Familia

Vos y yo, yo y vos

Por Andre Mansilla

No la elegimos, no decidimos si queremos que forme parte de nuestras vidas o no, pero cuando la tenemos no hay que dejarla ir. La mayoría se hace importante, infaltable, incomparable y más. Otra parte solo la vemos cuando el destino nos quiere cruzar.

Pero queramos o no, llevamos en nuestras venas parte de ellos, en nuestro corazón se graban sus rostros y nunca se borran. En nuestras manos sentimos el calor que nos transmiten a través de un simple saludo, o el amor que traspasa un abrazo.

Recordamos sus palabras para el resto de nuestras vidas. La alegría de ellos es una brisa de emoción que nos pasa por la cara y nos deja caer una lágrima.

Si alguno levanta una mano demostrando un triunfo, el resto levantamos las dos. Si uno sufre, los demás no tenemos una completa felicidad. Por eso, cuando se dice que primero está la familia y después los verdaderos amigos; YO: los pondría en un mismo escalón. La sangre no es agua, y el amor de un hermano del alma es único.

(de la edición Nº 7, mayo 2012)

Ambivalencia

Ambivalencia

Por Nicolás Bernal

Los vientos del pasado que me dejan anestesiado,
es viajar contra tormentas que me llevan a planetas
habitados por amores que me dejan descolocado.

Los fuegos de diciembre, de remar siempre a un lado,
los nombres de una especie que me vive enamorando.
Estas flores tan oscuras nunca vieron el sol
y si preguntan por el ánimo, no es casualidad el piso.

Los viajes postergados por llegar siempre cansado,
ya se van entre impulsos, entre aire, entre mi cama
y mis sueños.

Esta fuerza de los ausentes, de golpes en la terraza,
son ejemplos de un talento que me mira desde el cielo.

Voy volando, como vuelo en los besos sepultados.
A veces todo el tiempo nunca es suficiente,
lo que parece quieto baila en pensamientos.

Yo no miento, nunca miento
y es claro conocimiento que te dije:
“la espera es puro cuento”.

Son palabras que me salen y ellas hacen su estilo,
pueden ser inventadas o de esta historia mal contada.

Cuando junto estas hojas, el otoño se transforma
y estamos a fin de año.

Con suspiros entre las manos y nos falten tantos planes.

Entre el vino ya me exploto
y me voy a una ciudad vieja
o la casa de un amigo que me cree un perdido.

Al final es el título y el final es ambivalencia,
entre lo bueno de perder o lo malo de ganar.

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El árbol del lago Balaton

El árbol del lago Balaton

Por Álvaro Nigro

Hungría- 1 de Enero

El Lago Balaton, en Hungría, uno de los más grandes Lagos de Europa, es el principal centro turístico para los 10 millones de habitantes del país. Personas de los países limítrofes también se congregan allí. Jensi, era un hombre que todos los 1 de Enero iba a visitar el lugar, ya que su padre, Ferenc, murió ahí y amaba ese Lago. Su madre Kriska también iba con él a acompañarlo, pero este día no pudo ir; se encontraba muy enferma y le era imposible movilizarse.

Jensi le pidió a su esposa que le hiciera el favor de ir con él, pero ésta le dijo que no porque tenía que visitar a su hermana que hacía 7 meses que no veía. Quiso llevar al hijo, pero ella no dejó que vaya, porque consideraba peligroso el lugar (un día antes había salido en el noticiero que hubieron cosas extrañas que ocurrieron en el Lago, Jensi nunca creyó en esto, pero su esposa sí). Antes de partir, ella le dijo: Ten cuidado amor mío. A lo que Jensi le respondió: No te preocupes por mí. Que disfrutes con tu hermana. No había resentimiento en sus palabras, pero no estaba contento con la idea de ir solo, nunca había ido solo. 

En el camino pensó en su padre. Su muerte fue repentina y nadie supo bien que pasó. El cuerpo fue encontrado sin vida colgado de un árbol al costado del Lago, pero nunca supieron que lo llevó a quitarse la vida. No dejó carta ni indicio alguno de que tenía pensado tomar esa decisión. Jensi nunca se preguntó que le había pasado, pero este día en particular, si se lo preguntaba en su cabeza.

