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Ana Clara Tolosa: “El arte es una forma efectiva de libertad”

El plan de hacer una entrevista con Ana, surgió a partir de leer la interpretación de la película “El artista” de los hermanos Duprat y Mariano Cohn en manos de Alberto Laiseca.

El bigotón que conocimos por narrar cuentos de terror en las tandas de I-Sat, escribe lo que piensa el falso artista que en la película se observan desde los brotes intocables de su cara de intrépido inocente. Es Sergio Pángaro, el farsante que se hace pasar por artista, vendiendo las obras a un ambicioso galerista con ojo de águila para reflotar tendencias.

El drama del film es saber el tiempo que durarán los demás en darse cuenta. Pero todo no termina ahí: en Youtube está completa. Allí, el mensaje corre a disputarse en las incógnitas de las obras que realiza el viejo, interpretado por el propio Laiseca al que sólo se lo escucha roncar y exigir en seco: “Pucho”.

Durante una hora veinte de film no se muestran esos trabajos salidos de la locura, volcados en el blanco. Dicha decisión de la dirección —el acierto más eficaz— conlleva a hacerse preguntas, demasiadas preguntas. En esos días, nos enteramos de que Ana comenzaría a dictar un taller de pintura en el espacio Mirar! Cultura.

Entonces, decidimos contactarla para conversar acerca de la iniciativa y sobre las diversas formas de contemplar el arte, sin la intención de descubrir aquello sin respuesta pero sí con el ímpetu de saber que si aflora se pueden edificar pequeñas réplicas. La charla se dio en una tarde de mediados de agosto en los bancos de cemento del Parque Municipal, entre caminantes de trancos entrecortados y mate amargo.

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El sol de a poco fue cubriendo el verde con sombras y las palabras resultaron un modo de conocer los pensamientos de Ana sobre todo el universo que cubre ese lugar donde sólo alcanza con sentir: el arte (en todas sus expresiones). A punto de finalizar la licenciatura en Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes, planeó realizar un taller como una manera de atravesar un inicio envuelto en eso que cimentó desde la niñez: la curiosidad.

Ella, cuenta que “la idea del taller es proponer que cada uno se pueda expresar a partir de las enseñanzas básicas: dibujo, pintura, que son la base, el inicio. Por otro, dar espacio a aquellos que quieran expresarse de otras maneras”.

Al referirse a los procesos de las enseñanzas sobre los contenidos, apunta sin dudar: “Lo interesante es saber que alguien se interesó en expresar aquello que desea demostrar. La observación sobre obras de muchos artistas, por la percepción, puede sumar a la creación. Aportar información sobre series u autores, sus recorridos, qué significados contienen, es una forma de acercarse”.

Desde hace un mes comenzó en el Espacio Mirar! (viernes y sábados). Acá, algunas concepciones sobre su observación del arte.

¿Cómo te surgió la idea de dar un taller acá, en Lobos?

Me puse a ver cómo podría encarar el taller acá en la ciudad y me parecía muy difícil. Yo estuve muchos años tratando de entender qué era el arte, tratando de que me lo explicaran. De repente uno se encuentra con obras que son reconocidas mundialmente y se pregunta: “¿eso es arte?”. Esa concepción sale de lo que era bellas artes anteriormente. La idea es descubrirlo, preguntarse, analizar.

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Técnica: acrílico sobre papel. Año: 2013.

¿Qué metas personales te propusiste al idear el taller?

Cuando se me ocurrió lo de hacer el taller, fue por eso lado, en el de ser un puente, acompañar o explicar aquello que aprendí, combinando las dos cosas. Hacer lo que uno quiere o desea, tal vez le sirve a alguien. Lo importante, lo que más valoro, es hacer lo que cada uno desea hacer. No mido las cosas a partir de ese punto, como los que dicen: “voy a esperar a jubilarme para hacer lo que me gusta”. Muchas personas lo piensan toda la vida, pero no me pesa a mí porque sé que me queda mucho por delante. Quien desee ser un artista, deberá hacer lo posible para que eso sea real. Hacer lo que a uno le gusta creo que es el camino.

Resulta un tanto intrincado definir qué es el arte o qué es una obra de arte ¿no?

Hay un artista italiano que se llama Piero Manzoli. Él sacó una lata a la que tituló “Mierda de artista”. Lo que hizo fue colocar adentro su… Bueno, vos te encontrás con eso y decís: eso es arte porque él tiene toda una explicación de por qué lo hizo, él reconoció que lo hizo, y la gente lo compró. Entonces, se vuelve difícil explicar y que se entienda qué es el arte contemporáneo, por ejemplo, si alguien viene y pregunta qué es.

