02-Al final siempre la luz. Ana C Poggi. Febrero 2012

De amores

Por Estefanía Bustos

El préstamo de tiempo se extendió al mes más denso. Dibujando siluetas con los dedos en la sombra de la pared mientras todo se pone cada vez más lento. Patética la soledad se posa en el centro de la habitación esperando un encuentro con la impaciencia de otro desvelo.

Seguramente pensaste en esperar para jugar el juego de nuevo la última vez y ahora tu cuerpo te tiene dando vueltas al revés. No sabes exactamente lo que esperas, no sabes del amor eterno y yo, sinceramente, no creo que exista del puro y verdadero.

No le regales otro suspiro al desventurado pensamiento, aún no sabemos si necesitamos trescientos sesenta y cinco 14 de febrero o si necesitamos cariño sincero que transforme ese concepto de rencor en una risa demás antes del sueño.

Siempre pasa; el deseo, la impaciencia y el anhelo son síntomas de esta alergia, yo todavía no desespero con el complejo. Y creeme que nada bueno ha salido de besar al primero que me armó una frase y me entendió un lamento. Nada bueno sale de ignorar la estupidez del hombre desinteresado que a veces pretendo… Y aunque no quieras, a veces es bueno hablar entes de todo eso.

Te presto mi consejo de no extrañar lo tóxico, el veneno del amor enfermo. No te confundas, si te hace sentir mareada después del tercer encuentro realmente es del enfermo. Y estamos acá, más seguros que nunca de saber lo que queremos.

Queremos poder sentirlo, que nos estremezca las piel como el aguacero que llega sin aviso previo y va cayendo por el pelo; queremos poder verlo, como cuando en otros ojos se ve algo más que le reflejo. Y yo quiero tanto que me devuelvan lo que di sin garantías ni reclamos al servidor, quiero algo muy parecido al amor.

(este relato forma parte del libro “Poesía ente”, 2013).

Foto de portada “Al final siempre la luz”, por Ana C. Poggi.