Mateo 10.16

Mateo 10:16

Por El Negro Sin Techo

—Usted solicitó decirme unas palabras antes de escuchar su sentencia… ¿es correcto? Pues bien; visto y considerando su ejemplar conducta durante todos estos años de proceso le di lugar a su pedido —se expidió el Juez.

—Por Habacuc 1, por Isaías 41:10 y por Jeremías 1:4-6 —murmuró el reo.
—¡Perdón! ¿Qué ha dicho? —preguntó el Juez algo desconcertado.
—¡Edreas 10: 4, señor Juez! Y en el Salmo 37 están las palabras que tanto deseé decirle para esta ocasión.
—Mire usted, por derecho propio solicitó esta instancia, entonces, ¿para qué? ¿Para citar fragmentos bíblicos? No deje pasar su oportunidad ni malgaste los recursos públicos de la Justicia. Deponga su actitud o daremos por finalizado su petitorio ¿Queda claro?
—Jeremias 33:3 —dijo el Reo para sus adentros y comenzó a recitar el Salmo 91.
—¡Suficiente! Interrumpió tajantemente el Juez. Estoy aquí para darle cumplimiento a la Ley. Hasta el momento el procesado no ha dicho palabra propia alguna conforme a su pedido.
—Jeremias 1:19 —escribió con su dedo anular sobre el polvillo acumulado por la carga eléctrica estática del vidrio del escritorio del Juez que observaba detenidamente. Al instante le retrucó—. ¡En el Salmo 37 está mi verdad, Señor Juez! ¡En el Salmo 119 está la suya!
—¡Señores! Que conste en acta todo lo ocurrido. Completen el procedimiento de rutina con preguntas de rigor para evitar eventuales cuestionamiento de los Organismos de Derechos Humanos. Dejen sentado al pie del acta que me reservo la facultad de librarle orden de peritaje psicológico por eventual delirio místico al imputado.

El Juez se marchó enfadadísimo. Mientras tanto, el Secretario del juzgado continuó con el encargue masticando bronca.

—¿Tiene algo para agregar antes de comenzar con el interrogatorio? —le apuró el Secretario al reo con total desgano después de haberle fraguado las respuestas.
—¡Sí, señor! ¡Lo que ha dicho el Señor Juez pertenece al II Corintios 5:13.
—¡Así! ¡A mí no me vas a tomar el pelo! ¡Vamos a hacerla corta! Dictame un par citas bíblicas y hacemos como que te dimos el derecho a réplica… y todos contentos.
—II Timoteo capítulo 2 —exclamó.
—¡Muy bien! Así se hace. Dale que transcribo un par más en el escrito y nos vamos a casa tempranito.
—Filipense 4:13 —le dictó.
—¡Perfecto! Pásame una o dos citas más para impresionar a alguna rata de biblioteca, por si el día de mañana se le da por leer estas cosas…
—Lucas 8:40. Pausa. Silencio. Y observando fijamente al Secretario II Corintios 5:12.-
—¡Eso es, campeón! Una o dos más para rematarlo y que quede bien prolijito.
—Hechos, 16:30-32 e Isaias 60:1-11.
—¡Suficiente! —le toreó—. Ahí nomás que no soy escriba ni monjecito de la edad media como para andar transcribiendo biblias enteras. Así que vamos cerrando porque esto se hizo más largo de lo esperado.

Pero cuando el Secretario se disponía a cerrar el Acta el reo le interrumpió pidiendo que consten los siguientes pasajes con la advertencia: “Y para el Señor Juez, que seguramente lo leerá antes del fallo, le recomiendo Mateo 6:3; Mateo 6: 24 y Salmo 4:5.
—¡Perfecto! Será justicia. Mañana tendrás tu sentencia firme a primera hora. Más que recomendarte un buen abogado te sugiero un gran teólogo. Creo que será mejor un psiquiatra idóneo —le advirtió el Secretario al reo bastante molesto por el caso que le delegaron. Debido a que no pudo conciliar sueño, durante toda la noche el Juez estudió el caso. Citó a su empleado para las primeras horas de la madrugada. Después de un fuerte intercambio de opiniones entre ambos, se redactó la sentencia final.

Al día siguiente; a continuación de escuchar su absolución, mientras se marchaba de los Tribunales, dirigió su mirada hacia el Secretario del Juzgado que atónito contemplaba la medida tomada por su superior. Con un gesto irónico le balbuceó al pasar en los pasillos del Palacio de Justicia. En II Corintios 12:16, encontrará muchas respuestas. Un hombre libre circulaba por las calles. Un juez había hecho justicia. Un Secretario de Justicia, contra su voluntad, debía guardar celosamente secreto de todo lo presenciado.