Cómo explicar las intenciones de cada artista parece lo más difícil de explicar o reseñar.

Muchas veces alguien me pregunta por qué es conocido Jackson Pollock si tiraba pintura o qué hizo, en qué se destacó. Es muy difícil contestar eso cuando la persona no tiene una base de conocimientos. Es necesario estudiarlo para entenderlo mejor. Cómo es el circuito del arte, cuáles son las entidades dónde exponen, las galerías, cómo es el curador que va detrás de eso, cómo son las personas que aprecian esas cosas. Están a quienes no les importa cómo se hizo y les llega emocionalmente. Tiene un mensaje.

También los juzgamientos se vuelven innecesarios y toma importancia la expresión.

La obra, aparte de ser estética, puede no serlo. A algunos les parecerá más linda, a otros no. Ése mensaje es una expresión y eso es lo importante del arte. En un mundo donde todo el mundo se expresa, en todas las formas y en el arte, asistimos a eso que se está expresando, lo que muchos sienten, sus ideologías o lo que piensa sobre todo lo social, económico, político y religioso. El arte tiene esa finalidad, es una comunicación. El que lo hace refleja (acciona), aparte de los sentimientos, esa comunicación que quiere decir algo y el que se acerca, recibe ese mensaje y también acciona. El arte genera una acción. Me acciona todo lo que tiene que ver y que está relacionado con el arte.

¿Cuál considerás que es la misión del arte?

Claramente, accionar. Durante la historia del arte se buscó accionar y se criticó por ahí al que accionó antes, que lo hizo mal o porque lo hizo otra vez pero en diferente formato. En la Vanguardia, por ejemplo, decían que los boístas lo hicieron así porque les interesaba el color. Otros, decían que lo importante para ellos era la luz. Igualmente, detrás de eso hay un mensaje y un reflejo de las sociedades de aquel momento de la humanidad y eso es lo importante de la existencia del arte.

¿Son los artistas plásticos los que mejor reflejan lo social/cultural de la humanidad en cada etapa?

En la Facultad, una profesora nos contaba que el arte es la Historia real, porque al revisar la Historia en los libros nos están contando algo, pero cuando uno ve con imágenes lo que estaba pasando, es así, realmente así. Por ejemplo, en los años de las Guerras Mundiales muchos artistas crearon lo que se llamó “La vuelta al orden” y muchos artistas que pertenecieron a algunas vanguardias u otras tendencias del momento, cayeron en eso, como Picasso que hizo obras que eran la vuelta al orden. Esas obras siguen reflejando lo que se vivió en ese momento. Muchos artistas perdieron amigos o murieron en las guerras. La obra de Picasso es la expresión más importante de esos episodios.

Aparece el “Guernica” como la imagen que representa el ideario de la guerra y el dolor de la muerte.

Vos la ves y es una obra fea estéticamente, con gente fea. Una profesora, una vez dijo: “Yo la vi y me largué a llorar, porque generó eso en mí. Ése caos, generó eso en mí”. Eso que observó le generó un sentimiento y hay quienes lo ven y no les genera nada. En esa obra, el mensaje está claro. Resume una década de muerte.

En toda expresión artística aparecen marcas, mensajes: ¿El arte es sólo abstracción de lo real?

Hasta en el arte abstracto, que son manchas sin formas, esas manchas están expresando una ideología, porque no genera lo mismo una mancha con colores vivos, colores que tienen un significado que otra que tienen colores grises, si fueron creados durante períodos de guerra o no. El arte es significativo.

La gran pregunta, pero la menos necesaria es: ¿Para qué sirve el arte?

Muchas veces pasa que el mensaje es más fuerte. Lo importante no es decir que algo está bien o que algo está mal. De Pollock, cualquiera que intente hacer un cuadro aunque le quede igual no será similar, pero cada uno tiene su manera de mostrar. Me sucede con un montón de obras y artistas de arte contemporáneo que son difíciles de comprender. En el arte no se valora desde qué se hizo bien, sino la percepción, eso es lo importante, lo que acciona en el receptor.

¿Qué analizás de las obras de las tendencias actuales?

