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El Rey

Por Tomás Gianandrea

Está hecho de viajes e ilusiones. De proezas y fracasos. Es Rey del equilibrio porque conoce como nadie los extremos y todos los límites; los impuestos y de los otros. Lo ganó todo como también lo ha perdido todo. Y así anda; entre mucho y poco, da igual.

Puede ver lo invisible, sentir lo intangible y hasta conseguir lo imposible. Puede armar y desarmar como le parezca. Puede llegar y volver a empezar. Y no por eso es; bueno o malo, amable o arrogante, sabio o ignorante.

Hay quienes juzgan con distintas varas y parámetros. Quienes gobiernan sin razón ni sentido. Quienes lloran y pisan para avanzar. O están los más dichosos; los que se dedican a batir récords haciendo goles o hacen obras de caridad para la humanidad. Pero lo de él pasa por otro lado; por un espacio mucho más terrenal, mucho más profano. Anda con lo justo y necesario, ni más ni menos. Lo de él es suerte o destino. Cara o cruz. Eso.

Caminar. Bailar. Correr. Soñar. Volar. Jugar. A todo o nada. Al límite. De eso se trata. Lo podes querer, amar u odiar. Pero no podes negar que te encantaría ser como él. Ser “El Rey”.