Camila Moreno

Frágil invencible

Por Juan Ignacio Babino*

En su Santiago de Chile natal, de niña, Camila Moreno disfrutaba mucho dos cosas: los largos ratos en los que bailaban y cantaban con su mamá, y escuchar los casettes que le regalaba su papá: Mazapán, Víctor Jara, Violeta Parra, Beatles, Sinead O`Connor. Y así creció, tomando clases de danzas, construyendo su lazo con la música de esa manera: poniendo el cuerpo, bailando de acuerdo a lo que escuchaba.

A los quince años empieza a tocar la guitarra, a cantar. A veces compone, cuando le sale algo, cuando se anima. A aquellos casettes le suma —ahora por iniciativa propia— los discos de Radiohead, Pj Harvey, Nirvana, Bjork. A partir de allí ya no bailará tanto, o directamente no bailará, pero no dejará jamás la guitarra.

Camila Moreno —veintisiete años, esa cara aniñada, esos ojos un tanto achinados, algunas pecas encima, el cuerpo como un haiku— construyó su recorrido musical cargándose encima lo tradicional de la música chilena y todo el rock que escuchó en su adolescencia. Y de esa amalgama salió ese latido intenso que es “Panal”, su último disco.

Pero antes, algún tiempo antes, grabó otros discos. Sujetándome las palabras de 2008 es un disco casero —ni siquiera editado por ella misma— que recoge canciones sueltas, tomas en vivo. Es, en definitiva, un disco pirata que puede entenderse como un primer asomo a eso que llaman “La nueva canción chilena” que incluye una larga lista de cantautores y cancionistas, entre ellos: Pascuala Ilabaca, Nano Stern, Manuel García, Gepe, Fernando Milagros, Kaskivano, Angelo Escobar, Chinoy.

Camila Moreno

Parte de esa escena está hermosamente registrada en el documental Temporary Valparaíso de Vincent Moon. No bien comienza el documental, mientras se pierden por las calles esa ciudad, Camila dice: “La vida puede florecer cuando estás en el pantano”.

Al mismo tiempo (2009) y Opmeitomsimla (2010) contienen varios temas reversionados de aquel disco pirata y pueden entenderse como las dos partes de un todo. Ella misma dijo que ve a este último como el Lado B del anterior. Ambos tienen una impronta folclórica – aires de cuecas, de periconas, lamentos, ritmos tradicionales- pero Opmeitomsimla tiene un pulso mas rockero, eléctrico.

Y para que no queden dudas, basta con mirar el arte de tapa para entenderlos como complementarios: en “Al mismo tiempo” se la ve a Camila recostada sobre un colchón de piedras, lleva un largo vestido bordado con muchos colores y algunas lanas alrededor desperdigadas sobre el pedrerío. En Opmeitomsimla sobre un fondo negro se ve, apenas, una raya horizontal colorida: una hebra de lana que cruza de lado a lado.

“Ya pó, dí algo pues, que no nos van a pifiar” le dijeron aquella vez Nano Stern y Manuel García a Camila, minutos antes de salir a tocar en el Festival del Huaso Olmué, histórico encuentro folklórico de Chile. “Vamos a dedicar la siguiente canción a todos aquellas personas que creen que pueden comprarlo todo con el dinero, incluso un país” dijo Camila sobre el escenario.

El público se dividió abucheos y aplausos, y Chile Visión cortó la transmisión. “Millones” —nominada a los Grammy Latinos— es considerada a partir de aquel enero de 2010 como el primer himno antipiñerista. “Ellos gobernaron el pasado, la rutina, la energía no gobernaran el futuro. Quieren millones, millones, millones de almas en su cuenta” dice una parte de la canción.

Pero Camila Moreno no se quedó sólo con eso, con apenas eso. Y si bien tuvo otros proyectos paralelos —Caramelitus, junto a Tomas Preuss o Las Polleritas, conjunto de música folklórica con el que recorrió hace unos años Uruguay y Argentina hasta llegar a Tilcara, tocando en las calles y juntando lo justo para comer y andar— llegó un momento en que no podía siquiera volver a componer. Nada.

Unos amigos la invitaron a pasar unos días en una cabaña en Lago Deseado, Tierra del Fuego. Hacia allá fue y allá caminó largo —harto diría ella. Y allá sí empezaron a salir las canciones.

“Incendié mi voz, florecí en el barro”. El estribillo de la primera canción puede entenderse como la descripción perfecta del espíritu de “Panal” —en el que participaron Andrea Etcheverry (Aterciopelados) y Trey Spruance (Mr. Bungle, Faith no More)— un disco híper producido pero que de ninguna manera deja de sonar natural. Como si en estas canciones hubiera exorcizado aquel bajón compositivo.

Su voz adelante un canto frágil, pero irrompible. Un llamado de lo salvaje. Y si en los primeros discos Camila abrazó la herencia musical de su tierra, en este hace lo mismo pero con el rock que curtió en su adolescencia, se nota –y mucho- ese aliento anglo y experimental de Radiohead, de Bjork. En las redes sociales sus seguidores se han aventurado a decir que “es la PJ Harvey chilena”.

