elviaje-tapa-ago2013 (1)

Conseguí el viaje Nº 22

La edición Nº 22 de revista el viaje está en las calles: Entrevista a Asesinos del Pentagrama, la banda lobense que cada fin de semana suena en todos lados.  

elviaje-tapa-ago2013 (1)

Portada el viaje Nº 22, agosto.

Conseguila en…

Lobos: Colombo diarios (H. Yrigoyen y Arevalo). HJ Electricidad (H. Yrigoyen 57). Pericles (9 de Julio). Gráfica Arias (Berro 381). Mirar Cultura Lobos (Rauch 155). Stihl Concesionaria (H. Yrigoyen 983). Scotti Seguros (Moreno y Laprida). Pastas Biló (Perón 344). Pintureria Barbieri (Alberdi 120). Custom Shop (Bs. As y Almafuerte). Canal Cuatro (Bs. As), Biroccio Molinos (Olavarrieta 332), Andale Wey (Ayacucho 30), Soc. Rural (Las Heras 87), Casa Cultura de Lobos (Salgado 585). Paradise (9 de Julio 63). Peluquería Cousin´s (Moreno 539).

En Salvador María: Ferreteria Don Atilio (Av. 10 Jerónimo Topa). Autoservicio La Armonía (Av. 10 J.T). Forrajeria Los Pastizales (calle Nº 166).

En La Laguna: Restaurant Parrilla Un Lugar (Club de Pesca Lobos).

Facebook: Revistaelviaje Sumacultura

Puertas-Abiertas

¿Quién dejó la puerta abierta?

Por Poticato

¿Quién dejó la puerta abierta?
Dónde vas a estar cuando despiertes,
no esperes que nadie te avise.
No confíes ni en tu mente.

No te lastimes más, no tortures tu mente,
si lo buscás lo encontrás.
Y no siempre que pasa conviene.

¿Quién dijo que no existe Dios?
Dios sos vos, Dios soy yo.
Lo que no existe es la esperanza.
Vana esperanza.

Vano dolor.
Cuanto más hay, menos alcanza.
Falto de realidad.

Más en el Blog Brevestiemposraros

sandro 3

Los 63 del Gitano

Aquí, un viaje por las calles de Banfield donde una muchedumbre se reunió como cada año para saludar al más popular de los cantantes de la movida beat romántica de la Argentina.

sandro 1

Sandro pop, por Miguel Rep.

Por Mauro Basiuk*

Fue un martes de 2008. Era agosto, frío, nublado. Sandro cumplía 63 años y un tono cobrizo impregnaba la calle Berutti al 200 de Banfield, a tres cuadras de la estación de trenes.
Los árboles secos se sucedían uno tras otro. Detrás del inmenso paredón de granito a modo de fortaleza se alzaban, estoicos, unos pinos. Sobre el pavimento, de un extremo a otro, pasacalles con saludos y deseos: la palabra, el amor, la fe y el milagro son la luz de tus ojos, Feliz cumple Roberto. Guitarras y copas de brindis acompañaban las letras, variables de amarillo a rojo.

Esa era la primera señal de festejo, junto a la música. Un popurrí de canciones incesantes que salían de la consola del móvil del programa radial A todo Sandro. En las veredas, cerca de setenta personas, desde mujeres seguidoras de la primera hora hasta alguna que otra joven y un par de hombres. Sin contar a los curiosos y a dos o tres imitadores.

Durante las primeras horas de la tarde el interrogante fue si saldría a saludar o no, pese a que la respuesta ya se conocía de antemano por lo precario de su estado físico.

—Nosotras mismas no queremos que salga, lo amamos demasiado— decía Liliana, integrante del Club de Fans Simplemente Sandro, de Sáenz Peña. Otra de las “nenas” era Cristina. De su cuello colgaba una toalla que tenía desde los veinte años, cuando asistió al último show que su ídolo hizo con Los de Fuego en el club San Miguel.

—No sé porque me puso ‘Mercedes’, se ve que habrá pensado que soy mercenaria, que sé yo. Se la voy a dejar hoy para que me ponga mi nombre verdadero— decía tocando la toalla, un poco embarrada, que decía Merce.

Cuando los bafles dejaron de pasar Dame el fuego de tu amor, terminó un mini pogo entre las seguidoras, adornadas con vinchas y distintivos. El encargado de programar la lista de temas aprovechó para hacer un alto e invitar:

—Ahora vamos a pasar un tema ‘Mi amigo el Puma’…— Interrumpen alaridos y pequeños gritos de éxtasis— … pero en la parte que dice ‘ese es mi amigo el puma’ nosotros vamos a decir ‘ese es mi amigo Sandro’.

