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El cuerpo habla

Ivanna Ramonino  empezó a bailar a los veinte años, pero sin saber qué era en realidad la danza contemporánea. En un viaje a Brasil la sedujo el capoeira y cuando volvió se anotó en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Hoy el domingo se presenta en la 5ta. Varieté Cultural de la Casa de la Cultura (Salgado 585).

IVANA INTERIOR

Foto: Fernando Sambade.

“También estudié con Marta Lantermo, una profesora que encendió la pasión a lo que es la danza y el conocimiento del cuerpo, no sólo en la danza sino en la investigación de lo que hacemos dentro de ella”. Para definir las destrezas y su comprensión, Ivanna piensa y remata sonriente: “Sucede que con la danza contemporánea existen tantas versiones como personas lo puedan dar. Yo tuve mi búsqueda y desarrollé un lenguaje y una técnica, pero cada uno puede tomar las herramientas que a uno lo enciendan y lo hagan vivo”.

Cuenta que también introdujo la danza butoh y lo explica: “Es una danza japonesa, que tiene que ver con otros lugares de expresión. A partir de ahí, me fui metiendo en otras técnicas y estilos. El butoh me abrió otro lugar expresivo. En realidad, empecé a buscar y las cosas fueron apareciendo. En el medio, fuimos a vivir a Córdoba con Fernando (Sambade, su marido, con quien comparte Mirar! Ver La vida en flashes, en el viaje de julio), y seguí investigando de dónde a uno le surgen los movimientos”.

¿En la danza se da la búsqueda constante de nuevas experiencias?

Todo nos lleva a interrogar por qué nos movemos cuando nos movemos y qué decimos cuando nos movemos. La búsqueda de un lenguaje y una danza donde todos podamos bailar. Algo más íntimo, interno, quiénes somos, qué sentimos cuando nos atraviesa la danza: sentimientos, emociones y maneras de mostrar ese desarrollo. El cuerpo habla, es algo que uno no controla: es cómo una búsqueda interna, no intelectual, sino ser sensible con el movimiento que nos pasa, poder traducirlo con la danza. Desde ese lugar trabajo, que me resulta interesante como bailarina y como docente. Lograr esa comunicación consigo mismo y la expresión de ese interior.

A dos años de estar en Lobos, ¿cómo analizás el movimiento cultural?

Creo que hay mucha gente interesada, me doy cuenta que es como algo muy nuevo y a veces es complejo explicar lo que es la danza contemporánea, porque justamente, se trata de un lenguaje que no se puede explicar. Se trata de vivirlo y ver qué le pasa a uno internamente con eso. De ahí, que los contenidos son difíciles de explicar, porque todo el tiempo se modifica y no tiene un claro encasillamiento. Acá, hay gente que se acerca sin saber de qué se trata, le termina gustando y entra en toda la movida de acá.

Foto de portada por Jimena Rodríguez.

(de la edición Nº 11, septiembre 2012)