Hay en Panal guitarras criollas y eléctricas, baterías, piano, teclado, percusiones de todo tipo, cuerdas, cuatro, charango, vientos, coros, máquinas, loops, ruidos de auto, ecos de ríos, rechinar de caballos. “Panal” es un latido intenso, pero que encuentra sus momentos de quietud; es un disco oscuro, pero que respira cierta vitalidad esencial: “Pude escuchar mi muerte, los ojos se fueron atrás, yo tengo un lunar de signos contentos, eso no se va a borrar” canta en “Mandarina”.

O como en “Yo enterré mis muertos en tierra” (compuesta para el documental Sitio 53) que empieza con unos monótonos y suaves rasguidos de un cuatro y termina con percusiones y cantos acelerados e insistentes. Camila Moreno sigue siendo aquella niña de Santiago, pero la diferencia es que ésta hizo del canto, su nido. (Descargá los discos de Camila Moreno y otros artistas chilenos en www.portaldisc.com)

(nota publicada en suplemento cultural Radar el 30/6/13)

*Licenciando en Periodismo y Comunicación Social UNLP. Redactor del diario de rock Degarage, colaborador de Radar (Página/12).

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

Ensayo sobre el Hombre

Ensayo sobre el Hombre

Por María Magdalena Adanczyk*

Coincido con muchos filósofos en que el Hombre es un animal y, desde mi punto de vista, el más peligroso. El Hombre es un ser tecnológico, una cualidad que lo hace destacarse ante las demás especies. A lo largo de la historia del Hombre se fueron notando los cambios y los avances que consiguió, siglo tras siglo, año tras año y día tras día.

El desarrollo de la mente humana, creo yo, que es lo que más se destaca. Las demás especies de animales lograron cosas increíbles, pero ninguno dominó. Ese es el poder peligroso que posee nuestra especie. El Hombre crea y destruye. Cada avance en la tecnología, cada paso en la moda, cada descubrimiento científico, implica: destrucción de áreas naturales, pruebas con animales y desapariciones de especies.

Nos encontramos ahora diez millones de años atrás. El Hombre se comportaba como un animal cualquiera, un simio. Comenzó de a poco a vivir en sociedad, en grupos llamados manadas. Todo lo que utilizaba eran piedras y palos. Con eso cazaba, recolectaba frutos, pescaba y era suficiente para vivir. El desarrollo del cerebro continuó.

El simio se transformó en Homo, el animal capaz de fabricar herramientas, refugios y técnicas para cazar. El Hombre era como es la fauna en nuestros tiempos, era un carnívoro más. Con el tiempo su aspecto físico fue cambiando. A medida que avanzaba con sus técnicas, el Hombre se erguía cada vez más, su cerebro crecía, sus bellos desaparecían y comenzaba a usar las pieles de los animales que comía para abrigarse.

Con cada período de frío el Hombre se trasladaba para cazar y recolectar frutos en otras zonas. Pero un día descubrió lo que debe haber sido el invento que dio origen a todo lo demás: el fuego.

Al hablar del Hombre como un animal peligroso, quiero destacar la importancia del fuego, una energía que tiene mucho valor en la actualidad y que, si volvemos al pasado, fue un descubrimiento trascendental. El Hombre no creó el fuego, pero encontró la forma de obtenerlo frotando ramas. Con ese descubrimiento, la especie Homo pasó del nomadismo al sedentarismo. No debía huir del frío ya que podía abrigarse con sus pieles y obtener calor de esta fuente.

Cabe destacar que el fuego no solo le sirvió para calentarse, fue utilizado para asustar a las “bestias”, quemar bosques para abrir caminos y para endurecer las puntas de sus lanzas. El Hombre prehistórico ya nos da un indicio de su poder, de su peligrosidad. En ese periodo no existía la conciencia ecológica, pero ya se quemaban a otras especies para mantener viva a la que hoy pertenecemos, sin importar nada más que el bienestar del Hombre.

Sus tiendas ya no eran de ramas, habían sido reemplazadas algunas por barro y otras por cueros. Así fue como la especie comenzó a dominar a las demás y a pasar a la cima de la pirámide. Mientras subía los escalones hacia lo alto, comenzó a desarrollar la compasión humana: cuidaba a los enfermos, enterraba a sus muertos y comenzaba con las prácticas religiosas.

Éstas fueron tomando un papel más importante, ya que comenzaban a creer en diferentes dioses, realizaban rituales y le daban importancia a eso nuevo que no conocían físicamente.

Al Hombre no le bastaba con el dominio de la tierra y logró dominar mares. Para esto, comenzó con pequeñas canoas hechas con troncos ahuecados en las que entraba solo una persona, pero no se quedó allí. Siglos después, creó botes más grandes en los que entraban por lo menos cinco de ellos. Las especies marinas comenzaron a ser presas de estos cazadores terrestres que tenían una nueva influencia sobre el mar.

Sus armas de cacería ya no eran lanzas talladas simplemente. Logró crear arcos y flechas que resultaban fatales para lo que se interpusiera en su camino, sus lanzas tenían piedras afiladas y envenenadas en las puntas, sus cuchillos estaban hechos con los huesos de los animales y sus técnicas para cazar se mejoraron. También comenzó a formar una faceta artística: vasijas, esculturas, grabados, vestimenta, amuletos, dibujos en cavernas.

