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Entrevista a Martín Dates: “Un artista es lo más parecido a Dios”

Por Félix Mansilla/Fotos por Nico B Mansilla

La niña acaba de ver la serie «Horacio» en una muestra de Lesformasinformales: —Má, todo esto es un arte.

El taller donde Martín Dates (33) pinta sus cuadros —“una especie de atelier”— rebalsa de obras terminadas y de esas que desde una primera impresión parecen como sin final a la vista.

Martín, asegura que “la obra está terminada cuando el artista la firma”. Si alguien visita su casa, se puede dar cuenta —o al menos procesar— sobre las formas de encarar cada trabajo en sus obras artísticas. Sobre uno de los rincones, dos palet amurados a la pared parecen un libro abierto donde se exponen tarros goteados de todos los colores, una imagen típica de cualquier artista en su hábitat natural. Es un muestrario que hace las veces de estantería donde coexisten temperas retorcidas, herramientas, pinceles nuevos, viejos y usados hace un rato. Los reflejos de las luces del taller —desde cualquier punto de la casa— finalizan en un punto de fuga: el bastidor. Ahí, se localizan telas en donde transitan bocetos u obras que en su rodar adquieren conceptos ambiguos y libres como el viento. Por eso, el número de cuadros es cada vez mayor.

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Su próxima muestra será “Mujeres”.

Se dejan ver aquellos que formaron parte de las muestras con Lesformasinformales, movimiento de arte contemporáneo en el que junto a Guillermo Gagiotti y Boris Barbieri, Martín destella esa manera tan simple y compleja de expresarse en el mundo material de forma plástica, anticipando que todo se condensa en la búsqueda que parte de la incertidumbre hacia un todo. En los últimos meses, Martín dedicó muchas horas a su muestra —la primera que realizará en solitario— “sobre la mujer”, pensada para antes de fin de año.

Como guardando el secreto, anuncia apenas que se trata de una serie de más de quince cuadros donde confluyen varias perspectivas “sobre la femeneidad”, atravesado desde varios aspectos: en rostros, curvas, pechos, glúteos, miradas, ombligo. El motivo es mostrar su concepción sobre todo aquello vinculado y cercano al universo femenino que a Martín parece interesarle desde varias ópticas. Esas miradas, dependen de la contemplación del receptor y parecen destinadas a mostrarse de modo enigmático.

La transgresión invita a prestar atención sobre los detalles de sus significaciones varias. Algunas de esas obras —de diferentes tamaños, perspectivas y colores— adelantan algo de lo que ya expuso en otras oportunidades: un ojo que se amplía en múltiples direcciones y disparan una perspectiva contemporánea por la libertad que las convoca, pero a su vez, desde halos impresionistas revisitados desde la actualidad.

Horacio y los cara iluminati

Horacio y los cara iluminati

Los cara iluminati

La evidencia artística se encuentra en el archivo acumulado donde figura la serie de Horacio, un niño con miles de formas de escapar de lo real, sobre todo en lugares públicos como la escuela, de noche junto a “los cara iluminati”, en el museo o yendo a votar. Una rotación ida y vuelta sobre dicha serie puede parecer un juego de chicos.

Resultan llamativos porque los une un punto claro que se deja entrever como en líneas sinuosas: la infancia, los temores, las experiencias atravesadas sobre una figura que muta en tonos y sensibilidad examinada desde el presente, donde el crecimiento se desprende de las miradas paternalistas. Horacio, el niño, es parte del paisaje pasivo que a su vez se hace notar y contiene nostalgia desde pinceladas cubistas en sus formas de representación. El cuerpo humano se presenta como expresión espontánea, desde un dejo de reflejos modernos, frescos.

En su concepción contemporánea del arte, Dates desliza una absorción de artistas de diferentes especies. Cuando responde a las preguntas sobre su manera de trabajar, dice que siempre está en constante creación. Los paralelos a escala en los modos de encarar el arte plástico, pueden contener una esencia particular.

Exactamente un año antes de su suicido, Arshile Gorky se refirió, en 1947, sobre su modo de producir obras a las que enumeró como nacidas desde una ‘dinámica continua’ y ‘expresionismo abstracto’: «Cuando algo está terminado, significa que algo está muerto y yo creo en la perdurabilidad (…) Lo que hay que hacer es empezar siempre a pintar, nunca terminar de pintar» (Edward Lucie-Smith, Movimientos en el Arte desde 1945). El arte en sí es difícil de explicar. Una sola definición no despeja las dudas. Por tratarse de un oficio que se expande desde el pasado pero contiene su peso en modo presente, el renombrado y discutido arte contemporáneo es aún más enredado como para definirlo en pocas palabras.

