Un abrazo 1

Un abrazo

Por FPM

Todas las mañanas son iguales, todos los días suceden cosas nuevas, a cada instante el tiempo se consume, las luces aparecen, desaparecen, los vientos viajan con apuro. Cuando alguien nos deja, sus huellas, el camino por el cual transitó, sus vivencias y sus visiones del mundo se preparan para ser el sendero en los caminos de otros. Pero, a veces resulta un tanto injusto que se marchen los que más significan, y que partan y ya no estén más.

Vos sos uno de aquellos tantos de los que se fueron. Es por eso que la tristeza nos invadió y condujo a que se nos llene la cabeza de preguntas, aciertos, desaciertos y teorías para justificarnos la ausencia. Es de gusto, lo sé, lo sé. Pero lo que buscamos es una explicación a los demasiados absurdos finales de quienes día a día nos llenan el corazón con una sonrisa o alguna reflexión.

Eso fuiste vos; un galán con muchas vivencias, calle, amigos, café, historias, esas cosas que nunca van dejar de hacer sentir de que algo de lo que legaste a este mundo —de mierda/equivocado— sigue con fuerza. Pero los grandes son así, eso lo tenemos bien claro, porque tienen que partir.

No merecen estar en el lugar en donde todos los días ocurren cosas tan absurdas cómo la guerra, el hambre, la injusticia. Por un lado nos alegramos de que hayas partido, de que estés en ese lugar que te ganaste, en donde ya no te esperan viejos amigos. Dónde todo desde acá parece mejor.

(de la edición Nº 22, agosto 2013)