Por MD

Declaración de bienes

Por Ana María Pedernera

La habladora
dibujó un redondel en la pizarra
centró un punto en el círculo preciso
para demostrar sus posesiones:
“Ésta soy yo —dijo— y lo demás el mundo
(el auditorio cabeceó sin ruido).
Me tengo a mí no sé hasta cuándo
pulpa rabiosa enflaqueciendo a veces
asumo apenas una voz estrecha
que me ha de acompañar no sé hasta dónde
al lado mío están los argumentos
con ellos conjeturo no sé cómo
y después la escritura
un tanto enclenque”.
Dicho lo cual metió sus manos
en bolsillos de pánico y hondura
(el auditorio estaba ya dormido)
por eso nadie vio
cuando mostraba versos
cosidos con vocablos rigurosos.

(de su libro “Balada de la habladora”)

Foto de portada por Martín Dates)

(de la edición Nº 33/34, julio agosto 2014)