Era un buen padre, estaba casado y feliz, tenía una salud envidiable para un hombre de 78 años de edad, tenía 5 nietos hermosos, estaba jubilado y viviendo en su casa del campo, todo era color de rosas, pero al parecer eso no era suficiente para Ferenc. Algo raro había en su muerte, pero no era tiempo de indagar, era tiempo de ir a saludar y rezar por su padre, como todos los primero de Enero.

Llegó al Lago, que como casi todos los días, estaba lleno de personas, principalmente húngaros, pero en sus facciones se notaba que había también de otras partes del mundo. Bajó del auto y se dirigió caminando hacia el árbol. Al llegar se arrodilló e hizo la señal de la cruz. Miró hacia abajo y cerró los ojos. Comenzó a rezar moviendo los labios, cuando una voz le pregunta

-¿Qué haces? –Jensi no responde.
-Pregunté, ¿Qué haces? –esta vez se da vuelta, y mirando al sujeto dice:
-Estoy rezando.
-Pues no puedes hacerlo.
-¿Por qué no? Todos los años en este día lo hago. Acá murió mi papá –dijo y comenzó a sentir una llovizna sobre su cuerpo.
-No me importa, pero debe irse.
-¿Y por qué?
-Porque yo se lo digo.
-¿Y quién es usted?
-No importa quién soy, solamente le digo que está avisado –al terminar de decir estas palabras, la llovizna se convirtió en lluvia seguido por un viento muy fuerte, que movía la copa del árbol.

La gente comenzó a retirarse del lugar. El hombre se fue caminando entre la tormenta y desapareció. Jensi se quedó mirándolo como se alejaba. Se dio vuelta nuevamente y siguió con su rezo. Al terminar de rezar se paró y le dio un beso al árbol y luego lo acarició y dijo: Chau papá, espero que seas feliz donde sea que estés… te extraño mucho.

La tormenta aumentó, ya no había nadie en el Lago, estaba solamente él y el árbol. Una lágrima rodó por su mejilla y cayó a la tierra, que comenzó a temblar. Jensi dio un paso hacia atrás. El suelo se abrió delante de él y antes del árbol. Quiso correr, pero el viento no lo dejaba avanzar. El piso siguió abriéndose, atravesando el Lago y la ruta. Jensi miraba atónito. Nuevamente intentó correr, pero era inútil, estaba paralizado. Una voz se escuchó desde el árbol.

-Ven conmigo, hijo querido.
-¿Papá?
-Ven conmigo, hijo querido.
-¿Sos vos papá? ¿Dónde estás? – dijo con la mirada perdida. Un trueno impactó sobre el árbol y en su lugar apareció la figura de un hombre.
-Sí, soy yo hijo mío, ven conmigo.
-Si…iré contigo…ahora…iré…contigo… -dijo y movió sus pies, hizo dos pasos y cayó al precipicio, cayó gritando: voy con vos papá, espérame. La tierra volvió a la normalidad, el cielo se abrió y dejó de llover, el árbol estaba en su lugar, donde siempre había estado y Ferenc descansaba en paz y Jensi…también junto a él.

(este cuento forma parte de Un año en el mundo, publicado en julio 2013)

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Plan en miras

En enero de 2012, José María Avalos  y su familia partieron de Villa Urquiza y se mudaron para estos pagos. “Siempre quisimos movernos un poco de la ciudad”, cuenta. “Planeamos muchos lugares, pero Lobos nos encontró”, asegura.

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Su historia con el arte se fue formando en la adolescencia, asistiendo a talleres de teatro y al momento de optar para dar respuesta a eso de ‘tener que estudiar una carrera’, se quedó con ‘el lado artístico’. Cursó Publicidad, pero tres años después averiguó dónde estudiar teatro y dio con la escuela de Alejandra Boero. Allí, hizo la carrera y el profesorado.

Los sentidos de su percepción se sospechan gustosos y claros, objetivos. Ella dice que el teatro es su terapia. “Cuando estoy alejada, dando clases o enseñando, me doy cuenta de que lo actoral es lo que a mi me gusta”.

A poco de vivir acá, ¿tenés planes hacer algo vinculado al teatro?

Un plan que tengo es impulsar una movida cultural en la Laguna. Tengo muchas ganas de empezar, de moverlo para el público, invitando a los propios vecinos a que participen, que actúen, para que formemos un teatro comunitario. Ese es otro de los proyectos en miras, aparte del familiar. Si comienza, se puede prender mucha más gente y hacer cosas.

