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Asesinos del Pentagrama: Haciendo la gran rock

La banda lobense que desde hace una década desgrana riffs en todos los lugares donde se pretenda rock & roll. El blues, las rutas y la emoción de tocar con su ídolo Chizzo, de La Renga. 

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Sangui, Franco, Gera. Cuerda para rato. Foto: Majito.

Asesinos del Pentagrama es una banda de rock & blues que desde hace años está girando en la escena local y en varios puntos de la provincia. Cada fin de semana, su agenda de shows suma nuevas experiencias, gente que los sigue a todos lados, amigos de la música y excusas para estar en las rutas. A eso, se puede agregar que suenan como un power trío que mezcla lo ácido del Pappo más setentoso, el ritmo de las guitarras country de Steve Ray Vaughan, bases de bajo que marcan el taco, más los tachos del más clásico r&r de los caminos.

Por eso, Franco Regino (guitarra), Agustín Sanguinetti (bajo) y Gera (batería) se proyectan en plan de continuar sonando en donde haya bandas de su estilo, donde estén dispuestos a prestar el cuerpo para que cada set —distinto en cada show— haga la noche distinta.

El año pasado, lanzaron su primer larga duración —Muerto o entero— un disco con una docena de canciones que van desde la entrega al papel con letras de amor, mensajes que van en la senda de los espacios que forman el contexto de ese asunto de salir a tocar en lugares diferentes, las pequeñas delicias de una agenda que se abre sin cerrarse y la amistad como eje céntrico.

El concepto frontal de una banda que llega, enchufa y pela. En Muerto o entero —grabado y mezclado en El Lucero Records a cargo de Gustavo Sambartolomeo— es un viaje a lo largo de cuarenta minutos que se ensancha con blues, algo de country argento, más las historias que cada canción demuestra.

Todas van al punto: la mirada de los que sienten lo que hacen, su camino de modo independiente, esto es, hacer la movida junto a otras bandas del circuito rock. El arte de tapa, de la mano de Juan Cruz Marani, es la cara visible de lo que el sonar a puro rock manifiesta: luz hasta que se termina la noche.

Por Orieta Gnazzo

Junto a Chizzo Napoli. Foto: Orieta Gnazzo.

En ese andar, la experiencia se les cruzó una noche de junio de este año, en el Bajo Flores cuando les preguntaron si deseaban zapar con Gustavo Chizzo Napoli, alma rocker de La Renga. Fue una anécdota de la que los Asesinos no hacen alarde, pero que cuentan desde una mirada que indica las señales.

¿Cómo fue la experiencia de tocar con Chizzo?

Franco R.: Fue hace poco, el 15 de junio, en el Bajo Flores. Fuimos invitados a tocar a una fecha organizada por una agrupación de motos muy importante. A la gente le gustó nuestro show. A la semana siguiente fue una fecha aniversario del lugar. Nos pidieron que vayamos a tocar, pero nos surgió el Motorock acá en Lobos (en el Centro Nativo Acuyai), y estuvimos complicados con el tiempo, pero fuimos gracias a un amigo que se copó y nos llevó después de tocar acá. Salimos como los bomberos hacia el Bajo Flores. Pudimos estar en los dos lados, la pasamos re bien. Fue rock & roll.

Sangui: Llegamos a las nueve de la mañana del domingo, muy contentos.

¿En qué momento supieron que iban a tocar con él?

Sangui: La gente de la organización nos propuso a modo de agradecimiento de ir a tocar teniendo ya una fecha armada. Nos dijeron si queríamos tocar unos temas con el Chizzo. No hubo mucho que pensar.

Gera: Estaba el circo medio armado. La pregunta de la noche fue ‘¿Quieren tocar con el Chizzo? Si no le decimos que se vaya’. Le dijimos: ‘No ¿cómo le vas a decir eso?’.

Sangui: Le dijimos que por esa vuelta sí íbamos a tocar (risas). Nos presentaron después del show de la banda que tocó antes que nosotros.
Algo inesperado para los Asesinos…

Franco: Y bueno, subimos, tocamos, fue una gran alegría. Estábamos tocando un tema nuestro y subió el Chizzo en la parte del solo de guitarra. Como experiencia estuvo muy bueno, y vale la pena recalcar que es un tipo re humilde, es uno más.

Algo quizá inesperado, un referente de siempre, ahí al lado…

Hemos ido a tocar a muchísimos lugares y pasa muchas veces que conocemos gente que no es muy buena onda y que un tipo que tenga mucha experiencia como el Chizzo, grosso, que llena estadios, se suba a tocar como uno más, es una satisfacción, más porque desde siempre escuchamos su música. Yo particularmente tenía miedo que el tipo sea un jodido. La verdad es que no fue así, por eso fue como un premio. Pensaba: “Tanto tiempo escuchándolo y ahora está acá tocando con nosotros”.

Sangui: Muy linda experiencia, porque íbamos a tocar dos temas y se copó y tocamos doce canciones. Una hora con nosotros. Es muy grosso que gente así se sume a las bandas que están comenzando el camino. Justamente su consejo fue ése, que sigamos tocando.

Asesinos en 3 Motorock por Majito

Asesinos en el 3º Motorock Lobos. Foto: Majito.

Franco: Todo lo que nos dijo fue productivo, sincero. En ningún momento sentimos que nos despachó. Estuvo con nosotros, habló, nos aconsejó, fue un tipo muy sincero y hablando 25 mil escalones más abajo de lo que en realidad es, al menos para nosotros. No en el sentido de rebajarse para hacerte sentir igual, sino desde su experiencia, remontándose al camino que atravesó él. Está bueno remarcar eso: que es un rockero del palo, un rockero de ley, no un disfrazado.

Sangui: Fue como una acaricia al alma, porque es el mensaje que dice “te esforzaste, luchaste y llegaste hasta acá”, algo que nunca hubieses imaginado se dio. La señal fue: “Sigan que se puede”. Yo siento que a nivel banda obvio que nos va a ayudar, pero esto fue algo más a nivel personal, algo que lo enorgullece más a uno. De esa noche rescatamos, por ejemplo, que a la gente del lugar le gustó mucho lo que hacemos.

Franco: Este tema salió en esta conversación, nosotros no lo decimos. Cuando pasó, a los que estaban con nosotros se lo dijimos. De igual modo, no queremos revolver mucho porque es una cosa linda que nos pasó, pero tampoco deseamos hacer alarde de eso.

(de la edición Nº 22, agosto 2013)