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Pe pe té

Pese a la coincidencia en la ubicación de las letras, no se trata de la misma sigla, sino de dos diferentes maneras de analizar la denominada realidad. En el medio, estamos quiénes tenemos el poder elegir los productos mediatizados.

Por Félix Mansilla

Jorge Lanata del otro PPT

Las coincidencias no existen. Si existieran, se darían por pura suerte y no porque las cosas se sucedieran porque sí. Pero ese no es el tema, sino las significaciones que podemos partir desde una justa relación de similitudes. PPT en la televisión argentina, representa dos siglas relacionadas con labores mediáticas. La primera, productora de contenidos de Diego Gvirtz y la segunda, el programa part time de los domingos a la noche, Periodismo para todos (y todas) a cargo de Jorge Lanata.

Hasta ahí, una mínima serie de letras que se ubican en el mismo lugar, pero que ideológicamente representan dos opuestos bien marcados. PPT es parte de la troupe oficialista que se expande en defensa del gobierno —en lo que sea y como sea— tanto en la TV Pública con “el fenómeno” 678 o en el nueve con Televisión Registrada y el semanal Duro de Domar, que con clara capacidad para los argumentos, convence en su manera de transitar en la vereda de la contra-información, desde el análisis del correr de la agenda mediática realizada por Clarín (los de “la corpo”) y los que le siguen: la tribuna de doctrina La Nación, Perfil y otros con rebote en el espectro periodístico (online, radial, red social, etc.).

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Duro de domar de PPT

El otro en cambio, sale por la pantalla de Canal 13, se vende y divulga en TN, y representa el lado contrario a las emisiones/distinciones que hacen los de la otra sigla. Si bien el juego al que están sometidos representa claramente el transitar de la historia, no existe así una única perspectiva.

La celebración de este tipo de episodios dan cuenta de las polarizaciones necesarias, que hace que, por ejemplo, el domingo por la noche tres programas que —hablan/discuten/falsean/ pero hablan— sobre el acontecer político, estén a mano en el zapping dominguero: Majul – Víctor Hugo – Lanata, más los que van por cable en Canal 26, América 24, CN23 y C5N.

Esto habla a las claras del desarrollo de nuestra época, ya que muy a pesar de los admiradores de dos personajes casi —¿extinguidos?— como son Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, que no pega una sola predicción sobre el pronto caos.

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Así las cosas, ambos Pe pe té existen gracias a los intereses creados desde la conocida batalla presentada por el matrimonio K después de empezado el conflicto con el campo allá en 2008. Por eso, la actualidad está demarcada desde dos ríos del mismo cause, pero con diferentes direcciones.

Este presente quedará para la posteridad, si de saber qué pasó en realidad queremos: una historia dividida y narrada desde más de un cuadro ideológico/intelectual/social —que es positivo— pero que quedará en manos de los futuros manejadores en la comunicación, las ciencias sociales y los dispositivos de cambios en la pertenencia cultural del revisionismo histórico.

Basta solo con observar las miradas que cada uno sortea a la hora de ver/mirar/escuchar los mensajes que cuentan y acomodan la historia. Desde una u otra cerradura, los desarrollos mediáticos apuntan al convencimiento de la población en temas de interés público: economía, seguridad, bienestar, crecimiento, valores y una lista de sustentos conformistas de la clase media, que es aquella que más consume el tejido que derrama el mercado y que más trascendencia política elevó en la última década.

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En desigual sentido, los problemas de las clases con bajos recursos pertenecen a otro tipo de preocupación emergida desde el Estado. De todos modos, el reflejo global, queda impreso desde los hechos y los puntos clave para el cambio y/o evolución de una nación.
Así las cosas, el desarrollo de cada uno de los contenidos esbozados quedan en la libertaria elección de los televidentes y consumidores de programas mediáticos, pero que no deciden los temas, sino sólo los perciben.

A un lado de la forma en que cada sigla o espacio de reflexión, da a conocer sus intenciones, los del medio —entre los medios y la butaca— podemos transcurrir nuestras miradas con ganas de que nos cuenten el mismo cuento o tratar de buscar la otra versión de las cosas.

Por un lado, Lanata hace un programa periodístico basado en meras críticas al empeño de los funcionarios y amigos del gobierno, falto de pruebas certeras del tipo irrefutable. Jamás reside en la autocrítica o propone un lado que se muestre —neutral/aparte— alejado de la polarización.

No hay forma de que esto así sea (fue creado para batallar desde la verdad), lo mismo que los programas de Gvirtz, que antes de 2003 mostraba informes con los archivos condenatorios del matrimonio K, con su pasado menemista de entrega del capital que hoy tanto quiere —intenta/propone/ o dice— proteger.