pablo_marchetti-650x288

Pablo Marchetti: puesto en marcha

Una charla con una de las propuestas del periodismo de este milenio. Irreverente, ácido para hablar y reflexivo al escribir, Pablo Marchetti se despliega en el espectro mediático en formas de papel, en la pantalla y con el tango punk.

pablo-marchetti

Por Juan Ignacio Babino y Facundo Arroyo

Pablo escribe poesía, sale en televisión, publicaba en la quincenal Revista Barcelona (NdR: ya no), hace radio, escribe canciones, algunas hasta las canta, de cuando en cuando publica en MU.El periódico de lavaca y en THC, revista especializada en cultura canábica y en la Crisis y en algunas publicaciones más.

Pablo se enteró de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner en Colombia en un hotel cinco estrellas. Cuesta imaginar a Marchetti en el hall de un hotel desparramado en algún sillón, como está ahora mismo desparramado sobre una descolada silla en el living de alguna casa en la ciudad de La Plata. Dentro de un rato estará bailando, al frente de Conjunto Falopa, medio frenético y entonando un par de tangos arriba de un escenario. Nada de electro tango. Punk arrabalero, si se quiere.

Pero eso dentro de un rato. Ahora, dice: “Por suerte salió. Fue un alivio. Fue algo así como que la banda suena, la banda suena, eso está bueno. Está bueno, fue una comunión, éramos diez personas pensándola, probando cosas. Estuvo bueno…”, y se desarma en algunas anécdotas de cuando fue a cubrir el entierro y cuán difícil fue decidir qué hacer con la tapa de la Barcelona.

Es difícil seguir el ritmo, la vertiginosidad de sus gestos, la velocidad que de pronto toman sus palabras, la locura bailable de su intermitente abrir y cerrar de ojos, el tono de lo que dice; Pablo es capaz de pasar, en menos de lo que dura un estornudo, de una risa inflada, irónica, ancha, gruesa, al silencio más incorruptible, infinito.

De alguna manera es como si llevara al paroxismo total, lo que opina, en parte, de la poesía: “Creo en el ritmo poético, en la música poética” y apunta también: “Lo poético tiene que ver con la verdad más descarnada y más revelada”.

No toma cerveza. O no por ahora. Dentro de un rato sí tomará algún vaso con cerveza antes de empezar a bailar frenético arriba del escenario y entonar algunos tangos bien polenta. Después; ahora se acomoda el termo debajo del brazo, como el gaucho hace con su boina, y ceba mates. No hay duda de que si Marchetti fuera boxeador, sería un peso pesado.

pablo_marchetti-650x288

Grande, grandote, pelado, gruesos dedos, marcha pesada, lenta, un pequeño tatuaje de un mono con cola larga sobre su parietal derecho. Y panza. Marchetti tiene bien ganado su apodo de El Gordo. “A mí cuando Capusotto me dijo que Pedro Saborido era lector de La García ahí me di cuenta que estábamos bien, dije “vaaamos, ok, estamos bien”.

En La García fue como encontrar otra vuelta de hablar, de comunicar”. De esa publicación, del núcleo de redactores y periodistas de esa revista mensual, surgió la génesis de la Revista Barcelona. Una segunda vuelta, otra manera de comunicar, dice él.

Pablo escribe poesía, sale en televisión, publica en la quincenal Revista Barcelona, hace radio, escribe canciones, algunas hasta las canta, de cuando en cuando publica en MU.

pablo-marchetti-3

El periódico de lavaca y en THC, revista especializada en cultura canábica y en la Crisis y en algunas publicaciones más: “Tengo tendencia a juntarme con gente amiga y enseguida armar un proyecto de algo. Puede tener que ver con la cuestión de la amistad, o de no dejar de laburar nunca, o borrar los límites entre el placer y el trabajo. Lo de Conjunto Falopa puede explicarse por el lado de que a mí me gusta mucho cantar, pero también me gusta mucho la canción. Cantar y escribir la canción para otros también. Trato de borrar límites entre géneros como los del trabajo. También sobre si hago periodismo o no. Si lo tuviera que reducir a algo sería algo así como la poesía, o la dimensión poética de la palabra. El hecho de poder dejar de pensar que sólo un texto es prosa y me parece que en la cuestión poética de la palabra se divide en dimensión visual y dimensión sonora. Me parece que hay lugares en donde esto que digo se refleja, por ejemplo, en las contratapas de Barcelona y esa continuidad con el arte”, dice mientras termina de armar un porro y lo fuma hasta la mitad.

Con su pequeña mochila al hombro, que lo hace parecer una tortuga gigante con un diminuto caparazón, sale. Saluda y mientras camina hasta el auto para ir al lugar donde dentro de un rato se tomará una cerveza y bailará desencajado y cantará un par de tangos polentas, silba Post crucifixión.

(la entrevista forma parte del libro de crónicas Bardo, lanzado en 2012)