¿Tenés alguna obra en mente?

Quiero representar la obra de teatro para niños El soplador de estrellas, del director Ricardo Talento. Es un infantil que llama un poco a la reflexión, a nuestro mundo, a los sueños. Es divertida y al público le llega. Lo cultural es lo que vine buscando y la idea es comenzar a desarrollar más el lado actoral.

Fotos por Nico B Mansilla.

(de la edición Nº 11, septiembre 2012)

MARIANA INTERIOR

Su vuelo al fin

Mariana Lacoste (28) nació en Lobos, vivió en Capital hasta recibirse de Licenciada en Ciencias Laborales de la UBA y volvió hace apenas un puñado de años para hacer lo que más le mueve sus rulos al viento. Hoy se presenta en la 5ta. Varieté Cultural en la Casa de la Cultura (Salgado 585) desde las 18 hs.

5ta varieté cultural

A través del circo despliega una actividad desconocida en la ciudad a comienzos del siglo y lo enseña a quienes les da intriga eso de volar con cabeza abajo y dando vueltas. Toda una conceptualización de una labor circense que hoy se reparte en muchas partes y con vuelo ajustado.

Comenzó a conocer el circo junto a otros amigos cirqueros. “Empezamos con malabares, armando nuestras propias pelotitas para armar fintas para hacer swing. Comencé a hacerlo en plazas, en la calle, como se acostumbra en Buenos Aires”. Fue parte del grupo Choque Urbano en la Orquestina Savia Mezquita y hoy reparte sus días entre las clases de tela y la organización de la Casa de la Cultura, donde ejerce desde hace unos meses la presidencia.

Sobre su llegada a las danzas, cuenta que “volví a los veintiuno de un viaje a Europa y hasta ese momento sólo había practicado danza contemporánea, pero a su vez descubrí el swing y los malabares. Una vez la profesora trajo unas telas, probé y me encantó. Fue como ¡guau! descubrí la pólvora. No conocía ninguna de las disciplinas aéreas, lo que yo sabía del circo era lo que vemos todos cuando vienen al pueblo: el circo criollo, el circo rodante. Subí y seguí investigando. Inicié clases en escuela La Arena y fui probando todas las pruebas y las técnicas del circo”.

En 2008, antes de su regreso, unas amigas le pidieron que les dé clases de tela. Aceptó. “Me sentía capaz de transmitirles mi conocimiento”, narra y continúa: “Busqué lugares para desarrollarlo y descubrí la Casa de la Cultura, que me servía más que nada por la altura. Averigüé y me dijeron que sí. Colgué dos telas, conseguí un par de colchones y así arrancamos. La gente empezó a enterarse lo que hacíamos y eso me obligó a volver más seguido. Tenía al principio dos grupos de cinco chicas y cinco chicos. A fin de ese año, me recibí y regresé”.

¿Qué opinás del desarrollo de la cultura local?

Si miro para atrás, a poco de la cuarta Varieté que hicimos el 18 y 19 de agosto (de 2012), hago una retrospectiva y analizo que dentro de la movida voy haciendo cosas junto a otras personas que buscan lo mismo. La idea es ir trabajando en equipo para salir a mostrar algo. Por ahí en el día a día se hace sentir, pero creo que ahora somos un poco más.

¿Sentís que crecieron las artes ejecutadas por jóvenes?

Hay mucho trabajo en red y creo que es fundamental para el arte contemporáneo en todo sentido: música, literatura, cine, para estar informados y para que se desarrolle. Esas redes de jóvenes con ganas son indispensables. Necesitamos nutrir eso que en Lobos. En los pueblos del interior siempre pasa, que son cosas muy endogámicas, muy cerradas y es súper difícil que se acepten ideas nuevas de lo que viene de afuera. Por eso, haciendo las cosas uno demuestra quién es.

Foto de portada por Nico B Mansilla.

(de la edición Nº 11, septiembre 2o12)

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El cuerpo habla

Ivanna Ramonino  empezó a bailar a los veinte años, pero sin saber qué era en realidad la danza contemporánea. En un viaje a Brasil la sedujo el capoeira y cuando volvió se anotó en el Centro Cultural Ricardo Rojas. Hoy el domingo se presenta en la 5ta. Varieté Cultural de la Casa de la Cultura (Salgado 585).