El cultivo de la tierra mejoró junto con todo lo anterior, el Hombre ocupó un lugar en la tierra que era “suyo”. Para esta altura de los siglos, el Hombre tenía dominio del fuego, del mar, de la piedra, el hueso, el barro, el cuero, las plantas. El que siguió en la lista del dominio fue el bronce que surgía de la mezcla de estaño con cobre, y, luego de éste, el hierro.

Ahora sus herramientas y armas fueron más filosas y sus escudos y cascos de protección para cazar, más resistentes. Luego, buscó la forma de comunicarse y de entenderse mediante el lenguaje escrito, así que desarrolló la escritura con signos y dibujos.

Si pensamos en estos avances podríamos terminar con la contaminación, la extinción de especies, la deforestación y la explotación mineral, producto de las actividades que realiza el Hombre.

Hoy en día, con los conocimientos, capacidades y técnicas que posee el Hombre, debería estar pensando en buscar la solución a los problemas ocasionados por éste, porque, al fin y al cabo, todos los inventos resultaron un problema para el futuro.

Las demás especies van a ser las fuertes, quizás,porque se van a saber adaptar a los cambios climáticos y van a sobrevivir. El Homo va a pasar, finalmente, de peligroso a débil.

*Alumna de 6º año de la EES Nº 2 de Salvador María.

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

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Melany Krywoj: “Quiero ser Nº 1 del Mundo y ganar Roland Garros”

La nueva generación del tenis femenino argentino tiene nombre y apellido: Melany Krywoj, hecha para triunfar. Comienzos, presente y sueños de la joven tenista lobense. Por Tomás Gianandrea

Pequeña genia

En los primeros años del siglo XXI la Legión Argentina, como se denominó al grupo selecto de tenistas extraordinarios como Coria, Gaudio, Cañas, Calleri, Chela, Acasusso, Puerta y Nalbandian, que asombraban por su juego y sus títulos, gozaba de sus mejores momentos en el circuito ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) a puro saque y volea, a puro drive y revés.

Mientras que en Lobos, Melnay Krywoj, una pequeña con apenas 9 años, más por curiosidad y en el afán de practicar algún deporte que por el gusto mismo, comenzaba a arrastrar la raqueta y de vez en cuando a pegarle a la pelotita amarilla en el club Fitti-Ferro.
Mientras el mundo se llenaba la boca hablando acerca de los fenómenos tenistas argentinos y explotaba la actividad en el país, Melany poco a poco comenzaba a tomarle el gusto al tenis hasta apasionarse y resaltar: “Me gustan los deportes individuales y disfruto mucho de competir”.

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Melany ya obtuvo títulos destacados como el de Grado 1 en Hacoaj en 2012.

Los días, meses y años empezaron a correr en la burbuja del tiempo, pero ‘Mel’ jamás se alejó de su club y de las practicas de tenis. Aquello que comenzó como un pasatiempo empezó a tornarse más serio. Llegó la adolescencia y la decisión de dedicarse de lleno a la actividad. Empezó con entrenamientos extensos (4 hs. diarias de tenis y 1.30 de físico), a participar de torneos provinciales y nacionales, y obtener títulos destacados como el de Grado 1 el año pasado en Hacoaj.

Sus actuaciones destacadas y por demás sobresalientes empezaron a forjar una pequeña genia, que hace semanas, con 15 años ingresó al ranking ITF, el cual permite a los tenistas participar de los torneos juniors más importantes del mundo, inclusive los 4 Grand Slam de la categoría.

Melany es la raqueta femenina juniors Nº 2 del país y por eso, en septiembre con el equipo argentino juniors mixto se adjudicó el sudamericano en Chile, título que le permitirá competir el año próximo en Wimbledon.

Todo logro siempre viene acompañado de muchas horas de trabajo, de esfuerzo y dedicación pero también de una cuota de autenticidad, de estilo propio y es ahí donde la lobense sobresale. “Me considero una jugadora aguerrida, me gusta ser protagonista de los partidos y sino intento adaptarme a lo que demande el partido. Pero generalmente busco el partido”, se autodefine la tenista que tiene como referente a Rafa Nadal.

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Su entrenador, C. Ramos, la define como “una jugadora técnica y que le gusta competir” .

En tanto, su entrenador Cristian Ramos la definió de la siguiente manera: “Es una jugadora de una gran riqueza técnica, de una ductilidad muy elevada, una gran anticipación mental y su fuerte es la competencia. Le gusta competir y resolver situaciones, y es ganadora. Tiene que seguir trabajando en su condición física y su evolución mental, ya que es una jugadora con todos los recursos para ser una profesional distinta”.

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Melany dixit: “Me gustan los deportes individuales y disfruto mucho de competir”.

Hace semanas David Nalbandian, el último de la Legión, dijo adiós, justo cuando Melany comienza a recorrer su propio camino. Las cartas están echadas. Ahora se vienen tiempos de aprendizaje y mucho entrenamiento. Luego se verá si el tiempo le dará o no la razón a su entrenador y si ella podrá cumplir su sueño. “Quiero ser Nº 1 del Mundo y ganar Roland Garros”. Tiene una meta clara y por ella luchará, con la bandera argentina junto a la de Lobos.

