Un gordo cualquiera

Escritos de un gordo cualquiera

Por Un Gordo Cualquiera
Estoy frente a la costumbre de buscarte y por suerte (carajo) encontrarte. Será que te metes, así, de prepo, en todos mis pensamientos, en algunos de mis planes y en el medio de este lío. No culparía al azar al tropezarte. Podría culparlo de un listado enorme de otras cosas, menos de esta alegría enorme que extiende su territorio a toda mi alma, dejándome con cara de placido domingo y satisfecho.
Mantengo latentes estas ganas de verte que no se me quitan, estos tiempos llenos de nosotros que dejamos huérfanos, estos restos sin una isla donde naufragar. Hay días tan lunes que odio el saberme tan lejos y maldigo los lugares desiertos de nuestra presencia. Espacios ocupados por nuestros cuerpos donde somos otros y jugamos a ser felices. Hay días en que la tristeza flota entre mis dedos para colarse sin demasiada prisa en un papel. Todo se tiñe de ausencias y olvidos.
Por suerte dejo que los recuerdos se arrimen. Ahí es cuando juego con la curva tiempo-espacio y te veo por primera vez. Esos instantes de felicidad, tan lejos de ser sucedáneos no los voy a olvidar nunca. Tal vez cuando el destino insista en cruzarnos nuevamente (como nos tiene acostumbrados, aunque se la compliquemos bastante) nos veamos como dos extraños, dos restos de un naufragio. Dependerá de nosotros.
Me encanta que hayas encontrado tu lugar en el mundo. Odio que ese lugar esté donde está. Lo podrías haber encontrado en San Vicente, Junín. Pero no. Me cago en la virgen de Itatí. Te cuento que estos días ando rengo. Apuro sin ganas este año que no para de darme palizas. Muchos duelos y poca locura de la linda.
Necesito de vos. Necesito leerte un buen rato. Cuando las tristezas empiezan a hacer fila me rompe las bolas. Que saquen turno para otro año. Éste ya viene demasiado desafinado. Por ahora no me encuentro. Me sirve escribirte, me gusta imaginarte allá, leyéndome. Está bueno. Este encontrarte tiene sabor a encontrarme. Por un rato soy pensamiento en libertad. Y que bien me hace saber que tu vida se cuela cada tanto en la mía. Será que me gusta entrar por tus ojos.