Hace poco las noticias hablaron del artista que se presentó en Arte BA, Alberto Echegaray Guevara. Su obra fue el resultado de pasar un millón de dólares por una trituradora de papel y meterlas en esferas de vidrio. No sé nada de ese artista, no sé de su obra, leí en los diarios porque cuando vino se habló mucho y sé de que mucha gente estaba en contra, otros a favor. Me cuesta entenderlo. Entender que el dinero se utilice para desarrollar una expresión de arte porque el dinero en la actualidad es un tema muy complicado, parece mucho, no lo sé. Pueden existir muchas formas de demostrar que el dinero no vale nada. Esa obra choca, es rara y no sé si el artista la venderá. Esas son las formas más extremas del arte en la actualidad, porque el arte contemporáneo no tiene límite: lo avalan y ya no tiene más límite. En cuanto a la expresión, el arte sigue siendo lo mismo: acción.

Parece algo secundario, pero a veces el valor monetario es el mensaje de la obra: su valor.

Existen muchas formas de analizar. El concepto, el trabajo que le llevó al artista crearlo. Hay muchos que los ves y te impresionan por todo el trabajo que contienen, el tiempo que requirió. Muchas veces, se analiza eso. Cuando a alguien le gusta algo, la idea es investigar. Saber la opinión del curador, que es la conexión entre el artista y el lugar donde va a ser expuesta la obra, el recorrido, los ángulos, el puente con el espectador, digamos.

¿Qué cuestiones te generaron esa curiosidad de acercarte a observar el universo del arte?

Lo importante, para mí, es que el arte accione. Yo voy a ver obras y me dan ganas de pintar, por ejemplo. La importancia es el mensaje que accionó algo en los que lo vieron. En museos, en galerías, en los libros, para que en cualquier momento alguien observe y entienda el tipo de sociedad en la que fue creada. El mensaje siempre es diferente y muchas veces sucede que el artista lo hace y el mensaje lo construye la gente: el proceso, la percepción, sus formatos, si es un objeto de arte o una ambientación. Muchas son explicadas, otras no. En fin, aporta a la cultura, a la formación de la sociedad y lo hacen quienes tienen ganas de hacerlo. Sobre el Renacimiento, mucha gente piensa que sólo se trata de la figura del cuerpo como una forma real, pero no es eso lo que debe considerarse como impulso hacia el arte, porque de algún modo, la figura está hecha de modo real, bastante similar, es decir, representación, que es lo que el artista pensó en cómo mostrar.

Lo mejor del arte es que quien se lo proponga puede descubrirlo.

Es importante que se distinga entre lo que es saber dibujar, algo que sabemos todos y otra, con saber dibujar bien. Una vez escuché sobre un estudio en el que narraban el comportamiento ante la pregunta: ¿Quién sabe dibujar? en un jardín de infantes. A los chicos se les preguntó si sabían dibujar. Todos levantaron la mano. En cambio, en un colegio primario, sólo la mitad levantó la mano. El mismo experimento se realizó en un secundario y se le hizo la misma pregunta a chicos de entre 16 ó 17. Ahí, solo algunos, dos o tres, levantaron la mano para decir que sí sabían dibujar. Eso se da porque a medida que la persona va creciendo hay ciertos obstáculos que quiere atravesar, o piensa que debe atravesar, que piensa que saber dibujar una imagen debe hacerse lo más real posible. El dibujo en el ser humano aparece desde el momento en que sabe para qué sirve un lápiz, que es una herramienta. Eso es expresión. El cambio es en cómo vemos las cosas; en llevarlas a la expresión en la manera en que aparece en la cabeza y eso que uno expresa.

El arte, a su vez, impone revisarlo para obtener comprensiones o significados.

Como en la vida cotidiana, donde vemos aquello que está todo el tiempo cambiando por factores como la luz; depende del lugar desde donde las veamos. Las cosas y las personas van mutando, entonces, la imagen que uno tiene de algo va a ir cambiando. Lo que tenemos como imagen en la cabeza es muy difícil representarlo como imagen sobre una superficie real y eso, muchas veces, causa indignación.

¿Cómo viviste ese traspaso desde el plano personal?

En una época quería hacer eso, trasladar, entonces iba haciendo las distintas partes de un cuadro que nunca terminé, porque siempre iba acomodando cosas. La percepción entera de eso que pensé al principio se fue configurando: idea, creatividad, la imaginación. Lo hacés, te alejás, te acomodás hasta que decidís darle un final. Siempre uno desea mejorar las obras.

¿Cuándo te diste cuenta de que era el universo del arte lo que te movilizaba?

Desde chica cuando quería hacer cartas a mis familiares, lo que más fácil me salía era dibujarlos. Mi mamá vio que a mí eso me gustaba y me mandó a clases de dibujo y siempre he tenido eso de no saber qué dibujar, pero a mí me gustaba ir ahí, sentir el olor de los óleos, ver gente pintando. Me interesaba más porque cada vez que entraba a un lugar veía un cuadro y lo analizaba, lo miraba, me preguntaba cosas internamente. Después la profesora se fue, se cortaron las clases pero siempre me quedé con esa impresión de saber qué es el arte, por qué me genera intrigas, eso quiero entender. Entender qué es.