La propuesta fue aceptada con aplausos y las palmas “de todas las mujeres que sueñan con su amor” acompañaron el inicio de la canción. Luego una pareja de gitanos se despachó con un tango en homenaje a Roberto Sánchez, nuestro gran amigo. Alguien golpeó una pandereta y empezaron a oírse los primeros acordes de El choclo.

Después el bullicio se hizo silencio. Un hombre serio intentaba cortar la expectativa creada en torno al portero eléctrico. Los periodistas apiñados sobre la pequeña puerta permanecían estoicos aguardando las palabras mágicas. Cerca de los parlantes, usina musical, tres personas manipulaban en un reporter un cassette TDK. Alejados del murmullo expectante la cinta patinaba por la imprudencia de un canoso.

—Shhh, por favor silencio-, pedía Robertito, el imitador de diez años vestido de bata roja que minutos antes se había despachado con un repertorio de canciones. Silencio.

—Bueno, hoy, 18:10 de la tarde, Berutti 251, martes 19 de agosto de 2008, un día muy especial para mí, 63 años…—dijo la cinta con la voz de Sandro, tono cansado, lento y midiendo cada palabra.

De golpe, cambió su tono para saludar a las nenas y ensayar un ándale en agradecimiento a los mariachis de la noche previa. Confirmó que no pudo bajar por tener prohibido el contacto con la gente por los gérmenes o virus o cosas que andan en el aire, que como ustedes sabían su salud pende de un hilo, que quien hablaba era Sandro, que por ahí pensaban que era Cacho Castaña. Como una marca de fábrica, su risa ahogada característica se mezclaba con suspiros conmovidos.

El buen humor acostumbrado en Sandro estimula el aplauso final, enseguida convertido en lágrimas. El vendedor del merchandising del ídolo, posters, almanaques y tazas, iba levantando la frazada que hizo las veces de mantel. Algunas de las láminas con firmas y saludos, sujetas a la pared, amagaban con caerse al piso.

Un año después, llegó a cumplir los 64. 64 como encuentro con aquella canción de Los Beatles “When i’m sixty four” (cuando tenga sesenta y cuatro). Una vieja canción de fines de los sesenta, tiempo en el cual un muchacho de Valentín Alsina ni imaginaba el lugar que le sería asignado en esa galería de la idolatría tan cara al argentino.

*Estudiante de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

(de la edición Nº 5, marzo 2012)

100_1477

Desaluz

Por FPM

Caía, esa era la fría sensación; como en un lugar lleno clavos en el que no salía. Oí gritos, desgarros; ¡Abajo! Y más aullidos; ¡Más abajo!, y los clavos eran cada vez más profundos, apenas distinguía la luz que ya era oscuridad sin fin.

Un espiral, otro espiral y sin luz. Más rugidos; ¡Abajo!, ¡Más abajo! Y ya no eran clavos, tampoco espirales sin fin. La luz ya era un recuerdo y los gritos aumentaron su volumen. ¡Abajo!, ¡Más abajo!; ahogo, temor, suspenso, desaliento, sin extrañar y hundido en la desaluz.

Más en el blog Comouncuentoveo

Almafuerte

Almafuerte: la misma dirección

Por Félix Mansilla

almafuerte (1)

Almafuerte entra o no entra. Chau. Es un show de una banda con mucha ruta de por medio que sube, suena y cumple. En una interview para la revista Rolling Stone, Iorio contaba que hace rato que la banda no ensaya y que sólo salen “a pelar”.

Es muy difícil quizá notar si falta o no ensayo, pero al apreciar el espectáculo se puede oír que la expresión artística retiene esas piscas de que la canción sigue siendo la misma y algo deja entrando en la huella.

La expectativa, una vez desplegado el primer acorde de la guitarra del Tano Marciello, es el humor del cantante y las palabras que va a decir. El timing con su público es como la oración de un payador duro que dice y se define. Sus canciones, el testamento vivo.

Introducción, declaración, adivinanza

Un hombre es también su palabra y es su prosa la que en cada mensaje simboliza aquello que dice. El líder de la banda divide aguas cada vez que declara ante la prensa cualquier tipo de comentario. Historia conocida es aquella en la que declaró una frase antisemita que lo catapultó sólo como un duro del rock. Pero no. Es más…

Iorio es así; tómalo o déjalo. Una de cal y otra de arena. Un extracto que no pinta nada y divide el cuerpo de sus palabras, define el periplo de la otra aplanadora del rock.