Horacio va al museo

Horacio va al museo

En esa expansión, los entramados de las distintas ramas se interiorizan en una misma forma de observar cada obra. El propio Duchamp, señalado como uno de los iniciadores del arte contemporáneo, le escribió en 1962 al alemán Hans Richter, sobre el pop-art que «cuando descubrí los ready-mades pensé en desalentar a la estética (…) Les tiré a la cara el portabotellas y el mingitorio como un desafío y ahora lo admiran por su belleza estética». El valor de ese arte es sólo una manera de mirarlo, de abarcarlo y convencerse que eso tan simbólico se convierte en real, porque está ahí, porque se puede apreciar, sumando a la subjetividad de millones. Entonces, buscar una respuesta parece detenerse en lo que huelga. Aun así, el deseo es descubrir en cómo el arte puede cambiarnos la vida por un rato o para siempre. Esos constructores de arte —hacedores de obras de arte— no planean más que expresar, plasmar, decir cosas o atravesar instantes.

En ese andar, se pierde el aura de cada obra, el aquí y ahora, pero no deja de ser real, pese a todas esas autopistas artificiales que van desde el negocio de los que están detrás del “último grito del arte”, como describió con ironía Tom Wolfe en «Las décadas púrpura». La suma de actores asciende a: la crítica, a los ‘especialistas’, los medios, sus mensajes, el medio que es el mensaje, las galerías, las intervenciones decoradas sobre paredes blancas y el recorrido establecido/mejorado sobre cada interés encubierto como arte.

Entonces, la utilidad de ese arte puede ser pasar un momento observando una creación o dejarse elevar por esas cosas que nos inquietan o apasionan por un segundo que dura toda la vida.

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MD dixit: “El arte se define entre si gusta y no gusta”.

¿Cuáles son tus artistas más visitados?

Picasso, Monet, el francés Toulouse Lautrec, Paul Gauguin, Berni (argentino), Juan Barletta (“un amigo”), Osvaldo Di Santo(“un lobense autodidacta, genial”.

¿Te considerás un artista?

Esa es una pregunta que me hice muchas veces y no tengo una respuesta concreta. Sé que hay un montón de imágenes de mi vida, de mi infancia de cuando comencé a pintar. Me acuerdo que siempre de chico me gustó hacer manualidades y dibujar. Lo heredé mucho de mi familia. Después como que lo abandoné. Fue durante todos los años de la Secundaria hasta que empecé la Facultad, pero a estudiar Relaciones Públicas. Estaba en una búsqueda, no sabía qué quería. Recuerdo que cuando estaba por terminar la Secundaria quería anotarme en Bellas Artes, pero fue una respuesta fugaz y elegí otra cosa.

¿A qué respuestas arribaste?

Recuerdo que en la primera sesión de terapia fui a buscar la respuesta. “¿Por qué estaba ahí?”. Fui porque “quería saber quién era” y recuerdo que narré un montón de cosas sobre qué era, pero no sobre quién era. Hoy me doy cuenta que empiezo a saber quién soy y quiero buscar eso. Las circunstancias y las variables de la vida van mutando, pero estoy haciendo todo el esfuerzo para poder vivir de la pintura.

¿Qué te condujo a decidirte por otra carrera alejada del arte como la de RR.PP?

Lo pensé desde una cuestión económica y después todo se fue dando. Por diferentes circunstancias de la vida que me llevaron a sacarme algo de encima, empecé a dibujar de vuelta y un día me había pasado algo muy particular y como que necesitaba expresar un montón de cosas y me dije: “me voy a poner a pintar”. Le conté eso a un amigo, Tacho, que vivía conmigo. Era una fecha cercana a mi cumpleaños y él me regaló mi primer bastidor. Después compré el atril y ahí recomencé con la pintura. Esto fue en el año 2003. Fue una etapa como de nueva exploración: sabía de dibujo, había intentado muchas veces. Fue un momento de nuevas búsquedas.

En esas nuevas búsquedas, ¿qué cosas aparecieron?

Horacio va a votar

Horacio va a votar

Después de un tiempo volví a dejar de hacer arte, pero me metí en el terreno de la fotografía que tiene mucho que ver con la espontaneidad, alejado de todo el trabajo que requiere un cuadro, que es mucho mayor (ver Miradas congeladas). De a poco volví y hace ya un par de años comencé a preguntarme qué es lo que quiero hacer, cómo quiero vivir toda mi vida y me di cuenta que quiero vivir pintando y que quiero vivir de eso. Estoy haciendo todo lo posible para que eso sea real. No sé si soy artista: quiero vivir de lo que más me gusta que es la pintura.

¿Desde qué puntos abordaste esa “nueva” exploración?

