Por NBM

Editorial Nº 24: Leer señales

Por NBM

Por NBM

Octubre no es un mes más en el calendario lobense. Hace casi cuatro décadas desaparecía física y simbólicamente Pato Lacoste, un profesor de Lengua y Literatura, egresado de la UBA. Además, era escritor, director teatral y alguien con los pensamientos claros en una época donde reinaba la oscuridad. Quizá vivamos tiempos de cambios o formas de representar la memoria a modo de reconstrucción simbólica. Apenas una señal, es la celebración el “Día de la Lucha por los Derechos Humanos en Lobos”.

Una manera de sanear el recuerdo olvidado, donde todos tenemos que saber qué pasó, cómo y por qué. Los más jóvenes tienen que ser parte de la construcción de nuestra historia como comunidad, estar informados de eso que transcurrió. Para ello, es necesario generar los canales por donde hacer nuestra historia. Conversar con los que no saben acerca de los significados —leídos desde hoy— sobre aquello.

En breves líneas, podemos definir a Pato Lacoste como alguna vez nos contó su hermano Mariano en la edición de octubre de 2012. Sobre su actitud. “Pato poseía una particularidad muy cómica. Era rubio, de tez bronceada, pero tenía bigote negro. Eso llamaba mucho la atención en los demás”.

Sus consejos. “Si no querés ser un burro, tenés que leer, que leyendo vas a aprender los verbos, leyendo vas a aprender a hablar mejor. Siempre leé, leé y leé”.

El profesor. “Hoy, muchos de los que lo tuvieron como profesor me dicen que nunca se olvidan de Pato, porque era un tipo que tenía la fórmula para hacerte gustar la materia (…) Tenía otra cosa y era que le gustaba tratar con los alumnos, porque no era una persona seca con clases donde fuese todo silencio”.

Sus días. “La vida de él, era como la de cualquiera de los muchachos de esa edad: vivir para ir a un baile o conocer a alguna persona, alguna chica. Otra de las cosas que recuerdo son las salidas en bicicleta con los amigos o algo que hizo mucho con sus alumnos: juntarse en la plaza y salir a conocer almacenes viejos y pulperías de Empalme Lobos y los alrededores de la ciudad en bici”.

Los libros. “Pato era una persona que te hacía leer un libro, te enseñaba a estudiarlo, cómo encararlo al momento de leerlo. Leer y hacer un debate sobre los contenidos. Me acuerdo porque él fue mi profesor”.

El conocimiento. “Sabía otros idiomas como el inglés, que lo manejaba muy bien. Su forma de ser era la de un tipo al que le gustaba leer, escribir, expresarse. Recuerdo que tenía una memoria envidiable y conocimientos en muchas cosas”.

Su cultura. “Era una persona a la que le gustaba mucho el teatro, el cine y era un apasionado de la música, tanto el jazz como la música brasilera. Y de acá; folklore y tango. Era un amante de la música de todo tipo, en todos los sentidos”.

La memoria. “Recuerdo que algunas maestras de esa época —muchas que ya deben estar jubiladas— siempre decían lo que era Pato. Puedo decir que era un tipo muy capacitado y con un conocimiento claro. Todo lo que leía le quedaba grabado en la cabeza”.

El relato de la noche del 15 de octubre. “Sé que cuando entraron (3 encapuchados) a la casa de Pato, lo hicieron con un escopetazo en la puerta, le pegaron un culatazo y se lo llevaron en un Falcon. Mi cuñada (Stella Culela) salió corriendo a la casa de mi vieja para avisar. En la comisaría nos estaban esperando, tomando mates y con la comisaría abierta”.

La denuncia, asentada con el título de PRIVACIÓN ILEGÍTIMA DE LA LIBERTAD POR 3 N.N ENCAPUCHADOS. “Hallábase descansando junto a su esposo. Escuchó una violenta explosión, penetrando en su dormitorio 3 N.N armados y encapuchados, los que procedieron a llevarse a su esposo. Los autores del hecho fugaron en dos automóviles de los cuales ignora características”.

Las palabras de las Fuerzas. “Según ellos, todo ocurrió como consecuencia de unas reuniones que había habido en colegio Nacional, sobre que mi hermano había estado dando clases de política y lo que mi hermano menos hacía era dar clases de política. Era de hablar con los chicos a lo sumo de deportes, fútbol, esas cosas. Pero hubo reuniones donde le increparon un montón de cosas y bueno, ellos se enteraban y procedían”.

Volver a la niñéz. “Recuerdo que una vez estábamos en el patio del colegio de Hermanas, jugando al fútbol, donde había plantas de mandarina y de naranjas. Estábamos comiendo y vino una de las hermanas, bravísima, a retarnos y todos me dieron las mandarinas y me cagó a pedos a mí”.

En palabras de Stella, para la edición de marzo de este año. “Todo fue porque Pato estaba en la Educación, era alguien con mucho conocimiento”.

(de la edición Nº 24, octubre 2013)