Redacción de Noticias

Editorial Nº 40: El viaje de los recuerdos

Hugo Ropero, rememora: “José Luís era mi amigo. Un buen tipo. Melancólico, sarcástico, creativo y atrevido”. En este Nº 40 de revista el viaje la palabra recuerdo ronda en casi todas sus páginas.

Desde el inicio de la publicación, el recuerdo y los recuerdos, fueron los puntales para desandar los caminos que nos traen hasta el presente. La memoria, como una forma de hacer pie en las formas de representación de lo que se presume como la historia, creemos necesaria. La idea de entrevistar al fotógrafo Hugo Ropero se dio a partir de las anécdotas que alguna vez nos contó a menos de cincuenta metros de la costa de La Laguna, donde reside desde hace algunos meses. Desde sus andanzas con Pappo, hasta los viajes de coberturas para revista Noticias en la década del 90.

En esos caminos, Ropero enumera recuerdos de su amigo José Luis Cabezas, asesinado a manos de la Policía Bonaerense en enero de 1997. El caso que conmovió a la prensa de aquellos años, entonces, desde la voz de quien fuera jefe de fotografía en la revista de Editorial Perfil, recorre una manera diferente de atravesar los idas y vueltas del homicidio que, según Ropero, fue una puesta en escena para endilgarle la muerte a Alfredo Yabrán tras la famosa foto en la que se lo ve caminando por la playa junto a su esposa.

El plan: sacarlo del medio de los negocios que el empresario tenía con el Estado en aquellos años. Si bien Ropero reconoce que muchos de sus colegas de Noticias coinciden con “la creencia generaliza”, es necesario apelar al sentido común: negociados, aprietes, los trabajos de inteligencia, la puja de poder y los recorridos de un caso que tiene a todos los implicados libres y al supuesto autor intelectual ‘supuestamente’ muerto tras un suicidio dudoso.

Cabezas y Ropero, colegas y amigos

Cabezas y Ropero, colegas y amigos.

Asesinato de un periodista

Pasaron 18 años de la muerte de José Luis Cabezas y nos pareció necesario dar a conocer el lado B, desconocido, en las palabras de un personaje que vivió de cerca todo el entramado mafioso que se llevó a su amigo. En su libro Asesinato de un periodista, aun sin publicar, Ropero atraviesa los argumentos de cómo fue preparado el homicidio para tapar negociados turbios.

En esas páginas, refiere en un principio que al momento “nadie notó que en menos de diez años casi todos los culpables quedaron en libertad”.

Un repaso. Sobre el juicio sin final. “Testigos muertos antes de declarar, la voladura de un polvorín en Córdoba y hasta la dudosa muerte del hijo del presidente mostraban parte de una realidad siniestra camuflada en los medios con la caza de ricos y famosos”.

Los interrogantes. “¿Acaso el empresario que no gustaba de las fotos había sido usado para fabricar una enorme cortina de humo? Para su perfil empresario el anonimato era una herramienta clave. Podía entrar en cualquier despacho sin ser reconocido, podía fingir ser otra persona, podía sentarse en cualquier restaurante sin que nadie supiese quién era a pesar del poder que manejaba. A poco de que terminara aquel invierno de 1996, la pelea entre Yabrán y Cavallo recrudeció. La privatización del correo los enfrentaba en una puja de poder millonaria. Varios documentos vinculaban a Yabrán y a algunos de sus parientes cercanos a una red de negocios que abarcaban desde varios correos privados a los depósitos aduaneros, pasando por carga y descarga de aviones, transporte y carga de caudales y que llegaba hasta la fabricación de pasaportes y registros de portación de armas. Las empresas Oca, Ocasa y Andreani, atribuidas a Yabrán, administraban a esa altura el 37% del total de un paquete que facturaba anualmente alrededor de 450 millones de dólares/pesos”.

Sobre la imagen que desembocó en la muerte de su amigo. “Cabezas miró hacia las carpas del balneario buscando entre los pasillos a su presa. Alfredo Yabrán apareció caminando relajado y distraído junto a su esposa. No parecía distinguirse de las demás personas. Su único atuendo era un short de baño a cuadros y hablaba animadamente. José lo encuadró y comenzó lentamente a buscar el foco y esperar el momento. Le transpiraban las manos y la frente. Pero la adrenalina que le provocaba ese instante de vértigo se transformó de pronto en una ráfaga de fotos”.

La hipótesis, su hipótesis. “El empresario postal era una pieza clave en los negocios turbios de algunos funcionarios del gobierno y en especial de Menem. Si de alguna forma esto podía ser sacado a la luz acabaría definitivamente con la ansiada re reelección presidencial. La estrategia elegida para hacer que Yabrán pisara en falso había sido la de exponerlo, difamarlo y acosarlo a través de los medios corporativos”.

Redacción de Noticias

Redacción de Noticias.

¿Sin final? “No conocí personalmente a Yabrán. Sólo lo vi de pasada aquella vez que se presentó a declarar en el juzgado de Dolores. No sé qué clase de persona era ni cuáles eran sus códigos. Pero si sé que la década de los noventa estuvo plagada de impunidad y de maniobras orquestadas en post de intereses políticos y económicos. El asesinato de José Luís fue otra de esas tantas operaciones de manipulación a la opinión pública. Se decía que había sido un crimen perpetrado para silenciar a la prensa. Pero yo, personalmente, creo que la complicidad y la torpeza de ciertos sectores del medio fue la que propició las condiciones necesarias para llevarlo a cabo”. Ahora, el recuerdo.

(de la edición Nº 40, marzo 2015)