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

PARA PAG. 9

Cabrón: de la euforia al abismo

En poco más de dos años los capítulos de la historieta autobiográfica Cabrón se fueron acumulando en el archivo —personal/público— de su autor, Alan Dimaro. Acá, un repaso del proceso de producción, los deseos y la presentación programada para el 3 de noviembre*.

Alan Dimaro, por Jimena Rodríguez.

Desde (‘¿agosto o septiembre?’) de 2010, semana a semana, los da a conocer en las redes sociales. Todos los capítulos tienen algo de cotidianos, introspectivos —sobre todo algunos del último tiempo— pero en ninguno los desarrollos de las historias parecen comunes o se pueden esclarecer en la primera viñeta. Así, el personaje que cuenta —e ilustra— sus días, deslumbra efímeros aspectos de la personalidad de su creador.

El mundo de la historieta, prologada por Francisco Zuvik, envuelve cada contexto de la vida de Cabrón: plazas, bares, recitales (Bach, Kiss, Michael Monroe) o veredas y verdes lobenses, como en “Céfiro” donde aparece el Monumento al Gaucho en la entrada de Lobos o en “Entrevista a Iggy Pop” conduciendo en los estudios de FM Reencuentro y la caminata en el puente de la vías en el arroyo Las Garzas.

Esa demostración de un marco puntual hace del personaje un antihéroe que se equivoca o acierta atento a su psiquis. De algún modo, esa manera es reflejo oportuno/conceptual de los primeros días en la construcción del género. En 2007, el escritor Pablo de Santis publicó en Clarín “La historieta cuadro a cuadro”, donde repasa el marco histórico haciendo eje en que “emparentada al principio con las novelas populares de aventuras o con los policiales que costaban centavos, la historieta creó su propio personaje original, que acaso hubiera sido imposible dentro de la literatura por su carácter esencialmente visual: el superhéroe”.

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Cabrón no es uno de ellos, aunque muchas veces puede volar con la imaginación, base perfecta de una especie de turismo mental. O ser picado por una araña o correr sin luz de noche en un monte en medio de la ciudad de la furia (resignificada como una jungla). Ése es el lugar donde más camina Cabrón. De Santis, amplía: “Quizás la historieta con sus cuadritos a modo de ventana, y su manía de parcelar el mundo, encontró en la ciudad un semejante, un reflejo especular (…)”.

Muchas calles y edificios de Lobos son perfectamente divisados a simple vista, porque Dimaro transporta datos claves, como en el capítulo “El Altruista” donde aparece el frente de La Casa de la Cultura, o la estación de trenes de Lobos en “Un mal viaje” y “Abuela Pina”. Todo en partes características de las ciudades que pisó con sus borcegos Cabrón. De igual modo, en los tributos a dos películas de Kubrick —La Naranja Mecánica y El resplandor— o la crónica de una madrugada de terror en caminos perdidos cerca de Ezeiza con amigos. Así se maneja Cabrón.

Crónicas desveladas

Este primer libro de Cabrón, contiene más de cien capítulos, algunas versiones de amigos que colaboraron haciendo su propia interpretación del personaje y sobre todo reflexión, ya sea de modo implícito o remarcado a través de cuadros que mezclan humor, música —cada historieta contiene el disco que acompañó la producción— amistad, familia y caras conocidas.

Todos dicen algo, esclarecen el plano humano y no dejan de sorprender, porque en una estalla, en otras piensa o simplemente altera las situaciones que lo desbordan. Con el libro en la mano, se puede certificar que cada título está acompañado de una atmósfera que se amplía y no agota las posibilidades de descubrir algo nuevo, de intentar responder con qué va a salir el quía, si va a estallar o sólo ser el protagonista sin remedio o salvación.

La senda que hoy aparece presente nació en el año 2010. De a poco, el infinito material fue publicado mensualmente en el viaje, en la fan page de Facebook —Cabrón Historieta Autobiográfica—, semanalmente en la página de La Duendes Historieta Patagónica. Algunas colaboraciones hicieron ver a Cabrón en España para la revista Cretino Comic Digital y en la revista de humor tanguero Chamuyando de Mar del Plata.

Sobre el final, aparecen imperdibles capítulos versionados por diversos colegas locales e internacionales. Uno de ellos, es “El cabroncete del padre demonio”, adaptación española de la mano de Chamn (Granada). También aparecen cabrones desde Chile, Perú, donde el personaje principal se ve atravesado por los contextos. A lo largo de la entrevista, la charla giró en base a ese dibujo que tiene vida, que va al frente o reflexiona y lo cuenta. Cabrón es real, todos tenemos uno. Una vez al mes por lo menos.

¿Cuándo se inicia el momento creativo para hacer Cabrón?

Se da cuando vivo una anécdota que merece ser contada a través de una historieta. A uno le pasan muchísimas cosas, pero la idea no es contar ‘me levanté y tomé un té’. No es que todas las semanas me pasa algo para contar, aunque hay algunas que sí, me pasa de todo.

¿Ese “de todo” sugiere que está cercano a lo que realmente te pasó?