La exploración venía del ambiente que yo vivía en mi casa, en la infancia, con mucho arte. Mi vieja es profesora de Literatura y tiene mucha noción de arte. Mi viejo estudió arquitectura y tiene mucha noción de lo artístico. Siempre escuché nombrar pintores, obras, lugares familiarizados con el entorno artístico. Un primo que pinta que ahora reside en Europa. Mi abuelo pintaba, mi viejo es un gran tallador en madera. Creo que de ahí viene toda la etapa previa a la exploración. Lo heredé, digamos. Después, me encontré con una búsqueda personal a partir de lo que quiero, porque muchas veces tampoco sé lo que quiero.

¿De dónde viene el acercamiento hacia el arte?

Antes, no teníamos el acceso a toda la información como con la que contamos hoy. Observaba muchas obras que me acercaba mi hermano que es Diseñador Gráfico, de sus trabajos para la Facultad. También leía libros de arte que había en casa. De chico me encantaba ir a los museos. Siempre soné con —no sé cómo explicarlo—, sería ‘con esa especie de coqueteo, el glamour y la vanguardia que tiene el arte y el artista’. Estar en el momento justo, en el lugar indicado. Ahí es cuando se mueve la vanguardia.

¿En la gran ciudad agudizaste la observación?

Cuando yo me fui a vivir a Buenos Aires después de hacer la Secundaria, la ciudad era un lugar conocido para mí. Viví cuando era muy chico, pero igual viajaba mucho estando acá. Por eso, pasar por el Obelisco era algo normal o pasar por el Museo de Bellas Artes, lo mismo. Al regreso o mejor dicho, en esa transición, empecé a observar más. Ir por la calle caminando y encontrar el paisaje transformados en objetos geométricos. Lo mismo con la observación de la gente. En la pintura, siempre trato de reflejar algo de lo que veo en la calle. Me fascina observar. A veces me pongo medio maniático con eso, pero es parte de la observación.

¿Mediante la fotografía descubriste otras miradas?

Usaba la fotografía como recreación y cada vez que visitaba lugares abiertos llevaba la cámara y, por lo general, fotografiaba gente tratando de captar ese momento en el que uno se pregunta sobre ‘qué estará pensando’. Es parte de la observación, por eso lo remarco. Las situaciones, qué hacen, qué dicen, cómo van y vienen, recrear esas situaciones, de dónde vienen o a dónde van.

En tu regreso a Lobos, te afianzaste en el movimiento Formas Informales.

Horacio 2

Horacio 2

Cuando regresé a Lobos en el año 2012, ya existíamos con Formas Informales y los Ranqueles de Kandinsky. Después de la primera muestra, el movimiento Formas Informales quedó conformado. En esos años, éramos Bocha Miracca y Pedro Rossi, se podría decir la parte formal y los que ahora hacemos Lesformasinformales, los informales.

¿Cómo fue ése comienzo?

Todo se dio, básicamente, porque nunca dejamos de crear. Todo empezó como un grupo de amigos que siempre, desde nuestra adolescencia, nos juntábamos a pintar, a escribir, a guitarrear, escuchar música, buscando cosas, conceptos. Algunos de ese grupo nos dedicamos más a la pintura, hasta que un día dijimos: ‘¿Por qué no exponemos nuestro material?’. Se sumaron Rossi y Miracca, quienes en ese momento no sabía quiénes eran. A Pedro Rossi lo reconocía en sus obras pero no en persona y a Miracca no lo conocía para nada. Nos juntamos y nos propusimos hacer una muestra.

¿De dónde salió ponerle Formas Informales?

Convenimos en que debíamos ponerle un nombre y el Bocha Miracca, dijo “Formas informales”; ellos eran los formales y nosotros los informales. Y quedó así. Vamos ya por la quinta muestra de arte. Con el tiempo, creo que le fuimos dando identidad. Con la permanencia y la aprobación de toda la gente que asiste a las muestras nos dimos cuenta que a muchos les gusta lo que hacemos. En la última (N. de la R.: en diciembre de 2013 en la Sociedad Española), decidimos hacer algunos cambios y pasamos a llamarnos Lesformasinformales, los informales, por una cuestión de dinamismo. Creemos que el movimiento debe estar en movimiento y cambiar el nombre es parte de ese movimiento del colectivo artístico.

¿Qué analizás sobre el desarrollo del arte a nivel local?

