Archivos de la categoría Paseos

16-Kurt Cobani 1

Kurt Cobani

Por Thomás Gui

Año 2015. Oficina de Tránsito. Tras el mostrador se encuentra un hombre flaco, casi pelado, pero que intenta disimular la calvicie llevando el poco pelo largo que le queda de un lado a otro de su cabeza. Luce sucio, cansado y derrotado. Sigue leyendo

Santoro

Vodecí que

Por Marcelo Palmeari

En el camarín de un canal de tevé. —Si te preguntan sobre eso, ya sabés, vodecí que el equipo está trabajando en eso, que la pesada herencia, que dejaron todo mal. Ah, de los saludos. No te olvidés de los saludos que le mandó la flaca y Antonia. Vodecí que siempre lo ven en familia. Salís de ese lugar incómodo. Busca lo cotidiano. Estos saben, no te la van a complicar, pero te la van a hacer igual. Ahí, comenzás con las preguntas. Qué pasó durante los últimos años, qué dicen ahora los que. El de chupines es bobo, pero sabe cómo salir de ahí. Vos tranquilo. Sigue leyendo

14-La armónica

La armónica

Por Mauricio Villafañe

Soñaba con un cuarto blanco que no tenía puertas y sólo se apreciaba una pequeña ventana. De repente el poder del sueño lo puso bicicleteando en unos caminos familiares junto a desconocidos amigos. Mientras tanto, esas preguntas le resonaban en la cabeza dolorida por una noche larga de tantos excesos como carencias. Se daba vuelta para un lado y para el otro. Sigue leyendo

09-Por Liniers

De género, de palabras, de miradas

Por Alejo y una amiga metafísica

Ya no participo mucho de la actualidad de nada, ya no opino sobre política ni economía ni miserias de nada. Pero de pronto me veo en un túnel en el que dicen que existe “violencia de género” y me preguntan, y digo… ¿De qué género hablamos? Porque yo conozco uno que es una especie, la humana.

Y para mí existen sólo espejos de gente que materializa la violencia personal, oculta, y hasta inadvertida de sí misma. Me miro, soy violento, levemente violento, inocentemente violento y en consecuencia, recibo violencia, exagerada y cruel.

No me respeto, no me respetan. Permitir que se repita la terrible película significa que soy violento conmigo mismo. Pero vayamos a lo más simple: aceptar que existe la violencia con el género femenino solamente, por la tradicional inferioridad física de la mujer, es no advertir la capacidad de violencia que tienen, también, las palabras y las miradas.

Sí: la violenta palabra descalificadora, la mirada de desaprobación, la corrección permanente del otro, el subirse al pedestal de su propia verdad y no aceptar otra. Y sé que es así porque tuve y tengo que trabajar muchísimo en mi propia violencia de palabra, en “reconocerme” violento/a de palabra hasta en nimiedades, de ironía hasta gestual, de mirada y de acto.

Eso pudo haber provocado agresión física en cadena. ¿Puede alguien determinar qué es peor? Y, tal vez, ambas formas son “peores” y podrían provocar daños si el agredido no se mira a tiempo y se elige.

Hay, también, una tácita aceptación de que el “hombre” (¡pobre!) debe pelear físicamente para demostrar que es tal. Terrible peso de mandato incorporado en la sociedad, que deberíamos ir evitando.

Esa cosa de decir: “Me chocó el auto, me insultó y no le pegué porque era una mujer”, encierra terrible intención y la espantosa certeza de que si el otro era un hombre sí le habría pegado. O escuchamos: “Le pegó a mi hermana, fui y lo reventé a golpes”. No se entiende la incoherencia.

¿Entre “hombres” está bien golpear, agredir, pero a la mujer no se le debe pegar? Yo, a la luz de los hechos que se divulgan, tal vez, habría convocado a otro tipo de marcha, con otro lema, otro objetivo, en el que se involucraran palabras positivas, algo así como “Marcha por el buen trato entre los seres humanos” (sí se podría extender a los animales y al universo todo).

La Madre Teresa de Calcuta ya lo dijo: “Invítenme a participar de una marcha a favor de la Paz, no en contra de la Guerra”. Ya sé que, si hilamos fino, en conceptos de silogismos y metafísica, marchar “por la paz” implicaría aceptar que existe la “no–paz”, pero bueno, mínimamente como enunciara Masaru Emoto, empecemos por no incluir discursos violentos en el propio discurso que pretende aleccionar.

¡Y ya estoy re leyendo la cantidad de palabras negativas que acabo de usar! Me falta aprender. Lo intento. Lo logro. Ahí va: ¿Deseamos paz? No la convoquemos por género. Convoquemos la Paz, simple. Aceptar el cambio no se trata de dejar de defender lo otro, se trata de entender que hay varias posibilidades de que sea diferente, y si te enseña a crecer, vale. Cambiemos nosotros primero.

Imagen de portada por Liniers

(de la edición Nº 45, octubre 2015)

03-Por MD 1

Editorial Nº 45: Agua

A más de un mes de las inundaciones que azotaron media provincia, incluyendo a Lobos y alrededores, los interrogantes sobre culpabilidades y el saldo desafortunado conllevan a repensar sobre qué modo de acción es el que subsiste a través del cual los ciudadanos de a pie debemos emprender cuando el agua llega a las puertas.

En medio de todo ese trajín, los resultados duelen, molestan, resignan aunque no todo parezca que está perdido cuando la naturaleza llena sus causes y los brazos se extienden.

Con ese marco de fondo, ya no se habla de responsabilidades sino de solidaridad, donde desde cada lugar, mucho/as se desprendieron de sus complejidades para dar una mano, ayudar, dar. Entonces allí, el tema gira en torno a otras posibilidades de ser: un dejo de lado a todo lo que tiene que ver con la política (partidaria) para desarrollar redes de contención olvidada.

En ese lodo, las cosas parecen tomar diferentes colores porque aparece otra evaluación, la de extender puentes de ayuda para los que padecieron la desgracia. Es dable destacar, por eso, todas las manos que se tendieron en pos de encontrar una salida del paso atravesado por el agua.

Queda, entonces, la esperanza de que entre todo/as las cosas pueden funcionar, más cuando no medían las composiciones de pensamiento, sino que abunda la solidaridad.

Septiembre

La propuesta de este viaje Nº 45, extiende un recorrido por varios autore/as locales que desde muchas formas intentan conformar una manera de expresar lo que cada uno/a tiene para contar.

Encontramos allí cuentos, relatos, poesías, fotos, modos de hacer que la vida desande esos caminos que nos conducen a otros caminos: los de la imaginación, la representación y la de darse a conocer a través de la literatura.

Así, este recorrido se dispone a ahondar sobre esas vías de escape; las de viajar fuera de aquello presumido como lo real para dar lugar a la lectura. La idea, seguir viajando.

Foto de portada por Martín Dates

(de la edición Nº 45, septiembre 2015)

12-Por Martín Dates

Su única estrella

Por Fernando Negro

El sol llegó a su rostro, logró incorporarse de la cama. Eran las siete de la mañana del último día de su vida. Cepillados los dientes, descolgó del ropero un pantalón de vestir que usó dos meses atrás, cuando escuchó el ruido supo que el café estaba hecho. Sigue leyendo