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Especial Spinetta en el viaje

Una edición especial a un año de la partida de Luis Alberto Spinetta (1950-2012), con el recorrido de todos sus discos, etapas musicales y el legado rock de un artista conceptual con inabarcable. 

Febrero es todo Spinetta en el viaje. En esta ocasión, tenemos el agrado de contar con una colaboración exclusiva del periodista de rock Alfredo Rosso, quien deja andar las palabras en los significados de Spinetta en su vida a un año de la partida. Queremos así asentar el recuerdo para que se explaye en un presente, distinto ya. Porque el flaco suma cultura, en este, y en todos sus viajes.

Febrero es todo Spinetta en el viaje.

Febrero es todo Spinetta en el viaje.

La búsqueda de la estrella
La edición de febrero es todo Spinetta en el viaje. La idea surgió después de la edición de marzo de 2012, donde a través de un repaso certero por la vida de Luis, Nacho Babino abrió la posibilidad de encontrar en esa misión la fuente de todo deseo: invitar hoy a los amigos spinetteanos para escribir sobre él, su obra, su camino, su traspaso en todas las vidas que atravesó de modo cercano, en cada vuelta de disco, es mucho y es poco a su vez. Allá vamos sin esperar nada, pero dando todo. Los por qué se denotan claros, fervientes, se aproximan en cada uno de los textos escritos en exclusiva para esta publicación y, la búsqueda de la estrella es precisamente eso: ahondar en las sendas para transmitir sin reparos, expandir, comunicar, ser para ser, dar para seguir. Creemos claramente que si las cosas que contamos tienen empeño lograremos continuar, buscando las excusas, haciendo real aquello que planteamos como objetivos. Entre las enseñanzas de Don Luis, encontramos para esta ocasión, aquello en lo que nos reflejamos e intentamos desandar. “Después de todo tu eres la única muralla, si no te saltas nunca darás un solo paso”. Eso es, en parte, la búsqueda de lo infinito, la transposición entre el ser social y lo interno. La sola idea de buscar conformar los días de cada uno, de todos, en las cosas que queremos para ser algo más que caminantes. Creemos en que si lo buscamos, llegaremos: como puente, como testigos, como luz. Todos nos debemos el mensaje de prestar el alma, volar, sin daños, con decencia, para hacer lo que hay que hacer.

“La totalidad de tu cuerpo eterno no es maligna,
la semilla crece donde el sol la deposita.
Y ven los vientos en retorno,
son sangres marginales
y cuerpos en colores…
Lo que está y no se usa nos fulminará”.
(Elementales leches. Invisible, 1974).