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De Lobos para el mundo

Ezequiel Morales, el deportista lobense por excelencia en una charla profunda desde Brasil donde está radicado desde hace 10 años habla de su pasión por lo que hace y remarca la importancia de nunca bajar los brazos.

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Por Tomás Gianandrea

Muchas veces nuestros propios sueños nos trasladan a territorios inimaginables, efímeros y hasta inexistentes. Sitios donde somos Dioses, Reyes, Ídolos. En pocas palabras, donde realmente hacemos los que nos gusta y nos va bien. Pero allí quedan, en un fugaz sueño de una noche de verano.

Pero a veces, de tanto soñar, de tanto luchar, perseverar y correr, justamente, de tanto correr los sueños, terminan haciéndose realidad. Tal es el caso del triatleta Ezequiel Morales, el deportista lobense por excelencia que siendo un adolescente comenzó a fabricar su futuro, del cual hoy disfruta y mucho, porque así lo soñó.

“Desde chico uno juega a ser deportista. Cuando está en un partido de fútbol o el deporte que sea y se pone el nombre de un famoso; ‘yo soy fulano’. Ese acto de autonombrarse ya demuestra el deseo de ser un deportista reconocido, viviendo de lo que más me gusta. A mí me tocó y hoy lo disfruto mucho”, nos cuenta Ezequiel a la distancia, vía Facebook desde Niteroi, Brasil (ciudad de 1 millón de habitantes a tan solo 15km de Rio de Janeiro, separadas ambas ciudades por la bahía de Guanavara) donde está radicado desde hace diez años y donde hoy vive junto a su mujer Soledad, su hijo Phillipe de seis meses y el perro Roman.

El camino

Es fácil aplaudir y llenarse la boca de elogios para con Ezequiel después de tantos títulos provinciales, nacional, sudamericanos y panamericanos en su haber, pero para que esto ocurriese hubo un antes que fue crucial, determinante, donde comienza su historia deportiva.

Allá a principios de la década del ‘90 con catorce años e incentivado por un amigo empezó a realizar carreras de 5 y 10km, siempre en calle y alguna que otra en pista. Al terminar la escuela secundaria tenía en su horizonte ser profesor de Educación Física y partió hacia la ciudad de La Plata a cumplir con el estudio pero en su camino se cruzó el triatlón.

“Después de diez años compitiendo en atletismo a nivel provincial y nacional, descubrí el triatlón, pasión que hasta hoy en día no he dejado. Luego de doce años en La Plata me fui para Brasil”, alega el Flaco como lo llaman sus amigos.

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Como en la vida misma no siempre es todo color de rosas y es así donde no hay que aflojar, donde más hay que insistir y seguir, Ezequiel se puso una meta y llegó pese a los obstáculos que lógicamente la vida le puso en el camino. “A pesar de tener altos y bajos en diversos periodos, nunca bajé la cabeza y dije basta. Siempre tuve esperanza de lograr aquello que soñaba, lo que me hacía entrenar diariamente con una fuerte motivación. Y acá está la clave, el punto importante; tener un motivo por el cual hacemos lo que hacemos”.

“Yo siempre tuve en claro que mi mayor motivación es buscar, alcanzar aquellos que está haciendo ruido en mi cabeza”, subraya Ezequiel Morales, el mismo que a diario se levanta a las cinco de la mañana para comenzar con su entrenamiento de triple turno, que entre natación, bicicleta y pedestrismo, ocupa una jornada dura de entre 6 y 8 horas de prácticas para luego, cuando comienza a caer el sol, disfrutar de su hijo y su mascota.

Multicampeón

La motivación constante, los objetivos planteados y el siempre querer un poco más hicieron de este deportista lobense un múlticampeón de lo suyo, entre los más importantes logros se destacan la participación en los Mundiales de Duatlón en 1998 y 1999 en Alemania primero y Estados Unidos después. En el 2001 se adjudicó el Triatlón Internacional de La Paz y, en 2003, clasificó para los Juegos Panamericanos de Santo Domingo.

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Sin duda su mayor logro deportivo y el que más lo llena de felicidad y le permite sentirse orgulloso de sus propios esfuerzos, que todo lo luchado valió la pena, es la conquista del Ironman de Brasil en el 2012, que lo catapultó al reconocimiento popular, entre otras cosas, siendo la cara de la marca deportiva OSX.

El haberlo conseguido prácticamente todo en su vida deportiva, no es un hecho que le permita frenarse. “Siempre quiero tener un sueño presente que me mueva en alguna dirección sin permitirme que me quede parado en la vida”, sentencia Ezek como lo llaman en Brasil, desde donde a través de una computadora maneja el equipo EZK Team, un conjunto de atletas —ya sean corredores o triatleas— a los cuales les manda rutinas de entrenamiento, descanso y dieta: “Me demanda mucho tiempo eso también, pero tengo claro que es parte de mi actividad y en un futuro será mi principal objetivo laboral”, nos cuenta Ezequiel, que define al deporte como “aquello que le da vida a mi existencia en este mundo”.

Un trotamundo, que representa a Lobos con la sencillez y humildad de cualquier hijo de un vecino. Un verdadero orgullo lobense desparramado por el mundo.

(de la edición Nº 23, septiembre 2013)