Si no te pasa nada demasiado relevante, el plan es darle una vuelta de tuerca para poder contarlo a modo de anécdota y no siempre buscar el final plop! tipo Condorito, con el remate chistoso. A veces sí, pero no hay que forzarlo.

Ahora que Cabrón vive en un libro: ¿cómo definirías el estilo de la historieta?

Es una historieta de humor, básicamente, pero tiene a veces algunos capítulos más introspectivos. La primera vez que hice uno así, fue un desafío porque no sabía cómo lo iban a tomar los lectores de Cabrón. Era uno en el que iba andando en bicicleta por un callejón (en “Sin prisa”) y aparece Gokú de los Dragon Ball Z y mi hermano de pequeño. Fue una especie de flashback de las cosas que me pasaron cuando caminaba por ese callejón, cuando éramos chicos con mi hermano. Estábamos siempre cebados con Dragon Ball y hablábamos de esas cosas y como que veíamos a los personajes. En ese capítulo voy andando en bici y me veo a mí mismo con mi hermano de chicos. El remate es que todo sucedía un domingo, el lunes me iba a trabajar, tenía que viajar en bondi, ver gente con cara de culo y todo lo mismo de siempre, entonces, de alguna manera estaba preparándome para volver a la gran ciudad, como un ‘bienvenido a la jungla’.

Este va porque aparece en entrevista

¿Qué importancia cumple el guión en la historieta?

En la previa de ponerme a dibujar, están las ideas en la cabeza. Antes dibujaba con bocetos como hacen los dibujantes clásicos: un lápiz, boceto, las figuras predispuestas en el papel y con las articulaciones del personaje. Antes se dibujaba así, una forma que utilicé en Valdemar, y es lo que hay que hacer en realidad para tener una buena técnica y ser prolijo y limpio, digamos. El guión está siempre primero en la cabeza. Algunas veces tomo la hoja, presento las figuras, viñeta uno-dos, globito y así cuando son varias viñetas, para no olvidar nada. Cuando dibujo capítulos de una sola viñeta, sé lo que va a decir el personaje, lo que va a pasar.

En la nota anterior con el viaje contaste que proceder así era un modo no-natural en vos.

Siempre lo cuento. Me traumaba tanto todo el proceso que le había perdido el gusto. Entonces, ahora dibujo de una manera más desestructurada, más libre y me divierto.

En ese camino de crecimiento creativo, ¿qué referentes clásicos seguís observando?

Alberto Breccia (Uruguay) siempre fue un referente para mí y honestamente traté de seguir su modelo en Valdemar I y II (2009-10), con ese estilo más oscuro. En cuanto al dibujo que adopté para Cabrón, que es otra cosa, tuvo que ver con lo que estuve leyendo en ese último tiempo, que era Peter Bagge. Después a Robert Cramp. Autores argentinos también.

¿En qué momento pensaste la idea de que Cabrón sea una historieta autobiográfica?

Me pasó de ir a una librería en calle Corrientes y encontrar libros de historietas autobiográficas y los compré. Me pareció muy bueno lo que estaban haciendo esos autores (Ángel Mosquito, Rodrigo terranova, Mr. Excess que colaboró en Cabrón), porque hacía rato que intentaba hacer algo de ese estilo, pero no sabía aún cómo encararlo. Eso de contar en una historieta cosas que me pasaban a mí.

¿La idea del libro de Cabrón surgió tras la acumulación infinita de material?

Primero iba a ser una novela biográfica, pero conocer este tipo de historietas de estilo sencillo pero no por eso menos efectivo, a veces menos es más. Es lo que busco ahora, sin tanto Photoshop y cargados de retoques. Esas cosas me hicieron pensar en que podía encarar algo así.

Ahora que en poco tiempo estará en las calles ¿cómo describirías la labor de hacer Cabrón?
Diría que el libro es casi en un 100%, concebido de modo artesanal. Está todo hecho a mano, hasta la página de legales fue escrita a mano. Ése es el estilo que tiene el libro de Cabrón.

*Cabrón sera presentado el domingo 3 de noviembre a las 20 hs. en la Biblioteca Capponi.

(de la edición Nº 24, octubre 2013).

Por NBM

A destiempo pero al fin

Por NBM

Por NBM

Por Emiliano Federico

Voy a soltar todo, abrir las manos
dejarme escapar.

A destiempo…
igual se iba a ir…

Voy a fugarme, como la esencia del cuerpo.
Hacia otro nivel, hacia otro aspecto.

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

Me hundo y vuelvo a empezar

Me hundo y vuelvo a empezar

Los opuestos complementarios y la concepción del tiempo en un disco de rock contemporáneo.

Por Mauricio Villafañe

Voy a dejar a un lado la razón para darle paso al corazón. El disco “Frágilinvencible”, cuarto trabajo de estudio de Pez (Ariel Minimal, Fósforo García y Franco Salvador), así lo dicta. Al escucharlo y buscar desentrañarlo no se puede obviar que busca o intenta explorar el paso de lo frágil a lo invencible. O, mejor dicho, parte de uno para llegar al otro. A primera vista, son como ideas o mundos opuestos, que parecen no posibles de asimilar.

