Por NBM

Editorial Nº 31: Todas las formas de viajar

¿Quién no viajó alguna vez en tren? ¿Qué cosas pensamos cuando pasa un tren? ¿Cuántos significados abarca esa mole con vagones y todas sus vidas? Esos fueron algunos de los interrogantes que hicieron que el equipo viajero despegue del andén imaginado y se eche a correr por vías literarias, narrativas y experimentales para dar con estas páginas en el número 31. Por eso, esta edición está dedicada a todas las formas de emprender nuevos viajes.

En los recuerdos, en la memoria emotiva llena de sensaciones, en el proceso social y cultural o en el desarrollo de una forma de crecer sobre rieles conjuntos, imaginarios o no.

La crónica que traemos pertenece a Rodolfo Walsh, quien en su calidad de clásico inoxidable planea de forma espléndida al narrar momentos de vida —tan visuales— que se despliegan en líneas avistadas como fotos congeladas, en un para siempre que ya no dejará de ser nunca más.

«Expreso de la siesta» fue editado en su libro «El violento oficio de escribir» (1953-1977), donde afronta un recorrido que fluye entre una mezcla ajustada del mejor periodismo gráfico y la transparente literatura contemporánea.

Allí, el escritor relata el recorrido de “el económico”; un convoy pequeño encargado por el empresario azucarero Francisco Bolla en 1890 para comunicar San Luis con Corrientes. Con el paso de los años el tren continuó de forma interrumpida su lento servicio según las diversas situaciones económicas y políticas de la Argentina.

En 1966, Walsh escribió esta crónica que acercamos para poder volar un rato al menos. El trencito realizó su último viaje el 29 de octubre de 1969.

En la sensibilidad de los relatos cortos o en las crónicas sin opción al olvido en «El violento oficio…, encontramos viajes con el estilo directo de Walsh: descripciones reales o en la imaginación que acercan sus mañas para trasladar los gajes del oficio a la contemplación lectora.

En más de uno el tren aparece como medio de transporte diario o en forma de reivindicación, “viajar para después contar”. Todo el tiempo está sucediendo, en las palabras, en los silencios. Es como si Walsh dijera a cada uno “sólo al ver verás”.
El expreso de la siesta

El expreso de la siesta

Por Rodolfo Walsh

El trencito paró junto al linyera que descansaba al costado de la vía.
—Si venís de fogonero —le gritó el maquinista— te llevo hasta Corrientes.

El otro meditó antes de rehusar.
—¿Sabe lo que pasa? —dijo. Que estoy apurado.

¡A todo vapor!

El 9 de febrero de 1966 la locomotora 682 del ramal 060, Ferrocarril Urquiza, salió a las 9 de la mañana de la capital correntina arrastrando seis vagones de pasajeros y cuatro de carga y correspondencia. Su destino era Mburucuyá, a 178 kilómetros de distancia.

Llegó el día siguiente a las 10.47 de la mañana, empleando veinticinco horas cuarenta y siete minutos, con un promedio algo inferior a siete kilómetros la hora. No es un caso excepcional, sino apenas reciente, en la historia del tren más chico, más lento, más exasperante y más divertido del mundo.

—Pura estación y poco tren —nos dice el conductor del taxi que a las cinco de la madrugada nos deja frente al edificio de lo que, para los correntinos, será siempre el Ferrocarril Económico o, simplemente, “el trencito”.

Minutos después pasamos junto a la diminuta locomotora que junta la presión necesaria para arrastrar los cincuenta y cuatro ejes del convoy. La vía es sorprendente: extendiendo esta revista abierta sobre ella, faltaría muy poco para tapar los dos rieles, separados por 60 centímetros.

Todo lo demás, ténder, vagones, furgón, está hecho a escala. El único coche de primera, en que nos sentamos con diecisiete pasajeros más, tiene diez asientos dobles y diez simples.

Tres luces mortecinas lo alumbraban. Pero aún antes de arrancar, las caras eran invisibles: toda la gente dormía, acurrucada en fantásticas posiciones, como ahorrando fuerzas para el improvisado trayecto.

A las 5.30 el silbato perforó la noche y el trencito se puso en marcha con un descomunal fragor de ejes.

(de la edición Nº 31, mayo 2014)