Raúl Fernández, petisero del equipo Felix.

A 180 días de casa

Charlamos con Raúl Fernández, quien desde hace una década viaja al exterior para trabajar como petisero en los campos verdes ingleses. La experiencia de vivir lejos, los recuerdos y ese plan de crecer viajando.

09-Por Susie Whitcombre

Por Susie Whitcombre

La simple idea de huir resultó encantadora. Hace diez años, Raúl Fernández (30) estaba estudiando en el Profesorado de Educación Física, en Lobos. Contacto mediante, consiguió un viaje para trabajar en Inglaterra con los caballos de polo. No lo pensó demasiado y se embarcó en esa idea de viajar para volver y crecer. Después de la compra de la estancia el Remanso, en los campos de Salvador María, los extranjeros necesitaban gente para viajar. Ahí partió ‘el Colo’, con lágrimas, el bolso lleno de preguntas y la incertidumbre de los cambios.

Hace nueve años que trabaja para el mismo club, propiedad del músico concertista Andrew Lloyd Webber (NdR: “El Fantasma de la Ópera”, “Evita”, entre otros), dueño de los campos donde desarrollan la actividad. Su jefe es Charlie Gordon Watson, un empresario que se dedica a la venta de caballos de carrera, ex accionista del Chelsea. La historia reside en vivir seis meses en Newbury, una ciudad a cuarenta minutos de Londres, volver sobre la primavera local y retornar para el regreso en marzo de cada año.

La charla para ‘el Colo’ está retratada de forma segura, porque cada situación que cuenta la vivió. En ese camino —similar al de todos los argentinos que viajan por trabajo— contiene jornadas largas, noches de extrañar y sentirse, a veces, un poco solo, con un océano de por medio. Pero eso fue mucho más al principio, en los primeros viajes.

Actualmente, más de setenta jóvenes de Salvador María y la zona, cruzan el Atlántico para tratar en medio año, hacer que su labor les brinde un buen futuro. Raúl, lo explica: “El primer año fue bravísimo para mí. En primer lugar, porque cambian todas las costumbres. El idioma, que al no entenderlo o hablarlo fluido me complicaba las cosas. Por un lado, está bueno. Por el otro, llorás todos los días, zapateás, extrañás y te preguntás: ¿Qué hago acá?’”. Sobre el lado positivo, cuenta que “uno aprende a valorar las cosas, las pequeñas sobre todo. La familia, los amigos. A veces, llega la tardecita y estás solo y decís: ‘no tengo a nadie para compartir una cerveza o charlar un rato’. Eso me enseñó a valorar, a madurar. Es el sacrificio en el hacer lo que hago”.

Llueve en Inglaterra

La temporada de polo en el país del té de las cinco es corta. Eso hace que la competencia se mantenga siempre en forma tensionada, donde todos juegan para ganar. “Por el clima lluvioso nunca se suspende. Allá el verano es muy corto, por eso aprovechan todos los días, que son largos. El trabajo es todos los días. Salvo que se venga el cielo abajo, no se cancela ningún partido”, cuenta Raúl sobre las extensas jornadas.

Dice que la tecnología cambió las formas de mantenerse comunicado con los suyos. Las redes sociales le permiten no perderse nada de lo que pasa en el pueblo, a su familia, a los amigos. De todos modos, remarca que no es lo mismo, pero ver desde la distancia hace más corto el tiempo/espacio.

¿Cómo es el trato hacia los argentinos en Inglaterra?

Después de tantos años de viajar, conozco gente del ambiente del polo como de otros, porque iba siempre a un bar donde traté con mucha gente. El trato es con mucha educación. Muchos argentinos piensan, por ejemplo, que te pueden decir algo por el tema de las Malvinas, pero nunca jamás. Inglaterra siempre vivió en guerra, es algo normal para ellos, una más. No es que por ser argentino te insultan o buscan traer la discusión.

¿Recomendás viajar a cualquiera que se pregunte por eso?

Si, totalmente. La recomendación es en dos partes. Para ir a trabajar, pese al esfuerzo y para conocer. Inglaterra es linda por donde se la mire. Es el famoso verde inglés: montañas, piedras, casas antiguas, muy hermoso todo.