Pez logra, sin embargo, reunir lo invencible en esencia (el amor y la esperanza) bajo una máscara de fragilidad y suaves melodías. A la inversa, lo frágil (la desesperación, el miedo, el Apocalipsis, el odio y la incomprensión) se recubre de invencibilidad a través de potentes rocanroles y toques progresivos, metaleros y hasta punks.

Me hundo y vuelvo a empezar

Cuarta placa de Pez, del año 2000.

La tapa muestra a un frágil-niño sentado sobre un invencible-cañón ¿Le ganará la batalla la inocencia y la felicidad de la infancia al disparo mortal de un arma de guerra? ¿O desiste, se entrega y se hace grande en ese mundo devastador de fines de los años ‘90 y es él quien acciona el cañón? ¿No nos queda nada como para no creer que, en su fragilidad, se hace invencible y continúa sentado, dejando la boca del cañón apuntando hacia el piso? Vamos a recorrer un poco este disco a ver si el tiempo nos deja diez mil preguntas (más) o alguna respuesta como acostumbra. Tal vez de eso se trata a veces.

Haciendo real el sueño imposible

Las “Telarañas” de la introducción nos abren los pulmones, la melodía va rasgándolas y entreabren la puerta para “Phantom power”. La invitación está hecha: ya nada impedirá que se nos vuele el alma ni la cabeza. La liberación/ redención de esos fantasmas que llegan sin buscarlos y nunca pedimos (“y entonces sacudirás las tristes telarañas que fueron atándote al piano de la sala…”) es la primer tarea.

La viola prosigue enloquecida contra esos calmos que, de tan calmos que están, parecen muertos; la desesperación y el dolor afloran (“Yo te amo pero y con eso qué…”) en “Creo que amamos el dolor”. El trasfondo era un tiempo sin certezas, un tiempo de crisis en los valores que eran los ‘90.

La continuidad casi natural de esta postura es “La gota”, un rocanrol que trepida los sesos, al mejor estilo Pappo. El desengaño ante una presunta edad dorada de libertad, donde “la pasión siempre garpaba más”. El paso inclaudicable del tiempo y el desgaste del mismo sobre el valor de las palabras. Al final del tema, una esperanza: las canciones como creadoras de sentido, como las gotas de agua que hacen un mar.

2013_02_09

Pez en el Konex, por Martín Santoro.

No nos dan tregua estos tipos. Arranca “La estética del resentimiento” y cuando termina nos deja pensando. El linyera, prototipo de libertario, frente a nosotros, corridos por el horario y quejosos de la humedad (del frío, del calor, de que ya es fin de año y de tanta pavada en avalancha que nos preocupa…).

Las angustias de la modernidad en tiempos en que se derrite no sólo Buenos Aires sino todo un país al ritmo y por el efecto de su crisis más profunda. Nos deja pensando también ese oscuro punteo en ascenso, esos gritos desesperados y un final abrupto.

Un piano, un hermoso tema de amor. “Hondo II” se pone místico (las estrellas como la versión libre de Dios; esa constante idea de Dios que hay en Pez…) y nos mete para adentro un cachito, un ratito. Vivir y dejar ser o entregarse y morir, un dilema. Descansar esperando el sol, al fin. Luego, retoma la angustia y la rebeldía. Es un grito contra la paz de los cementerios, la duda y el paso de lo correcto a lo incorrecto.

El espíritu inquieto de Pez y su lucha contra el mundo de los hombres como enemigos entre sí continúa y se vuelve más explícito en “Haciendo real el sueño imposible”. El ritmo frenético del tema y una fuga necesaria (“Despierta ya hijo y ponte de pie, es hora de partir”); unas bajadas y unos susurros como ruegos esperanzadores en un más allá con otra idea del mundo.

La bata arranca con todo al grito de “¡Frágil, invencible!” para terminar en un corte que nos deja dudando de nuestra propia capacidad de recuperar el aliento.

Un viaje en “Domando tormentas” y el remedio frente al miedo a volar (“tu miel” frente al “azul que me amenaza”). Al miedo le sigue la resignación pero no tanto, hay una esperanza que se repite (no voy a morir, no voy a morir…al menos hoy). Los cambios de ritmo en la interpretación van llevando el ritmo del tema.

“Malas noticias” es más que una canción de protesta, es una implacable crítica a todo un estado de cosas que desemboca en el hombre, vaciado de sentimientos y pensamientos por tanta telefonía, y en paisajes dantescos. Nos vamos desalmando y la voz en distorsión alerta sobre eso.

Nos pone a afinar el oído, malas noticias: la guerra-purga y sólo unos pocos salen ganando (los mismos de siempre) al tiempo que, derivado de ella tal vez, “cercena el hambre”. La velocidad de la modernidad nos acelera y nos estrella, perdemos el eje junto a los sentimientos.

Concepciones del tiempo

Paraliza el temor en “Supersupersticioso”. Sin embargo, la viola no afloja como tampoco lo hace el ansia de libertad y renovación (“el agua lavará la tierra”/ “el fuego nos consumirá”) del mundo que nos tocó. La concepción del tiempo como una rueda y en él, el hombre que, por sus daños, tiene que morir. El último que apague la luz o, si alguien queda, que empiece de nuevo.