“Siempre no va a ir mal, porque (Almafuerte) no es un teatro de títeres que uno hace con un pedazo de cartón. Siempre nos va a ir mal, porque se necesita de sonido, se necesita que a la gente le penetre el sonido, como hizo Sting cuando vino acá y se comieron esa pija. Necesitamos eso. Y bueno, no sale barato. Por eso, nosotros no podemos hacer como la cumbia villera, cuatro shows en un día. Eso atentaría a que nuestro apellido, al que defendemos y el que nos hicimos, diga que somos unas personas sucias, asquerosas. ¿Cómo cuatro conciertos? Nooo”.

“El nuestro, necesita tener un buen sonido de guitarra. Somos tres personas nomás. Esto no es la Velapuerca, que son cuarenta uruguayos. Nosotros somos tres personas solas, y entiéndase que somos hijos de personas que no fueron músicos ni del Colón, ni que tocaron música, ni leyeron. Tres. Entonces, lo hacemos de amor. Esto es el amor”.

“Creen que somos bichos”

Una amalgama de años en la espalda, hacen que un show de Almafuerte sea sentir el tropiezo de un camino incorrecto que se volvió una expresión artística que dejó huellas en un colectivo de padres e hijos.

Iorio, define así: “A los shows de Almafuerte no solo van muchachitos. Los muchachitos que van a vernos, pueden ver personas de la edad de su papá que tienen a sus muchachitos que son más chiquitos que ellos. Esto viene de hace veinticinco, treinta años, loco. Y no nos auspició ni esponsoreó nunca nadie. He visto morir miles de grupos, de discos y de canciones de lo que le llaman el rock nacional… Le ponían fichas a todos. A nosotros nunca nadie nos pone fichas. Sin embargo, tenemos tanto escudo que creen que somos bichos. Es así”.

No reparar en el personaje que Iorio ejecuta sin maquillaje en cualquier parte, parece un despropósito si se tiene en cuenta que aquella forma de expresarse es una marca. Es Iorio quien afirmó hace un tiempo que “Almafuerte, se gana la plata tocando en vivo. Cómo aquel burlesque y Salsa criolla de Enrique Pinti. Así hacemos nuestro concierto”.

No me rompa las bolas, oficial

La recepción del show estuvo a cargo de una banda invitada que poco a poco fue dando calor a la previa y así la espera se hizo un tanto más corta. Ochenta mangos en la entrada debieron incluir un canon. Después, el marco estaba procurado para que todo comience y así, el cuarteto a cargo de Ricardo emanó desde lo alto.

—Mirá el saco largo que se puso Iorio.
—Sí. Parece un dictador el hijo de puta.

En las tablas, Iorio comenzó con los clichés que antes quedaban en privado, pero que ahora se pueden ver veces y veces en You Tube o un feriado en C5N en la entrevista con Beto Casella.

El público bramó ante cada remate y el show se dejó agotar para luego remontar (de tomar vuelo, claro) entre tema y tema. La lista estuvo completa de canciones del entrador Toro y Pampa de 2006 y el resto de su discografía, como parte de los asistentes reclamaron en las pausas. Pensando en llegar, Debes Saberlo, De la escuelita y La máquina de picar carne, pusieron a tono el espectáculo con tracks del pasado que suenan tan actuales como en los tiempos en que el heavy era de las bases. Había que ser metalero en tiempos donde la música nacional tenía rumbos pop.

Otras reflexiones y anécdotas en forma de canción, siguieron sin freno: Triunfo, Allá en Tilcara, el instrumental Motivo ciudadano, Patria al hombro, Tú eres su seguridad, Delirio del desacto, De la carne, A vos, amigo y así…con ruido, con color, con sentimiento y una voz áspera que perdura. Eso es el amor.

(crónica realizada para el diario de rock platense DeGarage)

Foto contratapa marzo

El viaje

Por Juan Chingolo

—Che ¿cuándo vamos a salir de aquí? ya estoy podrido de estar hueveando.
—¿Para qué querés salir? estamos un poco amontonados pero tranquilos. Además, cuando hay una salida solo llega uno, a veces dos, y somos miles y miles.
-Vamos a estar atentos, y cuando haya una salida picamos en punta. Por ahí llegamos juntos, como los Barro Schelotto.

*** Llegó el momento ***

—Che, che, está subiendo la temperatura, capaz que hay salida, vamos al caño, rápido.
—Si, dale, dale…ay ay que me voy.
—Llegamos, llegamos…
—Pero ¿qué es esto? ¡Está cerrado!
—No, boludo, nos forrearon.
—Qué hijo de puta…
—Me ahogo, me ahogooo (glu glu glu).

