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24 de marzo de 1976

Por Tomás Funes*

Cuando era niño poco sabía sobre esta fecha, en la escuela no se hablaba de “esos temas”. Es cierto, yo fui a la escuela de los ‘90 y no había transcurrido mucho tiempo desde la recuperación de la democracia. A la distancia entiendo que era demasiado pronto, que debieron pasar los años para que en la agenda escolar se incorporara el análisis sobre determinados hechos históricos.

Sin embargo, más adelante, en los últimos años del secundario, tuve la suerte de tener profesores que sí abordaron los acontecimientos ocurridos durante la última dictadura cívico-militar. Este fue el inicio de mi curiosidad acerca de esta fecha. Desde entonces nunca paré de preguntar y leer sobre el golpe de Estado de 1976.

Tuve muchas versiones acerca de lo sucedido por esos años. Inclusive algunas afirmaciones nefastas y descalificadoras: “Ustedes los jóvenes no vivieron ese período, no pueden hablar, les han metido cosas en la cabeza”. A lo que respondía: “Con ese criterio, nadie puede explicar, por ejemplo, la Revolución de mayo, porque no creo que quede alguna persona viva de esa época”.

Pero por suerte no me quedé solo con versiones, sino que incorporé la lectura, la búsqueda de información, visité lugares, y de esta forma decidí armar mis ideas. Hoy soy docente y no pretendo que mis alumnos saquen las mismas conclusiones que yo, pero lo que sí pretendo es que no se cansen de preguntar y de investigar, ya que la única forma de lograr un pensamiento crítico y autónomo es a través de la curiosidad. Ella conduce hacia el conocimiento.

Ha pasado mucho tiempo y la realidad ha cambiado. Nuestros jóvenes tienen la posibilidad de saber lo sucedido durante los años del autodenominado “proceso de reorganización nacional”. Gracias al trabajo, la lucha y la resistencia de diversos sectores de la sociedad (agrupaciones, movimientos, instituciones, etc.), la escuela de hoy tiene incorporado en sus diseños curriculares, a diferencia de “mí escuela”, el abordaje de los Derechos Humanos. A partir de allí nuestros alumnos pueden leer y analizar lo sucedido aquel 24 de Marzo.

Mi generación no tuvo la suerte de tener como contenidos académicos los Derechos Humanos, tampoco tuvo la suerte de saber que fue el juicio a las Juntas, ni las leyes de obediencia debida y punto final, y mucho menos los indultos, pero sí tuvo la oportunidad de nacer y crecer en democracia, es por esto que hoy más que nunca, decimos, nunca más.

*Docente en Trabajo Social.

(de la edición Nº 29, marzo 2014)