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Baby Etchecopar

Por Nicolás Bernal

La nostalgia rebelde vuelve haciendo revoluciones. La vida sigue siendo injusta con Baby Etchecopar. Tomando un capuchino, extrañando a los malvones de la casa de mi abuela. Este año es imposible que el dolor nos derrote, si con tanta sangre derramada el corazón late en la frente. Está la gente sonriendo sin enterarse lo que pasa. Ya pasaron las inundaciones, ya pasaron las frases optimistas. El amor hoy se sirve en copas de cristal rotas. Tu mirada es el norte y tu boca es una calma pasajera y contagiosa, las palabras van en fila. Vino el viejo con su barba a regalar algunas mentiras como siempre no le creímos y nos fuimos a la plaza cerca de mi casa.

Zapatillas desgastadas del camino de la duda, la vida sigue pasando, entre todos nos matamos. Lo relevante no es lo importante, lo que importa son las construcciones de una historia sin final que escribiré contigo. Cuanto verde desperdiciado, cuanto cemento respiramos, en realidad perdemos de vista el significado de un abrazo, las palmadas de los amigos, el cuidado de los viejos.

Pasa el hambre y la justicia. Los reclamos de ideales. Hoy camino distraído en las calles de La Plata, suerte hay para pocos, los demás dejamos culo, corazón y compasión. Con demagogia nos alejamos de los infiernos sepultados. La vida sigue injusta pero soy un gladiador entre tantos Julio Cesar, que se hacen un disfraz para disparar a los hijos de los 90 que vienen por nosotros y nosotros les tememos.

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