(de la edición Nº 5, marzo 2012)

laberinto

Uno mismo (o parecido)

Por Nicolás Bernal

Decidimos si reír o llorar, por boludos o por locos, por ingenuos o por borrachos, por tranquilos o por perseguidos y no sabemos que es por historias o por histerias, por conchudas o por forros, por uno mismo o parecido.

En los planos de la vida hay diferentes elecciones, sino estamos bien seguros es mejor hacernos los boludos antes que la duda nos domine y hagamos algo parecido a lo que es uno mismo.

La cabeza se nos aísla en un fondo todo negro, con lo bueno por un lado, con lo malo por el otro, y vos le haces casos a las cagadas que te llevan al festejo que se convierte en un lamento de mañana y todo es por uno mismo o parecido.

Que la culpa no te pesa, lo que pesa son los ojos, de mirar a una princesa en el contexto de una voz que te susurra “terminala embarrando” y que los días se encarguen de borrarte.

La cuestión es mas compleja si hablamos de traiciones, de romper todos los códigos y amigos que desaparecieron, de unos giles que se creen sabios por avisar lo irreversible de que hay hombres parecidos a uno mismo.

Parecido no es igual, parecido no es desigual, parecido son las diferencias y similitudes, similitudes en las diferencias, diferencias en las similitudes, iguales, distintos.

Uno mismo es lo perfecto por eso actuamos a lo mas cercano a eso, a lo mas parecido a eso, que puede ser un perfecto error o un perfecto acierto.

(De los días tempranos en noviembre del año pasado)

Más en el blog Brevestiemposraros

Vía sepia

Las vías en otoño

Por FPM

Es el otoño la estación gris del año y junto con el llegan los recuerdos, los sueños y los días de espera. Las vías en otoño se ven más tristes. Los árboles se sienten más liberados de la movilidad de sus vestidos verdes. El cielo parece más cielo y las nubes no corren cómo lo hacían antes.

El viento es sólo un suspiro y sus fuerzas, sus sospechas, sus penas no acarician y sus pasos se detienen, siguen y vuelven a frenar.

El gris se vuelve paisaje de todos los posibles paisajes. Es el otoño la estación gris del año. Tiene sus días tranquilos; otros en los que no quiere descansar. Sus noches simulan un invierno que nunca ha de llegar.

Las mañanas parecen el comienzo de una rutina que no repite sus tintes, pero empaña el despertar de aquel paisaje posible de otros paisajes.
Las vías en otoño se ven más tristes. Los rayos del apagado sol se vuelven tibios. La luz despide suspiros sepias.

El marrón se adueña de los matices. Sus escalas parecen desconfiar de que la estación crea en su propia finitud. Es el otoño la estación gris del año.

Más en el blog Comouncuentoveo

polvera 1

La polvera

Por Álvaro Nigro

Chile-4 de Febrero

Miraba su polvera cada vez que lograba su cometido; se acomodaba el pelo, se pintaba los labios, se polvoreaba las mejillas y seguía su camino, sin mirar el cuerpo que dejaba detrás de ella. No podía vivir sin ese objeto, que había sido un regalo de su madre antes de morir. En el lecho de muerte le había dicho:

-Tomá, hijita querida, que te sirva en tu vida y te acompañe siempre. No te olvides que sos una mujer hermosa y que tenés que estar bien arreglada en toda ocasión.

Desde aquel día no dejó de llevarlo en la cartera y lo usaba cada 10 minutos, se convirtió en su obsesión. Poco a poco sus amigas se fueron alejando y su vida fue cada vez más solitaria. No tenía familia, su pariente más cercano era un primo que vivía en Suiza. No salía de su casa y sus amores la visitaban, pero jamás lograban sacarla afuera. En pocas palabras, pero muy importantes; no le importaba vivir, le daba igual estar en este mundo, hasta que un día encontró la razón de su existencia. Y nadie supo porqué, pero: hombre que enamoraba, hombre que asesinaba. Alguna vez ella escuchó a alguien decir en broma: “¿Por qué alguien no puede matar? Si de todas maneras vamos a morir”.Y esa frase siempre la tuvo rondando por su cabeza.

Cuando mató por primera vez, tenía tan sólo 20 años, y lo primero que hizo luego de asesinar, fue usar la polvera de su madre, que tenía uno de los vidrios rotos y que sus amigas le decían que le traería mala suerte, pero ella nunca creyó en esas cosas. Se paseaba por las calles de Santiago de Chile con gracia y sensualidad, su cuerpo y su seducción eran su arma letal, así atraía a sus víctimas.

