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Dónde mueren los pájaros

Por Félix Mansilla

A veces las palabras convierten la memoria en el fondo de un frasco donde no llegan las cucharas. Podemos insistir pero sólo podremos obtener apenas lo que junten las raspaduras. Eso se me viene al pensamiento todas las veces en que el recuerdo viene con anécdotas.

Están ahí, se ve la foto y el continuado de las imágenes, pero la cuchara no puede rascar ese pasado más que en palabras. En ese frasco de ideas, siempre me viene la pregunta: ¿Dónde mueren los pájaros? En qué lugar están. Jamás vi pájaros muertos en ninguna parte. Ni en el campo, ni en la ciudad. Un perro puede ser enterrado en el fondo de una casa o despedido en una bolsa de residuos que algún basurero hombreará sin preguntarse si es una alfombra o el mejor juguete de un hijo único. Pero, dónde van a parar esos cuerpos con alas.

Desde chico siempre pensé que las cosas que no vemos son las que más reflejamos dentro de nosotros. Una imagen mental vale más que todo lo que podríamos llegar a ver en toda una vida. Cuánto hace que alguien no mira para arriba, que no ve volar a los pájaros.

Ellos parecen como que apenas flotan. No viven en un mundo material, ni se preocupan por cumplir sus sueños porque su sueño es volar. No necesitan comprar nada, ni llenar vacíos, ni explicar a dónde prefieren volar un sábado. Siempre envidié a los pájaros porque carretean. Y vuelan.

(de la edición Nº 51, oct/nov/dic 2016)

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Editorial Nº 51: Nada que tú no sepas

La poesía es un espacio o muchos al mismo tiempo. Tuvimos el agrado de haber conversado y, casi sin quererlo, haber entablado una breve pero sentida relación con una persona especial/experimentada. Con vida vivida.

Esto se dio porque hace mucho deseábamos entrevistar al poeta Caro Medina Virces, historia viva de nuestra región. Y en ese trayecto —mates, charla, recuerdos, el presente— Caro se emocionó pero también rió —reímos— a carcajadas y algo aprendimos o tomamos para aprender: más allá de todos los vientos en contra jamás hay que aflojar.

Que pasado el curso de los años, los episodios de la Historia pueden mirarse desde infinidad de ángulos y eso hará que en algún momento quiénes lo deseen y se interpelen, se acerquen a querer saber y luego, reproducir esa creación de sentido —cual sea— para mutar en dirección futura, mirando para atrás lo necesario, pero con la mirada hacia adelante.

En nuestras páginas compartimos el poema que Caro escribió para Pato Lacoste, detenido y desaparecido por la dictadura cívico-militar el 15 de octubre de 1976 y que ahora revive en símbolos y se transforma. En el nombre de una calle, en una baldosa que lo recuerda, en una obra de teatro que cuenta su historia y en estas páginas donde se vivencia con justa Memoria.

Cumplimos 5 años ya y estamos contentos por poder ser y estar. Tomando formas, volviendo a empezar. Tratando de mejorar. Bienvenidos a el viaje Nº 51 Aniversario 5.
Los que hacemos el viaje

(de la edición Nº 51,  oct/nov/dic 2016)