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Alta velocidad

Juan M. Gambaraberry, pasión fierrera de herencia y talento jóven con ganas de progresar. Por Tomi Gianandrea*
Con el tiempo todo va mutando, y el Mundo de las motos no se queda afuera de esta línea. Hoy en día cada vez se la requiere más cómo móvil de paseo y también medio de trabajo. Se puede utilizar en cemento, tierra o arena, se adapta según lo requiera la ocasión y hasta es capaz de saltar obstáculos y bailar sobre ellos.

El motociclismo de competición tiene variadas modalidades cómo pueden ser carreras de corta o larga distancia, de ir de un lugar hacia otro en el menor tiempo posible, pasar obstáculos y hacer acrobacias.

El Rally Dakar tiene su propia prueba, su propio desafió y desde el monopólico mando del italiano Valentino Rossi en las pistas, el motociclismo ha recobrado una importancia y reconocimiento mundial que hoy en día tiene a un joven español llamado Marc Marquéz cómo principal figura deportiva y marketinera.

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Pero en Lobos también rugen los motores y un joven talento es quien lleva adelante los sueños de una familia apasionada por la actividad. Juan Manuel Gambaraberry (17), hace poco más de un año que comenzó con el motociclismo, por gusto propio y también porque la sangre generacional así se lo indicaba.

“La pasión por las motos viene de mi familia, ya que mi tío corría y mi abuelo fue siempre muy fierrero también. Fue con ellos que empezó toda esta pasión”, señaló el joven lobense que disfruta de cada carrera y también de la adrenalina pre-competición y el fin de semana completo con los demás pilotos.

Y cómo bien lo indica, una pasión pero que no está librada al azar sino que requiere mucho sacrificio y trabajo, cómo todo aquello en la vida que quiera hacerse de la mejor manera con el objetivo claro de superarse a cada instante, cuenta que “entreno físicamente entre tres y cuatro veces por semana con Raquel Brahim y además, intentamos cada 15 ó 20 días ir a probar la moto”.

Con el entusiasmo lógico de su juventud y mucho aún por aprender, Juan mantiene los pies sobre la tierra y con cautela se anima a soñar con su futuro. “Aspiro a correr en el Campeonato Nacional, pero por ahora quiero hacer escuela de motociclismo. Paso a paso”, subrayó el piloto de la categoría FZ16 en el Campeonato Bonaerense.

Ganas, dedicación, talento y el apoyo incondicional de su familia, ayudan al piloto lobense a seguir recorriendo el camino con pasos sólidos y seguros hacia un horizonte que él mismo se proponga. Una pasión fierrera.

*Periodista Deportivo egresado de Deportea. Director de la revista #DaleLAC.

(de la edición Nº 32, junio 2014)