La policía nunca pudo agarrarla, porque viajaba de ciudad en ciudad y no dejaba rastros; era la asesina serial más buscada del país, pero de la que no tenían ni la más mínima pista. No cometía ningún error. Sus planes no fallaban; todos eran premeditados y calculados. Sus víctimas predilectas eran cincuentones que estaban en crisis de identidad y querían volver a ser adolescentes. Otro blanco fácil eran los jóvenes de entre 15 y 17 años, que buscaban en una mujer mayor, experiencia y madurez.

El 4 de Febrero la víctima número 20 y la última de su vida fue un ex, con el cual había pasado 3 años y que le había robado su época dorada, cuando ella era el deseo de todo hombre. Fue en el Puente Centenario; ella lo había citado para decirle algo importante y él había aceptado, total no perdía nada con verse con un viejo amor. Le habló amablemente y con cariño, como si el tiempo no hubiera pasado y ellos seguirían de novios:

-Querido, que hermoso que te ves. Estás mejor que cuando éramos novios.
-Bueno, gracias. Vos tampoco te quedás atrás –le dijo y ella se le acercó.
-Y decime, ¿hay alguien en tu vida? ¿Alguien es dueño de ese cuerpo? ¿Alguien duerme todas las noches en tu cama? –el hombre vaciló, se sorprendió con las preguntas y no pudo responder con claridad.
-Sí, tengo esposa y soy muy afortunado de tenerla conmigo.
-Apuesto que sí. Ella también lo es –le dijo guiñándole un ojo y acercándose más a su blanco. Los separaban centímetros.
-¿Y nunca pensaste en mí, bebote? –y al decirle esto, le agarró las manos. Él primero quiso soltarse, pero ella no lo dejó.
-Puede ser…pero hace mucho tiempo de eso.
-Yo pienso todas las noches en vos papito… tengo sueños muy eróticos con vos, con nosotros.
-Pero…si hace muchos años que nos separamos –se le dificultaba hablarle y no sabía que decirle, no esperaba que el encuentro se diera de esa manera.
-Nunca te olvidé, siempre estuviste en mi mente –afirmó ella y con su mano izquierda tomó la nunca del hombre. Acercó sus labios contra los de él. Le dio un beso, el cual su blanco no pudo detener a pesar de intentarlo.

Luego le dio otro, y cada vez eran más fogosos. Finalmente no pudo oponer más resistencia y se entregó a ella; se entrelazaron en candorosos besos. Efectivamente, nadie se podía resistir a semejante mujer. Así estuvieron durante unos minutos; en donde las manos iban y venían, sus cuerpos sudaban y se rozaban, querían desnudarse ahí nomás pero no lo hicieron:

-Vamos a otro lado, conozco un hotel por acá –dijo la víctima mientras posaba su mano en una de las nalgas de la mujer.
-No puedo…tengo algo que hacer –mintió ella.
-¿Me vas a dejar así? –respondió el hombre.
-Tenés esposa.
-Es tarde para arrepentirse. Vamos, dale –suplicó y la agarró con brusquedad y comenzó a besarla nuevamente. En medio de la pasión desenfrenada, ella le susurró al oído, tomándolo por sorpresa:
-Gracias por hacerme desperdiciar los mejores años de mi vida –y sacó un cuchillo de la cartera, el cual tomó con su mano izquierda y atravesó el corazón del hombre, que luego de proferir un grito desgarrador, con sus últimas fuerzas y como acto reflejo, alcanzó a manotear el brazo derecho de ella que sostenía la polvera, la cual ya estaba sacando para arreglarse, y salió despedida y cayó desde el puente.

El grito desgarrador ahora fue de ella, que miró caer a su objeto favorito, y con lágrimas en los ojos lo escuchó tocar el agua. En ese instante fue lo primero que llegó al fondo del río, pero no lo último. Y en el aire, mientras sentía el frío en su piel, pensaba en que feliz iba a ser de recuperar su polvera.

(este cuento forma parte del libro Un año en el mundo).

oruga-de-mariposa-roja

Seda

Por Napagi Ponce

Como una oruga recostada en su manto de seda,
ese bello ser, yace ahí desnudo, Cálido, amoroso.
con ímpetu de vida.

En sus ojos los destellos y llamas;
son pura y continua provocación,
para que sucedan miles de cosas.

Se cambian virtudes,
Se donan palabras.

Sonrisas que embeben su boca y seducen al ser.
Bailando se deja llevar.
Serena
Serena Bella.

Aún así, rápida, despierta, alerta, intimida mi alma;
y aquella bestia que la habita sale, huele, pero no come.

No existe presa capaz de saciar la sed de vida, de pasión,
de infierno.
Y arder.

(de la edición Nº 7, mayo 2012)