A-Por Hugo Ropero

La necesidad de estar vestidos

Por Nicolás Bernal
Y la luz de la luna alrededor de las sombras, sobre el lago encantado, de los besos perdidos, la nostalgia tan joven, el futuro impensado de los enamorados de fuego, se pierden en cuadrados postales, en cicatrices de vino, en el vicio de turno y en las patadas a las piedras de la soledad. Sigue leyendo

13-Por Hugo Ropero zzz

Kit de secuencias

Por Pablo Bayón

Cuando desperté por la mañana creí seguir en el sueño, me pasó lo mismo y cometí los mismos errores que al comienzo de mi historia al estar dormido.

No lo podía creer, sentía que todo era igual, tenía la esperanza de despertarme sintiendo el desahogo de que todo ya había pasado.
Pero no. Todo continuaba y era tremenda la tormenta en mi cabeza.

Salgo desesperado buscando alguna que otra situación diferente, me cruzo con un viejo vecino diciéndome las mismas palabras las cuales ya había escuchado y vivido.

Vuelvo a la casa con la misma presión de encontrarme con algo distinto, pero no.

Las llaves del auto también las vi en el mismo lugar, las agarro pensando en dar una vuelta acordándome que en el sueño di varias vueltas.

Me subo al auto hago marcha atrás saliendo del garaje y veo sobre la calle el mismo colectivo verde.

No le doy importancia. Algo nervioso intento buscar algún CD para escuchar música, no encontraba nada y era nuevamente lo mismo, estaba viviendo lo mismo.

Prendo el equipo del auto y ya sonaba como en el sueño la misma canción, con un agradable comienzo de una guitarra eléctrica sintetizada para explotar mis oídos y dar felicidad a mi cabeza.

Todo esto ya era tenebroso y preferí quedarme dando vueltas escuchando esa canción, no quería parar por miedo a vivir alguna repetición.

Vuelvo a recordar que en el sueño me la pasé dando vueltas escuchando una y otra vez esa guitarra eléctrica sintetizada. Si todo era una secuencia infinita preferí quedarme así por un largo tiempo.

Pero me cansé, no daba más, tenía hambre y sueño. Vuelvo por el mismo camino que ya había transitado, llego como algo rápido como lo hice en el sueño y me voy a dormir, al entrar a mi cuarto veo las sábanas desordenadas por la movilidad de mi cuerpo y me acuesto para intentar vivir alguna nueva historia.

No podía pegar un ojo a pesar de estar tan abrumado mentalmente, mi cuerpo estaba cansado y mi mente eléctrica como aquella guitarra sonando.

Me levanto de la cama doy un par de vueltas cantando fuerte. Miro el reloj. Eran las 9 am de un domingo. Empecé a pensar que recién ahí estaba comenzando a vivir el día, y sí…ahora sí.

Tuve la gran satisfacción de poder elegir música y de poder decidir todo lo que quería hacer en el resto de las horas, lo anterior había pasado momentáneamente ya que las secuencias de los sueños y la realidad viajan paralelamente, a veces preferimos quedar instalados en el sueño escapando a la realidad y otras quedarnos en la realidad para escapar de los sueños.

Foto: Hugo Ropero

(de la edición Nº 42, mayo 2015)