Desde que me vine a vivir, creo que ha habido un salto importantísimo. Es decir, cuando me vine a vivir definitivamente, noté ese cambio. Un salto de algo que está creciendo cada vez más. Considero que a nivel local existe un mercado mucho más grande del arte en general y porque tiene que ver con toda la gente que está metiéndose en ese universo creativo. Muchos jóvenes han regresado a Lobos después de haber estado viviendo en otras ciudades y ahora se dedican a cuestiones relacionadas con el arte. Existe acá un basamento de artistas muy buenos en lo que hacen. En todos los niveles: músicos, artistas plásticos, escritores, cantantes, fotógrafos. Creo que sigue y está creciendo mucho y eso está buenísimo. Todavía hay una cuestión que tiene que ver con una forma de ser medio de pueblo con una identidad conservadora, pero creo que puede haber una apertura porque hay consumo.

¿Qué dirías a los que descreen del arte contemporáneo, considerándolo como vacío o falso?

Es una pregunta con una respuesta de nunca acabar. La pintura no deja de ser un objeto y un objeto puede valer lo que quieras que valga, porque hay demanda. Ahora, todo el valor agregado que tiene alrededor, en la creación y el aura, es único e irrepetible. En ese sentido, un artista es lo más parecido a Dios, porque crea algo que no está en el mundo, lo trae al mundo. Eso si creemos en Dios. Aún no sé bien si creo en él o no, al menos, no es el Dios de todos. Quizá usar el término ‘Dios’ es mucho, es mejor ‘el artista como creador’, por crear algo que no está.

Eso que no está, pero que ahora existe, tiene un precio…

Ese valor agregado puede tener el precio que sea. Ahora, la cuestión para mí fundamental del arte no solamente es la obra, sino el concepto y el por qué de esa búsqueda, la intención. ¿Por qué pintó esto?, ¿Con qué intención?

¿Qué valoración propia juzga eso que se señala como ‘arte’?

La más sencilla de todas las respuestas en el arte, es para mí la única valoración que vale la pena, que es ‘me gusta o no me gusta’. Pagalo el precio que sea si tenés plata, ahora, lo que sucede es que atrás de eso también hay un montón de otras cosas que están en el mercado del arte y en el mercado de las pavas coloradas: cuestiones legales, cuestiones de la índole de galerías, ventas y todo eso que no tiene nada que ver con el arte en sí o con la creación. Yo estaría contentísimo que un cuadro mío valga millones de dólares. Uno ve las pinturas, las obras y el arte que existe en el mundo y hay de todo. Hay cosas que realmente están muy buenas que sí valen lo que valen y otras que no. No sé si no lo valen, sino que no me gustan a mí. Vuelvo a lo mismo: la valoración más importante es si eso que uno ve te gusta o no te gusta.

 

cabezón color

Cabezón

Desde tu experiencia como docente: ¿Qué valoraciones ves de los jóvenes hacia el arte?

Qué difícil. Ven la hora libre y está bien por un lado que sea así. Creo que Educación artística debe tener el mismo valor que Matemática o Literatura. Entiendo que sumar, escribir o leer pueden tener una valoración más importante que pintar un cuadro, lo entiendo, pero la estética es una de las ramas de la filosofía más importantes. Por otro lado, que los chicos sientan que es la hora libre está bueno para exprimirlo porque deben sentirse libres a la hora de afrontar la clase de Artística. Es decir, manejar otro tipo de estructuras diferente a las de la hora de Matemática o de la de Literatura. Ése es el plan.

¿Qué significado tiene una materia como Educación Artística?

Los chicos consumen otro arte que es mucho más efímero e instantáneo, y está bien que sea así porque viven en un mundo instantáneo. La pintura requiere hacer una pausa y detenerse y los chicos no están acostumbrados a detenerse. Por eso, lograr que se detengan a observar una obra es necesario. Se nota que les gusta, encuentran algo, pero a veces resulta difícil conducirlos a hacer la pausa, que se dispongan a observar.

Siempre observar…

Observar es algo de lo que más intento inculcarles a mis alumnos. No importa cómo dibujes, sino saber observar el mundo y luego, tratar de volcarlo, como te salga. Picasso cuando tenía sesenta años decía que quería volver a pintar como un niño. Los chicos tienen una cosa que nosotros los adultos no tenemos que es la der ver el mundo de una forma distinta, sin ese cruzamiento social que tenemos que son las responsabilidades, las obligaciones y un montón de otras cosas que están dentro de un determinado contexto social.

¿Cuándo vas a realizar una muestra de tus obras? ¿Cómo será?

Tengo una muestra armada, dedicada a la mujer, a la femeneidad, a todo lo que refiere al sexo femenino. Estoy en la última etapa del diseño de lo que será toda la muestra: detalles, locación, detalles en el finalizado de las obras como es enmarcar. Será antes de fin de año, seguramente. Toda una evolución no pictórica en cómo fue existiendo la mujer en mi cabeza, de forma plástica.

(de la edición Nº 35, septiembre 2014)