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Editorial Nº 41: Que la posguerra no nos sea indiferente

Las historias envueltas por el arco simbólico ‘Malvinas’ reaparecen en cada comienzo de abril para que la memoria no sea solo recordar que esto sucedió por las ideas de un milico borracho y gritón en decadencia.

En ese contexto, el funcionamiento pro-gobierno militar de los medios masivos de comunicación deja entender 33 años después que la historia se repite como parodia, sin más vueltas. Las mentiras de ayer (“Estamos ganando”), las omisiones de hoy (uso constante de fuentes inglesas). El cuento parece el mismo. La muerte de más de quinientos jóvenes argentinos en una causa salida de las entrañas de una dictadura pronta a caer, nos legó sus huellas, tantas que muchas no se perciben en nuestros días y son un derivado directo de aquel pasado reciente.

Malvinas, entonces, no significa sólo eso que se nos reconfigura como relato histórico digno de reflexión constante. Los halos de dolor, injusticia y tristeza, deben conducirnos a que la palabra Memoria amplíe sus formas connotativas. Esto es, sumar ése ideario que sobrevuela el episodio y sus números para resignificarlo en un movimiento de ida y vuelta entre ayer y hoy.

La idea de los que hacemos el viaje, fue entrevistar al psicólogo lobense Horacio Alba, quien terminada la contienda se ofreció a atender ad honorem a los soldados que regresaron de las islas, para seguir sumando retazos del pasado. El recuerdo, siempre vira hacia el lado contextual de aquellos años, pero poco se revisa acerca de los daños colaterales aparejados, como el número de suicidios en la posguerra, una cifra que supera a los caídos en el campo de batalla.

Ése recorrido, desde la mirada profesional que ancla su eje en el marco posterior a la derrota, se acentúa sobre la ausencia de la asistencia psicológica para muchos de los veteranos de Malvinas, víctimas de un ideal descalificado y desgastado. De alguna manera, esto nos conducirá a repensar el tema haciendo que el panorama poco explicado (ocultado) de la posguerra se haga más visible. La actualidad, revive el tiempo en paralelo, sobre todas las víctimas del terrorismo de Estado, tanto a los 30 mil desaparecidos como a todos los que dejó la guerra y la posguerra.

Memoria y verdad
El 30 de marzo se llevó a cabo la reparación histórica del legajo de Luis Oscar Lacoste, profesor lobense desaparecido durante la dictadura, a quien las autoridades del ejército cesantearon su título profesional de Docente de Lengua y Literatura. De modo simbólico, la memoria reflota, se envuelve, se hace sentir, se eleva y vuelve para ser una vez más. El recuerdo y la importancia sobre la memoria de Pato Lacoste, debe servirnos como comunidad: para ser un poco más consecuentes con la Historia y saber que el pasado se instala cada día para pensar mejor lo que está por llegar.

La desaparición física de Lacoste ocurrió acá, por eso es dable remarcar cada uno de los pedazos de las historias que lo mencionan para que no sea más un largo adiós. Pato vive en todos. Nos enseña. Nos transporta. Nos indica que el camino nos debe conducir a decir y repetir una palabra: Memoria.

(del Nº 41, abril 2015)