Así, decidiste estudiar arte en el IUNA…

Al momento de elegir la carrera no tuve ninguna duda: “yo quiero estudiar arte”. Hice toda la carrera pensando “estudio lo que yo quiero estudiar”, pero sin ponerme como meta exponer y mostrar mis cuadros o convertir en mi trabajo lo que quiero estudiar. Lo mío era saber de lleno qué era el arte. Me encanta ir a la universidad, asistir a los debates que se dan respecto al arte y es lo que a mí me interesa. A punto de terminar, por ahí me digo “aun no me convertí en artista”, pero estoy segura que no es ése mi interés hoy. Además, trabajo de lo que no me gustó estudiar, que está relacionado con la gastronomía. En esos lugares, siempre convivió el arte, los diálogos de café. El ambiente en donde uno acude a compartir cosas.

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Técnica: acrílico sobre papel. Año: 2013.

¿Resulta difícil explicar ese concepto de incertidumbre que envuelve todo lo relacionado con el arte?

Yo no quería ser Marta Minujin. Mucha gente a los que les interesa el asunto, pregunta “¿y de qué vas a vivir?”. Mi respuesta, es: “De hacer lo que a mí me gusta”. Muchos tienen la suerte de visualizar aquello que debía hacer y lo logró. Eso se piensa como “un perder el tiempo”, pero creo que el tiempo no se pierde. En esta etapa, no me urge exponer o expresarme y mostrarlo. La sociedad en general, presiona a los que elegimos este tipo de carreras. Uno debe tener en claro las metas personales, que a veces sólo se lo relaciona con lo económico, cuando por ahí una meta en la vida es aprender aquello que a uno le despierta curiosidad. El talento también está en elegir lo que a uno lo moviliza.

¿Todo aquel que se expresa tiene un artista en su interior?

Alguien que se expresa entra en un juego que es el de liberarse. Libertad, para mi es una palabra re importante. Se puede ser libre de muchas maneras, pero el arte es una forma efectiva de libertad. Quien lo creó lo hizo con libertad, por eso, no existe no saber dibujar. El arte no se evalúa desde ciertos términos. No debemos cancelar ese modo de libertad, en las elecciones de cosas que te generan libertad. Cuando me siento a pintar me quiero sentir libre. En ese juego con la creatividad genero cosas, muchas cosas que pienso como dentro de la libertad.

Por último: ¿Qué cosas te sorprenden cuando alguien te comenta lo que vio en tus obras?

Tengo una anécdota. Hace poco para unos trabajos de la Facultad, debíamos leer cuentos cortos y representarlos. Elegí uno que era la historia de muchas personas que de noche soñaban todos el mismo sueño sobre una ciudad, pero cuando despertaban no la encontraban igual y siempre había una mujer que escapaba. Lo hice. Ahí, en las zonas blancas, quise representar la ciudad con las calles y por arriba hay como una especie de pulpo atrapándola a esa mujer que escapa del encierro. También tiene manchas del rojo, relacionado con todo lo que es la pasión. En fin, lo mejor de todo, es que una vez expuestos los cuadros de todos los alumnos, nunca nos preguntaron qué cuentos habíamos leído, sólo analizaron el cuadro. Eso, por un lado. Después, la sobrina de mi novio vio la obra junto a la mamá, quien después me contó que Ema dijo que “me encantan los bosques que hizo Ana”. Ella, lo interpretó como un bosque. Cuando me dijo eso, me sorprendí porque yo pensé en que “siempre quise pintar un bosque”, pero pinté una ciudad que es lo contrario a la naturaleza, pero que en una nena de 3 años representó un bosque. En todo ese juego que estaba tratando de hacer en la creatividad, salió mi libertad y todo aquello que estaba deseando hacer. Lo importante es que esa persona lo interpretó y que lo vio como un bosque. Ahí te das cuenta que cuando uno es libre y está creando con libertad no importa lo que haya disparado esa libertad, porque es el reflejo de lo que uno deseó expresar. Finalmente, no fue ése el cuadro que expuse, sino otras cosas vinculadas con la naturaleza, en una instalación. Lo mejor, ahora que pienso, es que todo aquello que uno desea lo va plasmando. Ahí está el arte.

(de la edición Nº 36, octubre 2014)