que garantiza al Che su supervivencia en un mundo donde las emociones se han vuelto light, donde los principios se disuelven en la inescrupulosidad, donde el éxito mediático sustituye a la espiritualidad, donde el coraje deja paso a la astucia (…)”.(Pacho O´Donnel-Perfil 14-6-2008).

Sobre la conciencia

“La palabra conciencia es subrayada por considerarla básica en el planteamiento de los problemas de cada sociedad. Por eso se dice que el hombre es el actor de la historia. Sin dicha conciencia, que engloba todo lo que es el ser social y sus actitudes, no puede haber comunismo”. (del libro “El pensamiento del Che”).

El hombre que deseó otro futuro

“¿Por qué Guevara todavía le habla a la imaginación del mundo entero, porque luchó contra los nuevos tiranos, quizá? Sí. Aunque su estrategia de guerrilla insurreccional no dio resultado —y probablemente no pueda dar resultado hoy—. Si es ejemplar, no es tanto por sus acciones sino por el modo en que eligió actuar. Su manera de elegir es lo que se convirtió en ejemplar”. (John Berger para Revista Ñ-29/9/2007).

Cada día lucha mejor
“(…) Era famoso por su severidad y nunca negó que dirigió ejecuciones. Sin embargo, perdura sólo su imagen de revolucionario romántico y no la del verdugo. Primero, hay que saber que las ejecuciones no fueron tan sumarias como se dice. No busco inocentar a Guevara, pero había tribunales populares y las ejecuciones se hacían después de un juicio y eran dirigidas por un colectivo, nunca por individuos. Seguramente también los procesos eran rápidos y había una locura de revancha después de la victoria contra batista”. (Pierre Kalfon- entrevista Revista Ñ sobre la vida de Guevara-29/9/2007).

Para finalizar, repasamos la opinión de Héctor Schmucler, quien desliza que “por condenable que sea, insisto, no es sólo la multiplicación de la muerte lo que empaña la acción revolucionaria; no es el costo en vidas lo que hace titubear la idea de revolución, en cuyo nombre se actúa, cuya búsqueda justifica todos los caminos y cuya presencia impregna de verdad los actos de quiénes actúan en su nombre.

Es duro el desafío para quienes sabemos que el ciclo de nuestras existencias ya puede presentir su final, pero si no nos atrevemos a poner en duda la idea de revolución, el espíritu confundido de nuestra época terminará de morir en un extenso gemido. Y se entiende que no se trata solamente de los caminos a seguir para alcanzarla. La bienvenida discusión sobre la lucha armada corre el riesgo de llevar a la creencia (como ocurre en la ciencia) de que hay métodos independientes de los fines (…)”.

(de la edición Nº 21, julio 2013)