Jack Kerouac

Editorial Nº 27: Sensación térmica

Tres formas de empezar un viaje, pueden ser tres maneras diferentes de querer seguir siendo o mutar para sentirse otro en la piel. En el mismo curso afluente, la mirada del otro puede despertar en uno y comenzar a ser un momento de reflexión individual.

Jack Kerouac

Jack Kerouac

El inicio de 2014 en el viaje planea en lo alto con tres escritores que se dejan leer también en verano. Esta propuesta, contiene tres jugados: Kerouac, Borges y Cortázar, hablándonos de “lo cotidiano”, en líneas literarias simples.

Son pequeñas historias que conllevan a pensar sobre los retazos de hechos narrados. La idea es embarcarse aunque no sobren los espacios.

Jack Kerouac, invita a pensar que desde el mismo espejo de vivir la cotidianidad como un hecho comprensivo, en el que el solo correr diario llega a distinguir la manera en que el día se vuelve natural.

El autor, lo define: “Súbitamente comprendí que todas las cosas sólo van y vienen, incluido cualquier sentimiento de tristeza: también se irá. Triste hoy, alegre mañana, borracho hoy, sobrio mañana, ¿por qué inquietarse tanto?”.

En Reunión, Julio Cortázar muta en la piel de el Ernesto Guevara y transporta parte del idilio en costas de Bahía de Los Cochinos en el amanecer de la Revolución Cubana. Así, el pasado se convierte en presente a cada paso de la memoria.

El fin se siente como un hoy transparente que se desarrolla a cada instante. Cortázar: “Aunque esto que cuento pasó hace rato, quedaron pedazos y momentos tan recortados en la memoria que sólo se pueden decir en presente, como estar tirado otra vez boca arriba en el pastizal, junto al árbol que nos protege del cielo abierto”.

En El ‘Úlises’ de Joyce, Borges acentúa las convexas formas de interpretar el caminar de la lectura y, recoge conceptos que se pueden manejar desde el pensar común, con ir y venir de las formas de interpretar la tinta en el papel.

“El primero de entrambos no dio con otra distinción entre los sueños y la vida que la legitimada por el nexo causal, que es constante en la cotidianidad y que de sueño a sueño no existe; el segundo no encuentra más criterios para diferenciarlos, que el meramente empírico que procura el despertamiento. Añadió con prolija ilustración, que la vida real y los sueños son páginas de un mismo libro, que la costumbre llama vida real a la lectura ordenada y ensueño a lo que hojean la indiligencia y el ocio”.

Si no arrancaste, hacelo. Si ya largaste, disfrutá de este viaje que se está por venir ¡Despierta!

(editorial de la edición Nº 27, enero 2014)