Doblegada

Doblegada

Por Ana María Pedernera

Doblegada
así estaba la espalda
doblegada
caída
debajo de la silla
doblegada
silenciosa
sin aire
cubierta de estupor
pero desnuda
doblegada
La espalda estaba así
quemada por el sol
y doblegada
cargada con el peso
de la duda
enhiesta no
menos altiva
siempre en zigzag
y doblegada
La espalda estaba peor
cuando llovía
diáspora de gotas
doblegada
territorio irredento
pura arena
la espalda sin abrazo
doblegada
palabra y espada
(da lo mismo)
combaten porque sí
porque es preciso
resisten por no verse
doblegadas.

(del libro “Hay que morirse menos de distancia”)

(de la edición 33/34, julio agosto 2014)