La rompe “Campos de inconsciencia”, que ya había adelantado algo Quemado (1996). El cuerpo por un lado y, por otro, la cabeza, viajando por nuevas dimensiones y tiempos (“traficantes de datos del futuro”). Una experiencia vital, otro viaje. La cosa termina en un pequeño gran tema, llamado “Gala”, que contiene dos versiones en una.

De lo que se borra, alguien o algo queda. Una voz en el cuarto pero de alguien que ya no está. Un mensaje en la arena pero viene una ola y lo borra aunque su esencia se la queda el mar. Terminar un disco así nos devuelve la esperanza en el amor a pesar de tanto mundo desalmado y ese grito en las gargantas que Pez lleva como estandarte.

Bajá éste y todos los discos de Pez en www.pezdebuenosaires.com.ar/audios

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

Por NBM

Editorial Nº 24: Leer señales

Por NBM

Por NBM

Octubre no es un mes más en el calendario lobense. Hace casi cuatro décadas desaparecía física y simbólicamente Pato Lacoste, un profesor de Lengua y Literatura, egresado de la UBA. Además, era escritor, director teatral y alguien con los pensamientos claros en una época donde reinaba la oscuridad. Quizá vivamos tiempos de cambios o formas de representar la memoria a modo de reconstrucción simbólica. Apenas una señal, es la celebración el “Día de la Lucha por los Derechos Humanos en Lobos”.

Una manera de sanear el recuerdo olvidado, donde todos tenemos que saber qué pasó, cómo y por qué. Los más jóvenes tienen que ser parte de la construcción de nuestra historia como comunidad, estar informados de eso que transcurrió. Para ello, es necesario generar los canales por donde hacer nuestra historia. Conversar con los que no saben acerca de los significados —leídos desde hoy— sobre aquello.

En breves líneas, podemos definir a Pato Lacoste como alguna vez nos contó su hermano Mariano en la edición de octubre de 2012. Sobre su actitud. “Pato poseía una particularidad muy cómica. Era rubio, de tez bronceada, pero tenía bigote negro. Eso llamaba mucho la atención en los demás”.

Sus consejos. “Si no querés ser un burro, tenés que leer, que leyendo vas a aprender los verbos, leyendo vas a aprender a hablar mejor. Siempre leé, leé y leé”.

El profesor. “Hoy, muchos de los que lo tuvieron como profesor me dicen que nunca se olvidan de Pato, porque era un tipo que tenía la fórmula para hacerte gustar la materia (…) Tenía otra cosa y era que le gustaba tratar con los alumnos, porque no era una persona seca con clases donde fuese todo silencio”.

Sus días. “La vida de él, era como la de cualquiera de los muchachos de esa edad: vivir para ir a un baile o conocer a alguna persona, alguna chica. Otra de las cosas que recuerdo son las salidas en bicicleta con los amigos o algo que hizo mucho con sus alumnos: juntarse en la plaza y salir a conocer almacenes viejos y pulperías de Empalme Lobos y los alrededores de la ciudad en bici”.

Los libros. “Pato era una persona que te hacía leer un libro, te enseñaba a estudiarlo, cómo encararlo al momento de leerlo. Leer y hacer un debate sobre los contenidos. Me acuerdo porque él fue mi profesor”.

El conocimiento. “Sabía otros idiomas como el inglés, que lo manejaba muy bien. Su forma de ser era la de un tipo al que le gustaba leer, escribir, expresarse. Recuerdo que tenía una memoria envidiable y conocimientos en muchas cosas”.

Su cultura. “Era una persona a la que le gustaba mucho el teatro, el cine y era un apasionado de la música, tanto el jazz como la música brasilera. Y de acá; folklore y tango. Era un amante de la música de todo tipo, en todos los sentidos”.

La memoria. “Recuerdo que algunas maestras de esa época —muchas que ya deben estar jubiladas— siempre decían lo que era Pato. Puedo decir que era un tipo muy capacitado y con un conocimiento claro. Todo lo que leía le quedaba grabado en la cabeza”.

El relato de la noche del 15 de octubre. “Sé que cuando entraron (3 encapuchados) a la casa de Pato, lo hicieron con un escopetazo en la puerta, le pegaron un culatazo y se lo llevaron en un Falcon. Mi cuñada (Stella Culela) salió corriendo a la casa de mi vieja para avisar. En la comisaría nos estaban esperando, tomando mates y con la comisaría abierta”.

La denuncia, asentada con el título de PRIVACIÓN ILEGÍTIMA DE LA LIBERTAD POR 3 N.N ENCAPUCHADOS. “Hallábase descansando junto a su esposo. Escuchó una violenta explosión, penetrando en su dormitorio 3 N.N armados y encapuchados, los que procedieron a llevarse a su esposo. Los autores del hecho fugaron en dos automóviles de los cuales ignora características”.

Las palabras de las Fuerzas. “Según ellos, todo ocurrió como consecuencia de unas reuniones que había habido en colegio Nacional, sobre que mi hermano había estado dando clases de política y lo que mi hermano menos hacía era dar clases de política. Era de hablar con los chicos a lo sumo de deportes, fútbol, esas cosas. Pero hubo reuniones donde le increparon un montón de cosas y bueno, ellos se enteraban y procedían”.

