oruga-de-mariposa-roja

Seda

Por Napagi Ponce

Como una oruga recostada en su manto de seda,
ese bello ser, yace ahí desnudo, Cálido, amoroso.
con ímpetu de vida.

En sus ojos los destellos y llamas;
son pura y continua provocación,
para que sucedan miles de cosas.

Se cambian virtudes,
Se donan palabras.

Sonrisas que embeben su boca y seducen al ser.
Bailando se deja llevar.
Serena
Serena Bella.

Aún así, rápida, despierta, alerta, intimida mi alma;
y aquella bestia que la habita sale, huele, pero no come.

No existe presa capaz de saciar la sed de vida, de pasión,
de infierno.
Y arder.

(de la edición Nº 7, mayo 2012)