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Foto: Fernando Sambade.

“También estudié con Marta Lantermo, una profesora que encendió la pasión a lo que es la danza y el conocimiento del cuerpo, no sólo en la danza sino en la investigación de lo que hacemos dentro de ella”. Para definir las destrezas y su comprensión, Ivanna piensa y remata sonriente: “Sucede que con la danza contemporánea existen tantas versiones como personas lo puedan dar. Yo tuve mi búsqueda y desarrollé un lenguaje y una técnica, pero cada uno puede tomar las herramientas que a uno lo enciendan y lo hagan vivo”.

Cuenta que también introdujo la danza butoh y lo explica: “Es una danza japonesa, que tiene que ver con otros lugares de expresión. A partir de ahí, me fui metiendo en otras técnicas y estilos. El butoh me abrió otro lugar expresivo. En realidad, empecé a buscar y las cosas fueron apareciendo. En el medio, fuimos a vivir a Córdoba con Fernando (Sambade, su marido, con quien comparte Mirar! Ver La vida en flashes, en el viaje de julio), y seguí investigando de dónde a uno le surgen los movimientos”.

¿En la danza se da la búsqueda constante de nuevas experiencias?

Todo nos lleva a interrogar por qué nos movemos cuando nos movemos y qué decimos cuando nos movemos. La búsqueda de un lenguaje y una danza donde todos podamos bailar. Algo más íntimo, interno, quiénes somos, qué sentimos cuando nos atraviesa la danza: sentimientos, emociones y maneras de mostrar ese desarrollo. El cuerpo habla, es algo que uno no controla: es cómo una búsqueda interna, no intelectual, sino ser sensible con el movimiento que nos pasa, poder traducirlo con la danza. Desde ese lugar trabajo, que me resulta interesante como bailarina y como docente. Lograr esa comunicación consigo mismo y la expresión de ese interior.

A dos años de estar en Lobos, ¿cómo analizás el movimiento cultural?

Creo que hay mucha gente interesada, me doy cuenta que es como algo muy nuevo y a veces es complejo explicar lo que es la danza contemporánea, porque justamente, se trata de un lenguaje que no se puede explicar. Se trata de vivirlo y ver qué le pasa a uno internamente con eso. De ahí, que los contenidos son difíciles de explicar, porque todo el tiempo se modifica y no tiene un claro encasillamiento. Acá, hay gente que se acerca sin saber de qué se trata, le termina gustando y entra en toda la movida de acá.

Foto de portada por Jimena Rodríguez.

(de la edición Nº 11, septiembre 2012)

Sarmiento

Sarmiento revisado: la verdad detrás del “Padre del aula”

El 11 de septiembre pasó a la historia como el “Día del Maestro” tras la muerte de Sarmiento en 1888. Hoy, se lo considera el “Padre del aula” por su impulso a la educación pública en nuestro país, pero en este informe exclusivo, abrimos la revisión de su figura.

“No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre es lo único que tienen de seres humanos”**

Por Mauricio Villafañe*

Septiembre es primavera y pic- nic del día del estudiante (“¿qué mas quisiera que pasar la vida entera/ como estudiante el día de la primavera?” se pregunta Andrés Calamaro, con razón) pero también es un mes ligado a la educación, la herramienta y la práctica más formidable para la transformación de la realidad, la inclusión social y la formación humana. Volviendo a septiembre, el 11 es el día del maestro y el 17, del profesor. Habrá que dedicarle a la primera de estas fechas un poco de atención pero sin quedarnos en ella sino pasar a discutir un poco sobre educación.

El 11 de septiembre de 1888 muere en Paraguay Domingo Faustino Sarmiento, “presidente de la Nación (1868- 1874), gobernador de San Juan, pedagogo, escritor, estadista y militar”, como reza el billete de 50 pé que lo tiene como protagonista. De ahí que el 11 de septiembre haya pasado a la historia como el “Día del Maestro” en tanto se lo considera como el “Padre del aula” por el impulso a la educación pública en nuestro país. En este informe exclusivo, una revisión de su figura.

Fue uno de los hombres más importantes del escenario político e intelectual de nuestra historia, prócer, al cual se le rinde “gloria y loor” desde su Himno. Pero fue también un hombre de un profundo racismo hacia sus compatriotas y el creador y difusor de la zoncera madre de nuestra historia según el pensador nacional Arturo Jauretche**: civilización o barbarie.

