Lio Messi

Lo quiero mucho a ese muchacho

Por René Catto

(Domingo 13 de julio, 20 hs.) Las bolas por el piso

La recomendación teórica, indica que no se debe escribir caliente, en caliente. Por eso, como reina en mi pecho una especie de tristeza, considero que se puede. Cuesta, lo sé, más cuando uno imaginó verse en un festejo fundido, abrazando a seres queridos y todo el etcétera. ¿Cuántas veces te tocó perder?, ¿cuántas veces dejaste todo pero no alcanzó?, ¿cuántas veces sentiste que llegabas a cumplir un objetivo pero no lo lograste por H o por B? Ahora que terminó el Mundial las enseñanzas deben servirnos de ejemplo, señores, señoras, niños, niñas. Cuando hablan los que opinan con el diario del lunes, claro, siempre ganan con las razones simples, los análisis y toda la máquina de difuminar aquello que en 120 minutos no logró ni Mascherano. Ahora, la carga crítica va a caer sobre Messi, quien en la final no deslumbró como esperaba la parcialidad argenta.

Ahora se sabe que en el entorno trataron de ocultar sus fatigas musculares, pera esa información quedó en los pasillos. Nadie le mide el cansancio a los astros. El cierre puede que contenga tintas cargadas sobre un tibio desempeño o el que nadie esperó, porque muchos cosechamos las esperanzas de que en una jugada defina el título. Cortando clavos, suplicamos que la Pulga descosa la red a 30 segundos del pitazo final. Pero eso no pasó. Por eso también lo sigo bancando a Messi. En Rusia 2018, Lionel va a tener más de treinta (¿qué importa?). No será la única oportunidad de demostrar su argentinidad contenida.

(23.40 hs.) Menos amigos en el Facebook

A pocas horas de finalizado el partido, en las redes sociales se siente el orgullo. Todos los mensajes son buena onda, digamos. Algún que otro sorete cagón, comentó sobre que Leo se apechofrió, pero bueno, si no ve la liga española y se entera de Messi a la medianoche por Paoloski, es su problema. Es cierto, además, que uno no puede pretender que todos opinen igual, pero en esos momentos, uno piensa, sin filtrar: “Manga de mala leche, no comentaron cuando definió el partido con Bosnia e Irán o cuando le clavó dos a Nigeria o el pase a Di María en el final contra Suiza o alguna que otra magia amontonando monos en cualquier parte de la cancha. Claro, vos aplaudís con talco en las manos que ni aplaudís. Es muy de argentino medio pelo comparar todo el tiempo cualquier cosa con cualquier cosa. Como dice un amigo, “¿qué tendrá que ver el culo con la cooperativa?”. Pero, bueno, los mitos son un tema aparte en sí mismos.

(Lunes 14 de julio, 7.58 hs.) Gracias Juan Pablo Barsky

Cada lunes a la mañana es distinto, pero si lo querés empezar como un gorila ponés cinco minutos a Nelson Castro, otro forro que fue a la final. Pero qué Mufasa, Simba, eh. Qué piedra, hermano. Por suerte existen tipos que les gusta ponerle onda a la mañana como JP. Por eso, escucharlo me hizo caer en más de una cuenta. Sin renegar con el resultado puesto, pasivo, reflexivo.

(Lunes 14 de julio, 12.15 hs.) Sin pilas para VH

La radio portátil se quedó sin pilas. No pude escucharlo al mediodía. Pensando solo, en una plaza, concluí con que la razón, entonces, se cuela en el acervo popular, intentando poner en paralelo a Leo con Diegote, algo tan burdo como esperable. Maradona salió del barro, su actitud —dentro y fuera de la cancha— es rock.

Leo, en cambio, tiene la delicadeza del pop; su condición tiene otros artilugios, más moderados, menos rasposos, sin perder postura ni piel. Esta comparación —a propósito nomás— da argumento a lo que quiero decir. Pero que después no estallen las redes con que René Catto dijo que Maradona es rock y Messi es pop.

Cabeza de tacho, loco, turbina: enterate un poco que acá se late de lo lindo. A vos te dicen revista Caras, porque de lejos parecés Gente. Uno se crió en la villa; el otro jamás supo de cagarse de hambre. Si bien los dos llevan la diez, no podemos pretender que uno sea el otro. Maradona jugando de Maradona con la personalidad de Messi no sería Maradona. Messi jugando como salido de una play con la personalidad de Maradona sería un monstruo difícil de explicar. Entonces, paren con eso de comparar.

Todos esperamos el domingo 13-J para ver la épica hecha realidad. Un Maracaná rendido a sus pies. Si la embocaba en el último tiro libre se cambiaba la historia y la estatua más chica iba a ser el doble de alta que Leo. Basta, paren, no sean veletas. A sus esposas no le piden que cocinen como su abuelas, así que no jodan con las comparaciones, odiosas, sanguíneas. Además, si Messi fuera como el Diego, dirían lo mismo. ¿Quién no escuchó alguna vez, a cualquier tipo decir: “Maradona adentro de la cancha era una cosa, pero afuera…”? cómprense una actitud, viejas del agua. Ser mediocre es ser muchas cosas con calidades mediocres, pero opinar así como de regalo por eso que viste en la tevé (que te contaron) te convierte en el título de un libro de José Ingenieros.

(Martes 15 de julio, 11.38 hs.) Les gusta tenerla adentro

Otra. Cuando después de ver los compactos sediciosos de Toti Passman, te dicen: “Porque yo lo vi. Es un pecho frío”. Claro, vos sos un gentleman que separa la basura, no estaciona en las rampas para discapacitados, deja un 20% de propina y amasa la pasta de los domingos. De alguien que elabora tales planteos filosóficos, también se esperan frases gastadas, como: “Los travestis se discriminan solos” o le ponen una bomba a cualquier cosa. Sabe de la paleta de colores, pero a los pobres les dice negros.

Ser negro es evadir impuestos, pagar por una pendeja de 17 o insultar a tu esposa delante de tus hijos. Es el mismo engendro que ante cualquier duda no consulta a su médico, pero dice: “porque yo pago los impuestos”. Es para decirle: “Todos pagamos los impuestos, monster, por eso se llaman impuestos”. Qué venís a criticar al Diego o decir que Messi no pone lo que tiene que poner. Seguro que vos con cincuenta dejás el aguijón tres veces por noche, dos veces por semana. Ser pecho frío es no dar un abrazo tu hijo o hacerte el sota en las reuniones de padres de tus pibes.

Ser pecho frío es no darle unas monedas al malabarista de la esquina o creer que un cuadro lo puede pintar tu sobrino. Pecho frío es el que tiró todos los dibujos que decían “papá te quiero”. Por suerte, en la mayoría, no se siente la sensación de derrota, sino la de haber dejado todo, con menos suerte que los teutones; el rival a vencer, sin dudas, en este Brasil 2014.

Aquel que quiera criticar, no deberá hacerlo en base a 120 minutos. El seleccionado de Sabella creció. Y como dijo Mascherano, emblema indiscutido, hace un rato: “Esperamos que hayan quedado los valores”.

(de la edición 33/34, julio agosto 2014)