Volver a la niñéz. “Recuerdo que una vez estábamos en el patio del colegio de Hermanas, jugando al fútbol, donde había plantas de mandarina y de naranjas. Estábamos comiendo y vino una de las hermanas, bravísima, a retarnos y todos me dieron las mandarinas y me cagó a pedos a mí”.

En palabras de Stella, para la edición de marzo de este año. “Todo fue porque Pato estaba en la Educación, era alguien con mucho conocimiento”.

(de la edición Nº 24, octubre 2013)

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Conseguí el viaje Nº 24: Entrevista a Alan Dimaro

El dibujante de historieta lobense charló con el viaje antes de la salida del primer libro de Cabrón, que será presentado el domingo 3 de noviembre en la Biblioteca Capponi.

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Portada de Cabrón, el viaje Nº 24.

Acá, extracto de la entrevista que está en la edición Nº 24, octubre de 2013.

¿La idea del libro de Cabrón surgió tras la acumulación infinita de material?
Primero iba a ser una novela biográfica, pero conocer este tipo de historietas de estilo sencillo pero no por eso menos efectivo, a veces menos es más. Es lo que busco ahora, sin tanto Photoshop y cargados de retoques. Esas cosas me hicieron pensar en que podía encarar algo así.

En la nota anterior con el viaje contaste que proceder así era un modo no-natural en vos.
Siempre lo cuento. Me traumaba tanto todo el proceso que le había perdido el gusto. Entonces, ahora dibujo de una manera más desestructurada, más libre y me divierto.

Ahora que en poco tiempo estará en las calles ¿cómo describirías la labor de hacer Cabrón?
Diría que el libro es casi en un 100%, concebido de modo artesanal. Está todo hecho a mano, hasta la página de legales fue escrita a mano. Ése es el estilo que tiene el libro de Cabrón.

La presentación en Lobos del libro Cabrón, será el domingo 3 de noviembre a la 20 hs. en la Biblioteca Popular Albino Capponi (Rivadavia 36).

Conseguila en…

Lobos: Colombo diarios (H. Yrigoyen y Arevalo). HJ Electricidad (H. Yrigoyen 57). Pericles (9 de Julio). Gráfica Arias (Berro 381). Mirar Cultura Lobos (Rauch 155). Stihl Concesionaria (H. Yrigoyen 983). Scotti Seguros (Moreno y Laprida). Pastas Biló (Perón 344). Pintureria Barbieri (Alberdi 120). Custom Shop (Bs. As y Almafuerte). Canal Cuatro (Bs. As), Biroccio Molinos (Olavarrieta 332), Andale Wey (Ayacucho 30), Soc. Rural (Las Heras 87), Casa Cultura de Lobos (Salgado 585). Peluquería Cousin´s (Moreno 539). Agencia Movistar (9 de Julio 63).

En Salvador María: Ferreteria Don Atilio (Av. 10 Jerónimo Topa). Autoservicio La Armonía (Av. 10 J.T). Rodríguez Materiales (calle Nº 5).

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Somos piel

Por Nicolás Bernal

Reflejo en tus ojos, mis ojos, tu mirada.
Algo me produce hacer,
voy a mirarte y dejarnos ser.

Y en cada improvisada sensación
somos piel.

Reflejo en tus labios, mis labios, tus besos.
Algo me produce hacer,
voy a besarte y dejarnos ser.

Y en cada incompresible sensación
somos piel.

Reflejo en tu cuerpo, mi cuerpo, tus roces.
Algo me produce hacer,
voy a tocarte y dejarnos ser.

Y en cada acostumbrada sensación
somos piel.

Reflejo en tus suspiros, mis suspiros, tu fuego.
Algo me produce hacer,
voy a enredarme y dejarnos ser.

Y en cada elaborada sensación
somos piel.

Reflejo en tu piel, mi piel, tu amor.
Algo me produce hacer,
voy a chuparte y dejarnos ser.

Y en cada extraordinaria sensación
somos piel.

Somos piel.

Más en el Blog Breves tiempos raros

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El Rey

Por Tomás Gianandrea

Está hecho de viajes e ilusiones. De proezas y fracasos. Es Rey del equilibrio porque conoce como nadie los extremos y todos los límites; los impuestos y de los otros. Lo ganó todo como también lo ha perdido todo. Y así anda; entre mucho y poco, da igual.

Puede ver lo invisible, sentir lo intangible y hasta conseguir lo imposible. Puede armar y desarmar como le parezca. Puede llegar y volver a empezar. Y no por eso es; bueno o malo, amable o arrogante, sabio o ignorante.

Hay quienes juzgan con distintas varas y parámetros. Quienes gobiernan sin razón ni sentido. Quienes lloran y pisan para avanzar. O están los más dichosos; los que se dedican a batir récords haciendo goles o hacen obras de caridad para la humanidad. Pero lo de él pasa por otro lado; por un espacio mucho más terrenal, mucho más profano. Anda con lo justo y necesario, ni más ni menos. Lo de él es suerte o destino. Cara o cruz. Eso.

Caminar. Bailar. Correr. Soñar. Volar. Jugar. A todo o nada. Al límite. De eso se trata. Lo podes querer, amar u odiar. Pero no podes negar que te encantaría ser como él. Ser “El Rey”.