LA RENGA EN NAVARRO

El maldito rock (que todo empuja)

El trío de Chizzo, Tete y Tanque pasó arrasando los campos de Navarro para dar comienzo al festejo de sus 25 años dentro de las rutas del rock. Crónica de un sábado agitado en miles de almas, banderas y alegría compartida.

larenga

El show alojó a más de 90 mil personas.

Por Félix Mansilla

Para una ciudad pequeña como Navarro (con poco más de 13 mil habitantes), un acontecimiento como es un show de La Renga, pareció mucho o demasiado. Se calcula que el sábado 7 asistieron cerca de 90 mil personas. La entrada de la rotonda de la ruta 41 rebalsó de colectivos, autos, camionetas y camiones con gente acostumbrada a seguir ese sentimiento que dura poco más de dos horas, pero que vale la pena un viaje desde donde sea.

La cola infinita de vehículos llegó casi hasta la segunda entrada a la ciudad, 10 km en dirección a Mercedes. Es una forma de hacer el rock de las rutas. Con pasión, ansiedad, espera, calor o frío. Son las cosas que hacen aquellos que van detrás de eso que los (nos) hace felices. En este caso, en formato hard rock.

¿Panic show?

Las crónicas del domingo día de la virgen estuvieron divididas. Por un lado, el grandilocuente contexto desbordado de almas, la potencia del show y el significado de alojar a una de las bandas rockeras más convocantes en la actualidad, similar al despliegue del Indio Solari en cualquier punto del país. Por el otro, las quejas sobre la mala organización del evento que se vio excedido en su capacidad, más el circo criollo que dejó a más de un comerciante local sin ganas y con ganancias cero.

Muchos, apostaron a que una convocatoria como la esperada sería una buena oportunidad para hacer la diferencia. Pero no fue así. Jamás, un puesto montado “con las de la ley”, puede competir con aquellos improvisados que con un tanque de plástico cortado a la mitad, una bolsa de hielos y la voz gastada, venden a la mitad de precio una cerveza caliente. Eso, enrojeció la bronca de los locales que invirtieron tiempo, ganas y dinero.

En la previa, pocos imaginaron a esa multitud que llegó en cantidades extremas. Pero el juego es así para los que tienen todo en regla (permisos municipales, papeles al día) y también par aquellos que lo hacen en cada acontecimiento de multitudes vendiendo remeras, comidas, bebidas o posters mal impresos o cargados de mensaje. Dentro del camping municipal, las caras de los comerciantes fue cada vez más larga.

Del otro lado —de la compuerta de la entrada a la laguna hacia la rotonda de la ruta 41— se pudo apreciar una especie de Shangai de los caminos: hamburguesas finas, choris enrojecidos, bebidas calientes y stereos al palo con canciones de la banda, de Pappo y Almafuerte. Pero el acontecimiento no finaliza en la descripción que se parece a una mirada displicente hacia aquello, sino en cómo analizar el movimiento de cientos de miles de almas que van hacia eso que se resignifica como una de las formas de la libertad. Nadie puede explicar los fenómenos. Es mejor que no se expliquen, porque son sociales. Una forma de sentir el rock.

LA RENGA EN NAVARRO

En Navarro, La Renga festejó sus 25 años de carrera.

Ven a ver lo que se siente

En un cuarto de siglo, La Renga viene copando los caminos. Más de diez discos lanzados, mucha energía andante que viró en sus formas. De algún modo, el trío hard rock evolucionó en la llegada a sus gentes, en principio, con mensajes marginales, a los que sufren, viven y luchan. Por eso, se vieron muchas familias, nenes con sus remeras negras y padres orgullosos de hacer vivir aquello que comenzó en su juventud.

El paso por las ciudades es fugaz y en diversas formas el público aprendió a convivir. Algunas noticias se hicieron eco de los imponderables altercados que se pueden considerar típicos en cualquier forma de evento multitudinario. Pero todo salió bien.

El show comenzó pasadas las 22 hs.. El predio cercano a la laguna fue el marco preparado para que la banda de Nápoli pudiera continuar cerca de Capital con reminiscencias de la gira de su última producción “Algún rayo” (2010), teniendo como excusa perfecta el festejo de 25 años en el camino.

Las canciones fueron repasando su amplia discografía con “Motoralmaisangre”, “Cortala y olvidala”, “Hielasangre”, “Poder” (junto al guitarrista Nacho Smilari, quien tuvo un paso fugaz por Vox Dei), “Algún rayo” y “Canibalismo galáctico”, y clásicos como “El mambo de la botella”, “El viento que todo empuja” y el coreado en “En el baldío”. Las casi cien mil almas volaron en pogos eternos con himnos a la altura de “Oportunidad oportuna” y “Arte infernal”, junto al guitarrista de Viejas Locas Fachi Crea.

Esos mensajes en sus letras se mezclan con la experiencia de los fanáticos, en la vida, en lo cotidiano, donde el reflejo musical “no es la solución”, pero sí “un mejor disfraz”. Los festejos, se fueron multiplicando con “Psilocybe mexicana”, “Lo frágil de la locura”, “Somos los mismos de siempre”. Cerca de la medianoche, Chizzo anunció el final. Sonaron: “La razón que te demora” y “El final es en donde partí”, con una excelente performance de vientos.

Breve pausa de diez minutos para desplegar los bises, clásicos del camino como “Panic show” (con Beto Ceriotti de Almafuerte y Alejandro Medina, ex Manal, como invitados). El cierre, fue “Hablando de la libertad”. La esperanza, entonces, es seguir sonando cerca de Capital Federal, como dijo Chizzo, “si todos nos portamos bien”.

(de la edición Nº 26, diciembre 2013)