En ella se expresa una visión que relega a los sectores populares de ayer y de hoy (gauchos, indios, pobres, trabajadores) al rango de “bárbaros” frente a un horizonte de civilidad encarnada en Europa, EE.UU y las clases dominantes (blancas, educadas). Parte de considerar al país como atravesado por el atraso y la ineptitud y de la fascinación liberal por el hoy llamado “Primer Mundo”, que habla de un muy perdurable mecanismo autodenigratorio que atenta contra nuestras posibilidades de desarrollo y anula el pensamiento propio, por el hecho de serlo, para subordinarlo a concepciones y proyectos dictados por los imperialismos de siempre, que, por ser ajenos, son “civilizados”.

Esto podría quedar en una querella contra el proyecto liberal sarmientino sino fuera por lo trágico de su significado para el conjunto de los sectores populares: el genocidio sobre los pueblos originarios “bárbaros” en la llamada “Conquista al Desierto”, una acción conjunta entre un Ejército argentino asesino de sus propios compatriotas (como el de 1976) y una corporación política y social como la Sociedad Rural Argentina, financista y beneficiaria de la “conquista” de millones de hectáreas de un “desierto” que no era tal.

La exclusión y sometimiento a condiciones de indignidad y la persecución al trabajador rural “bárbaro” que el escritor José Hernández en el Martín Fierro pinta magistralmente. La larga historia de hacer de la pobreza un crimen, de volverla no el objetivo de políticas sociales sino una cuestión judicial (“vagos y mal entretenidos” ayer; “delincuentes” hoy).

Es el profundo desprecio por lo propio lo que mueve a este ilustre “maestro”, que tuvo una lamentable participación en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, aliándose con Justo José de Urquiza al Imperio del Brasil para derrocar a Juan Manuel de Rosas, defensor de la soberanía nacional. Fue parte de la “generación del 80”, nombre del proyecto político liberal porteño triunfante en Caseros y en Pavón (1861) que fundará la Argentina “moderna”, pero no para latinoamericanos ni “cabecitas negras” y sí para la inmigración europea que nos salvaría del “atraso” de indios y gauchos.

Sin embargo, los que llegaron fueron los “indeseables” españoles e italianos, trabajadores dignos en su pobreza atraídos por la idea de “hacer la América”.
Muchos de ellos y sus descendientes serán perseguidos por anarquistas “disolventes del ser nacional” a principios del siglo XX, por ser la “chusma” yrigoyenista de los años ‘10 y ‘20 y los “clanes con aspecto de murga” movilizados el 17 de octubre de 1945. Esta asignada “barbarie” no es más que el producto de una operación intelectual y cultural del liberalismo triunfante, que estigmatiza a los sectores populares, al tiempo que el fundamento profundo y vital del pueblo argentino.

“…Septiembre no es simplemente otro mes”, canta Miguel Conejito Alejandro: no lo es sólo por cuestiones estacionales; en él se concentran fechas educativas que atender para reflexionar sobre el valor de la educación como herramienta de inclusión social. La educación no es un gasto ni un “regalo” del Estado ó un producto para el mercado sino un derecho, una inversión social y una práctica transformadora de la realidad.

*Lobense, estudiante del Profesorado de Historia de la UNLP.
**Carta de Sarmiento a Mitre, 20 de septiembre de 1861.
*** Jauretche, A. Manual de zonceras argentinas. Buenos Aires, Corregidor, 2011. 1era ed: 1968.

(de la edición Nº 11, septiembre 2012)

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Revolución sin tinta

Por Fernando Negro

Vinieron
rompieron todo
se llevaron la memoria,
nadie hizo nada.

Su voz
fue nuestra voz
no hablaba la conciencia;
fueron ellos
vestidos de soberbia,
tomaron nuestras palabras
se la tiraron
a las bestias de tinta,
para fabricar un sueño carmesí.

Me pregunté
qué hice
que pude haber hecho,
lloraba por dentro
pero no se notaba afuera.

Hay una revolución
que no estalla,
duerme en los cuentos épicos
custodiados
en el corazón de piedra del rey.

Mientras no rompas el molde
la tinta seguirá corriendo por tus venas,
si sigues durmiendo
no podrás ver como brillan las estrellas.

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