MARIANA INTERIOR

Su vuelo al fin

Mariana Lacoste (28) nació en Lobos, vivió en Capital hasta recibirse de Licenciada en Ciencias Laborales de la UBA y volvió hace apenas un puñado de años para hacer lo que más le mueve sus rulos al viento. Hoy se presenta en la 5ta. Varieté Cultural en la Casa de la Cultura (Salgado 585) desde las 18 hs.

5ta varieté cultural

A través del circo despliega una actividad desconocida en la ciudad a comienzos del siglo y lo enseña a quienes les da intriga eso de volar con cabeza abajo y dando vueltas. Toda una conceptualización de una labor circense que hoy se reparte en muchas partes y con vuelo ajustado.

Comenzó a conocer el circo junto a otros amigos cirqueros. “Empezamos con malabares, armando nuestras propias pelotitas para armar fintas para hacer swing. Comencé a hacerlo en plazas, en la calle, como se acostumbra en Buenos Aires”. Fue parte del grupo Choque Urbano en la Orquestina Savia Mezquita y hoy reparte sus días entre las clases de tela y la organización de la Casa de la Cultura, donde ejerce desde hace unos meses la presidencia.

Sobre su llegada a las danzas, cuenta que “volví a los veintiuno de un viaje a Europa y hasta ese momento sólo había practicado danza contemporánea, pero a su vez descubrí el swing y los malabares. Una vez la profesora trajo unas telas, probé y me encantó. Fue como ¡guau! descubrí la pólvora. No conocía ninguna de las disciplinas aéreas, lo que yo sabía del circo era lo que vemos todos cuando vienen al pueblo: el circo criollo, el circo rodante. Subí y seguí investigando. Inicié clases en escuela La Arena y fui probando todas las pruebas y las técnicas del circo”.

En 2008, antes de su regreso, unas amigas le pidieron que les dé clases de tela. Aceptó. “Me sentía capaz de transmitirles mi conocimiento”, narra y continúa: “Busqué lugares para desarrollarlo y descubrí la Casa de la Cultura, que me servía más que nada por la altura. Averigüé y me dijeron que sí. Colgué dos telas, conseguí un par de colchones y así arrancamos. La gente empezó a enterarse lo que hacíamos y eso me obligó a volver más seguido. Tenía al principio dos grupos de cinco chicas y cinco chicos. A fin de ese año, me recibí y regresé”.

¿Qué opinás del desarrollo de la cultura local?

Si miro para atrás, a poco de la cuarta Varieté que hicimos el 18 y 19 de agosto (de 2012), hago una retrospectiva y analizo que dentro de la movida voy haciendo cosas junto a otras personas que buscan lo mismo. La idea es ir trabajando en equipo para salir a mostrar algo. Por ahí en el día a día se hace sentir, pero creo que ahora somos un poco más.

¿Sentís que crecieron las artes ejecutadas por jóvenes?

Hay mucho trabajo en red y creo que es fundamental para el arte contemporáneo en todo sentido: música, literatura, cine, para estar informados y para que se desarrolle. Esas redes de jóvenes con ganas son indispensables. Necesitamos nutrir eso que en Lobos. En los pueblos del interior siempre pasa, que son cosas muy endogámicas, muy cerradas y es súper difícil que se acepten ideas nuevas de lo que viene de afuera. Por eso, haciendo las cosas uno demuestra quién es.

Foto de portada por Nico B Mansilla.

(de la edición Nº 11, septiembre 2o12)