¿Viven muchos argentinos allá que trabajan en el polo?

Sí, hay muchos por el polo. Allá buscan a los argentinos porque sabemos hacer el trabajo y allá lo hacen sólo las mujeres. Somos necesarios nosotros allá, no es que vamos a hacer el trabajo al que se dedican muchos de allá. Acá, los trabajos que realizan los que llegan del extranjero lo hacen otros acá, sólo que son contratados por trabajar a menor precio. Allá, los argentinos estamos considerados por ser buenos en el tema de los caballos.

¿En qué puesto está considerado el polo en Inglaterra?

Allá, el polo, al igual que acá, es un deporte para las clases altas. El fútbol es su mayor pasión, junto al rugby. Después, sigue el cricket que es muy popular. Las carreras de caballo también. Todo es apuestas en Inglaterra, se apuesta en todos los deportes, todo de modo legal, serio.

¿Cómo viven la crisis mundial?

Allá es como acá. La crisis está, hay mucha inflación. En el pub al que fui muchos años, al hablar con gente de allá, me di cuenta que pasa lo mismo que acá, tanto en los precios, como en todos los ámbitos. Todos se quejan por los precios de las naftas, el pan, los insumos cotidianos. No pasa solamente acá. De igual modo, en el ambiente del polo eso no se nota tanto, pero sí, la crisis se siente en muchos lugares del mundo.

¿Qué saben de Argentina los ingleses?

La pregunta que más nos hacen es de ‘cómo comemos acá’. Los asados, las milanesas (que los vuelve locos), todo lo que tiene que ver con lo gastronómico. Además, les encanta de Argentina todo el territorio, los cuatro climas, los paisajes de montañas, el mar. Preguntan mucho por las Cataratas del Iguazú, una de las siete maravillas del mundo. Me siento orgulloso por ese motivo.

¿Se vive la rivalidad del fútbol?

(Risas) De lo que más hablan sobre Argentina es del gol de Maradona. No dicen nada, por el hecho de que fue después del gol con la mano. Estamos hablando del mejor gol en la historia de los Mundiales. Siempre en forma de chiste, sin mala intención, cargándolos. El segundo gol de Diego hace que no puedan discutir. Es común en cualquier reunión que se habla de fútbol. Es más, para el campeonato de Brasil, apuestan a que somos candidatos. Los jugadores argentinos son un orgullo en toda Europa. Messi ni hablar o Tévez que fue repudiado en un momento pero se fue como un ídolo.

También adoran a Adolfo Cambiaso, el mejor jugador de polo del mundo…

Sí, es el referente máximo a escala mundial, digamos. Me parece un tipazo. Lo conozco, y pese a ser el mejor jugador del mundo, es un tipo simple. Siempre comparte mates con los petiseros, he mantenido charlas con él, en una picada, en asados. Es muy campero, buena onda. Un grande.

¿Actualmente, conviene hacer el sacrificio de viajar?

Hoy como están las cuestiones de los cambios monetarios, conviene viajar. De igual modo, la inflación hace que la misma plata, que en números es más, no te permita hacer la diferencia. Es decir, el dinero alcanza para comprar lo mismo que antes con menos. La idea es que si uno decide hacer esto por una cuestión de progreso, lo ideal no es gastar por gastar, en joda, por ejemplo.

No viven en malas condiciones, digamos…

Para nada, la verdad es que vivimos con buenas condiciones de trabajo. Siempre que llego, compro un ciervo, lo carneo yo y con eso sé que tenemos carne, haciendo el gasto una vez. Con lo que ganamos allá se puede ahorrar, descontando los gastos en comidas, salidas, etcétera. Contamos con casa, no tenemos demasiados gastos más que los de todos los días.

¿Hasta cuando pensás seguir viajando?

Calculo que dos o tres años más. Tengo treinta años, pienso en formar una familia. No es vida viajar todos los años. Quiero que ese sacrificio sea ahora para poder hacer que mi vida sea acá, en Argentina.

(de la edición Nº 26, diciembre 2013)