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Las manos de Salvador María

Sacrificio, perseverancia y pasión, palabras claves en la vida deportiva de Iván Brun, que soñó con ser futbolista hasta conseguirlo. Hoy, lleva el nombre de su pueblo a cada provincia argentina que le toca jugar. Por tomi Gianandrea* 

No debe existir libertad más plena y felicidad más grande que poder hacer y disfrutar de lo que más te gusta, sea en el ámbito que sea. Y además, con el plus de poder vivir haciendo lo que más amas en la vida, por dedicarte de lleno y hacer una carrera de tu actividad preferida.

Con mucho sacrificio, resignando cosas importantes y dedicandolé tiempo valioso, hoy Iván Brun puede levantar la mano en un Congreso de Placer y decir orgulloso de si mismo, que todo el esfuerzo y trabajo duro tuvo al final su recompensa convirtiendosé en lo que siempre quiso ser; futbolista.

La historia cómo casi siempre ocurre en la vida de los futbolistas y la de Ivan no fue la excepción, ya que su vínculo y pasión por la nº5 comenzó de muy chico pateando junto a su hermano (Franco) en la cancha de Defensores de Salvador María (el club de su pueblo), tierra que lo vió nacer y crecer.

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Con la idea fija de progresar constantemente mudó su actividad a Lobos para atajar en EFIL hasta los 16 cuándo emigró hacia Huracán; “Siempre supe y tuve en claro que quería jugar al fútbol y vivir de esto”, sostuvo el 1 que llegó a jugar hasta en la Reserva del “Globo” de Parque Patricios (Huracán). No conforme de su actuación en el Globo, sentía que aún tenía mucho por demostrar y fue así como decidió pasar a Deportivo Español para formar parte del primer equipo que militaba en la 1ra B Metropolitana del fútbol argentino, aunque no llegó a debutar.

Pero su carrera no se detuvo allí, con el sueño intacto de debutar y dedicarse de lleno al fútbol decidió jugársela en serio y en 2004 decidió embarcarse en una aventura sureña y emigró hacia Germinal de Rawson para debutar en el arco a los 19 años, luego pasó Deportivo Madryn, Crúz del Sur de Bariloche y Boca de Río Gallegos hasta 2010. “Soy un luchador de la vida que deja todo por el fútbol y la familia”, sostuvo el papá de Fran y Bauti, que al alejarse tanto de sus raices lo hizo también volver cerca de sus afectos, mientras en el Sur de la Argentina eran dueño de su pase, tuvo un prestamo por el Deportivo Coreano y Madreselva de Lobos.

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Con la experiencia justa y ganas de tener su gran oportunidad en el fútbol argentino, en el 2011 pegó la vuelta para Buenos Aires para jugar en Tristán Suárez donde tuvo un gran paso, sobre todo en el 2013 jugando la Copa Argentina donde con sus buenas actuaciones primero eliminó a Racing y luego a Patronato de Paraná por penales y así ganarse las tapas de los medios más reconocidos en el país hasta alcanzar los 8vos de final; “Mi mejor momento futbolístico hasta el momento lo tuve en Tristán Suárez. Además, conté con la posibilidad de jugar por TV y que mi familia me haya podido ver no tiene precio”, señaló el actual arquero de Desamparados de San Juan, en el Torneo Federal B.

Más de 10 años en el fútbol profesional, con centenares de partidos y viajes incluídos, Ivan no se olvida de Salvador María; “Es mi pueblo, donde tengo mi vida, mis raíces, mi familia. Un lugar que si me alejo por un tiempo ya lo empiezo a extrañar”.

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Mientras que a lo largo de su vida deportiva remarca su pasíon por el fútbol; “Es mi vida. Soy capaz de viajar a cualquier lado y estar dentro de una cancha”, para luego agregar: “Lo más importante que te deja el fútbol, son los amigos. Es impresionante las familias que conoces en todos los lugares que estas y cómo te abren la puerta de sus casas”, alegó el arquero lobense que sueña con jugar en el Nacional B o en algún otro país. Salvador María está en buenas manos.

*Periodista Deportivo egresado de Deportea.

(de la edición Nº 38, diciembre 2014)